Cuentos y reflexiones

para los que sufren

 

 

EL DOLOR

El dolor en sí mismo no es un mal que tengamos
que evitar a toda costa.
El dolor es un maestro que nos puede enseñar muchas cosas.
El dolor nos instruye, nos dice que cambiemos,
que dejemos de hacer una cosa y emprendamos otra,
que dejemos de pensar en cierta forma y empecemos
a pensar en forma diferente.

Y cuando nos negamos a escuchar al dolor
y a sus enseñanzas, lo único que nos queda
es convertirnos en escapistas.
Efectivamente, lo que decimos es:
no voy a escuchar,
no voy a aprender,
no voy a cambiar.

Las personas abiertas y que van creciendo
no toman a regañadientes la pedagogía del
dolor y buscan el cambio.
Intentan respuestas y correcciones adecuadas.

Los otros no escuchan las enseñanzas del dolor.
Se contentan con establecerse y vivir con el 10 %
de su potencial humano. Se contentan con morir,
sin haber realmente vivido.

Mediante las verdaderas y permanentes
relaciones del amor, podemos recobrar
la aceptación de nosotros mismos,
la realización de lo que valemos.
Si poseemos estas dos cualidades,
todo lo demás se irá desplazando en dirección
del crecimiento, por el sendero de la paz.

Cuando faltan el amor y el sentido del
valor personal, lo único que queda es
una existencia parcial.
Y así solo podremos lograr una fracción
de lo que pudimos haber logrado y sido.

La Gloria de Dios que consiste en que
la persona viva plenamente,
habrá quedado recortada.

Aprendamos del dolor.


J. Powell

 


 

LO ÚNICO QUE RECUERDO

Cuando mi padre me hablaba, siempre empezaba la conversación diciendo:

- “¿Ya te dije cuánto te adoro?”

La expresión de amor era correspondida y en sus últimos años, cuando su vida empezó a decaer, nos acercamos aún más..., si es que eso era posible.

A los 82 años estaba dispuesto a morirse y yo estaba dispuesto a dejarlo partir para que su sufrimiento terminara. Nos reímos, lloramos, nos tomamos de las manos, nos dijimos nuestro amor y estuvimos de acuerdo que era el momento. Dije:
- “Papá, una vez te hayas ido, quiero que envíes una señal para saber que estás bien.

Mi padre y yo estábamos tan profundamente unidos, que en el momento de su muerte, sentí su infarto en mi pecho. Día tras día rezaba para saber algo de él, pero no pasaba nada. Pasaron cuatro meses y lo único que sentía era el dolor de su pérdida. Mamá había muerto cinco años antes del mal de Alzheimer.

Un día, mientras estaba tranquilamente tendido sobre una mesa de masajes, en un cuarto oscuro esperando mi turno, me invadió una ola de nostalgia por mi padre. Noté que mi mente se hallaba en un estado de hiperagudeza. Sentía una claridad desconocida. Cada pensamiento era como una gota de agua que caía en una fuente tranquila y me maravilló la paz de cada momento que pasaba.

De repente, apareció la cara de mi madre, como había sido antes de la enfermedad de Alzheimer la privara de su juicio, de su humanidad y de 25 kilos. Era tan real y estaba tan cerca que daba la impresión de poderla tocar si quería. Se le veía tal como era unos 12 años atrás, cuando el deterioro no había empezado . Hasta olía la fragancia de su perfume favorito. Me pregunté cómo era posible que estuviera pensando en mi madre, sintiéndome culpable por no haber pedido una señal de ella también. Dije:

- “¡Oh, madre! Lamento tanto que hayas tenido que sufrir con esa horrible enfermedad.”

Inclinó levemente la cabeza hacia un lado, como para confirmar lo que había dicho de su sufrimiento. Luego sonrió y dijo de una manera muy clara:
- “Pero lo único que recuerdo es el amoor.” Y desapareció.

Empecé a temblar en un cuarto que, de pronto, se había vuelto frío. Supe en lo más profundo, que el amor que damos y recibimos, es lo único que cuenta y lo único que se recuerda. El sufrimiento se olvida, el amor permanece.

Sus palabras son las más importantes que he oído en mi vida y ese momento quedó grabado para siempre en mi corazón. Todavía no he visto ni he oído a mi padre, pero no tengo ninguna duda de que, algún día, cuando menos lo espere, aparece y dirá:

- “¿Ya te dije hoy que te quiero?”

 


EL TREN DE LA VIDA

 Un día leí un libro que comparaba la vida con un viaje en tren.

 Una comparación extremadamente interesante cuando es bien interpretada. Interesante porque nuestra vida es como un viaje en tren, llena de embarques y desembarques, de pequeños accidentes en el camino, de sorpresas agradables, con algunas subidas y bajadas tristes.

 Cuando nacemos y subimos al tren, encontramos dos personas queridas que nos harán conocer el viaje hasta el fin:  nuestros padres. Lamentablemente ellos en alguna estación se bajaran para no volver a subir mas. Quedaremos huérfanos de su cariño, protección y afecto. Pero a pesar de esto, nuestro viaje debe continuar; conoceremos otras interesantes personas y durante la larga travesía, subirán nuestros hermanos, amigos y amores.

 Muchos de ellos solo realizarán un corto paseo, otros estarán siempre a nuestro lado compartiendo alegrías y tristezas. En el tren también viajarán personas que andarán de vagón en vagón para ayudar a quien lo necesite. Muchos se bajarán y dejarán recuerdos imborrables. Otros en cambio viajarán ocupando asientos, sin que nadie perciba que están allí sentados.

 Es curioso ver como algunos pasajeros a los que queremos, prefieren sentarse alejados de nosotros, en otros vagones. Eso nos obliga a realizar el viaje separados de ellos. Pero eso no nos impedirá, con alguna dificultad, acercarnos a ellos. Lo difícil es aceptar que a pesar de estar cerca... no podremos sentarnos juntos, pues muchas veces otras son las personas que los acompañan.

 Este viaje es así, lleno de atropellos, sueños, fantasías, esperas, llegadas y partidas. Sabemos que este tren sólo realiza un viaje, el de ida. Tratemos, entonces de viajar lo mejor posible, intentando tener una buena relación con todos los pasajeros, procurando lo mejor de cada uno de ellos, recordando siempre que, en algún momento del viaje, alguien puede perder sus fuerzas y deberemos entender eso. A nosotros también nos ocurrirá lo mismo  y seguramente alguien nos entenderá y ayudara.

 El gran misterio de este viaje es que no sabemos en cual estación nos tocará descender.

 Pienso: ¿cuando tenga que bajarme del tren sentiré añoranzas?  Mi respuesta es SI; dejar a mis hijos viajando solos será muy triste. Separarme de los amores de mi vida será doloroso. Pero tengo la esperanza de que en algún momento nos volveremos a encontrar en la estación principal y tendré la emoción de verlos llegar con mucha más experiencia de la que tenían al iniciar el viaje. Seré feliz al pensar que en algo pude colaborar para que ellos hayan crecido como buenas personas. Ahora, en este momento, el tren disminuye la velocidad para que suban y bajen personas.

 Mi emoción aumenta a medida que el tren va parando...¿quién subirá?, ¿Quién será?.. Me gustaría que TU pensases que desembarcar del tren, no es sólo una representación de la muerte o el terminó de una historia que dos personas construyeron y que por motivos íntimos dejaron desmoronar.

 Estoy feliz de ver como ciertas personas tienen la capacidad de reconstruir para volver a empezar, eso es señal de lucha, garra y saber vivir es poder obtener lo mejor de todos los pasajeros.

 Agradezco a Dios porque estemos realizando este viaje unidos y a pesar de que nuestros asientos no estén juntos, con seguridad el vagón es el mismo.

 


 

EL PODER DE LA RISA

La risa es una fuerza tan transformadora que no se necesita nada más. Si puedes transformar tu tristeza en celebración, serás capaz de transformar tu muerte en resurrección.

Escuché hablar de tres místicos chinos. Nadie sabe sus nombres. Los llamaban los tres santos que se reían, porque nunca hicieron otra cosa: simplemente se reían. Iban de una ciudad a otra. Se paraban en los mercados y se reían a carcajadas. Eran realmente hermosos. Riéndose, con sus vientres que se sacudían. Su risa era como una plaga, el mercado entero terminaba riéndose y durante unos segundos se abría un nuevo mundo. Viajaron por toda China ayudando a la gente a reírse. Los tristes, los enojados, los ambiciosos, los celosos, todos comenzaron a reír con ellos, y muchos sintieron que allí estaba la llave que podía cambiarles.

Sucedió que en un pueblo murió uno de los tres. La gente dijo: “Ahora tendrán un problema. Tendrán que llorar porque su amigo ha muerto.” Pero los otros dos bailaron, se rieron y festejaron la muerte.

“Esto es demasiado”, dijo la gente. “¡Qué mala educación! Cuando un hombre ha muerto es insultante bailar y reírse.”

“Vosotros no sabéis lo que ha pasado”, dijeron los santos. “Siempre estuvimos pensando cuál de los tres moriría primero. Él ganó. Nos ha vencido. Pasamos la vida entera riéndonos juntos. ¿Cómo podríamos darle el último adiós de otra manera? Tenemos que reír. Tenemos que disfrutar. Tenemos que celebrar. Este es el único adiós posible para un hombre que se ha reído toda su vida. Si no nos reímos, él se reirá de nosotros y dirá: ‘¡Estúpidos!, ¿habéis vuelto a caer en la trampa?’ No sentimos que él haya muerto. ¿Cómo pueden morir la vida y la risa?”

El cuerpo iba a ser quemado y la gente dijo: “Vamos a darle un baño como manda el ritual.” Pero los dos amigos dijeron: “No. Él ha dicho: ‘No llevéis a cabo ningún ritual y no me cambiéis de ropa ni me bañéis. Ponedme tal como estoy sobre la pira funeraria.’ Tenemos que seguir sus instrucciones.”

Y de repente... cuando pusieron el cuerpo sobre la pira, descubrieron la última broma del anciano. Tenía fuegos artificiales escondidos entre la ropa y todos estallaron. Era Diwali. El pueblo entero comenzó a reírse. Los dos amigos bailaron y el pueblo enteró los siguió. No fue una muerte, fue una nueva vida, una resurrección. Cada muerte abre una nueva puerta.

Si puedes cambiar tu tristeza por celebración, también podrás transformar tu muerte en resurrección. Aprende este arte mientras todavía tengas tiempo.

 


 

CONVIVENCIA

 ¿La convivencia con las personas te trae dificultades?
 No eres tú el responsable.
 Las relaciones humanas nunca son difíciles; es tu programación la que las hace difíciles. Nunca hay dificultades en tu relación con las personas. Sólo hay dificultades en tu programación.

 ¿Tienes problemas con la gente? ¿Alguien te resulta egoísta, malhumorado, poco confiable, repulsivo, necio, intolerable, irresponsable, o como lo quieras llamar? Piensa en los problemas que tienes en materia de relaciones humanas.
 ¿Conoces la raíz de todos los problemas? ¡Tú eres la causa! ¿Te sientes afectado? ¡Pero tú eres la causa!

 Me referiré ahora a las relaciones con los demás. ¿Tienes problemas? Echa una mirada sobre ti mismo: pregúntate por qué estás perturbado, de dónde proviene la perturbación.
 De nuestra programación, de allí.
 Algunas veces, en el pasado, me asombré de que las personas me producían enojo por su comportamiento no parecían enojar a otros que son mucho, mucho mejores que yo.

Me preguntaba:
- ¿Cómo es que él no se enoja al exponeerse a ese comportamiento? ¿Cómo es que yo sí?
 Algo me sucede. Y así estaba yo ocupado en tratar de cambiarla, cambiarlo o cambiarlos.

Autor: Anthony De Mello
Extraído del Libro: Anthony De Mello de la 'A' a la 'Z'.

 


 

TUS HIJOS NO SON TUS HIJOS

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti,
y aunque estén contigo, no te pertenecen.
puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos pero no sus almas
porque ellas viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar ni siquiera en sueños...
puedes esforzarte en ser como ellos
pero no procures hacerlos semejantes a ti.
porque la vida no retrocede
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos son lanzados.
deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la alegría.

Kahlil Gibran 

 


La tragedia

-¿ Por qué existe tanta tragedia y tanta miseria en el mundo?

- La tragedia y la miseria son dos temas diferentes y muy extensos. ¿Sobre cuál de los dos prefieres que hablemos?

- De momento sobre la tragedia. ¿Por qué sufre el hombre?

- Da una mirada a la Biblia y encontrarás un párrafo que dice "Lo que es bueno viene de Ti, ¡Oh, mi Señor!. Lo que es malo también viene de Ti, mi Señor. Por lo tanto ¿qué he de temer?"

- Pero aún así sufrimos.

- Sin duda. Pero toma en consideración lo siguiente: de diez problemas que tenemos, nueve son creados por nosotros mismos - a través de la culpa, del autocastigo, de la autocompasión. Sin embargo, de vez en cuando aparece un gran obstáculo en nuestro camino que fue colocado allí por Dios y que tiene una única razón, que es ofrecernos una oportunidad para cambiarlo todo, para caminar hacia adelante.
"¿Qué es la tragedia? Un cambio radical en nuestras vidas, siempre unido al mismo principio: la pérdida. El sufrimiento es siempre el resultado de una pérdida, sea de alguien o de algo - como la salud, la belleza o las condiciones financieras.
"Cuando te encuentras ante una pérdida, no sirve de nada intentar recuperar lo que ya se fue. Por otro lado, un gran espacio ha quedado abierto en tu vida, y allí está, vacío, esperando ser llenado con algo nuevo. En el momento de la pérdida, por más contradictorio que parezca, estás ganando una gran porción de libertad.
Pero la mayoría de los hombres, ante la tragedia, llenan ese espacio con dolor y amargura. No piensan nunca que hay otras maneras de encarar lo inevitable"

-¿Cómo por ejemplo?

-En primer lugar, aprendiendo la gran lección de los sabios: la paciencia, la certeza de que todo - bueno o malo - es transitorio en esta vida. En segundo lugar, utilizando este súbito cambio de rumbo para arriesgar sus días en nuevas cosas que siempre soñaron hacer.

-Está claro en lo que se refiere a cosas materiales. Pero, ¿y la muerte de alguien?

-En lo que se refiere a la muerte ya hemos conversado mucho y sabes que ella no existe para aquel que se fue - esta persona está disfrutando las delicias de una transformación radical. La sensación de muerte existe solamente para quien se queda aquí. Todo ser querido, al partir, se transforma en nuestro protector; después de pasado el período de duelo, debemos alegrarnos porque estamos más protegidos. Igualmente un día estaremos del otro lado, protegiendo a las personas que amamos aquí.

- Y aquellos a quienes odiamos...

- Exactamente lo que imaginas. Quedan sujetos a nosotros por el sentimiento de la amargura. Por eso Jesús dijo: "antes de ir al templo, vuelve y perdona a tu hermano". Es necesario estar lavando constantemente el alma con el agua del perdón.

- Volviendo a la tragedia...

- Existe algo que es imposible medir, y es la intensidad del dolor. Sabemos que una persona está sufriendo porque ella nos lo cuenta, pero no podemos evaluar exactamente cuánto. Muchas veces intentamos comparar la actitud de una persona ante la tragedia y terminamos por juzgarla más fuerte o más débil de lo que realmente es. No compares el dolor ajeno con nada; sólo quien está sufriendo sabe por lo que está pasando.
Por consiguiente, cuando la tragedia inevitable aparece, es preciso recordar estos tres puntos: aprovechar la libertad de la pérdida, no juzgar el dolor y aprender el arte de la paciencia. Ella destruirá 9/10 de aquello que tú eres, pero el 1/10 restante te transformará en una persona infinitamente más fuerte.


CUENTO - LA SABIDURÍA DE LOS PADRES DEL DESIERTO

Aprendiendo a escoger

San Antonio vivía en el desierto, cuando se aproximó un joven.
- Padre, vendí todo lo que tenía y di el dinero a los pobres. Solo guardé unas pocas cosas para que me ayuden a sobrevivir aquí. Me gustaría que me enseñara el camino de la salvación.
San Antonio pidió al muchacho que vendiese también las pocas cosas que había guardado y con el dinero obtenido comprase carne en la ciudad. Al regreso, debía traer la carne atada a su cuerpo.
El muchacho obedeció. Al regresar, fue atacado por perros y halcones, que querían un pedazo de la carne.


- Ya estoy de vuelta - dijo el chico, mostrando el cuerpo arañado, mordido y las ropas en jirones. ¿Por qué me mandó hacer esto?
- Para mostrarte que lo que trajiste de tu pasado no sirve en tu presente. Cuando tengas que escoger un nuevo camino, no traigas experiencias viejas. Aquellos que dan un paso nuevo pero quieren mantener un poco de su antigua vida terminan desgarrados por los propios recuerdos.


Reflexiones del guerrero de la luz

Un guerrero de la luz respeta la principal enseñanza del I Ching, "la perseverancia es favorable".
Pero él sabe que la perseverancia no tiene nada que ver con la insistencia. Existen épocas en las que los combates se prolongan más allá de lo necesario, agotando sus fuerzas y debilitando su entusiasmo.
En estos momentos, el guerrero reflexiona: "una guerra prolongada termina destruyendo al propio país victorioso".
Entonces él retira sus fuerzas del campo de batalla y se concede a sí mismo una tregua. Persevera en su voluntad, pero sabe esperar el mejor momento para un nuevo ataque.
Un guerrero siempre vuelve a la lucha. Pero nunca lo hace por obstinación, y sí porque nota el cambio en el tiempo.

Fuente "Guerrero de la Luz Online, publicación de www.paulocoelho.com.br ".


DIÁLOGO CON EL MAESTRO - EL MISTERIO
De Paolo Coelho

- ¿Qué es lo que estamos haciendo en esta tierra? - ¿Sinceramente? No lo sé. Ya busqué en muchos rincones, en lugares iluminados y en lugares oscuros, y hoy estoy convencido de que nadie lo sabe - solamente Dios.
- No es una buena respuesta para un maestro.
- Es una respuesta honesta. Conozco a mucha gente que te explicará con detalles la razón de la existencia. No los creas, son personas que continúan atadas al antiguo lenguaje y solo creen en las cosas que tienen explicación.
- ¿Quieres decir que no hay una razón para vivir?
- No has entendido lo que estoy diciendo. Yo dije que no sé la razón. Pero claro que existe un motivo para estar aquí, y Dios lo conoce.
- ¿ Y por qué no nos lo revela?
- Nos lo revela a cada uno de nosotros, pero a traves de un lenguaje que a veces no aceptamos porque no es lógico, y estamos demasiado acostumbrados a recetas y fórmulas.
Nuestro corazón sabe porqué estamos aquí. Aquel que escucha a su corazón, sigue sus señales y vive su Leyenda Personal entenderá que está participando en algo, aun cuando no lo comprenda racionalmente. Dice la tradición que un segundo antes de nuestra muerte nos damos cuenta de la verdadera razón de la existencia. Y en este momento nacen el Infierno y el Paraíso.
- No lo entiendo.
- El Infierno es, en esa fracción de segundo, mirar hacia atrás y saber que hemos desperdiciado una oportunidad de honrar a Dios y dignificar el milagro de la vida. El Paraíso es poder decir, en este momento: "Cometí algunos errores pero no fui cobarde: viví mi vida, e hice lo que debía hacer", Tanto el Infierno como el Paraíso nos acompañarán por mucho tiempo, pero no para siempre.
- ¿Cómo puedo saber si estoy viviendo mi vida?
- Porque, en vez de amargura, sientes entusiasmo. Esa es la única diferencia. Por otra parte, hay que respetar el Misterio y aceptar con humildad que Dios tiene un plan para nosotros. Un plan generoso, que nos conduce hacia su presencia y que justifica estos millones de estrellas, planetas, agujeros negros etc. que estamos viendo esta noche, aquí en Oslo (estábamos en Noruega).
- Es muy difícil vivir sin una explicación.
- ¿Acaso puedes explicar por qué el hombre necesita dar y recibir amor? No. Y tú vives con eso, ¿o no?. Y no solo vives con eso, sino que el amor es lo más importante de la vida. Y sin embargo no existe ninguna explicación.
"De la misma forma, tampoco hay explicación para la vida. Pero existe una razón para nuestra estancia aquí, y tienes que ser lo suficientemente humilde como para aceptar eso. Confía en mis palabras: la vida de cada uno de los seres humanos tiene un sentido, aun cuando él cometa el error de pasar gran parte de su tiempo en la Tierra buscando una respuesta, mientras se olvida de vivir.
Puedo darte un ejemplo de una época en la que estuve cerca de entender todo eso. Yo había asistido a la fiesta de conmemoración de los 50 años de mi graduación como bachiller. Allí, en la escuela donde estudié cuando era un adolescente, encontré a muchos amigos. Bebimos e hicimos las mismas bromas que medio siglo atrás.
En un determinado momento, miré hacia el patio del colegio. Entonces me ví siendo un niño, jugando con ellos, encarando a la vida con sorpresa e intensidad. Y de repente, aquel niño que fui pareció tomar forma y se aproximó a mí.
Me miró a los ojos y sonrió. Entonces entendí que yo no había traicionado mis sueños de infancia. Que el niño que yo había sido un día, aún estaba orgiulloso de mi. Que la misma razón que yo tenía para vivir entonces continuaba viva en mi corazón.
Procura vivir con la misma intensidad que un niño. Él no pide explicaciones, se sumerge en cada día como si fuese una aventura diferente y, por la noche, duerme cansado y feliz."


Cuento - Como se abrió el camino

Una historia que mucho nos enseña respecto a aquello que escogemos sin pensar.
Un día, un becerro tuvo que atravesar un bosque virgen para volver a su pastura. Como era un animal irracional, abrió un sendero tortuoso, lleno de curvas, subiendo y bajando colinas.
Al día siguiente, un perro que pasaba por allí usó ese mismo sendero para atravesar el bosque. Después fue el turno de un carnero, jefe de un rebaño, que viendo el espacio ya abierto hizo a sus compañeros seguir por allí.
Más tarde, los hombres comenzaron a usar ese sendero: entraban y salían, giraban a la derecha y a la izquierda, descendían, se desviaban de obstáculos, quejándose y maldiciendo, con toda razón. Pero no hacían nada para crear una nueva alternativa.
Después de tanto uso, el sendero acabó convertido en un amplio camino donde los pobres animales se cansaban bajo pesadas cargas, obligados a recorrer en tres horas una distancia que podría haber sido vencida en treinta minutos si no hubieran seguido la vía abierta por el becerro.
Pasaron muchos años y el camino se convirtió en la calle principal de un poblado y, finalmente, en la avenida principal de una ciudad. Todos se quejaban del tránsito, porque el trayecto era el peor posible.
Mientras tanto, el viejo y sabio bosque se reía, al ver que los hombres tienen la tendencia a seguir como ciegos el camino que ya está abierto, sin preguntarse nunca si esa es la mejor elección.

 


El regalo de los insultos

Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que ahora se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que aún era capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierta tarde, un guerrero, conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para captar los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante.
El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Conociendo la reputación del samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar así su fama.
Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío.
Fueron todos hasta la plaza de la ciudad, y el joven comenzó a insultar al viejo maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió a la cara, gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus antepasados.. Durante horas hizo todo lo posible para provocarlo, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.
- Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
- ¿Cómo ha podido usted soportar tanta indignidad? ¿ Por qué no usó su espada, aún sabiendo que podía perder la lucha, en vez de mostrarse cobarde ante todos nosotros?
- Si alguien se acerca a tí con un regalo, y tú no lo aceptas, ¿a quien pertenece el regalo? preguntó el samurai.
- A quien intentó entregarlo - respondió uno de los discípulos.
- Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos - dijo el maestro. - Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

 


 

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