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TIRAR LA...
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Lo declarado por el titular de la Semarnat, pretendiendo justificar la abdicación de responsabilidades a su cargo, claramente denota una falta de voluntad personal para enfrentar el caos ambiental que existe en México. Es evidente que trata de pasarle la papa caliente a los gobiernos estatales y municipales, en un vano intento por frenar la ola de inconformidades surgidas ante la inexistencia de un programa ambiental y la parálisis de las autoridades que se limitan a ver cómo, bajo sus complacientes miradas, continúa la destrucción de los bosques y selvas, la contaminación de los cuerpos de agua, el deterioro de las zonas federales marítimas y el envenenamiento de los suelos y del aire, entre otros graves problemas.
Sus declaraciones reflejan también una conciencia ecológica muy débil y un franco desconocimiento de lo que sucede en el país. Las ONG ecologistas locales saben por experiencia que en la mayoría de los casos de destrucción ambiental están implicados funcionarios de los gobiernos municipales y estatales, quienes actúan en complicidad con mafias de taladores y traficantes de especies en peligro de extinción, con desarrolladores turísticos y urbanos que destruyen ecosistemas mediante industrias contaminadoras del aire y del agua. Entregarles a ellos las zonas federales marítimo-terrestres y la responsabilidad de otorgar los permisos de impacto ambiental y de aprovechamiento forestal, equivale a destapar la caja de Pandora y desatar la debacle final.
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