Zafra
DATOS del
MUNICIPIO
SITUACIÓN del MUNICIPIO 38º25'40''N 006º24'22''W Hoja MTN
854
TIPO DE ENTIDAD: Ciudad
SUPERFICIE TÉRMINO (Km2.): 62,6
ALTITUD: 508 m.
POBLACIÓN: 15.001 habitantes
DISTANCIA BADAJOZ: 75 Km.
PARTIDO JUDICIAL: Zafra
COMARCA AGRARIA: Zafra
GENTILICIO: Zafrenses, Zafreños, Segedanos
OTRAS ENTIDADES:
Buen Suceso, a 1 Km. de Zafra y 440 m. de altitud Situada en el suroeste de la Provincia de Badajoz en un
amplio valle entre las sierras de Castellar y San Cristóbal, en la Baja
Extremadura goza de un clima benigno. Zafra ha sido un centro de primera
magnitud en la organización del territorio meridional de la provincia de
Badajoz. Nudo ferroviario donde se encuentran las vías de Mérida, Jerez de los
Caballeros, Córdoba y Sevilla. Por vía terrestre ha sido cruce de caminos entre
la N-630, N-432 y la N-435-R, que comunica Huelva, Sevilla, Córdoba, Mérida y
Badajoz. La crisis industrial, el desmantelamiento de numerosas vías férreas y
la mejora de las comunicaciones terrestres, ha significado un importante
retroceso de Zafra, en beneficio de Badajoz, Almendralejo e incluso Llerena.
Zafra es un enclave comercial destacado dentro de su
extensa comarca. Su casco antiguo fue declarado Conjunto
Histórico-Artístico de Interés Nacional en 1965. Conocida como "Sevilla la
Chica" conserva una riquísima muestra Histórico Artística, que le sirve como
atractivo para toda la oferta turística comarcal.
DATOS del AYUNTAMIENTO Ayuntamiento de Zafra
Plaza del Pilar Redondo, s/n HISTORIA
El poblamiento del termino zafrense es muy antiguo y se
remonta a la prehistoria. En la sierra de El Castellar existen oquedades
decoradas con pictogramas, y la existencia de un castro de la Edad del Bronce.
Se cree que fue fundada por los celtas hacia el siglo VII
a.C,. Según Plinio fue repoblada por los romanos con el nombre de
Restituta Iulia imperial. En la época de Pompeyo y Cesar
existían 5 municipios de derecho romano, entre ellos se encuentra Segida
Restituta Iulia. Plinio la menciona como un oppidum de la Beturia céltica,
incluido en la Bética y en el Conventus Hispalensis, mientras Ptolomeo la ubica
entre las ciudades béticas de la Turdetania.
Tradicionalmente se la venia emplazando en la actual Zafra,
ya que en esta localidad apareció una estela funeraria, en la que la difunta
hizo grabar su condicion de segedensis. En la actualidad se identifica Segida
con el castro de "el Guruviejo", en Burguillos
del Cerro.
La consolidación de la ciudad comienza gracias a la
posición estratégica que ocupó en una de las vías romanas de la península la
"Vía de la Plata", la vía de comunicación más importante del occidente de la
Hispania romana.
Muy discutida resulta la identificación del enclave con la
supuesta villa celtica Segeda túrdula, de la que, no obstante,
deriva el gentilicio de segedanos con que se distingue a sus naturales.
Sobre éste, se aplica familiarmente en la zona el de "Churretines", en
alusión al carácter diferenciado de un vecindario no dedicado de manera
preferente a la actividad agrícola, sino a la artesanal y mercantil.
Descartadas las hipótesis en favor del origen romano de la
ciudad, se decantan cada vez con mayor posibilidad las que lo sitúan de forma
documental en el período árabe siglo XI, recibiendo el nombre de Zafar.
En el siglo XI se inicia la descomposición interior del
extenso poderío de Al-Andalus, fraccionándose en pequeños reinos de Taifas. Las
guerras entre ellos eran frecuentes. Dos de estos enemigos encarnizados era el
rey de Badajoz, Abdalá ben al-Aftás, fundador de la dinastía de los aftasidas, y
el cadí de Sevilla, Abú-I-Casim Mohamed. Estas rivalidades de caudillos
materializaban su permanente recelo levantando castillos En la zona situada entre Badajoz
y Sevilla, donde se encuentra Zafra, eran numerosos estos castillos de origen
árabe. La sierra del Castellar dominaba una gran planicie, tanto por el
Este como por el Oeste, y coronada por un enorme murallón de piedra cortada en
vertical, era el emplazamiento ideal para uno de estos alcázares. En su cima
quedan hoy los restos del que fuera uno de los más inexpugnables baluartes de la
provincia o kura de Mérida.
Este es el momento en que la población entra efectivamente en la historia,
como núcleo articulado al abrigo de la fortaleza erigida en un punto clave entre
los reinos musulmanes de Badajoz y Sevilla, sobre las cresterías
de la Sierra del Castellar. El baluarte y el asentamiento establecido
bajo su resguardo hacia mediados del siglo XI, se corresponden, según ciertas
interpretaciones, con el mismo Sajra-abi Hassam que otros identifican con
el castillo de Puerto Peña. De este controvertido Sajra, se trata
también de hacer derivar el Zafra posterior.
El topónimo Sajra se encuentra muy repetido en la geografía
de la España árabe y siempre es aplicado a lugares que se sitúan en lo alto de
picachos escarpados, como en el caso de Zafra. Lo que hace suponer que, por la
estratégica colocación del primitivo castillo, sobresaliendo del resto del
frontispicio de rocas que es el Castellar, y debido a su semejanza con un
elevado cuerno que resaltaba sobre aquellas rocas, se le aplicase el apodo de El
Pitón. Por la evolución fonética de la primera palabra saga, se deriva
sucesivamente a Safra, Cafra, y a la actual Zafra.
Este es el apelativo con que se cita a la población,
derivado del solitario castillo árabe sobre unas rocas, que se alzó
aproximadamente por el año 1030, para que sirviese de defensa de la línea
fronteriza entre los reinos vecinos de Badajoz y Sevilla. En el siglo XII hay un
testimonio del geógrafo Mohamed Al-Qrisi refiriéndose a Zafra en sus escritos.
Desde su constitución como castillo y poblado, Zafra estuvo
en poder de los moros, aproximadamente, unos doscientos años. Posteriormente, el
monarca Alfonso
IX rey de León, lleva a cabo por esta región una expedición militar en el
año 1229 y se apodera de ella, estando a cargo del Maestre de Alcántara, don
Arias Pérez. Pero abandonada más tarde por los ocupantes cristianos, vuelve a
ser poseída por sus antiguos y primitivos dueños.
La definitiva reconquista castellana llegó a por la
voluntad de Fernando III el
Santo, de llevar a cabo su ocupación y repoblación ciudadana en el siglo
XII. En el año 1241 organiza una campaña de conquistas por la actual
Extremadura, descritas en la Crónica General de España de Alfonso el Sabio.
Estos lugares y sus habitantes fueron incorporados a la jurisdicción del alfoz
de Badajoz
con categoría de aldea. La ocupación se hizo de modo tranquilo y pacifico,
quedando en este lugar la población musulmana en una ejemplar convivencia con la
cristiana, siendo testimonios el carácter mudéjar de algunas de sus viejas
calles y edificios. En el año 1284, paso a formar parte del feudo de María de
Molina esposa del monarca Sancho IV el Bravo.
En el año 1292, un noble personaje conocido en la historia
de España como don Alonso Pérez de Guzmán, apodado "el Bueno' había llegado a
prestar al rey don Sancho, para sufragar la los gastos de la campaña de Tarifa,
la importante suma de 50.000 doblas. Para poder satisfacer esa deuda, por parte
del monarca recurre a un procedimiento ya usual por los reyes como era la
concesión de títulos y tierras. En esta recompensa a Guzmán el Bueno por los
servicios prestados a la Corona entró la cesión de la villa de Zafra y de la
vecina Alconera. Guzmán el Bueno retuvo a Zafra en su poder durante diez
años. La ciudad de Badajoz, aprovechando las fiestas que se organizaron para
agasajar al monarca, con motivo de la boda con su esposa doña Constanza, rogó al
soberano que les devolviese las posesiones que su padre el rey don Sancho había
cedido a don Alfonso Pérez de Guzmán en compensación de la deuda. A cambió de
estos lugares le podría recompensar con alguna otra villa.
Don Alfonso no tuvo inconveniente en efectuar el cambio, el
objeto de esta permuta fue la villa de Vejer de la Frontera, más cercana a sus
dominios del Estrecho, desde donde podía atender mejor a la custodia y al
negocio de las almadrabas que este noble poseía en la costa. El documento de la
cesión fue firmado por el rey Fernando IV en la ciudad de Burgos el día 28 de
agosto de 1307, y en virtud del mismo se permutaban el castillo de Zafra, la
villa de Zafra y la de la Alconera por la de Vejer de la Frontera, con su
castillo, fortalezas y pobladores.
De este modo, la comarca extremeña volvía de nuevo a la
jurisdicción de Badajoz, pero sería por poco tiempo, ya que por el año 1320, el
rey Alfonso XI de nuevo la vendía por 150.000 maravedíes al arzobispo de Toledo
don Gil de Albornoz. No debió quedar muy satisfecha la villa con este cambio de
señor, porque años más tarde, reinando don Pedro, se quejaron los vecinos.
Querían seguir perteneciendo a la ciudad de Badajoz y para facilitar la
anulación del trato de venta, lograron reunir entre ellos la cantidad de 70.000
maravedíes, que entregaron al rey, para que éste, a su vez, los devolviese al
arzobispo de Toledo. El día 28 de junio de 1350, Zafra volvía a la antigua
jurisdicción de la capital pacense, con gran satisfacción de sus habitantes.
En el año 1387, después de la muerte de don García
Fernández, Maestre de la Orden de Santiago,
fue elegido en Mérida para este cargo un caballero de procedencia gallega,
llamado don Lorenzo Suárez de Figueroa. Era el Maestre que hacía el número
treinta y tres desde la fundación de la Orden.
A un hijo de éste y de su esposa Isabel Megías de nombre Gomes,
el día 26 de febrero de 1394, el rey de Castilla, Enrique III le hace la
donación, por aquel tiempo con doce años de edad, de los tres lugares de Zafra,
Feria y La Parra, en reconocimiento de los muchos servicios que su padre, el
Maestre de Santiago, había prestado a la Corona durante la Reconquista. Las
tierras colindantes fueron cedidas a las órdenes militares de Santiago por el Este
y a la de los Templarios por el
Suroeste.
"Por ende yo vos do e vos fugo merced e donación pura e non
revocable de los lugares de Cafra e de Feria e la Parra, que eran fasta aquí
aldeas de la ciúbdat de Badajoz, con sus castillos e con todos sus términos.,
Dado a veinte e seis de febrero año del nascimiénto de Nuestro Señor Jesucristo
de mil e trescientos e noventa y cuatro. Yo el Rey".
Por esta donación real de Enrique III, Zafra deja otra vez de
pertenecer a la jurisdicción de Badajoz, no sin gran contrariedad de sus
vecinos, como lo demuestra la oposición por la fuerza, que se les hizo a los
comisionados del nuevo señor, cuando llegaron a ocupar las villas y castillos
tan generosamente cedidos.
El nuevo Señor don Gomes contrajo matrimonio con doña Elvira Laso
de Mendoza, hermana del literato el Marqués de Santillana (Título creado
por Juan II, rey de Castilla en 1445). A su muerte ocurrida en Zafra el año de
1429 y sepultado en el Monasterio de Santa Clara. Le sucede su hijo don Lorenzo,
un gran caballero y buen guerrero que dotó a las villas con murallas, conventos
y hospitales. Don Lorenzo Suárez de Figueroa, segundo Señor de Feria y primer
Conde, nació en la ciudad de Badajoz en 1418 y contrajo matrimonio con una dama
de la familia del infante real don Juan Manuel, conocida como doña María Manuel
Señora de Montealegre, bajo su dominio alcanzó la villa de Zafra el desarrollo
urbano, religioso, social y mercantil, que le convirtió ya en un núcleo
importante de la región.
Dotó a Zafra de murallas, alzó el alcázar como residencia
familiar y de su corte, fundó el Hospital de Santiago y concluyó el Convento de
Santa Clara que su padre había comenzado y destinado para panteón de la familia,
donde él también hoy reposa, junto con su esposa bajo unas estatuas de mármol en
la capilla mayor de la iglesia.
El monarca Enrique IV con fecha 16 de mayo de 1460,
transformaba el primitivo Señorío de Feria en Condado. El monarca Felipe
II, con motivo de la actuación del quinto conde, Gomes III Suárez de Figueroa y
Córdoba, en la Batalla de San Quintin concedió la categoría de Ducado en 1567
con la Grandeza de España
Bajo el mandato de la dinastía de los Suárez de Figueroa,
Zafra villa de señorío, perteneciente al duque de Feria y Santisteban, duque de
Medinaceli y marqués de Villalba, que ejercía la potestad jurisdiccional,
nombrando los cargos públicos locales y recaudando impuestos, vio desarrollarse
su vida próspera, en años de tranquilidad y goce, entremezclada con momentos
difíciles de problemas y conflictos, sirviendo como cabeza de comarca y de
centro comercial y mercantil, que se destaca con una fisonomía muy propia, entre
las restantes poblaciones del Sur de la actual provincia de Badajoz. En el siglo
XVIII era uno de los núcleos mas importantes de la provincia. En el plano
demográfico experimentó en aquella centuria un gran crecimiento, pasando de
1.400 vecinos (Catastro de Ensenada) a 1.800 en 1791.
MONUMENTOS
Denominación: CASTILLO-PALACIO DE LOS DUQUES DE FERIA Tuvo en primera instancia un castillo musulmán al que se
denominaba Castellar levantado en la primera mitad del siglo XI que caería en
manos cristianas bajo el reinado de Alfonso IX rey de
León, en el año 1229, aunque volvió a manos de los arabes hasta que Fernando III el
Santo, rey de Castilla y León, la reconquistará definitivamente en el año 1241.
A finales del siglo XIV y tras haber pertenecido a la Orden de Santiago, a
doña María de Molina y a varias familias nobles, pasa a ser donada a don Gómez
Suárez de Figueroa junto con la localidad y fortaleza de Feria. Dicha familia
construirá la muralla, construcción que se dilata desde el siglo XIV hasta el
año 1442, siendo señor don Lorenzo Suárez de Figueroa el Magnífico. El Alcázar, antigua residencia palaciega de la Casa de Feria y hoy convertido
en Parador Nacional de Turismo, se localiza en el extremo SE. del primitivo
casco urbano intramuros. A pesar de su estructura y ubicación en las cercanías
de la muralla, el edificio se concibió más como castillo señorial que como
fortaleza militar. Se trata de una importante obra de arquitectura realizada con
mampostería como material constructivo básico. Su planta cuadrada esta jalonada
por nueve torres circulares dispuestas regularmente, siendo la del Homenaje mas
alta y ancha que las demás.
Se levanta el alcázar por los mismos años en que se
construye la muralla urbana. Las obras Aunque según inscripción que se conserva en la portada se habían iniciado en
1437 por mandato de Lorenzo Suárez de Figueroa, segundo titular del Señorío,
Lorenzo Suárez de Figueroa, cuyas armas, cinco hojas de higuera en sotuer
o aspa, junto con las de su esposa, Doña María Manuel, con cuartelado de
leones rampantes y alas armadas de espadas, presiden la portada del edificio la
obra se realiza con gran celeridad, ya que según otra inscripción dispuesta en
la torre del Homenaje se da por finalizada en 1443. "Año de 1437 comencose este
alcázar por mandato del noble caballero Lorenco Suares de Figueroa". Es una
construcción del tipo defensivo palaciega gótica, pero con evidentes rasgos
mudéjares.
En el siglo XVI, coincidiendo con el cambio del estatus de
condado a ducado, sufre transformaciones para habilitarlo aún más como
residencia palaciega , se le añade el patio central de estilo herreriano y
galería en mármol blanco.
En torno a 1600, en tiempos ya del segundo duque de Feria
Lorenzo IV Suárez de Figueroa y Córdoba, el viejo Alcázar medieval, obsoleto y
limitado, fue sometido a una profunda remodelación. Las reformas, encomendadas
al Maestro Mayor de las obras ducales, Francisco de Montiel, consistieron en la
construcción de un patio de mármol de líneas clasicistas, de dos nuevas alas con
azoteas adosadas a ambos lados de la puerta principal y de otras tantas galerías
abiertas a un nuevo jardín, que vendría a complementar a la vieja Huerta Honda
como escenario de fiestas y juegos a imitación de la corte. El jardín y la
huerta se abastecían del agua proveniente del gótico Pilar del Duque.
Entre los años 1605 y 1609, se construyó un pasadizo para
unir el palacio a la vecina iglesia conventual Este castillo-palacio es de corte regular, tiene una planta
cuadrangular con tres cubos macizos circulares en el mismo número de ángulos;
mientras que en el cuarto existe un cubo hueco de la misma factura. Posee,
además de lo mencionado anteriormente, dos torres en dos de sus paños o lienzos,
macizas, de planta semicircular; mientras que en los otros dos lienzos se
levantan otras dos de la misma factura que flanquean el ingreso. En el último
paño, en la cara del Este exhibe en su centro la gra
Cabrahíga, a 1 Km. de
Zafra y 500 m. de altitud
Huerta Plata, a 1 Km. de Zafra y 520 m. de
altitud
Palomar Navas, a 2 Km. de Zafra y 500 m. de altitud
06300 Zafra (Badajoz)
Teléfono: 924 - 55
45 01 / 55 45 11 / 55 45 13
Fax: 924 - 55 37 55
E-mail: [email protected]
y baluartes
que, colocados sobre altos montes y lugares estratégicos, vigilaban los
territorios e impedían los ataques por sorpresa.
Propiedad:
Pública.
Destino: Parador Nacional de Turismo, está declarado Monumento
Histórico-Artístico de interés nacional desde 1931.
cuentan con la
autorización real de Juan II en 1441. En el albala real de licencia, de fecha
1441, consta la siguiente inscripción "el rrey por ende por esta mi albala para
que podades facer e hedificar la dicha fortaleza". En otra lápida del alcázar,
ahora en desconocido paradero se leía lo siguiente " Esta villa suya mando
cercar el noble caballero Lorenco Suarez de Figueroa, señor de la casa de
Villalba ....Fizo esta puerta año de 1449".
de Santa
Marina, que fue reedificada al mismo tiempo, con la intención de que formase
cuerpo con la residencia nobiliaria. La iglesia y el pasadizo fueron ejecutados
por maestros alarifes madrileños y por canteros extremeños, que siguieron los
deseos de Juana Dormer, primera duquesa de Feria. Completaba el conjunto de un
patio de armas (hoy convertido en plaza pública), al que se accedía por la
puerta del Acebuche, acceso principal del palacio en la época. En la iglesia,
convertida en Centro Cultural, se conserva la escultura orante de Margarita
Harrington, cuyo legado testamentario sirvió para financiar parte de las obras.
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