LAS ÚLTIMAS FRONTERAS FORESTALES INSTITUTO DE RECURSOS MUNDIALES
En este momento la mayoría de la gente que lee prensa o ve televisión ya debería saber que la desforestación constituye un problema serio: cada año por lo menos 16 millones de hectáreas de bosques nativos caen bajo el impacto del hacha, el fuego, el bulldozer o la motosierra. Sin embargo la humanidad consideró durante milenios a los árboles como un producto primario, cuando no como "un obstáculo en la ruta hacia el progreso". A lo largo de muchos siglos, más de la mitad de los bosques del mundo-casi tres mil millones de hectáreas- fueron quemados, desmontados, talados. Hoy tan sólo se conserva una quinta parte de la cubierta original en grandes extensiones de tierra con grados relativamente bajos de perturbación, pero la tala sigue su marcha acelerada.
En el curso de esta destrucción, estamos perdiendo especies y un valioso y amplio abanico de recursos, al tiempo que alteramos la composición de la atmósfera y degradamos los sistemas de forma brutal. También está avanzando rápidamente la construcción de carreteras y otra infraestructura que por lo general acompaña a la tala en escala industrial, la minería y otras grandes inversiones. Una vez que se ha abierto el camino, la presión demográfica y la carencia de tierras en muchas partes del mundo, especialmente en los paises en desarrollo, pueden fomentar la migración hacia regiones "de frontera" y la deforestación rápida por parte de colonos o especuladores inmobiliarios. Existen formas mucho mejores de usar, manejar y preservar los bosques. El alcance de la creatividad humana llega hasta proponer la custodia de los árboles, pero en las fronteras forestales la destrucción continúa a un ritmo demencial....Y todo esto a pesar de que en la historia abundan ejemplos sobre el derrumbe de enteras civilizaciones después de que la deforestación condujera a la erosión del suelo, la sedimentación de los ríos, la escasez de madera trae otros fenómenos que han sido la ruina de la productividad agrícola e industrial. Entre ellas figuran la antiguas civilizaciones de Mesopotamia, el Mediterráneo y América Central. En épocas más recientes, la erosión a partir de 1950 como consecuencia de la deforestación ha causado la pérdida de 580 millones de hectáreas de tierras fértiles en todo el mundo, área que supera la superficie de toda Europa occidental. Es probable que las últimas fronteras forestales de la Tierra, legado que heredamos de nuestros ancestros, constituyan en realidad el regalo más valioso que podamos dejar a nuestros hijos. En su calidad de guardianes de la biodiversidad, de las culturas indígenas y de los procesos ecológicos, las fronteras forestales también ofrecen oportunidades para la recreación y el eco-turismo. Dado que muchos bosques irreemplazables ya han desaparecido, el valor que tienen los bosques restantes para las generaciones futuras es ahora mucho mayor. Más allá de todas las consideraciones prácticas está la necesidad estética y espiritual, muy real, de saber simplemente que aún quedan lugares remotos y silvestres en este planeta super-poblado. Una prueba concreta de esta necesidad es la suma considerable de dinero que mucha gente paga para visitar estos lugares. Pero aún para quienes no llegan a ver jamás las plantas y animales silvestres, junto con los bosques que los albergan, tienen el derecho inalienable de existir.
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