CORRESPONSAL:

¡Qué cosa con las chicas!

"¡Bien haiga!"

(Pillo Cuellar, filósofo contemporáneo)

 

 

 

        Una de las cosas más lindas que nos pasó en el 2005 fue conocer a la "Fita", una verdadera usina de cariño esta chinita. Un cariño tan sincero que te huele a extraterrestre y te dan ganas de aportar todas la monedas de las changas que te salen a la NASA, para ver si encuentran una más, al menos. Pasa que cada día te demuestra que no, no hay otra. De ahí en más, fué como una de esas novelas a lo Sin City, en la que un personaje nos pinta a grandes rasgos el panorama y luego comienzan a entrar los otros.

 

A través de ella conocimos a "Poison" Ivy (bocas grandes si las hay), a la Clau y su curiosidad también de bolsillo, a Van y un carisma que no podíamos ver y del que no nos podemos desprender, al mismísimo "Culote" que nos dejó anonadados (como culo en el agua? jaja) con su súbito romance con nuestro oficial "Pillo" (oficial-pillo, vaya paradoja) Incluyendo el placer de conocer a la Danish que de una sola mirada lo chocó en el medio a Ravellino y desde esa vez no pudieron soportar ni dos minutos en la distancia. En fin, todos estos tesoritos enterrados en alguna parte de nuestra querida Clodomira y disfrutando también de otros tantos, aunque más no sea con la vista, de esta camada de frasquitos de veneno para el corazón.

 

Ya con el pantallazo del párrafo anterior te podés ir dando una idea de lo difícil que fue para nosotros resistirnos a la invitación de hacernos presentes en nada menos que el Baile de Egresados. De hecho, fue imposible.

 

¡Si! Somos nosotros, boludo (¡ufa!)

Por nuestra parte, el sacrificio era doble: Teníamos que...
1)
_Hacer el esfuerzo y, aunque sea una vez en la vida, vestirnos decentemente. Chino básico.
2)_Inmolar nuestro certificado de Asistencia Perfecta de El Muro más la despiadada abstinencia de alcohol que ya nos había sido advertida por el buffet de la escuela.
        Ni más ni menos: la Pasión de Cristo...

 

 

 

 

 


Viernes 16, Club Atlético Clodomira. Ya estaba todo listo para arrancar cuando de repente se vino una tormenta que prometía empujarnos a la construcción de un arca de madera y todo porque al hijo de Rayden se le había desarmado el jopo que con tanto esmero (y gomina) le había armado su mamá. Todo fue un fracaso, pero los sobrevivientes al tsunami consideraron que el momento merecía ser retratado y como era de esperarse dicho material se expondría, en exclusiva, en la web de un tal
Pupinauta Y2K (¡hola!) Qué Chiche Gelblung ni ocho y cuarto...

 

 

Las chicas no pensaban ni en otra vida volver a pagar 80 mangos en peluquería, así que hicieron un exitoso piquete para que el baile se realizara al otro día nomás en el mismo Colegio Secundario "Antonino Taboada" que durante cinco años había tratado de amedrentar un desorden que aquel día pudieron canalizar acomodándose el flequillo. Y así fue...

 

Ya nos vamos a vengar, Pancho

Llegamos. Lo primero que un poeta haría ante tantas bellezas sería buscar los más pomposos adjetivos que pudieran describirlas, pero lamento decepcionar a la Real Academia Española, informándoles que  no va a haber mejor palabra que "churas" para encerrar su significado. Nuestro fotógrafo Pancho había sido postrado en la boletería, embaucado por la Comisión de Padres para que no tomara fotos de las chicas con fines maléficos, aunque desconocidos (¡no te hagas el opaaaaa!) El fantasma de la censura amenazaba con arrebatarnos tan preciado legado visual.

 

Los hermanos Ponce y Jorgèmon contaban con la invitación formal que conllevaba acompañar a sus respectivas: Luisa y Vane. Los que en algún punto andábamos colgados (que raro), éramos Rocco y yo.

 

 Aprovechando esos puntitos que de a poco yo iba sumando en mi incipiente relación con Shalo, acepté la propuesta de usar un lugar de aquella  mesa que sería ocupada solo esporádicamente por estos siempre activos servidores. Gentileza que fuera opacada por Gabi "mosca de verano" Ponce. Te puedo garantizar que no me quedó lugar en donde no haya introducido su inquieto dedito...

 

Gabi "mosca de verano" Ponce

 

Los verduchos: te juro que no nos pusimos de acuerdo para vestirnos, jajaCon mi Van más linda que nunca 
(mi cara de estúpido lo dice todo)Presenciamos el acto en una nostálgica vuelta después de casi cinco años de ausentarnos de este templo exportador de cerebritos con una que otra idea original y revoltosa. Nos llenamos de recuerdos, siempre con la conciencia de que no era nuestro momento y sin mayores pretensiones que bailar el vals, la fotito,

y hasta que alguien más te saque a bailar...
 (podrías haberte cosechado más amigos, ¿no? ¡ya me estoy acalambrando!)

 

Luisa, ¿cuando te vuelves a egresar?El vals no duró ni diez minutos, cuando re depente estalló el guarachón hasta tal punto de hacer largar baba a esos parlantes. Ni con la autorización de Guillermo Nimo me habilitaron el TeleBim para poder bailar con la Luisa, que me quedó pendiente.

 

Hasta de espaldas es preciosa esta chinita    Nuestro gigolo con una de sus recientes adquisiciones (na, che)    Los Lopeteros y el precio de la fama

 

Una vez más las chinitas se portaron y nos hicieron pasar una noche alegrona como tortuga con patines, al punto de hacernos sentir jugar de locales. La noche colmó todas nuestras expectativas y creéme que no nos debe haber quedado nada en el tintero. Si hasta nos olvidamos de El Muro, mirá (che: ¿te diste cuenta de que lo nombramos más que a Pugliese?)

 

Sin que a lo mejor lo hubieran notado, las habíamos homenajeado de esta manera, la nuestra. Un homenaje del más simple, del más puro, del que se nos hizo carne, de la mera compañía, de la incondicional, de la que no precisa palabras (ni coherencia, je)

Y bien merecido que se lo tenían...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pupi (si, ese)

 

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