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La doctora prostituta
Blake
Para cerrar un trato con los inversionistas tenía que dale lo
que les gusta con tal de concretar un negocio, ante todos me ven
como una profesional, una doctora, pero sé que los hombres
quieren sexo y ninguno que yo he conocido han dicho que no.
Fue el caso de estos dos inversionistas, estában difícil, pero
es cuestión de ceder sus pantalones pata que sus vergas pusieran
a funcionar, tengo listos los agujeros y mi boca... ¡pero vaya!
Sí que lo necesitaban, apenas le di una mamada a ambos, se
animaron en cuestión de segundos en culiarme y la parte
predilecta es mi culo más que a mi cuca, se amañaron tanto que
le dan toda la potencia culiando, tampoco dejo de mamar sus
vergas que están bien ricas aunque necesitados.
Después de largas horas de culiada, les eché una buena paja a
los socios y una ligerea mamadita y de repente, una lluvia de
semen cae en mi boca, estaba bien caliente la leche masculina y
seguía disparando de placer que en la sala se puede oir los ecos
de sus gemidos.
Embriagada de placer bebí el sabroso sorbo de sus leches. No hay
mejor celebración que el rico sexo y se vienen más planes.
Fin.
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