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LEY
ANTIEVASION
Exportadores de granos, en guardia
Las grandes cerealeras volvieron a ponerse en guardia. Es que el viernes,
sorpresivamente, el Gobierno reglamentó por decreto un artículo
de la Ley Antievasión sancionada en octubre de 2003, que estableció
modificaciones de fondo en la manera de calcular la base imponible para
el pago de Ganancias por parte de los exportadores. "La reglamentación
es mucho más dura de lo que esperábamos", admitían
anoche en el sector.
El Centro de Exportadores de Cereales y la Cámara de la Industria
Aceitera (Ciara) pusieron la nueva y compleja norma bajo la lupa de sus
especialistas. Pero un representante de los principales exportadores del
país adelantó signos de mal humor. "La norma incluye
algunas cosas que habíamos cuestionado en los borradores de la
AFIP", anticipó.
El año pasado, durante varios meses, el Gobierno y las cerealeras
estuvieron enfrentados por un artículo que Alberto Abad, titular
de la AFIP, incluyó en la Ley Antievasión, con el argumento
de desalentar las maniobras de triangulación de exportaciones a
través de empresas "fantasmas". La normativa dispuso
que en esos casos, para el cobro de Ganancias, no se tomaría el
precio del bien exportado declarado por el exportador sino el vigente
en el momento efectivo del embarque.
Las cerealeras se resistieron asegurando que esa decisión afectaría
fuertemente el negocio granario, porque iba en contra de la "previsibilidad"
que requiere el sector por cuestiones de logística. Según
este argumento, los contratos se firman varios meses antes de la exportación,
por lo que ambos precios pueden variar sustancialmente. Pero esperaban
esta reglamentación para ver si, en la letra chica, la AFIP suavizaba
un poco las exigencias.
Clarin, 26 de julio de 2004
Infraestructura
de almacenamiento
Granos: estiman los costos de invertir en no transgénicos
Habría que destinar unos US$ 7 millones por cada millón
de toneladas de maíz
El trabajo fue realizado por la Secretaría de Agricultura y la
FAO
La entrada en vigor del Protocolo de Cartagena sobre biotecnología
abre interrogantes
En pleno auge de los cultivos transgénicos, la entrada en vigor
del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad Biotecnológica abre
algunos interrogantes acerca de la capacidad del país para diferenciar
el maíz y la soja no modificados genéticamente.
Los
países que suscribieron el acuerdo internacional, unos 100, analizan
nuevas normativas relativas al ingreso de los organismos genéticamente
modificados (OGM) con umbrales de tolerancia que oscilarían entre
un 0,9 y un 5%. Es decir que regiones como la Unión Europea (UE)
o los países asiáticos restringirán el ingreso de
embarques que superen hipotéticamente su contenido de OGM en esa
proporción.
La
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
(Sagpya), junto con la Organización de las Naciones Unidas para
la Alimentación y la Agricultura (FAO, en sus siglas en inglés),
efectuó una evaluación de la capacidad de infraestructura
y logística en el manejo poscosecha de organismos vivos modificados
y de las estrategias para evitar un impacto negativo en las exportaciones
argentinas.
El
resultado, al que tuvo acceso LA NACION, indica que por cada millón
de toneladas de maíz por segregar habría que realizar una
inversión de 7 millones de dólares, si se toma en cuenta
el umbral del 5%. En cambio, para el caso de una tolerancia del 0,9% -como
aplica hoy la UE-, el aporte debería llegar a 39,7 millones de
dólares. Para diferenciar soja, un cultivo más aceptado
en sus variedades transgénicas, el costo de inversión sería
de 10,2 millones de dólares por cada millón de toneladas
con una tolerancia del 5%, y de 40,04 millones con un umbral de tolerancia
del 0,9 por ciento.
El
país exporta alrededor de 8 millones de toneladas de maíz
al año, de las cuales unos dos millones son no OGM y con valor
agregado. La experiencia muestra, según el presidente de la exportadora
Gear, Juan Gear, que los maíces flint no transgénicos o
con alto valor proteico que produce la Argentina logran bonificaciones
en el precio de hasta un 15% más en el mercado. "Este proceso
va a ser paulatino", añadió el empresario.
En
el cultivo de soja existe un mercado mundial institucionalizado de no
OGM en Tokio, que en promedio durante los últimos cinco años
pagó más de un 6 por ciento del valor de la soja OGM.
Tendencia
"La virtud de este trabajo es que pone blanco sobre negro cuánto
se necesita para segregar granos en un escenario hipotéticamente
de mayor demanda de productos no transgénicos", consideró
Rubén Ciani, director del proyecto por parte de la Sagpya. Actualmente
el mercado mundial de estos granos supera los 12 millones de toneladas,
sostuvo.
A
su vez, el director nacional de Mercados Agroalimentarios, Gustavo Idígoras,
agregó: "Estos datos recogidos en el campo y en la industria
sirven de plataforma para la toma de decisiones empresariales, porque
hay nuevos destinos que podrían pagar un mayor precio por el grano
no modificado", dijo.
Precisamente,
uno de los puntos más interesantes del relevamiento es que los
empresarios argentinos estarían dispuestos a realizar las inversiones
siempre y cuando se les asegure un mayor precio por el producto no OGM.
En el caso del maíz y, con un umbral del 5%, los consultados dijeron
que aspiran, al menos, a unos 8 dólares más por tonelada.
"Hay indicadores internacionales que muestran un crecimiento de la
demanda de maíz no OGM con valores de hasta 10 dólares más
por tonelada", dijo al respecto Ciani.
Potencial
La Argentina cuenta con una aptitud de almacenamiento fijo de 55,7 millones
de toneladas en todos los eslabones de la cadena. Pero las posibilidades
de segregar son casi ínfimas y sólo responden a inversiones
de grandes empresas con un nicho establecido.
"Es
un tema para estar atentos y debería formarse un debate en la dirigencia
en cuanto a la conveniencia de las inversiones, porque pueden tener un
impacto importante; es una reflexión adecuada en el nivel de los
productores sin posiciones ideológicas, sino más bien basadas
en una ecuación económica", expresó el subsecretario
de Política Agropecuaria y Alimentos, Claudio Sabsay.
En
materia de infraestructura, el trabajo concluyó que se requieren
inversiones adicionales en almacenamiento fijo, tanto en chacras como
en acopios comerciales. En tanto, las capacidades existentes de transporte
y los servicios portuarios permitirían llevar adelante los procesos
de segregación planteados en el estudio.
"Creo
que la tendencia mundial apunta a la segregación de una parte de
la cosecha; de hecho, los Estados Unidos, líderes en producción
de transgénicos, venden buena parte de su maíz como no OGM",
concluyó Gear.
Por
Franco Varise, La Nacion, 23 de julio de 2004
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| La
Argentina cuenta con una capacidad de almacenamiento de 55,7 millones
de toneladas. Foto: Soledad Aznarez |
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