Relatos / QKONA
  De rodillas ante mi verga
Liliana

Como yo causo sensaciones y pongo erecta la verga de muchos hombres cuando me ven con una ropa muy sexy y a la vez que les inspiren tener sexo conmigo o con otra puta, no temo ir a sitios a donde haya gente mala, por esos lugares he hallado a una persona sin pantalón y con la verga bien parada, viendome cómo estoy, me impuso una orden y se lo di, no temo mamarle y especialmente si lo siento tan ganoso, me pide que vea la verga como un santo al cual rendirle tributo y honor, son cosas que chicas como yo lo vivo y bien vivido.

-aah! ¡qué verga!-

A la hora de echarnos un rico polvo, empezó a gruñir por mi calentura, no niego que tiene una verga bien santa, porque hace milagros y me eleva tanto, ni con doble penetración hace tanta maravilla, el sitio está bien interesante, allí me puedo echar una paja a solas, me encanta los sitios así, por eso no temo estar aquí.

-verrgaaa!-

-¡tu verga me está maltratando la picha! No te demandaré, al contrario: jódame!-

Ahora me coge por el chiquito con toda alevosía, tal vez porque mi cuca quema tanto que lo puedo calcinar, hasta el sexo anal me excita de tal manera, su verga es quien manda.

-...aah! ¡aay!-

-¡ooh! ¡dejaré que culees como gustes!-

-...aah! ¡como tu ordenes! ¡así será! ¡ah! ¡ah! ¡aah!-

No he visto su reinado o imperio tan poderoso como su verga, tal vez yo esté de suerte porque estoy a su merced, no sé si sea una más por si ya ha doblegado alguna puta, pero de algo sé es que yo no le puedo quedar mal a la verga, tengo que impresionar para que pueda yo gozar de sus placeres y ser libe, porque la verga aprisiona a todas las cucas y culos que ve, y si le da gusto tendré derecho de cualquier cosa aparte de culiar 24/7.

Se va a venir la verga, lo siento cuando lo tengo metido en mi culo, me duele tanto pero me excita porque tiene un don de tratar a las putas, creo que así piensa él, la verdad no sé, ahora volveré a mis andanzas y aconsejo a las demás que no le nieguen a una verga parada, se arrepentirán si no le arrodillan.

-¡sí, vení! ¡aah!-

Fin.