MEDIO AMBIENTE: LA ARGENTINA PERDIO EL 74 POR CIENTO DE SUS BOSQUES NATIVOS EN 100 AÑOS

Quieren crear un área protegida internacional de bosques australes
Comprendería a todos los bosques ubicados al sur del paralelo 40 · Ayudaría a preservar grandes extensiones naturales en Argentina, Chile, Australia y Nueva Zelanda · Es para detener la tala indiscriminada de árboles

MARIANO CORDERO. Bariloche (Corresponsal del Diario "Clarín").

La enorme riqueza natural de los bosques andino-patagónicos podría ser preservada mediante un ambicioso proyecto de conservacionismo: la creación de un Santuario Internacional de los Bosques Nativos del Sur.
La iniciativa, impulsada por organizaciones ambientalistas no gubernamentales de todo el mundo, busca detener la destrucción de los bosques más australes de la Tierra a través de la instauración de una inmensa área protegida.
El Santuario comprendería a todos los bosques ubicados al sur del paralelo 40. Por lo tanto, ayudaría a preservar grandes extensiones naturales en cuatro países: Argentina, Chile, Australia y Nueva Zelanda.

La idea lleva el nombre de "Proyecto Gondwana", por el antiguo continente del cual se habrían desprendido América, Africa, Arabia, India, Australia y Madagascar. El objetivo del Santuario es proteger, restaurar y, simbólicamente, reconectar la vida en los bosques nativos de ese antiguo continente. De hecho, los cuatros países comprendidos en el proyecto tienen bosques de la familia "nothofagus" con un mismo origen histórico: el continente Gondwana. En la Argentina hay bosques de lenga, ñire, roble pellín, coihue, raulí y guindo o coihue magallánico.

De concretarse, el proyecto tendría un particular impacto en la Argentina, ya que podría convertirse en una herramienta eficaz para resguardar los bosques andino-patagónicos de la depredación a la que son sometidos. En los últimos 100 años, por ejemplo, Argentina perdió el 74% de sus bosques nativos (ver Pérdidas...).
En la Patagonia el proyecto cuenta con el apoyo de las principales ONG dedicadas a la defensa del medio ambiente, y también tiene un amplio consenso en las poblaciones vecinas a los bosques.
Al mismo tiempo, el proyecto comenzó a ser aceptado por organismos oficiales de los países involucrados, como las cancillerías de Chile y Nueva Zelanda. En la Argentina, el Santuario ya es visto como una buena posibilidad por la Administración de Parques Nacionales (ver El apoyo...).

El otro factor que alienta a los ecologistas es que ya existe un proyecto similar que, además, sirvió de inspiración para éste: el Santuario para la Protección de las Ballenas. Ese santuario marítimo fue creado por consenso de todos los países del mundo, excepto Japón y Noruega.
El área escogida para implementar el santuario "terrestre" es la misma que se eligió para hacer realidad el sueño de defender a las ballenas.
El proyecto de conservación de los bosques australes nació en esta parte del planeta y crece desde las ONG ambientalistas y los vecinos hacia los gobiernos.

La ecologista chilena Malú Sierra fue la primera en imaginar la posibilidad de darles a los bosques australes una protección que permita preservar su magnificencia. Sierra, directora del grupo ecologista Defensores del Bosque Chileno, está en Epuyén, provincia del Chubut, participando de un encuentro de ambientalistas. Desde allí dijo a Clarín que "es inconcebible que se sigan talando bosques antiguos que son los últimos remanentes de una naturaleza virgen para poder explotarlos hechos astillas".
La ecologista advirtió que las empresas madereras que son expulsadas del hemisferio norte "vienen al sur para seguir arrasando con los bosques nativos".

Junto al ambientalista chubutense Lucas Chiappe, de la agrupación Proyecto Lemú, ellos lanzaron la propuesta a todo el mundo con la participación de la Red Mundial de Acción Ecologista "Native Forest Network", que funciona en Australia, Nueva Zelanda y los Estados Unidos.
Chiappe adoptó una imagen poderosa para explicar el proyecto. "Cada lenga debe ser vista como una ballena y cada aserradero, como un barco ballenero", dijo el ambientalista a Clarín.
La comparación produce un fuerte efecto en los pobladores de la Patagonia argentina. En especial en los habitantes de Chubut, que no sólo conocen la grandiosidad de las ballenas: también saben de los beneficios económicos que producen los avistajes.

Del mismo modo, las organizaciones ambientalistas entienden que el Santuario no sólo tiene sentido porque protegerá la rica biodiversidad de la región. También significará una fuente de ingresos a perpetuidad, a través del turismo internacional que lo visitará.
Para Chiappe, los aserraderos son el polo opuesto a la idea de un Santuario, porque "acaban con la vida, se llevan todas las ganancias y hacen desaparecer el bosque, con lo que matan a la gallina de los huevos de oro".

La propuesta sumó el trabajo de algunos de los grupos ecologistas más importantes del mundo. Es el caso de Greenpeace, Trees for Life (Escocia), Western Ancient Forest Campaign y Leaf Fundation (EE.UU.), Rain Forest Information Center (Australia), y Proyecto Pumalín y Geo-Austral (Chile).
En la Patagonia ya trabajan en el proyecto algunas de las más importantes ONG de la región: la Comunidad del Limay, Huala y Piuké de Bariloche; la Sociedad Ornitológica y Shoam Hué, de Lago Puelo; Vuquipura Mapu, de Alto Río Senguerr, y Finis Terrae de Ushuaia.

Como paso previo a la creación del Santuario, los ambientalistas buscan interconectar las áreas protegidas que existen en la cordillera patagónica.
La idea es unir estos espacios naturales que van desde el Parque Nacional Lanín, en Neuquén, hasta el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, conocidos como el Corredor de los Lagos del Sur.
Esta interconexión sería el puntapié inicial para concretar un sueño que parece no estar demasiado lejos de convertirse en realidad: preservar todo el esplendor de los bosques australes.

Pérdidas incalculables a causa de la tala y los incendios

En los últimos 100 años, la Argentina sufrió una fuerte pérdida y degradación de sus bosques nativos, que alcanzó al 74 por ciento de su masa total.
Las talas impulsadas por las madereras, los incendios y la introducción de ganado son tres de las variables que, combinadas, convierten a un bosque prístino poblado por innumerables especies en un bosque degradado o en tierra arrasada.
Cuando existe deforestación, las zonas que primero pierden sus bosques son las de más fácil acceso, por lo general ubicadas en terrenos llanos.
Luego, la extracción de madera se traslada a los sectores montañosos. En los lugares escarpados es más difícil talar y difícilmente haya tierras aptas para la agricultura.
El Chaco está entre los ecosistemas boscosos que sufrieron un mayor impacto en toda la Argentina. La extracción selectiva de árboles en la búsqueda de maderas duras como el quebracho provocaron una pérdida incalculable. Donde habitaban los árboles ingresaron los espinales, plantas nuevas que pasaron a ocupar el lugar de los bosques nativos.

El caso de los bosques andino-patagónicos es diferente. En gran medida han podido subsistir, porque existe una mayor proporción de bosques dentro de reservas y parques nacionales. No obstante, en los últimos años distintos gobiernos provinciales han autorizado polémicas talas de bosques autóctonos. Es el caso de la radicación de la corporación Trillium en Tierra del Fuego, el convenio Prima Klima en Chubut y el proyecto El Foyel en Río Negro. Además, en diferentes puntos de la cordillera, especies como el ciprés sufren una fuerte presión de extracción, y existe un alto porcentaje de ganado dentro de los bosques.
Además de todo esto, las masas boscosas sufren el impacto de los incendios forestales, que pueden arrasar con miles de hectáreas en una temporada.

El apoyo de Parques Nacionales

La Administración de Parques Nacionales de nuestro país estaría dispuesta a integrarse a la campaña para la creación de un Santuario Internacional de los Bosques Nativos del Sur. Así lo aseguró ayer a Clarín el presidente del organismo, Marcelo López Alfonsín.
"En principio, la idea es muy buena —dijo el funcionario—, y como organismo oficial de defensa de la naturaleza pensamos que podríamos incorporarnos a este grupo que ya está tra bajando en el tema, para brindarle todo nuestro apoyo".
Para el funcionario, la propuesta de instauración de esta área protegida, lejos de parecer descabellada, "va en la misma dirección que las políticas de conservación impulsadas históricamente por Parques Nacionales".
López Alfonsín coincide también con los grupos ambientalistas en que, como "subproducto" del cuidado de la vida natural, la creación de este Santuario podría provocar un importante crecimiento del ecoturismo en toda la región patagónica.

(La presente nota fue publicada en el Diario "Clarín" (Buenos Aires, Argentina), el día Domingo 22/04/2001)

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