CORRESPONSAL:

Pichón de Félix Luna

¡FIGURAS! del Deporte en el Rrrrrrrecuerdo

 

           Hablamos mucho y fueron muchos los preparativos, pero no imaginamos que lo que pensamos como "la joda de Pancho" derivaría en los Festejos de "LA SEMANA DE PANCHO", por poco lo declaran de Interés Municipal. Es más: estaba planeando ponerle contraseña a este vínculo (¡bueno no sé!)

 

¡FIGURAS! del Deporte en el Rrrrrrrecuerdo

 

           Era Domingo, faltaban cuatro días, salíamos de El Muro y lo más genial que nos salió fue agarrar mi bici de testigo de Jehová y emprender (en pedo) camino hacia el Villanueva. Para el que vio Indiana Jones, se va a dar cuenta de lo atrasado que estaba el cine en comparación a lo que Pancho, yo y una bici podíamos hacer (¿doble de riesgo? naaaa).

 

           Luego de probar nuestro talento circense y concluir nuestro show contra un poste que daba justo con la entrada de la casa de la abuela de Pancho (que por cierto estaba tomando mate y nos vio... ura), nos hicimos una siesta para aliviar vanamente una resaca que, a fuerza de guitarreadas y vino con coca, sería empeorada en el futuro. Pero pará que ya llegamos a eso...

 

           Lo prometido era deuda y cuando llegué, ya estaba todo listo para empezar, con un chanchito que mandaron a la parrilla junto a sus dos hermanos, sin la necesidad ni de soplarles la casa. El lobo se salvó del rifle de Shalo por divina providencia (si hasta a Caperucita le quería meter, ¡ja!)

 

 

¿Los Simpsons? ¡ja! Un poroto...

 

 

 

           Era una juntada de los Ponce a la que asistí con mi insoportable modestia, pero no esperé a que iba a ser una jornada tan recordable (¿es esa la palabra? suena a CD virgen, ¡ja!)

 

 

 

 

 

 

           Todo estaba muy tranqui hasta el arribo del legendario "Tomalito", eximio (ex-simio) guitarrista que cambiaría por completo el semblante de un vocalista al cual el destino le habría negado el estrellato: Shalo. Todo se tornó bastante estridente y, desde los Beatles hasta la guitarra de Lolo, navegamos en un extenso repertorio de Folclore, Música del Recuerdo, Rock & Roll del viejo, hasta Blues y con el aprecio privilegiado de algunas composiciones propias de este marqués de la viola. Al menos para mí el encuentro terminó a la tardecita con un Shalo exhausto y un Tomalito que había castigado a la guitarra de Pancho como si fuese su perfecto némesis. Por si fuera poco, hasta nos dimos el tupé de salir a la plaza. Que manga de insaciables.

 

           La tribu de la cual el cumpleañero es cacique, demandaba una indemnización a la despintada del Domingo sin entender que a Pancho no le había quedado opción alguna que invitarme, a la hora de enterarme del chanchito que iban a hacer a la parrilla. Había que seguir con los preparativos para la fiesta a realizarse el preciso momento en que nació... y bueno, ustedes ya conocen la historia posterior: lo de la incubadora con vidrios polarizados y demás.

 

           Al final fue el sábado 14. La joda iba a ser en casa y yo me había encargado de que quede un chiche, pero no debe haber fenómeno meteorológico más inestable que el temperamento de mi madre del cual escapamos "panchamente" (vocabulario tunning) hacia aquel siempre latente refugio alternativo: la casa de Mariana.

 

Esperando las pizzas... 
Rubén, Danish y Ceci    Clau, Van e Ivana 
Oh, casualidad: la Ivana sale hablando...

 

¡Que grande la Delia, che!           Radio Nacional se había comprometido a emitir el comunicado. En ausencia de aquel histórico locutor lo rechazamos y, luego de esperar a los chicos en casa, marchamos. A nuestra llegada, Delia no tardó en brindarnos esa hospitalidad que incomoda a la que nos tiene acostumbrados (no está creéndo, ¿que no?) Casi ninguno de los invitados falló y los números que manejamos cumpleaños atrás se habían ido a la revoleada. Semejante olla de sangría no inspiraba decencia tampoco.

 

PARADOS: Mario, yo y Pillo (haciéndose el barman con una Coca) 
SENTADOS: Pancho, Van, Ivana, Vanesa, Caro y Ceci    ARRIBA: Pillo con Pancho y Culote 
SENTADOS: Merchu, Mayra, Poli y Fita    Poniéndonos al día...

 

¡Vení Merchu! ¡Vení con lo' muchacho'!

Con la Beavis. E' preciosa la chinita, ¿no?

           Una juntada bastante atípica, con la presencia de la Danish y Rubén que llevaban buena parte del calendario en el ostracismo, la siempre tan chura Beavis que volvía a pisar suelo clodomirense y la Merchu que de a poquito e inocentemente iba entregándose al pútrido regazo de nuestro hedonismo de terribles efectos colaterales.

 

Decime si no son gemelos...    ¡Quila a Rubén!    Nuestro manochanta en plan de "manicura" (no cambia más)

 

           La noche estaba en pañales y, sin dejar que por ello se convierta en una cagada, nos fuimos a poner un broche de oro que sabíamos que haría brillar los ojitos de Pancho: El Muro.

 

El Muro estrenando seguridad
(Dios nos proteja)    ¡Ay de churitas!    ¡Ay que me caigo!

 

           Teníamos bastante sabor del encuentro en la cabeza, pero como sabíamos que igual no nos serviría para "encontrar" el camino de vuelta a casa, nos pusimos a hacer tan abultada vaca que nos alcanzaría para comprar más combustible del que nuestro organismo era capaz de soportar.

 

¿A dónde carajo miran?    ¡Otras! Eh, barbaro...    ¡Marianaaaaa! 
Hasta que le pudimos sacar una foto nomás...

 

 

 

 

"Un cadáver de hombre muerto..."
         (Jorgèmon, filósofo contemporáneo)

           Que Renegade Musta ni ocho y cuarto, volvimos a poner a prueba nuestros tímpanos al taladrante güiro de engañoso ritmo bolichero de Kairuz y su padrón de inadaptados musicales. No dejamos recoveco de El Muro en el que nuestras coreografías riesgosas no hayan brillado por su originalidad, pero fue el patio el colchón en que dejamos caer nuestros cuerpos con expuestas laceraciones que el alcohol había hecho parecer caricias durante aquella madrugada panchesca...

 

 

           Una vez afuera, como un deja vú, nos encomendamos nuevamente en aquel corcel de dos ruedas que no admitía trafusiones, para depositar los requechos de cumpleañero en la calidez de su hogar.

 

¡Claro! Reíte nomás... 
¡Como vo' no has tomao lo que yo! 
(aaayyy, ura)

 

           Es así como concluyó el festejo del aniversario del nacimiento de este pichón de Félix Luna, nuestro fotógrafo (in)estable, expectante a todo evento para pelar la Polaroid y hacer historia a fuerza de fotos que van a ir mucho más allá del papel en que están impresas...

 

¡Digan Whisky!

 

Continuará...

 

Pupi (si, ese)

Beavis evadiendo las cámaras
¡Y cortála con la camarita ya!

 

 

 

 

 

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