CORRESPONSAL:

AÑO NUEVO, FORMAS NUEVAS        

(¿será que nos estamos poniendo viejos?)

 

        El reloj dio las 00:00 del 1º de Enero del 2006 en una de las fiestas más atípicas de mi vida. Brindamos sin mayores anhelos que sobrevivir a lo que significaba celebrar una víspera de Año Nuevo sin Cerati... ni en sus máximos vuelos, mi imaginación hubiera podido creerlo. Al menos para mí, no surtía efecto ni siquiera aquel opio religioso que suele teñir esta celebración. La espera acostumbrada, llena de unión y presagios redentores, ésta vez se asemejaba al peor de los exámenes finales. Pero el Guacho la tiene reclara y no tuvo mejor idea que devolvernos Él mismo a Karly de su viaje a Buenos Aires y poner a mis sobrinos en la mesa amenizando de a poquito la angustia, a fuerza de risas y el ángel que los caracteriza.

 

        Mingui se había encargado del asado con la plena conciencia de que no le iba a salir ni parecido. Eran las 02:30 de la mañana y ya nos habíamos bajado como 6 birras como quien adormecer las neuronas. Yo saboreaba mi vereda solitaria después de tanto artefacto pirotécnico, hasta que decidí pegarme el imprescindible baño que la humanidad precisaba de mí y mandarme a la Plaza.

 

        Los chicos estaban todavía convalecientes de una improvisada despedida de año en la que apareció Paola y su balde de pócimas con aspecto de copetín y en la que se nos infiltró una promotora de Tío Nico en una bizarra estrategia de marketing en la que nos demostraba que los fideos no se desarmaban ni aún después de digeridos (ni aún después de echarles agua, ni pasar el lampaso, ni...)

 

        Había varias ausencias que lamentar (Van, te odio) y otras tantas que aprovechar. Aún así, los ánimos no se prestaban ni para un campeonato de loba. Con decirte que el Chelo era una alternativa. Patético.

 

        Siempre con la filosofía tunning que nos caracteriza, montamos un sacha estudio fotográfico en medio de la Nueva Plaza para lograr las tomas que integrarían el Calendario 2006 de celebridades locales (¿que mes me toca a mí?)

 

Yo, con los changos estrenando perfil desfavorable    Haaaaa, ¡mis tontas!

 

        A más de uno le pareció buena la opción de quedarse afuera y tirarse en un rincón, en posición fetal y chupándose el pulgar, pero finalmente decidimos entrar ¿a donde? Si si, a El Muro como quién variar un poco y cambiar el (desodorante de) ambiente.

 

        Ya el Trompis se nos había piantado con el Vaneso al Chelo, Mariana y Sole también por su lado... ¿Que más podía pasar? ¿Que Mario la encare a la Gipe? ¿Que la Ivana se vaya con los primos y haga como que no nos conoce? ¿Que Pancho se sienta abandonado? ¿Que le caiga cerveza en la camisa? ¿Que lo caguen a pedos por eso? ¿Que al salir no encontremos una puta panadería? ¿Que no nos dejen entrar al Chelo? ¡¿Que me levante al otro día con ocho pesos de más?! ¡¿QUE NI ASÍ ME PUEDA IR AL RÍO?! Ya nada podía ser peor...

 

"La gran ponedora aerea"        Decí que teníamos a mano a los Lopeteros (¡carajo!) y esa nostalgia que mantienen siempre tan fresquita desde que se fueron; la Camupa que de a poquito se iba rebajando a separarse de la élite de geishas de Pancho para juntarse con nosotros, sus súbditos. Y de una Mariana que gozaba de la distracción de su temprano centinela: Jonathan, que se había entregado a los espejitos de colores que Cristóbal Ortiz le ofrecía a cambio.

 

    Vane, Pelu, yo, Pancho y Clau    ¡Cada cosa que hay que ver en esta página!

 

Aia, la camisa... =S        Fue una noche de Año Nuevo bastante extraña, pero piola. Abandonamos todo ritual de exorcismo de vieja data al que nos habíamos amoldado, mantuvimos la marcha en primera y dejamos que la transición del 31 al 1º encontrara un punto medio. Lo celebramos así, casi diría que en dos partes iguales, considerando esas pocas ganas de exponernos a esa tormenta social que la Plaza engalanaba para agarrar todo el 1º y darle con el gusto a esta tan protocolar tarea de desearnos mutuamente un mecánico "Feliz Año Nuevo", que no deja de ser legítimo pero que a veces no entiende de estados de ánimo.

 

Pancho In fraganti    Compadres

 

        Una anécdota más, una forma más de escaparle al fantasma del olvido, de sacarte una sonrisa, de volverte a recordar que no por nada en tu explorador estás leyendo estas líneas... de desearte en la soledad de mi casa, con la lapicera apoyada en el cuaderno y fuera de todo protocolo:

 

¡Salud, Benji!

 

 

 

 

 

 

 

Que tengas un muy

¡FELIZ AÑO 2006!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pupi (si, ese)

 

 

 

 

Destino prestado...
(¿y ahora que me hago?)
¿Donde carajo te entraba tanta vida?
¡Gracias Cerati!

Continuará...

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