ECOLOGIA     

Los dominios de los Orixás

Por el Babalorixá José María Leirós Osun Panda

Artículo tomado de: http://www.chasque.apc.org/armando/nuestraumbanda/ediciones/b5/ecologia.htm


Nuestro dioses son fuerzas naturales y los seres humanos somos parte de ellos, por eso, los Umbandistas asumimos el rol de centinelas del medio ambiente. La tierra, el aire, el agua, y los bosques, son dominios de los Orixás y reinos sagrados para la tradición africanista.

Velar por la preservación de lo que nos rodea es cumplir con lo primordial de nuestra religión.


Nuestros orixás son fuerzas de la naturaleza y nosotros, por ser parte de ellos, somos sus custodios. Por eso los africanistas somos los primeros defensores del entorno natural, como lo explica brillantemente este artículo que integra la temática ecológica a los contenidos básicos del sistema de creencias que fundamenta la práctica umbandista.

Ecología y medio ambiente son términos que muy frecuentemente escuchamos, en los últimos años, dado que hay un significado resurgimiento de esta ciencia. Comencemos por definir a qué nos referimos cuando hablamos de ecología. El biólogo alemán E. Haenckel, a mediados del siglo 19, comienzos del 20, fue el primero en usar el término ecología, que proviene el griego: oikos, casa y logos, tratado o estudio. Se define como una ciencia derivada de la biología y que se aboca a los estudios de las interrelaciones entre las especies y el medio que las rodea o en el cual viven.

La ecología podría ser considerada como una ciencia moderna pero nunca como una nueva disciplina dado que el hombre de la prehistoria ya se interesaba por el cuidado y conocimiento del medio en que vivía, seguido luego por una clasificación de especies en la botánico y en al zoología. En la actualidad es una ciencias con un movimiento progresista a nivel mundial. Esto se debe al aporte de otras ciencias y de movimientos sociales que en todo el mundo llaman a la reflexión a los hombres. Es así que se ha logrado que el hombre se responsabilice de su relación con la naturaleza y haya comenzado a preocuparse por la preservación de un equilibrio biológico, de la contaminación de las aguas y del aire y la conservación de los recursos naturales.

Tenemos conocimiento de ciertos grupos que se encuentran realizando una loable en la preservación del medio, en la costa este de nuestro país y de otras instituciones que constantemente lanzan comunicaciones o se movilizan en pro de la conservación del medio.


¿Cuál es la realidad afroumbandista? ¿En que estamos interesados? ¿Acaso pretendemos sumarnos a los movimientos ecologistas para ganar la buena voluntad popular o tal vez, estas movilizados que son ajenas a nuestro dogma nos han hecho reflexionar? No, por supuesto que no. Nosotros los africanistas somos los primeros ecologistas, somos derivados de las fuerzas naturales a las cuales debemos cuidar y velar por su preservación. En número anterior de este periódico, ustedes contaron con un artículo que se refería a la ecología, que provenía del puño de otro colaborador, en el cual se resaltaba el dominio de los orixás africanos sobre las fuerzas naturales, y es ahí que nos sentimos ecologistas por naturaleza. Nosotros necesitamos de nuestros reinos naturales, conservados en su estado óptimo, para una buena vida tanto animal como espiritual. Nuestros orixás son fuerzas de la naturaleza y nosotros, por ser parte de ellos, somos sus centinelas y por lo tanto nos debemos al cuidado y conservación de todas nuestras fuentes naturales. Necesitamos de un bosque en el que Ossana nos pueda recibir, un río en el cual la señora de la belleza y dadora de la esencia de la fertilidad, Oxun, pueda recibir sus ofrendas. Cuán más pura y agradecida estará para con nosotros nuestra señora Iemanjá si se subsana la polución en sus agujas.

El hombre para tener salud debe forzosamente cuidar de su medio, haciendo alusión a la definición de salud dada por la Organización Mundial de la Salud. Salud comprende no sólo la ausencia de enfermedad sino todo aquello concerniente a la buena crianza y las condiciones básicas para la maduración de un ser social como lo es el hombre, entre las cuales podemos resaltar la educación, la alimentación, los juegos y desempeños físicos y el entorno de posibilidad formativa.

Como medio preventivo de la enfermedad, y estamos convencidos de que esta es la mejor forma de cura, o sea la preservación de los posibles, pensemos cuánto más benéfico sería que el hombre respire aire puro, que el agua no tuviese que se tratada para poder ser potable, que la polución no fuera ganando más y más terreno cada día.

Debemos los hombre hacer un alto y llamar a la reflexión a los nuestros. Comencemos por casa concientizándonos en que somos los responsables del mundo en que vivimos, comencemos por cuidar nuestro ámbito, el más pequeño, que de esa manera estaremos comenzando a hacer un movimiento atomizado, o sea cada uno en su hogar y la suma de todos, un gran movimiento.

Veamos la incidencia de los desastres ecológicos en el mundo, el hombre al no cuidar su medio está descuidando los niveles aceptables de asepsia para la vida, sin los cuales los seres humanos estamos expuestos a una variada serie de bacterias y virus que en un medio poluido son más fuertes y se reproducen con mayor rapidez. Así podemos ver la epidemia que castigó a Sudamérica en el año 1992, proveniente de Perú y que luego se expandió por toda América, como fue el cólera, que es una enfermedad virósica, producto de muy malos niveles de vida en lo que a higiene se refiere.

Es importante resaltar que para los africanitas el problemas ecológico es de mucho cuidado, dado que necesitamos de la tierra como del agua que bebemos día a día todos los seres humanos, fuese el orixá que fuese. Somos hijos de Iemanjá ya que es la madre de la naturaleza, madre de los orixás y madre de los hombres, señora dadora de vida, fecundidad matema es su materia.

Se la puede llamar dueña de los elementos químicos que encontramos en la naturaleza y en una explicación metafísica podemos decir que a la hora de la formación de un nuevo ser, Iemanjá toma de la tierra los diversos elemento químicos que forman su cuerpo, haciendo así una trasmutación de materia, la cual también devolverá añ momento del deceso físico.

Me resulta un tanto obvió decir que todos necesitamos ingerir alimentos para nuestra supervivencia, pero sólo cuando recordamos cosas que son del día a día, es que recapacitamos sobre diversos temas. Es pues de importancia recordar que los alimentos que ingerimos son derivados de la tierra y es tierra esa abonada y regada para que su fertilidad sea óptima, para no contaminar nada de aquellos que forma parte en el proceso de recolección de lo que luego nos llevamos a la boca.


Con nuestra ofrenda de alimentos agradamos y agradecemos, esa es la función, pero un aspecto importante del ritual alimenticio de los africanistas es que los elementos comestibles por nosotros usados en ritual nos muestra la evolución de la agrícola de nuestro pueblos en la antigüedad. Si quisiéramos hacer un estudio sociológico del progreso de los alimentos necesitaríamos todo un tiraje dado que es muy vasto el bagaje, teórico, pero daremos una reseña. Tomemos como ejemplo al orixá Ogún, señor de la guerra, de la conquista, señor de inteligencia y quien gobierna al instinto de conservación y conquista por posesión en el hombre. Sus ofrendas comprenden carne asada, revolcada en una preparación de harina de mandioca tostada o cocida, según el culto. Esta mandioca, el similar americano del nhame africano, que se prepara en aquellas latitudes, hasta hoy en día es cocido y pisado, o sea que tenemos una comida sencilla y práctica, típica de una época en la cual las conquistas eran frecuentes y los hombres se movilizaban en procura de sus reino y de alcanzar la estabilidad y aquerenciamiento de una región.

Una rápida evolución en el tiempo nos muestra la aparición del maíz, alimento que ha caracterizado a muchas civilizaciones y ya potenciado el haber alcanzado la organización.

Tal es el caso de los pueblos Mayas en Centroamérica. Vemos entonces que el maíz es parte integrante y de gran importancia en nuestra ritualística, como en el caso en que se le brinda maíz tostado en su estado natural a Exú (Bará), como símbolo de abundancia y fortuna, pero la fortuna bien concebida, en lo que refiere al triunfo y la abundancia para el sustento. El mismo elemento se le brinda de varias formas a los orixás mayores, como son Osan-lá, Iemanjá, Osún, a los cuales se les prepara el maíz descascarado y semi molido, cocido y temperado. Esto muestra una evolución en la estancia de los pueblos en sus tierras y el progreso en su variedad para su canasta diaria. No confundir la forma en que se agrada a los orixás con la época antigüedad del orixá.

Estos tres orixás mayores, antes de que los pueblos se organizaran, se les servia con lo que en el momento era lo básico para los pueblos. Esta breve reseña es sólo para destacar la profunda importancia que tiene el hacer uso racional del medio, las precauciones que debemos tener para combatir contra aquello que nos pueda llevar a un desastre. Nuestro clima cambia, el efecto invernadero (la tierra no se enfría como debiera porque la condensación de gases en la atmósfera actúa como escudo que no permite que la tierra se enfríe), produce las alteraciones climáticas y lleva aparejado los cambios drásticos en el clima, lo cual produce en ocasiones pérdidas irreparables.
 

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