Cuentos y reflexiones

para los que 

han perdido la Esperanza

 

La vida es una oportunidad, aprovéchala.

La vida es belleza, admírala.

La vida es beatitud, saboréala.

 

La vida es sueño, hazlo realidad.

La vida es un reto, afróntalo.

La vida es un deber, cúmplelo.

La vida es un juego, juégalo.

La vida es preciosa, cuídala.

La vida es riqueza, consérvalo.

La vida es amor, gózala.

La vida es un misterio, desvélalo.


La vida es promesa, cúmplela.

La vida es tristeza, supérala.

La vida es un himno, cántalo.

La vida es combate, acéptalo.

La vida es una tragedia, domínala.

La vida es aventura, arróstrala.

La vida es felicidad, merécela.

La vida es la VIDA, defiéndela.

 


Madre Teresa de Calcuta.

 


 

NO HAY QUE TEMER

Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mi mismo.


Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento.


Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta de que de todos modos opinarían de mi.


Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.


Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.


Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.


Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.


Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.


Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mi mismo.


Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.


Temía al pasado, hasta que comprendí que no podía herirme más.


Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.


Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.

 

Hagamos que nuestras vidas cada día tengan mas vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más.


Anónimo

 


LA LECCIÓN DE LA MARIPOSA

  

"Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó por varias horas como la mariposa se esforzaba para que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero.

 

Entonces, pareció que ella ya no lograba ningún progreso.

 

Parecía que ella había ido lo más lejos que podía en su intento y no podía avanzar más.

 

Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: tomó una tijera y cortó el resto del capullo. La Mariposa entonces, salió facilmente.

 

Pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas.

 

El hombre continuó observándola porque él esperaba que, en cualquier momento, las alas de ella se abrirían y se agitarían para ser capaces de soportar el cuerpo, el que a su vez, iría tomando forma.

 

Nada ocurrió! En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo deforme y alas atrofiadas. Ella nunca fue capaz de volar.

 

Lo que el hombre, en su gentileza y voluntad de ayudar no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura, era el modo por el cual Dios hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa llegara a las alas, de tal forma que ella estaría pronta para volar una vez que estuviera libre del capullo.

 

Algunas veces, el esfuerzo es justamente lo que precisamos en nuestra vida.

 

Si Dios nos permitiera pasar a través de nuestras vidas sin obstáculos, él nos dejaría lisiados. No seríamos tan fuertes como podríamos haber sido y nunca podríamos volar.

 

Pedí fuerzas... y Dios me dió dificultades para hacerme fuerte.

Pedí sabiduría... y Dios me dió problemas para resolver.

 

Pedí prosperidad... y Dios me dió un cerebro y músculos para trabajar.

 

Pedí coraje... y Dios me dió obstáculos que superar.

 

Pedí favores... y Dios me dió oportunidades.

 

 “No recibí nada de lo que pedí... pero recibí todo lo que precisaba                                                                                    


                                                                                                                 

 “Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

 

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

 

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.  Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.  Escucharía cuando los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!

 

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

 

Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.  Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre  las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que les ofrecería a la luna.  Regaría con mis lágrimas  las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...

 

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...  No dejaría pasar un sólo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.  Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.

 

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!  A un  niño le daría alas, pero le dejaría  que él solo aprendiese a volar.  A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.  Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres...  He aprendido que  todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.  He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

 

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.  Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

 

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.  Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para pode ser el guardián de tu alma.  Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más.  Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.  Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes. 

 

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas  bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

 

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo.  Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas.  Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.  Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

 

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos.  Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.  Demuestra a tus amigos cuanto te importan.”

 


 

...Te levantabas esta mañana, te observaba y esperaba que me hablaras aunque fuera unas cuantas palabras, preguntando mi opinión o agradeciéndome por algo bueno que te haya sucedido ayer. Pero note que estabas muy ocupado buscando la ropa adecuada para ponerte e ir al trabajo.

 

Seguía esperando de nuevo, mientras corrías por la casa arreglándote, supe que habría unos cuantos minutos para que te estuvieras y me dijeras "HOLA".

 

Pero estabas demasiado ocupado.

 

Por eso encendí el cielo para ti, lo llené de colores y dulces cantos de pájaros para ver si así me oías pero ni siquiera te diste cuenta de esto.

 

Te observé mientras ibas rumbo al trabajo y esperé pacientemente todo el día. Con todas tus actividades supongo que estabas demasiado ocupado para decirme algo.

 

De regreso ví tu cansancio y quise rociarte un poco para que el agua se llevara tu estrés. Pensé agradarte para que así pensaras en mí, pero enfurecido ofendiste mi nombre.

 

Deseaba tanto que me hablaras, aún quedaba mucho tiempo. Después encendiste el televisor, esperé pacientemente, mientras veías tu programa favorito y cenabas, pero nuevamente te olvidaste de hablar conmigo y no me hablaste.

 

Te noté cansado y entendí tu silencio así que opaqué el resplandor del cielo, pero no te dejé a oscuras, lo cambié por un lucero, en verdad fue hermoso, pero no estuviste interesado en verlo. A la hora de dormir, creo que ya estabas agotado.

 

Después de  decirle buenas noches a tu familia caíste en tu cama y casi de inmediato te dormiste, acompañe con música tu sueño, mis animales nocturnos se lucieron, no hay problema, porque quizás no te das cuenta que siempre estoy ahí para ti.

 

Tengo más paciencia de la que te imaginas. También quisiera enseñarte como tener paciencia para con otros, TE AMO tanto que espero todos los días por una oración, el paisaje que hago es sólo para ti.

 

Bueno te estás levantando de nuevo y otra vez esperar sin nada más que mi amor por ti, esperando que el día de hoy me dediques un poco de tiempo.

 

Que tengas un buen día...

DIOS.

 

PD: Tendrás tiempo para enviar esto a otra persona, o ... ¿estás muy ocupado?

 


 

UN CUENTO QUE SIEMPRE VIENE A CUENTO

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los
mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo
algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para
siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo
del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber
escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres
palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...
Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de
su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él,
por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste
le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el
mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo
tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era
invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como
gesto de agradecimiento, me dio este mensaje; el anciano lo escribió
en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas; le
dijo- manténlo escondido en el anillo. Abrelo sólo cuando todo lo demás
haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el
reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos
lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a
un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un
precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía
volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el
trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún
otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí
encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía :  ESTO TAMBIEN PASARA;.

Mientras leía; esto también pasará; sintió que se cernía sobre
él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.



El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico
desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el
papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y
reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la
capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía
muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir?; preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente
celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una
situación sin salida.

-Escucha; dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones
desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para
cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso.
No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el
primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: Esto también pasará, y
nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la
muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había
desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había
iluminado.

Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son
permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

 


UN ARBOL PARA LUCHAR CONTRA EL STRESS

  

Ría

Relájese

                                                      Perdone

Pida Ayuda

Haga un Favor

Delegue   Tareas

Vaya    a    Caminar

Rompa    un     Hábito

Salga           a    Correr

Pinte un cuadro   Sonría a su hijo

Permítase brillar    Mire fotos viejas

Lea un buen libro    Cante en la ducha

Escuche a un amigo    Acepte un cumplido

Ayude a un anciano      Cumpla sus promesas

Termine        un     Proyecto

Muestre su felicidad                      Escriba un diario

Sea niño otra vez                    Escuche a la Naturaleza

Trátese como un Amigo               Permítase equivocarse

Haga un álbum familiar              Dse un baño prolongado

Por hoy no se preocupe                 Deje que alguien lo ayude

Apague el televisor y hable               Escuche su música preferida

                      APRENDA   ALGO    QUE   SIEMPRE   DESEÓ

Llame a sus amigos por teléfono     Haga un pequeño cambio en su vida

Haga una lista de las cosas que hace bien   Pierda un poco de tiempo

 Vaya a la biblioteca y escuche el silencio   Mire una flor con atención

Cierre los ojos e imagine las olas de la playa Hágale sentirse bienvenido a alguien

DÍGALE A LA PERSONA AMADA  CUANTO LA QUIERE

Déle un nombre a una estrella

Piense en lo que tiene

Sepa que no está solo

Hágase        un regalo

Respire       Profundo

CULTIVE EL AMOR

 


 

SIETE PALABRAS MÁGICAS...

MUÉVETE
Mueve tu casa, tu cama, tu cuerpo. Camina, sal por las montañas, sal de la rutina del trabajo, las relaciones y los patrones de vida. Cambia tu perspectiva. Acércate a aquellas personas con las que puedas ser auténtico y nutran tus sueños más locos. No necesitas mover montañas, trasladar una pequeña piedra puede hacer maravillas.

TOCA
Toca las partes que amas de tu cuerpo. Da abrazos en la panadería, en el parque, en las puertas de toda la ciudad. Besa a la gente en la mejilla. Acaricia a tu gato o tu perro un poco más. Saborea la sensación de un pañuelo de seda, de una pieza de madera, de las diferentes texturas. El musgo, las cortezas, las rocas y el agua. Mientras más lo hagas te sentirás más a gusto con el placer de tocar.

ESCUCHA
Siéntate en silencio y observa cuanto hay allí para ser escuchado. Escucha a la gente, lo que realmente están diciendo. Escucha hasta la última nota de cada canción. Escucha tu voz interna, esa que solo escuchas cuando la confusión de cada día disminuye. Oye el susurro de las hojas, el llamado de las ranas, el crujido de la madera ardiendo en tu chimenea. Escucha con tu corazón y siempre escucha aquello que nunca es hablado.

SIENTE
El dolor, experimenta el gozo, hasta que sientas que vas a evaporarte. Permítete reír hasta que te duela, siente el amor desde lo más profundo de tu corazón. Ríndete a la sensualidad de la vida. Enójate y expresa tu furia, si es el caso, pero hazlo a solas. Si no sientes de verdad, no estás vivo.

CONFÍA
Tu sabes lo que necesitas saber. Detén tus dudas. Aquella cosquilla interna es tu más alta verdad y ella te servirá del mejor modo. Te arrepientes cuando desconoces o niegas tu intuición. Ten esto en cuenta: Finalmente, tú y sólo tú sabes lo que es mejor para ti. Si consumes, sin darte cuenta, todo tu día pintando, eso es lo que debes hacer. Si te encanta caminar al lado del océano, encuentra la forma de llegar allí. Si no confías completamente en ti, te conviertes en moho.

REÚNETE
Con los hombres y mujeres que amas. Toma el té acompañado, camina en compañía por el bosque, conversa y habla, lee en voz alta para otros. Celebra que tu cabello, tu piel, tu cuerpo y tus historias son diferentes a las de los otros y a su vez son completamente parecidas. Cocina y come en compañía.

RECIBE
Por una vez, deja de dar y dar y dar a todos menos a ti mismo. Acepta los cumplidos con gracia. La voz que necesitas oír, el abrazo, ese momento para conversar, la comida en tu mesa, el dinero que necesitas, siempre serán suministrados. Ábrete a recibir, abre tus manos para que sean llenadas con abundancia. Recibe todas las cosas buenas que mereces y recuerda mostrar gratitud por tu vida.

 


¿ SABES... ?

¿ Cuál es el día más bello?... HOY
¿ La cosa más fácil?... EQUIVOCARSE
El obstáculo más grande... EL MIEDO
El error mayor... ABANDONARSE
La raíz de todos los males... EL EGOISMO
La distracción más bella... EL TRABAJO
La peor derrota... EL DESALIENTO
La primera necesidad... COMUNICARSE
Lo que más hace feliz... SER ÚTIL A LOS DEMÁS
El misterio más grande... LA MUERTE
El peor defecto... EL MAL HUMOR
La persona más peligrosa... LA MENTIROSA
El sentimiento más ruin... EL RENCOR
El regalo más bello... EL PERDÓN
Lo más imprescindible... EL HOGAR
La ruta más rápida... EL CAMINO CORRECTO
La sensación más grata... LA PAZ INTERIOR
El resguardo más eficaz... LA SONRISA
El mejor remedio... EL OPTIMISMO
La mayor satisfacción... EL DEBER CUMPLIDO
La fuerza más potente del mundo... LA FÉ
Las personas más necesarias... LOS PADRES
La cosa más bella de todas... EL AMOR.

Madre TERESA DE CALCÚTA


 

 

LA ESPERANZA

La esperanza es una hermosa respuesta a muchos interrogantes difíciles.

La esperanza sólo pide que creas en ella.

La esperanza quiere que recibas. la esperanza es mantener en alto el ánimo hasta que la ayuda llegue.

Cada vez que un día no resulta como lo planeamos, la esperanza está allí como una reconfortante guía que ayuda a comprender.

La esperanza es un lugar callado y personal donde siempre puedes encontrar refugio.

La esperanza es la cálida y bienvenida convicción de que las posibilidades maravillosas existen.

La esperanza es todas esas fantásticas cosas y basta saber que cuando lo único que te queda es la esperanza todavía es mucho lo que tienes.

"Si no dejas de plantar las semillas de tus sueños, ellas tratarán con todas sus fuerzas de florecer en ti".

Douglas Pagels.

 


 

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