| TRANSPORTE:
PARA EN HAEDO Y RAMOS MEJIA Y ES EL UNICO SERVICIO FERROVIARIO URBANO
DE ESTE TIPO EN EL PAIS El servicio estaba suspendido desde fines de junio por trabajos de mantenimiento. Seguirá con la frecuencia de 12 viajes diarios. Los vagones tienen calefacción, asientos numerados y música funcional. Tras una parada en boxes de 40 días, a las 6.57 de hoy retomará su servicio habitual el tren diferencial que une la estación Castelar, al oeste del Gran Buenos Aires, con Puerto Madero, en el microcentro porteño. La concesionaria TBA explicó que el tramo de 26 kilómetros, recorrido 12 veces al día entre ida y vuelta, es realizado por una única formación. Al cumplirse la vida útil de muchas de sus partes, fue necesario parar el tren diésel para un reacondicionamiento general. Considerado el único servicio diferencial ferroviario urbano del país, el Castelar-Puerto Madero echó a rodar el lunes 20 de octubre de 1997 con una inversión superior a los tres millones de pesos. Desde entonces ofreció 58 asientos numerados en cada uno de los dos vagones. En verano, aire acondicionado, y calefacción en invierno. Las butacas de pana contrastan con los asientos duros de la línea regular. También hay música funcional. En los primeros tiempos, además, un convenio con una compañía de teléfonos celulares permitió tener un aparato de tipo público en los vagones. El acuerdo quedó sin vigencia por el poco uso que le dieron los pasajeros al celular público: la gran mayoría de los usuarios contaba con su propio teléfono. A fines de junio último, sin preaviso y con algo de desprolijidad, el servicio fue interrumpido "por trabajos de mantenimiento", informó TBA mediante carteles colgados en las estaciones. Jorge Molina, vocero de la concesionaria, dijo a Clarín que "al haber una sola unidad en servicio, cumplido un kilometraje determinado fue necesario sacar el tren de circulación para realizarle tareas de mantenimiento". Molina recordó que en 1996 se recuperó un viejo coche motor del Sarmiento que fue puesto a nuevo para entrar en funciones un año después. Y, según explicó, "el servicio diferencial es un adicional que se presta en el ramal Sarmiento, no es una exigencia fijada en el contrato de concesión". En los talleres del ex Sarmiento, durante estos 40 días las tareas apuntaron a refaccionar la carrocería, los interiores, los equipos de aire y de calefacción, y los conductos de suministro de electricidad para las luces y comandos del conductor. La empresa señaló que también se repararon "los boogies": se trata de una estructura de hierro similar al tren delantero de un auto. "Al no haber repuestos para los boogies, hubo que reconstruir las piezas", detalló Molina. También se realizó "una puesta a punto del motor". Los vagones fueron pintados con los nuevos colores de TBA: azul, celeste y blanco. Al entrar en funcionamiento, la curiosidad por el confort ofrecido por el servicio fue opacada por la traza que recorre el tren. De los 26 kilómetros, con dos paradas intermedias en las estaciones de Ramos Mejía y Haedo, 5,1 kilómetros son transitados por un túnel que empezó a construirse en 1912 y se inauguró en 1916. Una de sus bocas está a la altura de la calle Bulnes y la otra entre Madero y Alicia Moreau de Justo, en el cruce con la continuación de la calle Perón. El túnel tiene una profundidad de 23,75 metros y corre por debajo del subte A. Esta boca subterránea se construyó con la idea de conectar al viejo tren de cargas del Sarmiento, el ramal del oeste, con el puerto de Buenos Aires. A fines de 1997, las expectativas eran que este servicio diferencial y rápido —demora cerca de 40 minutos entre las cabeceras del recorrido— trasladara en un futuro a cerca de mil personas. El número de pasajeros, sin embargo, se estacionó en los 400 diarios, según TBA, cifra que también contrasta con los 350.000 que usan a diario el servicio regular del Sarmiento. La misma concesionaria dice que la gran mayoría de los usuarios del diferencial "son ejecutivos o empleados jerárquicos, que viven en Castelar y trabajan en oficinas del microcentro". El primer servicio sale de Castelar a las 6.57 y el último a las 19.32 (ver El recorrido). Desde Puerto Madero, la primera formación arranca a las 7.55 y la última, a las 20.31. En
los horarios pico, la tarifa ida y vuelta cuesta 4 pesos. En los horarios
del mediodía, la tarifa se reduce a la mitad: 2 pesos. El pasajero
que quiere asegurarse siempre el mismo asiento puede comprar un abono
mensual de 120 pesos. El
ramal que no prosperó Prioridades Desde
el próximo martes 17 de agosto Volverá a recorrer los rieles entre Puerto Madero y Castelar el tren con servicio diferencial que cuenta con cafetería, música funcional, diarios vespertinos y teléfonos celulares a disposición de los pasajeros, que sólo viajan sentados sobre los 60 sillones numerados y tapizados en pana. Es un convoy que, comparado con los otros servicios de pasajeros que se brindan en Buenos Aires, parece de otro mundo o, al menos, de otro país. Sin embargo, con esas comodidades la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA) inauguró, en 1997, el servicio ferroviario diferencial que une aquella localidad del oeste del conurbano con el barrio más moderno de la Capital. Aunque no todas fueron rosas desde entonces: el tren dejó de funcionar a fines de junio último y sólo volverá el 17 del actual. Muchos de sus 400 pasajeros diarios se encontraron de la noche a la mañana, y sin mayores precisiones sobre el motivo, con carteles indicadores de que "el servicio fue suspendido por trabajos de mantenimiento", colocados por la empresa en las cuatro paradas del recorrido de 26 kilómetros (en Haedo y en Ramos Mejía, además de las terminales citadas). Es cierto que, con los años, se dejaron de ofrecer el servicio de cafetería y el de telefonía celular. También que sólo ocasionalmente se escuchaba música durante los recorridos y que era difícil conseguir diarios. Pero frente a las consabidas deficiencias de otros servicios, en los que los pasajeros viajan "colgados" y con demoras, para quienes lo tomaban de manera habitual, un tren con aire acondicionado, horarios que se respetan y en el que todos los usuarios tienen asiento asegurado aún puede considerarse de lujo. Tarifas
diferenciales "Empezó bárbaro, con alfombras, teléfonos celulares, azafatas, aire acondicionado, calefacción. Después, de a poquito, el servicio fue empeorando: sacaron hasta las cortinas. En el último tiempo, a menudo avisaban que se suspendía sobre la hora. Pero el tren, cuando cumple, es genial: te deja en Madero en 45 minutos. No tiene punto de comparación con otras líneas", dijo a LA NACION Cristina Ramírez, contadora que trabaja en el microcentro y viajaba en él habitualmente. Ante su repentina suspensión, los usuarios no pueden hacer más que esperar, pues la prestación del servicio entre Castelar y Puerto Madero "es de carácter diferencial no obligatorio", explicaron a LA NACION desde la Secretaría de Transporte. TBA tiene autorización para circular por las vías, pero no paga ningún peaje (como sí lo hacen los trenes de carga) por su uso. Cuando se inauguró, tras la inversión inicial, superior a los tres millones de dólares, las autoridades esperaban recibir un promedio de 1000 pasajeros por día, 60 por ciento menos que los que viajaban hasta fines de junio. TBA ya debió cancelar un servicio similar que unía Retiro y Victoria. Sin embargo, según dijo a LA NACION el gerente de Relaciones Institucionales y Comunicaciones de TBA, Jorge Molina, el diferencial Castelar-Puerto Madero volverá a funcionar. "El tren está fuera de nuestras obligaciones contractuales. Prestamos ese servicio por lo mismo que el tren blanco de los cartoneros. Ninguno mueve la línea de nuestras ganancias ni de pérdidas", dijo Molina. Según detalló, el tren necesitaba una reparación integral, y al no haber otra unidad similar para reemplazarlo tuvieron que interrumpirlo. "Son trabajos que hacen a la seguridad de los pasajeros y no se podía esperar para realizarlos", dijo Molina. El servicio telefónico y el de cafetería estaban en concesión y se cancelaron porque no eran rentables, dijo Molina. En cambio, la música funcional sí volverá a acompañar a los pasajeros del diferencial desde el 17 de este mes, cuando el tren regrese a las viejas vías. Por Mercedes Funes, La Nacion, 4 de agosto de 2004 De túneles, contrabando y ratas locas Parte de la traza está bajo tierra Lo más singular del servicio diferencial Castelar-Puerto Madero no tiene que ver con los lujos de a bordo, sino con que una parte importante del recorrido transcurre en la oscuridad. Los primeros cinco kilómetros desde Puerto Madero son recorridos por un túnel que está a más de 20 metros de profundidad, diseñado en 1912. Por entonces, se pensó en la necesidad de conectar el Ferrocarril Oeste con el puerto de Buenos Aires para facilitar el trasbordo de las cargas a los vapores. La construcción a nivel se descartó, por los inconvenientes que causaría cruzar Buenos Aires en medio del creciente tránsito de vehículos. Por eso se decidió prolongar la traza con una galería desde las afueras de la estación Once hasta la zona del puerto, pasando por debajo de las avenidas Rivadavia y de Mayo. Desde que se habilitó, en febrero de 1916, por el túnel transitaron trenes de carga. Dicen que en los primeros viajes con locomotoras de vapor era frecuente que el personal tuviera síntomas de asfixia. Según versiones del ambiente ferroviario, también pasaron por allí contrabandistas que ocultaban mercaderías y hasta un aluvión de ratas que se instaló en las profundidades cuando un vagón volcó una carga de granos. Los silbidos del sistema neumático del correo, que estaba pegado a las paredes del túnel, hicieron que quienes viajaron en el convoy que se habilitó para pasajeros durante 1949 se convencieran de que en verdad estaba plagado de ratas neuróticas. |
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