Catástrofe y Caos. Por Hugo Rodríguez

Siempre ha habido catástrofes. La ciencia sostiene que el Universo es producto de una gran catástrofe, y buena parte de la esencia de la Naturaleza es de caracter catastrófico. Cuando cualquiera de los 4 elementos primordiales: aire, agua, tierra o fuego, se mueve más o menos bruscamente (violentamente, para nuestra contextura humana), sucede la catástrofe, es decir, una alteración grave del orden regular de las cosas.
Lo que la Naturaleza hace con esos movimientos, llámense terremotos, inundaciones, ciclones, incendios, es cambiar fundamentalmente y evolucionar. Se trataría de fenómenos necesarios para que exista una cierta regeneración o renovación de la vida. En el caso del fuego sobre la vegetación, éste tiende a arrasar todo lo que a su paso se presenta como combustible. Pero no todo quedará convertido en ceniza y carbón.
La Naturaleza deja la posibilidad de recomenzar. Con tiempo y factores favorables todo reverdecerá.
Los bosques que en la región cordillerana desaparecen al calor de las llamas, también tienen su oportunidad de renacer. Pero eso sí, después de muchos años. Hace una década, los incendios de bosques cordillerano eran socialmente considerados como una lamentable contingencia. La repetición, la magnitud y la trascendencia que fueron adquiriendo temporada tras temporada los ubicó en la categoría de catástrofe. O sea que ya están atentando gravemente contra nuestros intereses y plazos. No obstante, lo que debería considerarse como verdaderamente catastrófico son las escasas posibilidades regenerativas del bosque. El cambio climático, los factores de la desertización, la presencia del ganado, van en desmedro de la oportunidad natural de renovación. Cada verano encuentra a la sociedad de los bosques andinos entre el sosiego y la angustia. Entre las vacaciones y el combate del fuego. Intentando disfrutar del sol y la distensión natural después del largo invierno, pero con la humareda cubriendo el paisaje. Recibiendo turistas en medio del descontrol, la impotencia y la histeria de las culpas por las causas, la prevención, la estrategia, el presupuesto....Es el caos en el medio de la catástrofe. Entonces habrá que despejar y circunscribir la variable del caos. Sólo así podrá comenzar a haber esperanzas en medio y después de la catástrofe.

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