La caja que acoge los cigarros puros se adornada con un conjunto de etiquetas policromadas de forma y tamaño diversos que, además de embellecer el envase, sirven de identificación de la marca y recibe el nombre de HABILITACIÓN
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A principios del siglo XIX, los puros se expedían en grandes cajones de madera de pino que contenían de cinco mil a diez mil piezas, dispuestas en atados o mazos de 50 a 100 tabacos cada uno. Estos mazos se fajaban con vitolas que hoy los coleccionistas llamamos vitolas gigantes o, también, con cintas de seda, en la que iba impresa con tinta la marca de fábrica. Luego, los puros se empezaron a envasar en cajas de madera de cedro más pequeñas que llevan impreso, a fuego o tinta con hierro, las iniciales o nombre completo del fabricante o exportador, su lugar de procedencia, tipo de vitola (tamaño) y color de tabaco. A esta descripción grabada en la madera se le llamo marca de hierro y representaba la garantía de fábrica.

Hacia mediados del siglo pasado empieza a emplearse la HABILITACIÓN para recubrir el tosco cajón o la caja de madera más pequeña de etiquetas de vivos colores, pero sin dorados ni relieves.
En el año 1845, Ramón Allones, en su tabaquería La Eminencia, fue el primer fabricante que empezó a envasar los tabacos en estuches de lujo, cosa que no tardarían en imitar otros comerciantes.
Aproximadamente en 1875, las habilitaciones empiezan a imprimirse con dorados y, a partir de 1885, aparecen las primeras habilitaciones, tal como hoy las conocemos: polícromas, con dorados y perfectos relieves. El dorado de las habilitaciones clásicas se hacían con pan de oro de bastantes quilates.
El arte de realizar e imprimir las habilitaciones alcanzó un gran perfección en Cuba.
La VISTA EXTERIOR es la etiqueta que se pone sobre la tapa de la caja, suele ser de una gran calidad.
El BOFETÓN es una habilitación de impresión lisa, normalmente hecha con tintas suaves y pocos dorados, que se pone suelta o que sale de la parte anterior de la caja y se sitúa sobre la camada superior de tabacos. El no llevar relieves ni dorados o tintas fuertes es para evitar que aquéllos se marquen en los cigarros o que las tintas polícromas y dorados puedan alterar su aroma al estar en contacto con ellos. Tiene por tanto una finalidad protectora.

La PAPELETA es una habilitación de gran riqueza litográfica que se pone en los laterales de las cajas.
La CONTRASEÑA o TAPACLAVOS es una pieza, generalmente de forma oval, que cubre el clavo que cierra la tapa y que sirve también de indicación de la marca.
Los FILETES son unas tiras de papel litografiado con las que se cubren las aristas superiores a modo de precintos de la caja.
Por último, el SELLO de GARANTÍA es una banda de papel donde el fabricante pone la procedencia de los tabacos, su país de origen y la calidad.
La habilitación es también el arte de colocar los impresos litográficos en las cajas de puros. En las fábricas existía la sección de habilitaciones, llamada más frecuentemente fileteado. A este trabajo se le ha llamado también fileteado y al operario que lo realiza fileteador.
Las cajas, previamente adornadas con sus habilitaciones y llenas de cigarros, se ponen en cajones y éstos, una vez llenos, son colocados en unas prensas donde quedan por espacio de uno o dos días. La presión transmite una cierta forma prismática a los cigarros que aún no se han anillado.
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