PARTIDO VERDE ECOLOGISTA DE MÉXICO

EL CAMBIO
Por: Jorge González Torres
-Publicado en El Universal, 1 septiembre de 2001-


MÉXICO inició el cambio cuando la ciudadanía, cansada de promesas incumplidas y de estructuras de poder corruptas, decidió salir de su letargo para retomar activamente la soberanía que por legítimo derecho le pertenece. En esta nueva etapa de nuestra historia, los mexicanos hicimos realidad la alternancia pacífica mediante el voto mayoritario en favor de la Alianza por el Cambio, cuyo proyecto y candidato personificaron en su momento la posibilidad de transformación social.

El resultado electoral del 2 de julio no fue producto de una exaltación temporal sino de un proceso evolutivo en la conciencia colectiva de la sociedad. Por ello, en vez de mantenerse a la espera de que el nuevo gobierno generara el cambio prometido, la sociedad mostró de inmediato claros signos de que esta vez no soltaría la batuta, empeñada como está en orquestar y dirigir la metamorfosis de México.

A partir de ahora los gobiernos en turno deberán ser capaces de entregar a los ciudadanos lo que en justicia demandan y si fallan, su proyecto político será sustituido por otra opción, cuya propuesta sí responda a las aspiraciones de los mexicanos. Esta es la esencia de la democracia, del griego démos (pueblo) y kratos (mandar), el pueblo manda.

Así pues, estamos experimentando los primeros aleteos de la democracia, que no es otra cosa que un pueblo consciente de su propio poder para acotar al gobierno que eligió libremente y al que limita con el único fin de evitar conductas que se pudieran interponer con sus aspiraciones. Por ello afirmamos que el cambio profundo de México ya se está dando y lo podemos reconocer en las cotidianas acciones de una sociedad decidida a impedir que intereses económicos y políticos, motores de los grandes negocios en México, continúen imponiendo su ley a la sombra de funcionarios que sacan tajada de ellos. En estos primeros meses, en más de una ocasión, el actual gobierno ha resentido el impacto de esta sociedad bien informada, dispuesta a evitar que las acciones gubernamentales beneficien solamente a unos cuantos, en perjuicio de la mayoría.

Por ello no debe extrañar a las autoridades que sus proyectos, declaraciones y acciones de gobierno sean cuestionadas constantemente. La ciudadanía está plenamente consciente de que los funcionarios están obligados a ser, además de transparentes, absolutamente respetuosos del destino que le dan a los recursos de un pueblo cansado de engaños y abusos.

Estas reacciones del nuevo México ante actitudes del pasado han sido especialmente visibles en las cuestiones ambientales, como lo demuestran las amplias y plurales manifestaciones en contra del aeropuerto en Texcoco y la construcción de multimillonarias instalaciones como parte de diversos proyectos entre los que destacan el Plan Puebla-Panamá y un enorme y controvertido muelle que se pretende instalar en la bahía de Cabo San Lucas. El gobierno necesita entender que los mexicanos no somos enemigos del desarrollo sino que sabemos por experiencia que los proyectos deben realizarse en la forma y lugares apropiados; de otra manera continuará la destrucción del patrimonio natural de la nación.

En cuanto a los resultados de la alternancia, hasta ahora los ciudadanos hemos mantenido abierto un generoso periodo de buena voluntad, pero sería ingenuo pensar que la paciencia de los mexicanos no tiene límites. La duración de esta etapa está vinculada a los resultados del equipo encargado de hacer realidad las promesas de campaña, lo que no ha operado conforme a lo anunciado porque hay funcionarios que permanecen atados a las viciadas estructuras formadas durante décadas de gobiernos autoritarios. Es imprescindible desmantelar estas estructuras y escuchar con atención la voz de los mexicanos y de los movimientos organizados que representan sus intereses. Solamente así las políticas de gobierno rendirán buenos resultados y contribuirán a mejorar la calidad de vida de las mayorías.

Hoy nos mantenemos esperanzados, a la expectativa de que el gobierno actual logre desmantelar las viejas estructuras de poder para concretar el arribo de ese México nuevo por el que millones de mexicanos votamos el 2 de julio del 2000. Nuestra meta es un México más seguro y justo para todos, donde las mentes y los cuerpos de niños y jóvenes puedan crecer en un ambiente sano y donde no se discrimine ni a los indígenas, ni a las mujeres, ni a los ancianos y mucho menos a quienes tienen capacidades diferentes. Aspiramos a un México donde podamos vivir en armonía, unidos en la diversidad, en un ambiente sustentado en el respeto a todas las formas de pensamiento y a todos los seres vivos. Para eso votamos los ciudadanos el 2 de julio.


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