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Mary Carmen de Pereira
Del 2 al 5 de julio, en El Jabón, se llevó a cabo el tercer encuentro de las fraternidades seglares agustino-recoletas de Venezuela. La finalidad del encuentro era fortalecer, animar y consolidar las ya existentes y las que se encuentran en formación, así como robustecer su identificación con la Orden y su sentido de pertenencia a la misma. Se pretendía, además, favorecer la comunicación entre los hermanos.
El viernes 2, se fueron sucediendo las llegadas. El más madrugador fue el grupo de Coro, integrado por las fraternidades de San Francisco de Asís y San Antonio de Padua, pues se iban a ocupar del alojamiento y entrega de distintivos. A continuación vino la hermana Antonieta Pérez, de la fraternidad de La Guadalupe de Caracas, a quien acompañaban su hijo Rudy y Carolina. Poco después llegaron los hermanos de la fraternidad San José, parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de Barquisimeto. El padre Ismael se presentó con el padre José María Montenegro desde Barquisimeto, y con el carrito cargado de material para el encuentro y para las jornadas de formación de los párrocos. Al poco tiempo llegaron los hermanos de las dos fraternidades de Maracaibo: San Ezequiel Moreno, de la parroquia Santa Rosa de Lima, acompañados por su asesor el padre Justo Rioja, y San Onofre, con el padre Francisco Pablo. Pasadas las 18.00 horas, celebramos la eucaristía, con la que abrimos el encuentro.
Antes de la cena, arribaron los hermanos de Maracay y de Caracas. Cuando estábamos cenando llegaron los hermanos de las tres fraternidades del Táchira: San José, de San Cristóbal, el Buen Pastor, de Puente Real, y Nuestra Señora del Buen Consejo, de Palmira, éstos últimos acompañados por su asesor el padre Casiano Martínez y por el hermano Luis Alberca.
Después de la cena, en el salón de reuniones, el padre Ismael y el presidente del consejo nacional dirigieron unas palabras de acogida. Los asistentes éramos 115, que representaban a once fraternidades. El padre Jaime Quijano tuvo problemas insuperables para acudir al encuentro con algunos hermanos. Después de algunos arreglos, todos nos acomodamos y estuvimos listos para el descanso.
El sábado 3 iniciamos las actividades a las 7.00 horas con el rezo de laudes. Después del desayuno, en la primera sesión el padre Ismael dio la bienvenida formal a los asistentes, presentó a los padres asesores e hizo una breve descripción de las diez comunidades de la vicaría y los religiosos que las integran. A continuación los presidentes hablaron de sus respectivas fraternidades e hicieron la presentación de los asistentes.
Tras el receso, nuestra hermana Antonieta Pérez Puigbó, encargada nacional de formación, hizo una excelente presentación sobre el laico agustino recoleto, exposición que estuvo acompañada de hermosas imágenes gracias al video-beam con el que se pudo contar para este encuentro. A continuación, el presidente del consejo nacional, señor Raúl Alvarado, nos dirigió una interesante charla sobre la vocación laical del cristiano. Al concluir ésta, pasamos todos a la capilla para la visita al Santísimo y el rezo de la hora intermedia. Después, almuerzo y descanso. El Señor nos regaló unos días espléndidos de sol y de belleza andina.
En la tarde nos distribuimos en diez grupos. En la reunión plenaria los secretarios enumeraron los principales rasgos que cada grupo consideró deberían caracterizar al miembro de la FSAR. De una larga lista, las principales coincidencias fueron: interioridad, oración, humildad, responsabilidad, constancia, disponibilidad, búsqueda de la verdad, comunidad, formación... El padre Casiano intervino brevemente para destacar el aspecto recoleto que también debe identificarnos. Seguidamente, pasamos a la capilla para el rezo de las vísperas y la eucaristía. El padre Paco presidió la celebración y le acompañaron los padres Ismael, Casiano y Justo, quien también dirigió los cantos. El padre José María estuvo siempre disponible en el confesionario. Tras la animada cena, participamos en una actividad recreativa que nos había preparado el grupo de San Agustín: un juego en que se combinaban la suerte y el conocimiento de la vida de nuestro padre. Después, todos a descansar.
El domingo 4, un miembro de cada fraternidad presentó su testimonio. Después del receso, nuevamente por grupos, se llevó a cabo un intercambio acerca de los puntos fuertes y menos fuertes de nuestras fraternidades. Vale la pena destacar la coincidencia de las distintas fraternidades al reconocer a los asesores como nuestra principal fortaleza. Otras cualidades positivas fueron las eucaristías mensuales, oración común y sentido de pertenencia. Entre las debilidades, las más citadas fueron las inasistencias a las reuniones por parte de algunos miembros, así como la impuntualidad y la falta de formación. Las sugerencias quedaron para la sesión de la tarde.
En la misma se presentaron las sugerencias surgidas en el diálogo de la mañana. La hermana Carmen Figueroa, miembro del consejo nacional, hizo la lista de ellas. Las más repetidas: paseos y convivencias de todas las fraternidades, no poner límite de asistentes a los encuentros nacionales, encuentros entre fraternidades cercanas, visitas frecuentes del visitador de las fraternidades... Se propuso y quedó aprobado llevar a cabo una reunión anual de todos los consejos locales. Igualmente se procedió a fijar las fechas para el próximo encuentro nacional: entre los días 23 y 26 de junio de 2005.
Después de la merienda se procedió a la elección del consejo nacional para el periodo 2004-05. El nuevo consejo nacional quedó conformado así: presidente, Antonieta Pérez Puigbó (Caracas); secretaria, Hanayda Fajardo (Caracas); primer consejero y encargado de formación, Egni Molleda (Maracaibo, Santa Rosa); segundo consejero y tesorero, Cecilio Rodríguez (San Cristóbal); tercer consejero, Carmen Figueroa (Coro). Después de agradecer a los miembros del consejo saliente y felicitar a los recién elegidos, pasamos a la capilla para la celebración de la eucaristía, que presidió el padre Ismael y concelebraron los padres Casiano, Justo, Paco y José María.
Tras la cena fraterna, como siempre muy animada, nos reunimos para la celebración de clausura, en la que sobresalieron las actuaciones de algunos hermanos de Caracas, Coro, Maracaibo, Táchira y Barquisimeto. Ya tarde, nos retiramos todos a descansar.
El lunes 5, tempranito, oración en la capilla y desayuno. Después, algunas fotos de grupo y despedida. Los participantes salieron entusiasmados del encuentro, y llevaban la ilusión de compartir la experiencia con su familia y con los demás hermanos de sus comunidades, animándoles a perseverar en este camino agustino recoleto.
Agradecemos a los hermanos del consejo saliente su esfuerzo en la realización de este encuentro. A los de Coro, su nada fácil tarea de acomodarnos a todos. Muchas gracias a los hermanos de San Agustín y a su asesor, padre José Luis Uruñuela, por su ayuda en el comedor y por el doblemente dulce detalle que nos dejaban a cada uno en la mesa, así como por animarnos con sus cantos y dinámicas. Un reconocimiento muy especial queremos hacerle aquí a Rodolfo Schurmann, cariñosamente Rudy y a su novia, Carolina Krausse, quienes durante esos días apenas se despegaron de la computadora sino para comer y dormir, con el fin de que todas las fraternidades pudieran llevarse un disco compacto con el directorio de la FSAR y todo el material de lo tratado durante el encuentro. Pero sobre todo, nuestro agradecimiento a los padres asesores y al hermano Lucho, y muy especialmente al padre Ismael, promotor de estos encuentros. Muchas gracia a todos sin excepción por los mil detalles de obsequios y delicadezas. Que el Señor los bendiga y se lo recompense con creces para seguir formando entre todos la gran familia de nuestro padre san Agustín.
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