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Panorama
agrícola de la Bolsa de Cereales
Se teme una campaña con amplia
gama de adversidades climáticas
BUENOS AIRES, 20 ABR (AIBA). A mediados de la semana pasada se produjo
un descenso de la temperatura debido a la entrada de vientos del Sud/Sudeste,
que produjeron fuertes tormentas sobre las costas del Río de la
Plata y áreas aledañas. Este proceso dio por terminadas
las condiciones veraniegas que predominaron en los primeros días
de abril y señaló el comienzo del otoño meteorológico.
La perspectiva elaborada por la Dirección de Estudios Económicos
de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires señala que durante esta
semana, el pasaje de un vigoroso frente de Pampero completará el
proceso aportando una potente irrupción de aire frío, procedente
del Sur, que causará un marcado descenso de la temperatura, y podría
determinar heladas en el extremo Sur de La Pampa y Buenos Aires.
Las lluvias registradas a partir del pasado 30 de marzo produjeron un
considerable alivio en las zonas cuyas reservas hídricas eran escasas,
pero dado lo desparejo de su distribución espacial, aún
es difícil determinar si no subsisten extensiones con déficit.
Una buena recarga de la humedad de los suelos será determinante
del éxito de la próxima siembra de cereales de invierno.
No obstante, los fenómenos meteorológicos serán intensos
debido al continuado avance del calentamiento global, que adiciona crecientes
cantidades de energía a la atmósfera, acelerando sus procesos.
Tanto en otoño como en primavera, se presentará un alto
riesgo de fenómenos intensos como tormentas severas con granizo
y vientos, golpes de calor, heladas tardías, etcétera. En
resumen, está por iniciarse una campaña en la cual, será
necesario hacer frente a una amplia gama de adversidades climáticas,
que tendrán que ser superadas mediante una buena planificación
y un uso eficiente de los avances tecnológicos.
Girasol
El clima húmedo determinó una pausa en el progreso de la
recolección de girasol que al 17 de abril alcanzaba al 91 % del
área apta que, con 18,0 qq/ha de promedio, entregaba 3 millones
156 mil toneladas. Con similar porcentaje de avance que a igual fecha
del año anterior, los rendimientos de la presente campaña
son superiores en un 10,4 por ciento por mejores resultados en el centro
sur de la región pampeana, particularmente en el sudeste bonaerense
que concentró el 32,8% de la superficie sembrada total. En esta
región las lluvias ralentizan las trillas, quedando en pie unas
57 mil hectáreas que al cosecharse podrían recortar ligeramente
la productividad final. La continuidad de un clima húmedo podría
acentuar esta tendencia impactando sobre el rendimiento medio nacional.
Bajo un clima amigable, frío y seco, la cosecha podría continuar
en la semana entrante sin grandes modificaciones en el volumen final proyectado
en 3,47 millones de toneladas.
Maíz
Es poco lo que pudo recolectarse de maíz durante la semana anterior
por lo que la cosecha se atrasó en unos 20 puntos porcentuales
respecto de la de la temporada anterior. El progreso de la recolección
al 17 de abril alcanza al 42,3% de la superficie útil. En números
absolutos se recogieron 931 mil hectáreas que con 67,3 qq/ha entregaron
un volumen de 6,26 millones de toneladas. A nivel local el rendimiento
nacional es por ahora un 5,9 % inferior al obtenido a similar fecha del
año anterior cuando se había recogido un 61,7 por ciento
del área
Los resultados más elevados se obtienen en el norte bonaerense
y en el extremo sur de Santa Fe, disminuyendo hacia el centro provincial
pero aumentando nuevamente hacia el este de la provincia mediterránea
(algo más de los 80 qq/ha.). La zona comprendida por el centro
norte de Córdoba y Santa Fe, que aportó el 14 % del área
total, registra valores más bajos: levantada un 45 % de la superficie
el rinde medio no supera los 52 quintales.
Para el norte de La Pampa se proyectan rindes entre los 55 y los 60 quintales,
mientras que en el noroeste de Buenos Aires alcanzarían los 80
qq/ha disminuyendo hacia el oeste en unos 70 quintales. Los rindes en
el sudeste bonaerense no serían los esperados y mucho menores son
los que se aguardan en el sudoeste de esta provincia y en el centro sur
de La Pampa; tampoco serán buenos en las provincias norteñas
de Salta, Chaco y Tucumán.
A nivel local se aguarda que de las 2,23 millones de hectáreas
destinadas a la producción de grano comercial, lleguen a cosecha
unas 2,150. Con un rinde a final de la recolección proyectado en
59,5 quintales la producción alcanzaría los 12,8 millones
de toneladas, lo que estaría muy por debajo de los 15,720 millones
logrados en la campaña precedente.
Soja
Continúan las complicaciones para la zafra de soja. La hostilidad
climática demoró la cosecha, por lo que se ha atrasado comparativamente
con el año anterior en un 18 por ciento. Al 17 de abril se había
recogido el 34 % del área útil, mayoritariamente con soja
de primera ocupación, entregando unos 24,8 quintales y acumulando
a esta fecha un volumen de 12,1 millones de toneladas. El este de Córdoba,
el centro sur de Santa Fe y el este de Entre Ríos, presentan reducciones
importantes en los rendimientos. Comparativamente con igual fecha del
año anterior, la productividad media se redujo un 25 %.
En
la citada región comenzaron a trillarse lotes de segunda con variabilidad
en los rindes que van desde los 6 a los 20 quintales. En el norte de Buenos
Aires y en el extremo sur de Santa Fe con casi la mitad de la superficie
recogida, los rendimientos de primera orillan los 30 qq/ha. Los escasos
lotes trillados de segunda marcan rindes entre los 15 y los 20 quintales,
observándose que son los más afectados por la sequía.
Este escenario se visualiza también en el centro norte de Santa
Fe y en el norte y nordeste de Córdoba, áreas donde se aguardan
severas mermas en las productividades de los cuadros de segunda, muchos
de los cuales no serán recogidos.
También
se esperan bajas productividades en el sudeste de Buenos Aires, donde
las siembras crecieron significativamente esta campaña y donde
los abandonos serán también importantes. En el sudeste de
Córdoba se recogieron las variedades de ciclo corto con una elevada
dispersión en los rindes cuyo promedio podría ubicarse en
los 19 quintales. En el sudoeste provincial las lluvias paralizaron la
incipiente cosecha. En el norte de La Pampa, donde las siembras crecieron
significativamente este año en desmedro del girasol y del maíz,
los rindes se ubican por ahora en los 30 quintales al igual que en el
noroeste bonaerense que con algo más de la superficie cosechada
de primera, arroja similar resultado.
En
virtud de lo expuesto, la merma en el rendimiento medio nacional sería
del orden del 14%. Ello implica pasar de las 2,78 ton/ha obtenidas el
año pasado a unos 2,39 ton/ha en la presente. Con estos números
y asumiendo que no se coseche el 2,3 % del área sembrada total
(14,4 millones de hectáreas) se arribaría a un volumen no
mayor a los 33,7 millones de toneladas. No obstante este estimado de la
producción podría tender hacia la baja teniendo en cuenta
que la cosecha se atrasó sensiblemente y que el reinicio generalizado
demorará unos días, si el clima de aquí en más
resulta amigable. (AIBA) |