Life Span Integration
INTEGRACION DEL CICLO VITAL
:

La Integración del Ciclo Vital (desarrollada por la psicóloga norteamericana Peggy Pace) es una técnica que utiliza tanto la visualización como la estimulación bilateral de los dos hemisferios cerebrales para sanar el trauma y para integrar diferentes estados del yo que pueden estar separados. Se ha desarrollado a partir del DRMO (EMDR, ver folleto aparte), las técnicas Jungianas de visualización y la imaginación activa, el conocimiento de la psicología del desarrollo y los descubrimientos más recientes en la neurociencia.
Para cumplir estos dos objetivos: 1) sanar el trauma; y, 2) integrar distintos estados del yo, lo que hace la Integración del Ciclo Vital es conectar un problema que la persona tenga con un estado del yo pasado. ¿Por qué hace eso?
La mente humana se desarrolla interactivamente en respuesta con el ambiente que la persona tiene en la infancia más temprana. Si en algún momento la persona experimenta un ambiente hostil se crean sistemas defensivos, que pueden ser útiles para ese momento pero que 20 ó 30 años después, cuando la persona es adulta, no tienen sentido, pero siguen disparándose de forma inconsciente.
Es entonces cuando una persona madura y adulta reacciona de repente ante una determinada situación como si tuviera 8 años. ¿Por qué? La razón es que nuestros sistemas neurológicos están diseñados para alertarnos y protegernos de los peligros percibidos, pero los sistemas defensivos que hemos creado en un determinado momento (por ejemplo, a los 8 años), permanecen con nosotros, los necesitemos ya o no. Como dice el refrán, “el gato escaldado, del agua fría huye”.
¿Cómo lograr superar esos mecanismos de defensa, que son inconscientes, que fueron útiles en un momento de nuestra vida, pero que ya no son necesarios, o nos resultan perjudiciales? Los viajes repetidos a través de la Línea del Tiempo durante la Integración del Ciclo Vital permiten a los sistemas neuronales “podar” viejas redes neurológicas defensivas mientras que crea nuevas redes más útiles y adaptativas. Es importante hacer ese “viaje” en el tiempo, y hacerlo repetidas veces, para “conectar los puntos” y tener un dibujo completo del yo.
¿Qué es la Integración de los distintos estados del yo? En los estadios más tempranos del desarrollo humano el yo no está unificado, más bien hay muchos yoes (o “estados del yo”) que se van desarrollando para responder a condiciones y circunstancias distintas. Durante el proceso de un desarrollo normal estos yoes se van integrando. Se cree que estos yoes se conectan por medio de la co-construcción de la narración de la vida que los padres hacen con el niño/a. Los padres le cuentan al niño/a su vida, cómo nació, cómo fue su infancia, lo que hizo, le enseñan fotos... y eso va ayudando a que el niño/a vaya integrando su unidad de yo a través del tiempo y de su historia, y a Través de los diferentes contextos que ha vivido.
Sin embargo, cuando los niños crecen en un ambiente de trauma o de abandono, pueden desarrollar distintos “yoes” y diferentes “estados del yo”. Cuando falta el apoyo por parte de los padres, y/o cuando a los niños se les prohibe hablar de los hechos traumáticos que han vivido, entonces la co-construcción (la construcción en conjunto de los padres y los hijos) de la narración de sus vidas necesaria para la integración neuronal no llega a darse. En estos niños/as se desarrollan muchos yoes o estados del yo que son sólo parcialmente integrados y que acaban siendo sostenidos por sistemas neuronales (redes neuronales) diferentes. Mucha gente no siente, no experimenta, un yo coherente, unificado, a través de su vida, a través del tiempo, incluso consideran que esta falta de cohesión es normal.
Muchas personas que han sufrido traumas en la infancia tienen unos recuerdos muy escasos de su infancia. A veces son personas crónicamente ansiosas o depresivas. Otras personas, sin embargo, recuerdan perfectamente su infancia y los traumas vividos, pero se sienten desbordados por emociones negativas cuando algo les recuerda lo que ocurrió entonces. Otras personas han desarrollado mecanismos para evitar sus propias emociones y recuerdos negativos, pero esos mismos mecanismos les impiden tener una vida completa y feliz.
Es como si una parte de la persona todavía estuviera congelada en el pasado, atrapada en el tiempo, y la persona en tiempo presente ha intentado olvidarlo, reprimirlo o se siente inundada de vez en cuando por las emociones que surgieron en aquél momento. Es necesario que todas las redes neuronales del cerebro compartan la misma información, vivan en tiempo presente.
Muy a menudo la pena sin superar y la incapacidad para dejar el pasado atrás y avanzar hacia delante está en el corazón de gran parte del malestar psicológico. A veces una persona puede añorar cosas del pasado, no quiere dejar cosas buenas que tuvo (algo tan simple como no querer perder la juventud), o a veces uno quiere conseguir a toda costa la aprobación de los padres que no tuvo en la infancia. Es como si una parte de nuestro cerebro, de nuestra mente, siguiera siendo niña, aunque ya seamos adultos. Pero si una parte de la persona está en el pasado, hay una parte de uno que está fuera del control del Yo, puede actuar de forma independiente, y puede hacerlo de forma que nos perjudique. En muchas ocasiones la forma de actuar puede ser, incluso, auto-destructiva. Esto explica paradojas curiosas: por ejemplo, la abogada que es firme y segura en su trabajo y en el tribunal, pero que aguanta en casa a un marido que la insulta y la humilla.
Si una persona tiene un yo estancado en el pasado, un “yo allí (casa de los abuelos, por ejemplo) entonces (a los 8 años)”, y otro “yo allí (en el colegio) entonces (con 6 años)”, y otro, y otro... ¿cuánta energía, cuánta conciencia, queda para el “yo-aquí-ahora”?
La neurociencia nos muestra que gran parte del cerebro ha evolucionado para defendernos contra un posible peligro. Pero lo que un niño/a de 5 años percibe como peligro puede ya no ser ningún problema para una persona de 40 años, pero sin embargo, la estructura defensiva diseñada por el Sistema Nervioso de 5 años de edad permanece codificada y entra en juego más a menudo que lo que la persona adulta de 40 años se pueda imaginar. Con la Integración del Ciclo Vital accedemos a la estrategia defensiva arcaica, se inserta nueva y más actual información, y se conecta al yo infantil estancado implicado en ese mecanismo de defensa o de operación, con el yo adulto de la persona.
A través del uso repetido, a través de sucesivas sesiones, de la Integración del Ciclo Vital, la persona se siente más y más integrada, dicen que se sienten más sólidas por dentro, más adultas, más capaces y más competentes. Estos resultados positivos se dan en todos los pacientes, y también los pueden notar aquellas personas que afortunadamente no tienen problemas graves, y que tienen un alto nivel de funcionamiento y eficacia en sus vidas.
Los cambios positivos que se producen en la terapia permanecen estables en el tiempo, lo que podría ser indicio de que han aumentado las conexiones sinápticas entre redes neuronales anteriormente aisladas.
Traducción :Yolanda Calvo, Psicóloga