Editorial

Una despedida de agradecimiento

Desde hace 17 a�os vengo haci�ndome presente ante vosotros, feligreses de la Parroquia de San Francisco de As�s, a trav�s de este medio de comunicaci�n que quisimos llamarlo LA VIDRIERA, s�mbolo de luz y de transparencia armoniosa. 

En este momento en que tengo que deciros adi�s, no por voluntad propia sino por motivos de salud, quiero agradecer a todos los colaboradores que hab�is hecho posible la vida parroquial, as� como a todos los que hab�is ido participando en las actividades programadas. Os agradezco mucho vuestro apoyo y colaboraci�n para llevar entre todos esta misi�n de la Iglesia. Doy gracias a Dios por todos los dones recibidos en estos a�os y le pido a �l por la parroquia y por cada uno de vosotros. 

Por �ltimo, quiero deciros desde aqu� que espero que a mi sucesor le mostr�is el mismo aprecio que hab�is tenido conmigo; porque al fin y al cabo, a qui�n debemos servir es al Se�or que nos llama para que le hagamos presente en medio de la comunidad eclesial

     Pedro Jorquera

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Y un saludo de bienvenida

Ciertamente, los caminos de Dios son insospechados. �Qui�n me iba a decir a m�, hace 24 a�os (ten�a yo 19), cuando iniciaba una experiencia comunitaria de formaci�n cristiana con el Seminario del Pueblo de Dios, en un piso parroquial de San Francisco de As�s, que estar�a en el futuro trabajando como sacerdote en la parroquia que me hab�a acogido! Estuve fuera de Bilbao durante diez a�os, sobre todo en Catalu�a y en Colombia. En el a�o 1997 volv� a Bilbao, ya como sacerdote, y he colaborado en la parroquia de San Adri�n y en la Bas�lica de Bego�a. Finalmente, estoy contento de volver a la parroquia en la que redescubr� mi fe cristiana y de poder colaborar ahora con todos vosotros para que la Quinta parroquia sea una parroquia viva.

Es fundamental que en las parroquias ofrezcamos hoy ambientes adecuados para acoger, acompa�ar y formar a todas las personas que se acercan a ella. Ah� se juega el futuro de la parroquia y de la Iglesia. Es importante que formemos una comunidad de piedras vivas, y que el ambiente y las relaciones entre los miembros de la parroquia, expresen la vida nueva del Evangelio. �ste es, precisamente el esp�ritu del III Plan Diocesano de Evangelizaci�n, a punto de salir, que orientar� nuestro camino de Parroquia y de Unidad de Acci�n Pastoral en el futuro pr�ximo. Dispong�monos todos a colaborar en la transmisi�n de la fe y creemos el ambiente necesario en la parroquia para que puedan recibirla todos los que esperan la luz y el calor humano del Evangelio.

 Xabier Segura

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