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BALANCE
DE LA COMITIVA QUE ACOMPAÑO AL PRESIDENTE NESTOR KIRCHNER
Gira por China: los empresarios, entre el optimismo y la preocupación
En informática y venta de turbinas hay buenas perspectivas de negocios.
Pero los textiles se muestran intranquilos, ya que temen otra ola de productos
chinos.
En
el 2008, China será la sede de las Olimpíadas. Y una empresa
argentina podría ser la que haga el control del acceso a los estadios.
Otro argentino negocia hacer una represa hidroeléctrica de US$
80 millones. Y otros, en cambio, descartan la posibilidad de hacer negocios
y temen un aluvión de productos chinos que los saquen del mercado.
Son los resultados palpados en el último día de ronda de
negociaciones entre compañías chinas y argentinas, que concluyó
ayer en Shanghai.
Un
día después de la partida de la comitiva presidencial, se
cerró la ronda de negociaciones entre empresarios de los dos países,
que había arrancado el lunes en Beijing. La mayoría de los
empresarios argentinos se mostraron optimistas por los resultados. Otros
expresaron preocupación.
"Ayer
firmamos un acuerdo con el Institution of Computation and Technology (ICI)
para que un grupo de empresas argentinas se instale ya en China",
cuenta Carlos Palloti, presidente de la Cessi, la cámara que reúne
a las empresas argentinas del software y que se cuenta entre los más
felices por los resultados del encuentro. "Pero esto no es algo que
recién empiece, sin embargo: hace ya un año que lo veníamos
negociando".
Como
resultado del acuerdo, 10 empresas se instalarán en Zhaoqing, en
la provincia de Guandong (antiguamente Cantón). "Pero serán
más, porque hay 25 proyectos de cooperación presentados",
agrega el empresario.
La
informática en China tomó impulso en los 90, cuando lograron
superar una barrera que parecía insalvable, el teclado de la computadora.
"Los chinos hoy escriben fonéticamente el sonido de ideogramas,
y un software inteligente los reconoce y los incorpora a la pantalla",
explica Palloti. En sí, el teclado chino no tiene diferencia con
el occidental.
El
acuerdo de Cessi con el ICI implica "una cabeza de playa", un
espacio físico con asistencia de técnicos, infraestructura
y herramientas para hacer la adaptación de programas argentinos
para empresas chinas, o viceversa, o la creación conjunta de programas.
"Una empresa china ya había consultado a otra argentina sobre
programas argentinos para el control de peajes, y esta semana amplió
la negociación a otro rubro: quiere soft de control de acceso a
estadios pensando en las Olimpíadas". También hay ya
negociaciones para desarrollar sitios en Internet de educación
a distancia (e-learning) y otro para vender software para realizar la
"trazabilidad" de productos agrícolas.
También
satisfecho se lo veía ayer a Enrique Pescarmona, de IMSA: está
peleando un contrato de obras en China por entre 20 y 30 millones de dólares.
"A
China le vendimos ya muchas grúas para el puerto", dijo Pescarmona.
Además, hoy, su empresa está dando las puntadas finales
a una represa en Dahua, cerca de Vietnam. "Allí hicimos dos
turbinas del tipo Kaplan, grandes —dijo el empresario—. Pero
ahora nos llamaron para otra, del tipo Francis. Instalada, la usina generaría
350 megawatts". En total se trata de un contrato de hasta US$ 80
millones, según la configuración final que se le dé.
Pescarmona
ya hizo la ingeniería de la obra. "Ahora tenemos que ver si
la ganamos, pero con esta gira presidencial recibimos una buena mano,
porque en los negocios estas cosas pesan". Tanto es así, dice,
que "ahora estamos entrando en Venezuela gracias a la gestión
del presidente Néstor Kirchner, quien pidió que se nos tuviera
en cuenta para las licitaciones de obras hidroeléctricas".
Entre
los que ayer tenían el rostro sombrío estaba Pedro Bergaglio,
gerente general de Tricofix, quien vino representando a un millar de fabricantes
argentinos de sweaters. "No hay complementariedad posible —dice—.
Uno puede llegar a colocar algún producto puntual, pero armar la
red de distribución es tan complejo que se hace demasiado cuesta
arriba. Y, en cambio, las importaciones de tejidos chinos han vuelto a
tomar impulso a partir del segundo semestre del año pasado y pronto
podemos llegar a la situación de poco antes de la devaluación,
cuando 6 de cada 10 sweaters que se vendían en Argentina eran chinos
y nuestros talleres estaban cerrados".
Por Marcelo Cantón, Clarin 4 de julio de
2004
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mayoría de los empresarios argentinos se mostraron optimistas
por los resultados. Otros expresaron preocupación. |
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