Por vez primera en la historia un Papa posee un aparato telefónico instalado en sus aposentos particulares del Vaticano, el cual está conectado con las redes del nuevo Estado.
Noticias recibidas hacen saber que las ceremonias efectuadas con motivo de la inauguración de este nuevo servicio se iniciaron al ser vuelta la llave de conexión que puso en funcionamiento el nuevo sistema
telefónico automático de esa ciudad, por Su Santidad Pio XI.
Anteriormente a la instalación de este servicio el Vaticano contaba con determinado número de teléfonos, pero hasta el presente ningún
Papa había hecho uso de este moderno medio de comunicación, ni tampoco se había colocado aparato telefónico alguno en las habitaciones ocupadas por el Sumo Pontífice.
Ahora, uno de los objetos más prominentes que se observan sobre el escritorio usado por el Jefe de la Iglesia en su estudio, es un magnífico teléfono del tipo monofón, espléndidamente grabado por un renombrado artista italiano, y además de este aparato S. S. Pio XI posee otro montado en su antecámara, mediante el cual puede
comunicarse instantáneamente con qualquier dependencia de la Ciudad del Vaticano o con el exterior.
El dia de la inauguración los representantes de la International Telephone and Telegraph Corporation se hallaban reunidos en la oficina central, instalada en el Palacio de Belvedere, residencia de S. E. el Gobernador del Vaticano, monseñor Serafini, en cuyo edificio se encuentra la administración de todos los servicios públicos del Estado.
En nombre de la International Telephone and Telegraph Corporation ofreció las nuevas instalaciones telefónicas el presidente de esa empresa, Mr. Hernand Behn, expresando en su discurso que ese sistema
representaba la última palabra en cuanto al perfeccionamiento técnico de este medio de comunicación en todos sus detalles.
Describió luego las arduas circunstancias que rodearon los trabajos realizados, no solamente a causa del tamaño inmenso y la extraordinariamente sólida construcción de los palacios del Vaticano, sino también por el cuidado extremado con que se tuvieron que tender los cables en su cruce por las magníficas salas decoradas por Miguel Angel, Rafael y otros inmortales.
Concluyó su discurso el señor Behn exteriorizando su placer por el hecho de que el Vaticano seria atendido por un sistema tan completo y perfeccionado, manifestando que preveía la época cuando por intermedio de este servicio y los vastos circuitos telefónicos y de radio, muchos millones de personas de todo el mundo podrian estar en comunicación directa con la Ciudad Eterna.
Al recibir la donación de las instalaciones telefónicas completas, del Estado del Vaticano, S. S. Pio XI expresó: “Puedo decir que la utilidad y perfeccionamiento de este sistema, está en concordancia con el pensamiento del Beato Don Bosco - un gran santo qué tenía orgullo de pertenecer a las avanzadas del progreso - que es precisamente la posición que deseamos ocupar, lo mejor que podamos, pero siempre con gran simplicidad y sinceridad de propósitos.
Me proporciona un gran placer inaugurar este servicio telefónico moderno, que implica un notable paso en el progreso de las comunicaciones del Vaticano”.
Al terminar, Su Santidad impartió su bendición a la compañia donante y a todos sus empleados y familias.
Después de haber iniciado el funcionamiento del sistema, Su Santidad inspeccionó las oficinas telefónicas, demonstrando gran interés por las características técnicas del sistema y formulando numerosas preguntas a
través de las cuales evidenció poseer una gran preparación y conocimiento de las posibilidades que encierran los modernos sistemas de comunicaciones..
Al abandonar el Palacio de Belvedere, el Papa reiteró al señor Behn su apreciación por la donación efectuada, citando la frase de Schiller: “La obra es producto del talento de los hombres, pero la bendición viene
de lo Alto” - y usted y su empresa tienen esa bendición.
Una clara visión de la importancia del trabajo y las instalaciones efectuadas la procura el hecho de que la oficina telefónica automática central tiene una capacidad de 800 líneas, de cuya cantidad 400 están
instaladas.
En todas partes del Vaticano pueden hallar-se instalados aparatos telefónicos, tanto para su empleo ordinario como para casos de emergencia, los cuales tienen concetados más de 1.000 kilómetros de
hilos conductores.
Los Palacios están unidos entre sí por numerosos cables, llegando uno de ellos hasta la esfera de bronce que corona la cúpula de San Pedro.
En una audiencia privada concedida por S. S. Pio XI el presidente de la International Telephone and Telegraph Corporation, Mr. Behn, el Santo Padre confirió a este la gran cruz de la Orden de San Gregorio.
Obs.:
Matéria publicada na Revista Telegráfica
publicação mensal argentina
em Dezembro de 1930, página 1132.
LA RADIO EN UN CEREMONIAL RELIGIOSO
El 30 de Junio de 1930, el Sumo Pontífice celebró un consistorio secreto.
Durante el acto citado, que fué caracterizado por el ceremonial que es de práctica, los arzobispos Marchetti, Selvaggini, Liemart, Giulio Serafini, Carlo Rossi y Leone de Sivera Cintra fueron consagrados Principes de la Iglesia.
Además de casi todos los cardenales, miembros de la Curia, asistieron sus eminencias Roulean, Vidal y Ascalesi.
Después que Su Santidad terminó el ceremonial de la investidura de la púrpura, pronunció una alocución en la Basílica de San Pedro, que estaba repleta de fieles, y sus palabras pudieron oirse en todos los ámbitos del primer templo de la cristiandad, por medio de una instalación amplificadora de los estabelecimientos Philips.
Debido a la excelencia de la reproducción proporcionada por los alto-parlantes de la misma marca, la enorme muchedumbre congregada pudo oir claramente la palabra de Pio XI, quien habló ante un micrófono de la casa holandesa mencionada.
La instalación completa fué realizada en manera tal que armonizó perfectamente con el ambiente extremadamente místico del célebre templo.
Obs.: Matéria publicada na Revista Telegráfica
publicação mensal argentina
em Setembro de 1930, página 860.
PARTICULARIDADES DEL EMISOR DEL VATICANO
La inauguración de la transmisora de la Ciudad del Vaticano ha despertado el interés del mundo entero.
Docenas de estaciones han retransmitido la emisión inaugural y cada una de ellas espera mucho de los futuros programas de esta estación. Sin embargo, aun no se sabe nada cierto al respecto.
Su primera emisión de ensayo, la cuál tuvo lugar en la noche del 30 al 31 de enero de 1931, permitió salvar una gran distancia y de darse cuenta que la estación daba plena satisfación.
El edificio en que se halla instalada la estación está construído en el punto culminante de la Ciudad del Vaticano.
Cinco salas están destinadas a la emisora; en la primera está instalado el transmisor propiamente dicho que tanto puede ser empleado para la radiotelegrafia como para radiotelefonía.
La estación está instalada de manera que puede trabajar en dos longitudes de onda: con 20 m, y com 50 m. Las longitudes que actualmente se utilizan son 19,85 m y 50,26 m.
Se han escogido estas dos longitudes de onda de manera que, de no obtener buenos resultados con la una, se tengan grandes probabilidades que la estación sea bien oída con la otra.
En la misma sala se encuentra la instalación de rectificación. Allí se obtiene una tensión de 10.000 V para la tensión anódica de las válvulas emisoras refrigeradas por agua.
Los controles de mando de los diferentes aparatos se han acondicionado sobre tres mesas. Los aparatos especiales, indispensables para la telefonía y algunos amplificadores previos están montados en una segunda sala.
La tercera pieza encierra los aparatos para las emisiones telegráficas, que permiten alcanzar una velocidad de 1.500 caracteres por minutos.
En la cuarta sala se hallan instalados grandes baterias de acumuladores, y todas las demás máquinas, tales como grandes conmutadores, etc., se hallan en la quinta sala.
Obs.: Matéria publicada na Revista Telegráfica
publicação mensal argentina
ref. Julho de 1931, página 621.
Colaboração de Ivan Dorneles Rodrigues - PY3IDR
e-mail:[email protected]