Ruta del Jam�n



 Localidades

Jerez de los Caballeros
Oliva de la Frontera
Fregenal de la Sierra
Higuera la Real
Segura de Le�n
Cabeza la Vaca
Calera de Le�n
Monesterio
Fuente de Cantos
Zafra

 El Jam�n Ib�rico

Tan imposible es hablar del buen jam�n sin pensar en el cochino ib�rico, como imposible es imaginarse a �ste fuera de la dehesa hocicando en busca de las bellotas.

�sta es una ruta gastron�mica que girar� en torno al jam�n ib�rico como producto emblem�tico nacido del cerdo, pero que posar� su mochila viajera al pie de mesas y mostradores donde el cochino se mostrar� esplendoroso en cualquiera de sus variedades chacineras tan dispares y diversas como el arte y el gusto de las matanceras que las ali�aron.

Es �ste el cerdo un mundo tan lleno de sabores, olores y colores que solo se puede explicar paseando por la naturaleza que lo acoge.

Hay quien dice sabiamente que la encina es un colgadero de jamones ib�ricos y no andan errados quienes establecen un v�nculo m�gico e irreprochable a la relaci�n encina, bellota y cochino ib�rico.

La provincia de Badajoz conserva la mejor y mas extensa dehesa existente y el espacio escogido como ruta es el m�s densa y productiva. En este para�so nace, vive y muere el cerdo ib�rico, antesala natural del jam�n ib�rico. El cochino es antropol�gicamente el animal tot�mico de los extreme�os y, gastron�micamente, nuestro producto mas preciado.

Cochinos ib�ricos ceb�ndose en la dehesa
Toda la ruta es dehesa. Hermosa, densa, como un jardin r�stico. La dehesa no es solo naturaleza, es artesan�a. Es un ecosistema autosuficiente que proporciona todas las opciones necesarias para una despensa variada y rica.

Es un mar de alcornoques y encinas, asentado sobre un manto verde de hierbas y flores silvestres que acunan amorosas las bellotas que caen de las ramas pre�adas y las guardan y conservan para el uso y el disfrute del cochino, que agradecido y generoso las convertir� en jam�n.

La matanza era el mito culinario de estas tierras y la base de la alimentaci�n tradicional, de forma que, tanto en la cocina de ricos o culta, como en la cocina de pobres y de subsistencia, el recetario gira en torno a los platos derivados de la rica variedad matancera y la alimentaci�n tendr� su fuente cal�rica en el tocino y los embutidos conservados como despensa indispensable y, a veces, �nica.

El jam�n ib�rico es el que procede del cerdo ib�rico, siendo esta una definici�n rigurosa. El cerdo ib�rico es probablemente la �nica raza gen�ticamente pura, que se conserva en la actualidad de los marranos que en algun momento hist�rico llegaron a la peninsula ib�rica, procedentes del �frica mediterr�nea. Para que el jam�n lleve el t�tulo de ib�rico de bellota, el cerdo tiene que haber disfrutado de la montanera de forma pura y dura, es decir, entre octubre y febrero solamente puede alimentarse de bellotas y rastrojos.

Si el cerdo ib�rico es alimentado en alg�n momento con pienso su jam�n ser� de recebo y, si nunca ha estado en la dehesa, ser� de cebo. La Denominaci�n de Origen "Dehesa de Extremadura ", se ha convertido en la garant�a de la representatividad y seriedad de nuestros jamones que hoy compiten con los mejores productos de otras Denominaciones, en franca ventaja de calidad, adornada �sta con el reconocido valor diet�tico que recientes e importantes trabajos de investigaci�n, otorgan al jam�n ib�rico como compendio de la dieta mediterr�nea.

Sin ofender a nadie y menos a los vecinos, podemos declarar a Jerez de los Caballeros como eje cardinal de la ruta del jam�n ib�rico y como punto de arranque de nuestra visita el Sal�n del Jam�n que se celebra en la segunda semana de mayo y que, sin duda, es en la actualidad el mayor escaparate de este producto y de todos los derivados del cerdo.

Raci�n de jam�n ib�rico
En una competencia espl�ndida, color�sta y llena de matices se presentan las principales variedades industriales y artesanales de la zona. Es un placer saborear las esplendorosas raciones, nacidas de un corte natural y tradicional, que puede obtenerse en las distintas casetas.

De igual que puede acudirse a la llamada de las ca�as de lomo, el salchich�n o el chorizo colorao, todos ellos con carta de naturaleza de padre y muy cerdo ib�rico.

Monesterio tiene tambi�n su fiesta del jam�n, all� por septiembre y en la que se invita a todos los que acuden a un hermoso bocadillo de jam�n ib�rico y se abren de par en par sus muchos y prestigiados mataderos y secaderos.
Cualquier pueblo de la ruta dispone de sus jamones en una competencia sana y de dif�cil resoluci�n.

Asentados todos ellos en la Sierra sur de la provincia, con una altitud media de 500 metros y un microclima especial de invierno secos y veranos calurosos pero no axfisiantes, que hacen sudar a los jamones la grasa adquirida en la montanera, para luego dormirlos durante no menos de dieciocho meses en las bodegas, consiguiendo que maduren despacio sus carnes arom�ticas, sabrosas e infiltradas de grasa necesaria para hacerla jugosa y agradable.

Fregenal de la sierra, Higuera la Real, Segura de Le�n, Cabeza laVaca, Calera de Le�n, Fuente de Cantos, Zafra, Oliva de la Frontera y los mencionados Monesterio y Jerez de los Caballeros conforman una ruta en la que iniciando el rito de la mesa con el jam�n ib�ricos y otros embutidos, se puede tambi�n disfrutar de una rica y variada cocina de productos silvestres como los esparragos trigueros, los cardos y las criadillas, todos ellos abundantes, sanos y frescos en toda la serran�a. Platos de caza variada y serrana como las perdices en aceite o el arroz de palomas torcaces. En Fuente de Cantos acompa�ar el cerdo con la chanfaina de cordero. Y de la cocina del cerdo preguntar por las setas con cerdo de Segura de Le�n, el lomo al estilo templario en Jerez y los guisos de manos de guarro en Higuera la Real. En dulces los del Convento de las Claritas de Zafra y en Jerez de los Caballeros, el bollo turco y los desenfados. Los vinos que sean del Raposo y Matanegra.


 Receta: "Lomo de Ib�rico al Uso Templario" (Jerez de los Caballeros)


Se hacen los filetes y se les pone sal.

Se pasan por manteca, uno a uno, en una sarten, y se van colocando en una pastelera.

Se espolvorean de pimienta negra mojada, almendras peladas ralladas -mitad crudas y mitad fritas en la misma manteca-, el zumo de dos o tres naranjas (seg�n cantidad de filetes), un poquit�n de azafr�n; roci�ndose con la manteca anterior; para que cuezan durante un cuarto de hora.

Al cabo de ese tiempo, ya est�n listos para servir.


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