Manual para los jovenes que estan desconcertados y cansados de las extranezas del amor. Se contemplan las bases instintivas del comportamiento matrimonial del ser humano como especie biologica. Al principio brevemente se contemplan las condiciones biologicas, despues se aclara la eleccion de la pareja matrimonial de la persona, se dan consejos practicos. La redaccion termina un resumen etologico de los motivos instintivos del comportamiento humano.
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Anatoliy Protopopov



TRATADO SOBRE EL AMOR,
como lo entiende una persona horriblemente aburrida

segunda redaccion

Traducci�n autorizada del ruso de Irina Italianskaya.

Todo lo real es razonable;
Todo lo razonable es real.
(G. Gegel)

La sabidur�a real es el saber de las causas

(G. Galileo)







Indice
Breves palabras sobre la etologia del ser humano
De que trata
�Para qu�, hablando con propiedad, multiplicarse?
Gemificaci�n y proceso sexual.
Sobre los hermafroditas y la evoluci�n de los tipos de multiplicaci�n.
Sobre las diferencias del sexo y selecci�n sexual.
Sobre la diversidad y el riesgo
Sobre la base de la estrategia matrimonial
Sobre nuestro �yo� prehist�rico
Sobre la jerarqu�a de la manada
Sobre la primariedad y cultura
Sobre pr�ncipes y princesas
Sobre la lucha de los dos �yo�
Sobre el alcohol
Sobre los ni�os nacidos fuera del matrimonio y los ni�os que crecen sin padres
Sobre los maridos y amantes
�Entonces, de qui�n hay m�s?
El origen de la familia, prostituci�n y promiscuidad
Una vez m�s sobre la elecci�n
Qu� tienen que hacer los hombres que no tienen suerte
Conclusiones pr�cticas para las mujeres solteras
Sobre la valent�a y humillaci�n
Continuaci�n etol�gica
Sobre las ilusiones �pticas y selecci�n contemplativa
Sobre la peculiaridad de la conducta
Sobre el egocentrismo
Esbozos etol�gicos
Sobre la agresividad y criminalidad
Sobre la religi�n, arte y propaganda
Literatura recomendada

Agradecimientos

      Creo que es mi deber de agradecer a todos los visitantes del Club de discusiones, los lectores que me han escrito sus observaciones privadamente. Todos sus comentarios, opiniones y preguntas sirvieron para hacer los cambios en la segunda redacci�n, quiero destacar la ayuda de Leonid Ivanov.
      Quiero agradecer especialmente a Irina Patseva, sin su ayuda moral este Tratado pudo no ser editado.



Breves palabras sobre la etologia del ser humano
Introduccion escrita para la edicion Bulgara en el ano 2002

      A la sicologia tradicional, asi como otras ciencias que estudian al ser humano, siempre la intereso la relacion de la parte biologica y no biologica en el comportamiento humano. En distintas epocas se estudiaba como predominante ora la influencia biologica, ora no biologica. En el siglo 19 y a principios del siglo 20 la opinion mas aceptada era la predominancia del componente biologico. Zigmundt Freid era el mas famoso de los que expresaban tal opinion (aunque el no era el unico). Pero hablando siempre practicamente de instintos (�libido� y �mortido�) y su influencia sobre el ser humano, el nunca hizo ningun esfuerzo para estudiar su naturaleza fisica o genesis. No es de sorprender que sus ideas no se percibian como muy convincentes, y siempre se criticaban. Ademas, fundada en la paradigma muy similar, eugenesia se desacredito por la culpa de los regimenes despoticos que la utilizaron como apoyo ideologico de la politica de opresion. Por eso desde los anos 20 del siglo XX el pendulo se movio para otro lado, pasando de largo, como suele suceder en estos casos, el justo medio. Hasta hace poco reino la teoria de la predominancia del componente social en el comportamiento humano, algunas veces llamado concepto de la �Tabula Rasa�, es decir; �Hoja en Blanco�. Esta teoria supone que el ser humano al nacer es como una hoja en blanco donde la sociedad y el ambiente escriben unos u otros modos de comportamiento, y dependiendo de que va a escribirse asi va a ser la persona. Pero con el transcurso del tiempo se hizo mas obvia la imposibilidad de explicar claramente y facil todos los matices de las reacciones del comportamiento humano. Al mismo tiempo muchas de inexplicables reacciones humanas se explican con mucha naturalidad utilizando la hipotesis de la existencia en el ser humano una base muy amplia de esquemas innatos del comportamiento. Por eso ya a finales del siglo XX los extremos empezaron a eliminarse, y el punto de vista que el ser humano es un ser en gran parte biologico que nace con una carga no despreciable de los esquemas predeterminados de conducta empezo a obtener mayor apoyo. Quiza la aportacion mas grande en ello realizo casi hace medio siglo la ciencia de etologia y las asignaturas que surgieron de ella. La etologia estudia las bases instintivas de la conducta de los seres vivos mediante el metodo de comparacion del comportamiento de distintas especies entre si. El ser humano para un etologo es solamente un mamifero erguido, es decir, es uno entre los mamiferos.
      Comparando entre si la conducta de los representantes de distintos tipos zoologicos desde los primitivos hasta los superiores, los cientificos descubren paralelismos sorprendentes que atestiguan los principios de conducta comunes que conciernen a todos los representantes del reino animal, entre ellos al ser humano. Los metodos parecidos de estudiar el mundo son muy fructiferos y se utilizan ampliamente en otras ciencias. Por ejemplo los astronomos conocen mejor la estructura interior del Sol que los geologos la estructura interior de la Tierra. Y es que hay muchos astros y comparandolos entre si se puede entender muchas cosas. La Tierra es unica y no hay con que compararla. Eso pasa en los estudios del ser humano. Limitandose al estudio de este mismo nos arriesgamos a limitarnos en su comprension.
      Pero no es facil estudiar la etologia. Ademas de las dificultades objetivas que surgen de la enorme influencia de la razon que enmascara y modifica muchas manifestaciones instintivas, los cientificos chocan con el rechazo del metodo etologico para el ser humano. A muchos les parece inadmisible e inclusive ofensivo el hecho de comparar la conducta humana con la animal. ?Esto tiene su explicacion etologica! Se trata de la accion del instinto del aislamiento etologico de las especies, el estudio detallado del cual sobrepasa los limites de nuestro libro (los que quieran pueden leer el libro de V.Dolnik �el nino desobediente de la biosfera�). El principio de este instinto se puede expresar con el lema: �Ama al proximo - odia al ajeno�, y �ajenos� en nuestro caso son los monos, la hostilidad a los cuales se extiende a la tesis del parecido de nuestro comportamiento con su comportamiento. Aunque la teoria de Darwin pese a todos los intentos (debido a esta hostilidad) hasta hoy dia de refutarla esta admitida irrevocablemente por la comunidad cientifica, y la mayoria de la gente esta de acuerdo de su procedencia de los monos, la idea de que uno u otro sentimiento es la voz del instinto provoca en mucha gente protestas airadas que no encuentran ninguna explicacion racional. Pero la causa de este rechazo esta en el rechazo subconsciente de nuestro parentesco con los monos. Recuerden eso, mis estimados lectores.
      ?Que mas puede contar un etologo sobre el ser humano? Mucho. Sobre la agresividad, sobre la naturaleza del poder, sobre la moralidad innata y las fuerzas motoras del nacionalismo e inclusive sobre las extranezas del amor. Y precisamente de las extranezas del amor vamos a hablar en este libro.

De qu� se trata

Pregunta a la radio de Armenia:
��Qu� contraceptivo hay que utilizar?�
Respuesta: �Hay que tomar el agua mineral�
Pregunta: ��Cu�ndo, ANTES DE o DESPU�S DE?�
Respuesta: �EN VEZ DE�
(un chiste viejo)






      Los intentos de la sociedad a ilustrar a los j�venes en materias del sexo, en mi opini�n, son extremadamente limitados. Ampliamente se aclaran los problemas de la t�cnica del sexo, contracepci�n y enfermedades. Desde lu ego, hablar sobre la t�cnica del sexo es muy agradable, pero la mayor�a de las tragedias en el terreno sexual ocurre no porque SE HACE COMO NO SE DEBE, sino se hace CON QUIEN NO se debe. No obstante, sobre la elecci�n de la pareja se habla de paso, sin sistema, con contradicciones, y, gracias a unos argumentos subjetivos y con mera especulaci�n, poco convincente. Realmente todo se traduce en un consejo de vivir juntos mucho tiempo, y �beber agua mineral�. Pero la larga vida com�n no es una garant�a que despu�s todo vaya bien, y, mientras tanto se puede perder posibilidades, m�s de una, realmente v�lidas.
      Durante toda la historia escrita de la humanidad, se consideraba oportuno guiarse durante la elecci�n de pareja por el sentimiento de amor, y los �ltimos decenios m�s todav�a, el amor, como conjuro, empez� a contraponerse a las pasiones moment�neas, consider�ndose una garant�a de infalibilidad de la elecci�n. Pero hasta el momento no est� demostrado que esta confianza est� justificada, ya que la diferencia entre el �gran� amor y una breve s impat�a es meramente cuantitativa, y no calificativa. En vez de esto se explican y se describen de una manera muy pintoresca las sensaciones que aparecen durante el estado de enamoramiento, pero la l�gica b�sica queda al margen, o simp lemente se niega su existencia, y se contempla como algo sobrenatural. Pero no se debe buscarse misterio donde no lo hay, todas las cosas irracionales del amor en realidad son muy racionales, l�gicas, y razonables a su manera. Para ver esta rac ionalidad es necesario solamente pasar a otro sistema de coordenadas, desde el civilizado al prehist�rico de una manada. M�s abajo tratar� de demostrar como hacerlo, y demostrar que este paso es correcto. Concretamente, vamos a hablar de la base instintiva del comportamiento matrimonial del ser humano como especie biol�gica. El proceso del coito no vamos a examinar. Tampoco nos va a interesar el SENTIMIENTO en s�, es decir, las sensaciones que experimenta una persona en amorada, y mecanismos fisiol�gicos de su aparici�n.
      Estoy convencido que el saber de toda esta l�gica de ninguna manera va a empobrecer la percepci�n del amor como los sentimientos m�s maravillosos, as� como el saber la estructura de una flor no impide al bot�nico a admirar su belleza, y el saber de las leyes de harmon�a y la estructura de un instrumento no impide (e, incluso, le ayuda) al m�sico a disfrutar cuando toca una obra maestra.
      Las bases instintivas del comportamiento las estudia una ciencia, etolog�a, pero pr�cticamente no existen ediciones populares sobre el tema del comportamiento matrimonial del ser humano, y espero que este art�culo de alg�n modo va a llenar este vac�o.

�Y para qu�, hablando con propiedad, multiplicarse?

Del quien viene a este mundo su tristeza es comprensible,
Debe volver a la inexistencia otra vez�
(Omar Khaiam)



      Durante la vida de cualquier ser viviente su material gen�tico paulatinamente est� alter�ndose, se acumulan los fallos, y como resultado de ello el organismo paulatinamente baja sus posibilidades de supervivencia y al fin se muere. No vamos a examinar otras teor�as del envejecimiento, ya que eso sobrepasa los m�rgenes de nuestro tema. El fen�meno de multiplicaci�n de los organismos vivientes conocidos por nosotros consiste en que los descendientes reciben lo s genes pr�cticamente libres de estos fallos acumulados. En caso contrario los hijos heredar�an de sus padres no solamente peculiaridades de la constituci�n corporal, pero tambi�n su edad, y el cambio generacional se extinguir 7;a r�pidamente, y, mejor dicho, ni aparecer�a.

Gemificaci�n y proceso sexual.

La multiplicaci�n es mejor hacerla por divisi�n
(de la charla de dos amebas).



      La multiplicaci�n vegetativa se limita a la simple divisi�n de la c�lula, pero la divisi�n de la c�lula es un proceso muy complicado pese a su simplicidad aparente. El texto gen�tico no solamente se duplica, despu�s de la divisi�n los cromosomas ingeniosamente se intercambian de distintas partes de las mismas; y, como resultado, los genes defectuosos se suprimen y no se transmiten a los descendientes. Solamente despu�s de esto la c�lula se di vide en dos. Pero existe una posibilidad bastante alta de que todos los ejemplares del gen en los espirales del cromosoma resulten da�ados, y no habr� posibilidad de disponer de un gen sin da�os.
      Para excluir o bajar substancialmente la incidencia de esta posibilidad, la naturaleza leg� al proceso sexual. Su principal diferencia del proceso vegetativo consiste en que se intercambian con sus partes dos juegos gen�ticos no id� nticos recibidos de dos individuos diferentes, en los cuales pr�cticamente no hay coincidencia de fallos en los genes. Adem�s, aparece a posibilidad de combinar en los descendientes caracter�sticas y particularidades recibidas de los p adres diferentes, que simplifica la adaptaci�n al medio ambiente.
      Es necesario pagar por las ventajas del proceso sexual. El vegetativo es m�s simple en su realizaci�n, y m�s seguro, por eso muchos seres vivos practican �ste y aqu�l al mismo tiempo. Normalmente se recurre al proceso sex ual cuando las condiciones de vida empeoran, cuando se hacen m�s frecuentes los fallos en los genes, y cuando la necesidad de cambiar algo en la vida se hace cada vez m�s obvia. Cuando todo est� bien, estos organismos simplemente se du plican.

Sobre los hermafroditas y la evoluci�n de los tipos de multiplicaci�n.

No multipliques la naturaleza sin necesidad
(W. Okkam)



      En el proceso sexual deben participar dos individuos distintos, pero no se deduce de nada que deben ser del sexo DIFERENTE. Los hermafroditas practican la multiplicaci�n sexual, pero �tienen s�lo un sexo! Cada individuo hermafrodit a tiene un juego de �rganos sexuales completo, es decir, puede hacer de macho y hembra con igual �xito, y a veces lo hace al mismo tiempo. Por ejemplo, algunas especies de caracoles copulan en grupos grandes, uni�ndose en grandes cinta s y c�rculos.
      El hermafroditismo no es malo en absoluto. Es m�s seguro y f�cil que la diferencia de los sexos. En realidad si todos como norma fu�ramos hermafroditas, nuestra vida matrimonial se simplificar�a much�simo, pero dif�c ilmente se empobrecer�a. Juzguen ustedes mismos: adem�s de que las posibilidades de encontrar al compa�ero se duplicar�an, como m�nimo se simplificar�a todo el proceso de relacionarse y cortejar. �Por qu� ent onces los seres unisexuales no reinan sobre la tierra? Aqu� empieza lo m�s interesante para nosotros�
      La vida sobre la Tierra apareci� hace unos 3 � 3,5 mil millones de a�os, y al principio se multiplicaba vegetativamente. El momento del �invento� del m�todo sexual no se sabe con exactitud, pero los primeros organismos multicelulare s que aparecieron hace unos 800 millones de a�os ya utilizaban el m�todo sexual, aunque sea de vez en cuando. Estos organismos que llegaron hasta nuestros tiempos (caracoles, lombrices, etc.) en su mayor�a son hermafroditas, es decir, antes aparecieron las especies de un solo sexo. Su reinado acaba en el per�odo sil�rico (hace unos 400 millones de a�os), y junto con �l se acaba el reinado de la multiplicaci�n unisexual. Desde aquel entonces reina la difer encia entre los sexos, esto obviamente aporta algunas ventajas a las especies. �Cu�les?
      Una de las ventajas es obvia. Algunos hermafroditas tienen la posibilidad del coito con ellos mismos, y, a diferencia de los onanistas, tener descendencia. Desde luego, este incesto llevado al l�mite contradice al sentido del proceso sexual y deber�a estar prevenido de alg�n modo, ya que esta �multiplicaci�n sexual� se diferencia poco de la vegetativa. Por otra parte los hermafroditas reales copulan consigo mismos raramente y por causa muy importante: simplemente no hay otro individuo en disposici�n. En el caso contrario empiezan a funcionar algunos mecanismos que excluyen la fertilizaci�n por s� mismo. Desde el principio la especializaci�n de los sexos es uno de estos mecanismos, pero es muy es caso para hacer retroceder a los hermafroditas�

Sobre las diferencias del sexo y selecci�n sexual.

- �Me quieres?
- �S�!
- �D�nde andan estas abejas?..
(de la charla de dos flores)




      Despu�s del viejo de Darwin es com�n pensar (aunque en parte en contra de su opini�n) que la selecci�n natural se basa en la muerte espont�nea y casual de los seres que no est�n bien adaptados a las condiciones de la v ida. Esta selecci�n unida a la variabilidad, se nombr� el motor de la evoluci�n. Pero este m�todo de selecci�n es en absoluto efectivo. El ser humano, al seleccionar nuevas razas de animales o plantas, act�a con m� ;s resultado, obtiene resultados en unas generaciones de los animales o plantas seleccionadas, y no en cientos de a�os. La esencia de esta selecci�n est� en que se escogen con premeditaci�n los procreadores de las razas iniciales, que tienen las cualidades necesarias, y, por consiguiente, no permitir la multiplicaci�n de otros individuos, que no tienen las cualidades necesarias. Matar a los perdedores, en t�rminos generales, no es necesario. Qu� humano, �n o? Adem�s, a�n queda la posibilidad de enmendar el �error del juicio�, si tal se produce.
      Obviamente, la utilizaci�n por la misma naturaleza de los m�todos de la selecci�n parecidos es capaz de aumentar bruscamente el tiempo de evoluci�n, y con ello mejorar la adaptaci�n de las especies a las condiciones variabl es de la vida. Pero �c�mo la naturaleza pudo realizarlo en la pr�ctica? Para eso se necesita alg�n Juez para tomar las decisiones acerca de quien es v�lido y quien no. Lo m�s f�cil es, desde luego, utilizar la hip �tesis del Dios, pero esto ser�a solo una huida de la respuesta. Es muy aceptable que este Juez no sea solo uno, lo m�s importante es que los Jueces juzguen m�s o menos de la misma manera. Hay muchos jueces, y se llaman estos hembras. Precisamente ellas pronuncian el veredicto sobre qu� macho va a seguir en sus descendientes y el que no. Por eso este tipo de selecci�n se llama sexual. Se sabe que Darwin le daba mucha imp ortancia a la selecci�n sexual, pero eso no encontr� por algunas causas una respuesta merecida entre los dem�s cient�ficos.
      �Es posible la selecci�n sexual entre los hermafroditas? Vamos a imaginar un individuo hermafrodita, al que hay que desechar como semental. Todos le rehusan, pero este encuentra a otro desgraciado, y� encontrar�n el modo de poners e de acuerdo. En las criaturas de distinto sexo el macho rehusado no ayudar� a tener descendencia a otro, tambi�n rehusado, en cambio no existen hembras rehusadas en el reino animal. Es que basta un s�lo macho para fertilizar a muchas hembras (las excepciones como de mant� religiosa son escasas), adem�s no conseguir� el l�mite de su fecundidad. Ya que la cantidad de los machos y las hembras en una populaci�n es m�s o menos igual, y, por consiguiente, las posibilidades de fertilizaci�n son muy excesivas, las hembras siempre tienen la posibilidad m�s o menos amplia de escoger al macho que les fertilice. Esta posibilidad puede ser enmascarada, pero siembre tiene lugar.
      Suprimir con fines de selecci�n a las hembras es muy arriesgado, ya que a sus hijos que no llegaron nacer no podr�a parir otra hembra, �sta pare cuanto puede de los suyos, y no puede parir m�s en vez de alguien. El macho es ot ra cosa. Las cr�as no concebidas por uno gustosamente va a concebir otro macho, y no va a negarse a ello�
      En la pr�ctica eso es as�. El 1/6 de los machos de focas (nutrias del mar) fertilizan a 5/6 de todas las hembras, y los dem�s deben hacer como si la cosa no va con ellos. Una desproporci�n m�s grande se ve entre los leone s marinos, donde un 4% de los machos realiza un 88% de todas las copulaciones! Esto es t�pico para todas las especies de los animales gregarios. Entre las hembras de las especies que viven en pareja, con m�s frecuencia entre los p�jar os, es muy com�n fertilizar a la hembra antes de formar pareja (familia), a veces despu�s de su formaci�n, pero por otro macho, muchas veces delante del �marido legal�. Es decir, la pareja se constituye como si fuera para �administrar la casa�, y la fertilizaci�n se produce absolutamente seg�n las leyes de la manada. Adem�s, como regla general, nacen m�s machos que hembras (�tanto m�s cuanto peor vive la especie!). Todo esto deja un espacio para la e lecci�n inclusive entre las especies que viven estrictamente en parejas. Las plantas, aunque sea dioicas, en la pr�ctica son incapaces de realizar tal selecci�n, por eso la diferencia total de los sexos (dioicismo) en el mundo vegetal no se hizo la reinante, y se conserva, seguramente, como un m�todo de prevenir la autofecundaci�n.
      Es decir, la diferencia de los sexos supone en alguna forma clara u oculta poliginia, y
el principio fundamental de la multiplicaci�n con la diferenciaci�n del sexo es el principio de que la hembra es insustituible.
      Para agilizar y encauzar la selecci�n, alguna parte de los machos en principio f�rtiles ser� obligatoriamente excluida del proceso de multiplicaci�n con el consiguiente aumento de la parte para los dem�s. For example...
      Del principio de que la hembra es insustituible salen las principales diferencias en la conducta de los machos y las hembras. Como las hembras son la parte m�s valiosa de una especie, y los machos nacen en una cantidad excesiva, por consiguie nte su valor personal para la especie es mucho m�s bajo. Esto est� fijado en los instintos respectivos que exigen a la hembra ser m�s cautelosa, evitar el riesgo, cuidar de s� misma y exigir este cuidado de los dem�s. Seg�n este instinto las mujeres son m�s egoc�ntricas, y se gu�an m�s por la intuici�n y sentimientos que la l�gica. La intuici�n y los sentimientos se basan en la experiencia pr�ctica, tambi�n de toda la e specie, es decir, est�n verificadas por la pr�ctica, por eso subconscientemente se consideran m�s seguros. Despu�s volveremos varias veces a este tema, y al final la vamos a examinar con m�s detalle.

Sobre la diversidad y el riesgo

Sin los nacidos para arrastrarse � no pueden volar
(Se atribuye a M.Gorkiy)



      Si todos los individuos de una especie van a ser iguales, como las tuercas en una l�nea de producci�n, entonces todo el ajetreo con la selecci�n no tendr�a ning�n sentido. Para que la elecci�n tenga sentido, es preci sa una diferencia necesaria de los individuos de la especie. Desde luego, en cientos y miles de generaciones se puede formar unas cualidades �ptimas, que aseguren el mayor grado de supervivencia de cada individuo, es decir, tambi�n de la es pecie en su totalidad, pero�
      Es que las condiciones en las que la especie existe, no son en ning�n modo estables, y c�mo van a cambiar ma�ana, la naturaleza, pese a toda su as� llamada �sabidur�a� es incapaz de prever. Precisamente para ello son nece sarios los individuos de las cualidades que no son �ptimas en condiciones dadas, inclusive innecesarias, posiblemente nocivas. Pero si las condiciones cambian algunas de las cualidades pueden venir muy bien. Produciendo tales individuos, la nat uraleza se arriesga, ya que estos individuos en este momento son menos viables, pero es necesario arriesgarse, ya que �l quien no se arriesga, no gana. La naturaleza no conoce otra manera de �predecir� el futuro excepto la b�squeda a ciegas , aunque suelen atribuirle otras cosas.
      �C�mo adem�s minimizar las consecuencias no deseadas de este riesgo? �C�mo hacer que las consecuencias de estos experimentos ca�ticos, que son en su mayor�a a destiempo, no hagan peligrar la supervivencia de la especie en su totalidad?
      �Es elemental! Es necesario que las hembras no se desv�en del modelo �ptimo, y los machos sean el objeto del experimento. A los machos inconvenientes se puede desechar sin miedo, sin temor de que esto pueda acarrear la disminuci 43;n de las cr�as de toda la populaci�n. Y, al contrario, unos pocos machos prominentes pueden en un principio convertirse en padres de las cr�as de toda la populaci�n. Hace mucho han notado que la proporci�n de los machos y las hembras reci�n nacidas depende fuertemente de las condiciones de la existencia de la especie.
      En las condiciones adversas la proporci�n de los machos aumenta, de este modo aumenta la diversidad, la selecci�n se hace m�s r�pida y m�s cruel, y, por consiguiente, aumenta la adaptaci�n de la especie a las nuevas condiciones. En las condiciones favorables aumenta la proporci�n de las hembras, l o que crea las condiciones de r�pido aumento de la cantidad de la especie.

Sobre la base de la estrategia matrimonial

Una conferencia en la facultad de veterinaria:
Profesor: �Un buen semental de toro debe realizar hasta doce copulaciones al d�a��.
Una voz femenina de la primera fila: ��Cu�ntas?�
Profesor: Hasta doce copulaciones.
Una voz femenina de la primera fila: �Rep�telo m�s alto para la fila de atr�s�
Voz masculina de la fila de atr�s: �Perdone, �el toro debe realizar estas copulaciones con una vaca o con doce?�
Profesor: �Claro que con doce vacas!
Voz masculina de la fila de atr�s: �Rep�telo m�s alto para la primera fila�
(un viejo chiste de estudiantes)














      �Por qu�, si los hombres y las mujeres est�n buscando unos a los otros, no se pueden encontrar? Eso pasa porque la b�squeda va en direcciones distintas, ya que ambos tienen un fin distinto de su b�squeda. Adem�s esta b�squeda no es siempre absolutamente amistosa, y se parece mucho a la conducta de la gente en el mercado. El vendedor y el comprador tambi�n buscan uno al otro, pero los dos tratan de sacar el m�ximo provecho para s�, muc has veces sin contemplar las posibles p�rdidas de otra parte. La naturaleza, desgraciadamente, no es sentimental�
      Como ya se ha dicho, el principio de la divisi�n de los sexos supone que una peque�a parte de los machos fecunda a la gran mayor�a de las hembras, obligando a los dem�s machos de esta manera fingir unos solteros empedernidos. E sta estrategia permite fijar r�pidamente en la descendencia los rasgos �tiles que aparecen, liberando a las hembras de la reproducci�n de los genes innecesarios. Para esto es preciso que los machos y las hembras act�en de maneras esencialmente diferentes en la b�squeda de la pareja matrimonial.
      Cualquier macho debe aspirar a cambiar lo m�s frecuente posible a las hembras, como si fuera �l el portador de los genes �nicos y �tiles. Vamos a imaginar que en un hombre apareci� de alguna manera el gen de inmunidad, por ejemplo, al SIDA. Es extremadamente importante propagar este gen con la mayor urgencia lo m�s ampliamente posible en la populaci�n. Pero �l, canalla, es fiel a una mujer. �Cu�ntos hijos �sta le podr� dar? Unos 10 , m�ximo 20, pero seg�n las leyes de la gen�tica este gen recibe s�lo la mitad de la descendencia. �Es un crimen para la especie! Pero si �l act�a como un sult�n, puede tener unos 1000, como l�mite, puede ser, hasta 2000 ni�os. Ya es algo. Por eso la opini�n de la sociedad sobre la infidelidad masculina es muy discreta, este es el programa instintivo, y hay que decir que desde el punto de vista biol�gico muy sensata. El macho no debe limitar su expansi�n sexual, para esto existen las hembras. Es decir, el fin instintivo del comportamiento matrimonial el hombre es
la cantidad mayor posible de cuerpos femeninos, buenos y diferentes.
      �Y si este gen �nico va a ser descubierto en una mujer? �C�mo debe comportarse para que este gen no desaparezca sin dejar huellas, sino se multiplique y se fije? En principio, se puede aumentar el n�mero de los hijos, pe ro �va a aumentar este n�mero de un cambio intensivo de los hombres? Desde luego que no, pero por esta causa puede sufrir considerablemente la calidad de estos hijos. No en vano la opini�n de la sociedad juzga con m�s dureza la i nfidelidad femenina, ya que la mujer que no es selectiva en sus parejas sexuales, no se preocupa por la calidad de sus hijos. El hombre que coloca sus genes en una mujer de poca calidad no pierde pr�cticamente nada, ya que si ma�ana topa co n una mujer de calidad, le va a dar sus genes a �sta, la mujer que fue fecundada por un hombre de poca calidad puede arreglar su error no tan brevemente (la naturaleza no contempla los abortos), y, en general, la cantidad de estas tentativas es m uy limitada. Para fijar con mayor seguridad sus genes en sus descendientes, una mujer debe aumentar el rigor de su selecci�n de la pareja, para no diluir sus genes eventualmente �nicos, con cualquier cosa. Pero, para tener la posibilidad d e elecci�n, ella debe gustar, si cabe la posibilidad, a todos los hombres. Y a cuantos m�s hombres ella les gusta, cuantos m�s admiradores tiene, tanto m�s amplia es su posibilidad de elecci�n. Su ideal es enamorar a todos, pero dejar acercarse a uno, y, puede ser, a ninguno. La c�pula, entre tanto, es casi un efecto no deseado de la seducci�n.
      Es decir, el fin de la estrategia matrimonial de la mujer es
m�s corazones masculinos, buenos y diversos.
      Al apoderarse del coraz�n masculino la mujer puede perder por �l un inter�s activo, manteni�ndolo s�lo para la colecci�n. Y mientras tanto seducir a los dem�s.
      Hay que subrayar que aqu� est� descrita la base de las diferencias de la estrategia matrimonial. M�s abajo vamos a examinar los factores instintivos, que llenan esta base con un contenido concreto.

Sobre nuestro �yo� prehist�rico.

En mi hay dos �yo�, dos polos de un planeta
Dos personas diferentes, dos enemigos,
Cuando uno quiere ir al ballet,
Otro va directamente a las carreras�
(V. Visotckiy)





      El ser humano, como se sabe, pertenece al orden de los primates, especie de HOMO SAPIENS. El parentesco de clasificaci�n con otros primates se determina con el mayor o menor grado de similitud del material gen�tico, que e xteriormente se expresa en el parecido de la constituci�n corporal. Por ejemplo, los genes humanos y los del chimpanc� coinciden en m�s de 95%. Pero los rasgos que constituyen la especie no son s�lo los que determinan algunas pec uliaridades de la estructura de los �rganos, sino el comportamiento, las costumbres (maneras de cazar, defenderse, rituales matrimoniales y un largo etc�tera).
      Como todos los rasgos que determinan la especie se heredan estrictamente (�ya que son determinantes de la especie!), entonces toda la conducta propia de la especie tambi�n se hereda. Por ejemplo, la posibilidad de hacer l a muestra t�pica de los perros de caza se hereda, y est� ligada precisamente a las razas de caza. Otro ejemplo del reflejo determinado por los instintos es esquivar la mirada como el reconocimiento de sumisi�n a otro individuo, que es algo caracter�stico para los primates, incluyendo el ser humano. Los c�nidos (perros, por ejemplo) en estas situaciones meten la cola entre las piernas. Esta conducta hereditaria se denomina instintiva, y sus componentes aislados son los i nstintos. En relaci�n con los programas de conducta instintivos se utiliza tambi�n el t�rmino �modelo innato de conducta�. Un acto instintivo muy interesante para nuestro tema, un beso, es una parte del ritual innato de la conducta ma trimonial de los primates, que surge a partir de los rituales de la alimentaci�n.
      �En qu� medida todo esto est� relacionado con el ser humano? El ser humano tiene conciencia, leyes, buenas o malas, que en un principio hacen innecesario seguir los instintos. Pero el ser humano en realidad obtuvo l a apariencia actual y el uso de la raz�n hace unos 30 � 40 miles de a�os, y la �poca hist�rica dura s�lo entre 5 y 7 mil a�os. No obstante, la evoluci�n de los primates empez� m�s o menos en el per 37;odo terciario, hace unos 20 � 30 millones de a�os, y los instintos tan importantes como la subordinaci�n a la jerarqu�a de la manada en general existe casi tanto cuanto existe la vida.
      Desde luego que en este per�odo de tiempo tan corto los instintos no pueden desaparecer, ya que se forman paulatinamente y despacio por la selecci�n natural, as� como los rasgos morfol�gicos, y desaparecen tambi�n muy despacio. As� que los instintos no cuestionan el hecho de que el ser humano puede sobrevivir sin ellos, simplemente empiezan a funcionar cuando lo creen necesario. La motivaci�n instintiva, poco l�gica y poco explicable des de el punto de vista de la conciencia es muy l�gica y explicable en el sistema de coordenadas prehist�rica, y cumpl�a su objetivo en aquellos tiempos. Pero en las circunstancias modernas el comportamiento realizado seg�n los insti ntos en muchas ocasiones es inadecuado, y nosotros frecuentemente no entendemos porque el amor llega a ser tan ciego y cruel�
      Los instintos de los monos van a vivir en nosotros, mientras pertenezcamos al orden de los primates, ya que est�n s�lidamente impresos en la memoria gen�tica. Si la humanidad puede liberarse de algunos genes importan tes de monos y fijarlo en los genes, en este caso el ser humano va a pertenecer a otro orden, puede ser inclusive que se separe del orden de los primates. La evoluci�n de la humanidad exigi� otras formas del modelo de familia distintas al m odelo de la manada prehist�rica, pero los instintos no desaparecen del subconsciente y siguen funcionando, aunque puede que su tiempo ya hubiese pasado a la historia.
      La conciencia de un individuo no puede sustituir sus programas instintivos, m�s a�n, �aquella no sospecha de su existencia! La conciencia s�lo puede no obedecerles en algunas ocasiones, pero en otros casos el in stinto tiende a hacer lo mismo. El nivel m�s bajo del subconsciente, que son los instintos, cumple los programas que est�n a su alcance directamente y sin variaciones. Los programas del nivel medio del subconsciente (tradiciones y costumbr es) pueden sufrir algunos cambios en el transcurso del tiempo. La conciencia tambi�n utiliza frecuentemente los programas disponibles de la conducta, pero para la conciencia estos programas son una informaci�n para reflexionar, la raz� ;n improvisa sobre el tema de programas que los cumple.
      Los instintos nos gobiernan a trav�s de las emociones sin molestarse por la motivaci�n. El instinto que obliga a una mujer a adornarse, en particular con maquillaje, no le comunica para qu� es necesario hacerlo, ella simplemente desea hacerlo. El sentido l�gico de esto est� claro, atraer la atenci�n de los hombres, pero la mayor�a de las mujeres lo va a negar, diciendo que se maquillan �para s� mismas�. Pero �los hombres normales no se pintan �para ellos mismos�! Este programa de conducta los hombres no la tienen en sus instintos. A prop�sito, a muchos hombres actuales no les agrada el maquillaje en las mujeres, pero el instinto no lo quiere saber. Adem�s, debemos pr estar atenci�n al hecho que cuanto menor es el nivel cultural de la mujer, m�s vulgar y colorido es su maquillaje, ya que los motivos instintivos en este caso no se moderan ni se corrigen por conciencia.
      Las estructuras nerviosas que utilizan los instintos aparecieron en la antig�edad m�s remota, as� que razonar, analizar algo o inclusive simplemente extrapolar para �stas es un problema superior a sus fuerzas. E stas estructuras empiezan a funcionar al coincidir el patr�n esquem�tico y est�tico con unos rasgos de se�ales exteriores, que casualmente pueden parecer a los que se necesitan en realidad. Pero c�mo los instintos tienen un a cceso libre y directo a los centros del cerebro de motivaci�n, son capaces de provocar una SENSACION de que tienen la raz�n en cualquier cosa. Esta acci�n puede ser comparada inclusive a la de las drogas. Las ilusiones bajo el efecto de las drogas muchas veces tambi�n se perciben como una sabidur�a superior. Por eso el amor no tiene ninguna �sabidur�a�. Existe s�lo la sensaci�n de la sabidur�a. En la realidad el amor valora el objeto de su elecci�n muy superficialmente, de acuerdo con un programa gen�tico muy r�gido (a veces torpe) que indica una estrategia de la selecci�n de la pareja matrimonial. La conciencia no tiene otra opci�n que empezar a hacer que la respuesta coincida con la pregunta. El ser humano es muy propenso a hacerlo cuando trata de explicar su conducta motivada por los instintos.
      El panorama general de la conducta humana se complica y se enreda no s�lo porque tenemos nuestros dos �yo�, sino porque la frontera entre el uno y el otro no es en absoluto clara, y la motivaci�n instintiva puede entremezc larse con la motivaci�n razonable. Adem�s, para cada caso el ser humano tiene unos cuantos programas de conducta que aparecieron en el per�odo del tiempo evolutivo diferente, y, a veces, son contradictorios.

Sobre la jerarqu�a de la manada.

La desfachatez es una especie de felicidad
(una trivialidad manifiesta)


En el teatro, como en la vida
Exige m�s el quien no pag� la entrada
(un dicho franc�s)




      En ninguna parte hay igualdad de derechos. Los que se indignan por la falta de igualdad de derechos en nuestra sociedad pueden tranquilizarse con la idea que en el mundo animal la situaci�n es much�simo peor.
      Si a un grupo de ratones darles la comida, pronto se puede notar que los trozos m�s grandes y mejores se los comen los mismos individuos. Estos individuos ocupan los mejores sitios para descansar y copulan m�s veces. Otros individuos se contentan con los restos que quedan despu�s de los primeros, hay otros individuos m�s que se contentan con lo que queda de los segundos, etc. Es decir, existe una jerarqu�a en el grupo.
      Una magn�fica descripci�n de las relaciones jer�rquicas da V.R.Dolnik en [1], yo s�lo estoy en desacuerdo con �l en que en el ser humano la jerarqu�a la constituyen s�lo los hombres (con m�s detalle esto se des cribe m�s abajo). Se conoce la existencia de esta jerarqu�a entre todos los seres vivientes m�s o menos gregarios. Hasta las amebas tienen unos indicios de la jerarqu�a. Los lugares (rangos) en esta jerarqu�a se suelen marcar con las letras del alfabeto griego, alfa es el individuo de m�s rango, omega � de menos rango. Por otra parte, esta clasificaci�n no es del todo acertada, en los grupos grandes se pierde la regularidad de la lista alfab�tica y la clasificaci�n recue rda m�s a una pir�mide, donde unos cuantos individuos pueden tener pr�cticamente el mismo rango. A los individuos de alto rango llaman �jerarca�, �dominante�, V.R.Dolnik tambi�n utiliza el t�rmino �cabecilla�, a veces este t�rmino es m�s oportuno.
      Es obvio que este rango tiene enorme sentido para cada individuo, por eso los integrantes de un grupo luchan constantemente entre s� para subir su rango, o conservar el alcanzado. Adem�s cuanto m�s alto es el rango, tanto m�s d ura es la lucha. A veces un alfa disfruta menos de las alegr�as de la vida que un beta, ya que no tiene tiempo, �l est� ocupado en la lucha. Pero �l conserva la posibilidad de quitar cualquier bocado al beta, aunque sea s�lo una posibilidad te�rica.
      El rango que va a ocupar el individuo en el grupo depende de la correlaci�n de los potenciales de rango de este individuo y de los potenciales de otros individuos, es decir, un mismo individuo va a tener un rango diferente en dos grupos distin tos.
      �Qu� es el potencial de rango? Es obvio que est� fuertemente unido a la fuerza f�sica pero �sta no es su determinante sine qua non. Por ejemplo, en las avispas el potencial de rango se demuestra por los pelillos en las de terminadas partes del cuerpo. En los gallos el potencial de rango se nota por la altura de la cresta. La cantidad de pelillos (la altura de la cresta) probablemente s�lo indica y no determina el potencial, pero los dem�s individuos se gu�an por estos rasgos, estos rasgos se codifican por los mismos genes que el potencial de rango. Algo as� pasa en otros animales, pero no todos los animales tienen unos indicadores tan claros del potencial de rango. Hasta los seres que no son muy desarrollados (ratones, por ejemplo), la buena fuerza f�sica s�lo permite escapar de los puestos m�s bajos en la jerarqu�a, pero no garantiza los m�s altos. Adem�s, cuanto m�s desarrollado es el ser, tanto menos es la correlaci�n del rango y la fuerza f�sica.
      Ya que la conducta jer�rquica la tienen especies muy distintas, entre ellas (�especialmente!) las primitivas, que pr�cticamente son incapaces de aprender, se puede asegurar con certeza que la base del potencial de rango se da al indi viduo al nacer (puede ser, junto con los pelillos o algo parecido). Adem�s, la conducta espec�fica del rango alto o bajo empieza a manifestarse desde los primeros d�as de la vida. E decir, la conducta del individuo en una jerarqu� ;a se regula con los mecanismos innatos, es decir, los instintos. Viktor Dolnik nombra el potencial de rango �la fuerza de la DESFACHATEZ� (el famoso psic�logo Vladimir Levi lo nombra la fuerza de la OBSTINACI�N, y es, posiblemente, m�s claro). Ellos demuestran que el componente decisivo de todo e l potencial de rango es la SEGURIDAD en su superioridad, posiblemente, y con mucha frecuencia, esta seguridad no est� reforzada con cualidades reales, y no est� basada en nada. Realmente, la seguridad en s� mismo de una persona puede hasta hipnotizar a otra, hasta a s� mismo, sea esta seguridad la del estudiante ante un examen, un ch�fer ante el polic�a de tr�fico, un gur� ante el creyente, etc., etc.�
      El folklore lo ilustra muy bien. Por ejemplo, un cuento ruso sobre el zorro en una casita de hielo, y una liebre en una casita de l�ber de tilo. El zorro le echa a la liebre de su casa, y �sta pide ayuda al lobo y al oso. Pero el pote ncial del rango del zorro es muy alto, y le temen los dos animales, pese a ser m�s fuertes. Pero un gallo, a�n con una guada�a, no es m�s peligroso que un oso. Y el gallo le echa al zorro de la casita de la liebre.
      Generalmente un alfa con m�s determinaci�n, m�s constancia y m�s placer de mantener la lucha es el quien la mantiene entre el grupo, que muchas veces se convierte en un fin. A un omega esta lucha no le agrada tanto y cede m 5;s f�cil. Desde aqu� sacamos otro par�metro que influye sobre el potencial de rango, que es el nivel a que un individuo cede (o, viceversa, de conflictividad). El nivel de tensi�n de un conflicto aceptable para cada individuo es t� directamente relacionado con el potencial de rango, y cuanto m�s bajo es el rango de un individuo tanto menor es la tensi�n del conflicto que le provoca los sentimientos desagradables.
      La cantidad de las vacantes en el Olimpo jer�rquico es limitada por s�, y no depende del potencial medio de rango del grupo. Dici�ndolo de otra manera, si vamos a aumentar el potencial de rango de todos no conseguimos aumentar la ca ntidad de los individuos de mayor rango. Se formar� la misma jerarqu�a, pero m�s dura y agresiva.
      La condescendencia de distintos individuos en el grupo tiene un sentido biol�gico muy importante, ya que permite bajar la tensi�n de la lucha en el grupo, y gracias a ello evitar la muerte innecesaria de los individuos del grupo. En esta sociedad los conflictos, si surgen tales, se limitan a los vecinos de la jerarqu�a, en vez de conflictos de cada individuo del grupo con todos. Adem�s, el altruismo de los omegas abre la posibilidad de consolidar los esfuerzos de todos los individuos del grupo en la lucha de supervivencia, el echo que tiene una gran importancia para las especies no muy fuertes f�sicamente. Precisamente esta circunstancia, junto con la muerte excesiva de los alfas (por ejemplo en los conflictos ent re ellos) frena un crecimiento sin l�imite del potencial medio de rango en la especie. Sobreviv�an no s�lo los individuos m�s fuertes, sino los grupos m�s fuertes y con mayor cooperaci�n en el grupo.
      De hecho son posibles dos formas de consolidaci�n del grupo, la �militar� e �intelectual�. La primera supone una estructura jer�rquica f�rrea de sometimiento de unos integrantes a otros, junto con una represi�n sin piedad de lo s subordinados desobedientes. La segunda est� basada en el altruismo, que supone una ayuda mutua sincera y voluntaria de los individuos del grupo hasta el sacrificio de s� mismo. Entre las especies que est�n en los niveles m�s b ajos del desarrollo la primera v�a es, sin duda, la predominante, ya que es la que surge con m�s naturalidad de los instintos b�sicos, se realiza con m�s seguridad y no precisa una gran inteligencia. Pero para organizar una condu cta conjunta muy compleja esta v�a pierde su efectividad. Es obvio que nuestros antepasados que viv�an en una sabana llena de depredadores peligrosos han pasado la mayor parte de su evoluci�n por la primera v�a. El altruismo se h izo un fen�meno en masa solamente cuando el crecimiento del intelecto hizo posible los esquemas complicados de conducta. A su vez la extensi�n de las formas altruistas de la conducta hizo m�s complicado el comportamiento humano, y posi bilit� el brusco aumento de la velocidad de la revoluci�n social que separa al ser humano del mundo animal. De esta manera los programas altruistas de la conducta aparecieron en el tiempo evolutivo relativamente tard�o, y no tuvieron tiempo para ser grabados debidamente en los genes. Por esta raz�n el altruismo, tan necesario para la humanidad, es necesario transmitir por los m�todos que no son gen�ticos, los que entendemos como cultura. Pero cuanto m�s fuert e es la base gen�tica del altruismo tanto m�s alto es el nivel de cultura, si las dem�s condiciones son iguales.
      El potencial de rango puede ser inicial, real y visual. El inicial aparece al nacer, no es posible ense�arlo y no sufre cambios bajo la influencia del medio ambiente. El potencial real de rango se determina en su gran parte por herencia, y e n menor nivel por las condiciones del desarrollo intrauterino. El potencial real depende fuertemente de las circunstancias. Se determina por el potencial inicial y las condiciones concretas en las que est� el individuo. Las condiciones pueden impedir realizarse al potencial innato de rango, como tambi�n pueden favorecer su total apertura, y hasta potenciarlo. Para los seres humanos el potencial real de rango por t�rmino medio est� condicionado en su 2/3 por los rasgos innat os y en su 1/3 por las condiciones del crecimiento y educaci�n. Pero son datos estad�sticos medios, una persona concreta puede tener una proporci�n diferente.
      Como el potencial de rango lo determinan unos par�metros diferentes, algunos de ellos no relacionados unos con otros, el aspecto jer�rquico real del individuo puede ser HETEROGENEO, cuando unos rasgos demuestran un rango alto y otros un r ango bajo. Por ejemplo, un aspecto descuidado es el rasgo de un rango bajo, cuando vemos a una persona que viste desaseadamente, normalmente y no sin fundamento suponemos que es un perdedor que no ha conseguido nada en la vida, es decir, una persona de un rango bajo. Pero si este individuo empieza a exigir que le ceden el turno de una manera descarada y agresiva, la mayor�a tiende a ced�rselo, �admitiendo con ello su rango m�s alto! �Sin embargo la posici�n social de esta persona puede ser muy baja!
      Otro ejemplo. En una canci�n del compositor ruso Dunaevskiy se habla sobre un

    ... capit�n valiente, que
    Se hund�a unas 15 veces
    Perec�a entre los tiburones
    Pero ni pesta�e�

      Aqu� vemos a una persona con una posici�n relativamente alta (�capit�n!), que sabe luchar, es decir, tiene un rango potencial alto. Por lo dem�s aqu� se puede tambi�n se�alar una baja primariedad de nue stro h�roe, un fen�meno del cual hablaremos despu�s. C�mo esta persona se comporta con las mujeres:

    ...Se sonrojaba unas 15 veces
    Tartamudeaba y palidec�a
    Pero nunca se atrevi� a sonre�r

      �Es un comportamiento muy caracter�stico de un individuo de rango bajo� Al mismo tiempo existen muchos hombres que son muy valientes con las mujeres, pero ceden y son muy cobardes en las condiciones cuando se necesita luchar de verd ad. De la heterogeneidad del potencial de rango sale la noci�n del potencial de rango visual, que es el grupo de rasgos se�aladores, posiblemente de segundo orden, pero que se expresan lo bastante claro para que los instintos de otros indiv iduos empiecen a funcionar. Un ejemplo muy bueno del rango visual es un gallo de rango bajo con la cresta aumentada con un trozo de la cresta artificial. A este gallo todos los dem�s gallos lo perciben como uno de rango alto, pero si quitarle la cresta artificial, otra vez caer� en la jerarqu�a. Un ejemplo m�s, la persona que sufre el narcisismo (enamoramiento en s� mismo) puede dar la impresi�n de ser del rango alto. Pero junto con ello puede no tener en absolut o la capacidad de luchar por su lugar bajo el sol, que es la esencia de un rango alto. Viceversa, una persona ben�vola, hasta la que tiene �xito en la vida, puede dar la impresi�n de ser de bajo rango.
      Adem�s, distintos individuos pueden dar distintas impresiones sobre su rango potencial, es decir, la sensibilidad e los distintos individuos a los rasgos que forman el patr�n del aspecto del individuo puede ser diferente. El rango real puede coincidir con el visual o puede no coincidir. Eso pasa porque, como se ha dicho ya, las estructuras nerviosas que realizan los modelos instintivos de comportamiento aparecieron en la remota antig�edad, su estructura es relativamente senci lla y su reacci�n a las condiciones es muy superficial, esquem�tica. El individuo puede ser del rango real bajo, pero tener uno o dos rasgos del rango alto. Estos dos rasgos pueden tener una influencia sobre alguien, a pesar de su potenci al de rango bajo. Desgraciadamente los programas instintivos alcanzan con grandes fallos inclusive sus objetivos prehist�ricos, debido a sus mecanismos primitivos.

Sobre la primariedad y cultura

�C�mo se distingue la l�gica f�rrea de la l�gica femenina?
La femenina no se oxida�
(un chiste viejo)




      A diferencia de los dem�s animales los seres humanos cada uno en medida diferente est�n influidos por sus instintos. Si alguna persona no est� influida por sus instintos, vive s�lo gui�ndose por la raz�n, �sta no es en absoluto primativa (en la vida real este tipo no se da). Otra, la que vive absorta en sus sentimientos, es decir, es absolutamente influida por sus instintos, es absolutamente primativa (y estos a veces s� se dan en la vida real). D.Zaray skiy introduce la noci�n �fuerza del modelo�, que es un indicador de la capacidad de un programa de conducta dominar entre los similares. Es que para una misma situaci�n el cerebro tiene normalmente unos cuantos programas de conducta, entre los cuales hay innatos, as� como los adquiridos, y cual de los programas va a realizarse depende, en la igualdad de condiciones, de la fuerza de cada uno de los modelos de la conducta. primariedad, por lo tanto, es el nivel del dominio (la fuer za) de los modelos instintivos en relaci�n con los programas de la raz�n.
      La conducta no primativa se puede ver en muchos animales superiores, sus manifestaciones m�s o menos importantes se ven en los primates, pero solo el ser humano tiene este tipo de conducta como un fen�meno relativamente general.
      La noci�n de primariedad no es en absoluto igual a la noci�n de la cultura, �sta, con reservas, es algo derivado de la primariedad. Entre la gente que pertenece al arte, aunque tengan una cultura y honradez muy altos, predominan p ersonas con alta primariedad, esta gente vive en el mundo de los sentimientos. Aunque la noci�n de �cultura� se entiende intuitivamente sin darle definiciones, es muy dif�cil explicarlo de una manera m�s o menos rigurosa. Solamente est� bastante claro que la cultura es un producto de educaci�n y ense �anza en el amplio sentido de las palabras, primariedad es algo innato. En una persona educada la motivaci�n prehist�rica est� oprimida por la educaci�n y sustituida por leyes y costumbres de la sociedad. Pero esta motivaci �n puede manifestarse en los casos cuando las leyes o costumbres no determinan r�gidamente la motivaci�n, dejando paso a alguna libertad, bajo la acci�n del alcohol, de las emociones muy fuertes. Estas manifestaciones son tanto m �s fuertes y frecuentes, cuanto m�s alta es la primariedad. La discusi�n antigua entre los f�sicos y l�ricos era, realmente, una discusi�n de primariedad.
      La primariedad se correlaciona con m�s probabilidad con las emociones y no con la cultura. Los programas instintivos que detectan la coincidencia de los rasgos interiores de se�ales con algunos factores del ambiente exterior hacen surgi r las emociones adecuadas, y la persona de alta primariedad les obedece gustosamente. La persona de la primariedad baja, aunque siente las mismas emociones, es capaz de actuar contrariamente a estos.
      El nivel de la primariedad, as� como el potencial de rango est�n determinados b�sicamente por los genes y las condiciones del desarrollo intrauterino. Este se cambia muy poco durante la educaci�n y ense�anza, pero puede i nfluir a la capacidad de uno de ser educado y recibir distintos tipos de la ense�anza. A veces una persona con estudios cient�ficos muy serios puede no fiarse de sus conocimientos en la vida cotidiana, fi�ndose m�s de sus sentimie ntos. Y viceversa. Una persona muy poco primativa vive como si estuviera fuera de la jerarqu�a prehist�rica, una persona altamente primativa es muy sensible al rango de los dem�s. Cualquier indicio por la parte de los dem�s de condescendencia una persona altamente primativa la toma como una se�al para empezar un ataque jer�rquico, un encuentro con alguien (o algo) que lo supera le provoca una par�lisis de la voluntad y un servilismo bajo.
      Cuanto m�s alta es la primariedad innata de una persona, tantos m�s esfuerzos pedag�gicos se necesita para educarlo como una persona culta, y en la generaci�n siguiente todo se repite. Esta persona culta, la cultura de la cual se consigui� s�lo gracias a unos enormes esfuerzos pedag�gicos, puede tener unos hijos absolutamente incultos, ya que la base es la misma. El ni�o reci�n nacido no tiene, desde luego, la raz�n, y vive, gui�ndose por los instintos pese al nivel de la primariedad innata, pero este nivel empieza a manifestarse muy r�pido. Un matiz muy importante consiste en que la primariedad no es una se�al de la fuerza o debilidad del intelecto, sino es el grado de la confianza de una persona en su raz�n en situaciones pr�cticas. Un cient�fico de alta primariedad y, al mismo tiempo, de alto nivel de intelecto puede combinar felizmente los conocimientos cient�ficos muy altos y una fe sincera qu e surge del instinto de subordinaci�n al alfa.
      Como ya se dijo, las mujeres se gu�an m�s por su intuici�n y sentimientos que por los razonamientos l�gicos, lo que forma parte de as� llamada l�gica femenina. Es decir, entre las mujeres hay m�s proporci�n de personas altamente primativas. Es consabido que las chicas estudian en las escuelas y otras instituciones de ense�anza, inclusive t�cnicas, mejor que los chicos. Durante estos estudios no s�lo se da la teor�a, sino se plantea n problemas pr�cticos, se hacen trabajos en el laboratorio, etc. Las chicas lo hacen todo mejor que los chicos. Pero cuando toca emplear estos estudios de verdad, en la pr�ctica, entonces� esta idea ni se cruza por la cabeza.
      El echo de que las mujeres son m�s creyentes est� condicionado por una primariedad m�s alta, ya que un rango m�s alto que Dios no puede haber, pero no tiene ninguna importancia si existe o no�
      Desde luego el ser humano como un ser gregario es multifac�tico, y no se puede encasillarlo s�lo en el espacio de estas tres dimensiones, como son la primariedad alta o baja, alfa u omega y una cultura alta o baja. Pero los acontecimien tos m�s interesantes para nuestro tema se desarrollan precisamente en este espacio. Tambi�n hay que subrayar que la primariedad es una noci�n generalizadora, que muestra la fuerza media de todos los programas de la conducta. Pero hay muchos programas que la determinan, entre estos hay unos programas contradictorios, y cada uno tiene una fuerza diferente, lo que enreda m�s el cuadro.

Sobre pr�ncipes y princesas

Una mujer es una hembra que tiene un hombre.
Un hombre es un macho que tiene dinero.
(chiste)




Qu� pena que los generales se casan
cuando a�n son tenientes�
(de la charla de dos viejas solteronas�)




      Un proceso tan importante para cualquier ser viviente como la multiplicaci�n desde luego no puede quedarse fuera del control de los instintos. Por consiguiente el amor que es un sentimiento m�s fuerte, es la voz de aquel instinto prehis t�rico, que obliga a aparearse con el individuo mejor posible del sexo opuesto.
      �Cu�les son los criterios que hacen preferir unos a otros? Es innecesario demostrar que estos criterios se conservaron sin cambios desde los tiempos de la manada prehist�rica, cuando se formaron dichos instintos. Se puede decir que durante su formaci�n los instintos han �hecho una foto� de la situaci�n de entonces, y siguen gui�ndose por esta �foto� mientras excite la especie. Los instintos, pues, permiten escoger a la mejor pareja, desde el punto de vista prehis t�rico. La se�al m�s f�cil y m�s evidente es el alto rango en la jerarqu�a prehist�rica. Es obvio que el rango es un �ndice visual superficial de la preferencia, pero es dif�cil inclusive suponer la exis tencia de algo mejor en la naturaleza, que no es razonable. El atractivo exterior (belleza) es mucho menos segura en este sentido. En general entre todos los animales la cantidad de apareamientos es un �ndice cuantitativo muy f�cil y preci so del rango de macho en la jerarqu�a. Para las hembras esta dependencia del rango de la cantidad es muy d�bil, y con m�s probabilidad es inversa.
      Se cree que el alfa simplemente le quita la hembra al beta (gama�), como le quita la comida, pero las reglas del comportamiento las cumplen todos los integrantes del grupo, las hembras inclusive. Eso significa que no es necesario quitar a alguien la hembra, ella misma prefiere al macho de alto rango obedeciendo al programa instintivo. No en vano las mujeres hablando de un novio perfecto, utilizan la palabra �pr�ncipe�. Ser un pr�ncipe verdadero no es un trabajo para los plebeyos, e s, generalmente, un candidato verdadero a ser un rey.
      Desde luego esta no es la �nica tendencia. Existe tambi�n el �instinto de preferencia de la sangre fresca�, que se manifiesta como la curiosidad sexual. El fin de este instinto es impedir el incesto que es inevitable en los grupos aisla dos. De acuerdo con este instinto la preferencia puede darse, con la igualdad de las dem�s condiciones, a una pareja nueva y poco corriente, mejor si esta no entra en el grupo. Este instinto es muy notable entre los machos, ya que concuerda con el principio de la expansi�n sexual del macho. Es m�s limitado en el comportamiento de las hembras. Entre las limitaciones obligatoriamente est� el potencial de rango del �hu�sped� que debe ser no menor de un cierto m�nimo. Desde luego estas tendencias est�n matizadas por los gustos y simpat�as personales.
      Es importante tambi�n subrayar que un rango alto no le da al macho las GARANT�AS de acceso a una determinada hembra, pero es un factor que hace M�S PROBABLE este acontecimiento. Adem�s, el grado de correlaci�n del atractivo sexual del macho y su rango es diferente en diferentes especies, y no es en absoluto lineal, ya que los machos de las capas m�s altas de los rangos pueden diferenciarse poco en el nivel de atractivo para las hembras, por eso el dominante debe ahu yentar �l mismo a los subdominantes de la hembra. Pero desde la mitad de la jerarqu�a y m�s abajo (es distinto para las distintas especies) el atractivo sexual de los machos cae a tal nivel que el macho dominante puede no preocuparse, ya que a este macho las hembras con gran probabilidad no dejen acercarse a ellas.
To the Spanish reader: Perm�tanme decir dos palabras sobre un personaje tan caracter�stico de os chistes rusos como teniente Rzhevskiy. El teniente era h�sar. Los h�sares era la �lite del ejercito ruso en el siglo 19. A los h�sares admit�an solo a los hombres altos, esbeltos y bien parecidos. Adem�s ten�an un uniforme muy bonito. Todo esto los hac�a muy populares entre las mujeres. Tanto que pronto la palabra h�sar se convirti� en sin�nimo de don Juan. El teniente Rzevskiy corresponde perfectamente a esta imagen. Adem&�s de tener un �xito enorme entre las mujeres, destacaban su seguridad en s� mismo, vulgaridad y zafiedad, de los que no ten�a verg�enza absoluta. Por ejemplo, otro chiste sobre el teneiente Rzhevskiy:

Una vez el teniente bailaba con Natalia Rostova, una joven arist�crata.
De repente Natalia le dijo al teniente:

- Me siento un poquito mareada.  Me aceeerccar� a la ventana a tomar aire fresco.
- Vale, vete a tirar pedos, pero vuelveee rr�pido.

El corneta es el personaje delicado de los chistes.

      Un chiste viejo, pero muy ilustrativo para el tema:


Al teniente Rzevskiy le pregunta el corneta Obolenskiy:
 �Se�or teniente! D�game, �c�mo es que las mujeres caen tan r�pido en sus
    brazos?
 -  No tiene ning�n misterio. Me acerco a una y le digo: �Madam, perm�tame
    follarla�.
 -  �Pero se�or! La respuesta a tama�a vulgaridad puede ser una bofetada�
    Puede ser una bofetada� Pero yo siempre me las follo.

      Supongamos que el corneta act�a seg�n el consejo del teniente. �Y? Desde luego, va a recibir bofetadas. Pero del texto del chiste no se deduce que el corneta es menos atractivo que el teniente, m�s todav�a, �est� claro que es m�s educado y honrado! Supongamos tambi�n que la proposici�n del teniente se hace usando las expresiones m�s finas y delicadas. �Se lo negaran? Desde luego que no, es mucho m� s probable que estar�n de acuerdo. �Y si el corneta hiciese la proposici�n usando las mismas expresiones? Puede ser que no reciba una bofetada, pero el fin ser� el mismo, aunque le van a traer como un dominguillo, y con mucho gus to. M�s todav�a, van a burlarse de �l. Es decir,
para una mujer no tiene gran importancia C�MO se hace una proposici�n, sino QUI�N la hace
Si es un hombre con un alto rango (�teniente�), la mujer le perdonar� casi cualquier tipo de candidatura, casi cualquier defecto, si es uno del rango bajo (�corneta�), no le ayuda ni ser impecable en todo. Adem�s el teniente realmente no ve ning�n problema con esto, �l personalmente no los tiene ni sospecha que otros hombres pueden tenerlos. El no hace ning�n esfuerzo para conquistar a una mujer (m�s todav�a, las mujere s hacen esfuerzos para conquistarle), y sinceramente cree que las mujeres tratan as� a los dem�s hombres.
      �Qui�n de los dos ser� el mejor marido (honrado, trabajador, fiel�)? Cualquiera, pero no el teniente. Pero �con qui�n se casar�n las mujeres gustosamente? Tiene raz�n, con el teniente. Y eso teniendo en cuenta que en la pel�cula que da origen al personaje de Rzevskiy �ste era un enemigo abierto y convencido de los lazos de Himeneo.
      Dicen que a las mujeres les gustan los due�os. Es as�, pero es s�lo un caso particular. Hasta la capacidad y predisposici�n de �hacerse sitio con los codos�, de luchar por sus intereses es un caso particular si estamos habland o de las relaciones matrimoniales. El amor, como es la voz de un instinto, no sabe razonar, por eso muchas veces empieza a funcionar el rango visual, y no el rango real. A veces el teniente es un quejica, que llora diciendo que a �l, una person a excelente y estupenda, le rodean ineptos que no lo aprecian; a veces es un caprichoso con un car�cter infantil y femenino, al lado del cual todos andan de puntillas, sin saber como satisfacerlo (se dan otras clases). Lo m�s importante es que �l mismo est� seguro en su superioridad. Es obvio que un caprichoso y quejica no son los mejores candidatos para continuar la estirpe (hasta el punto de vista prehist�rico), y su rango real, como un �ndice de saber conseguir u na buena posici�n en la vida, es muy bajo, pero el instinto reacciona con bastante proforma a la dicha seguridad, la que es el signo m�s importante de alto rango. Como el instinto no se molesta a explicar algo, la raz�n no considera como regla general esta seguridad c�mo un m�rito, por eso todos sufrimos tan cantado por la poes�a y la prosa sentimiento, y nos parece que la elecci�n amorosa es m�stica y enigm�tica, ya que queremos en contra de toda la cordura, y sin entender el porque.
      �De qui�n se enamoran los hombres? No es obligatoria una princesa. Los criterios instintivos de los hombres son m�s claros y se diferencian radicalmente de los criterios femeninos. La cualidad m�s importante que atrae a un ho mbre hacia una mujer es que es nueva para �l, es accesible y es perfecta f�sicamente. Desde luego si todas estas cualidades se combinan en una mujer, su atractivo es el mayor, y en esta mujer los hombres van a fijarse primero, pero eso fun ciona s�lo hasta que consigan su cuerpo o se percatan de la ausencia de las posibilidades. Pero esto es justo en el caso de que la mujer sea una pareja sexual. A su c�nyuge los hombres la van a escoger apoy�ndose en su raz�n (s�lo los que tienen elecci�n y raz�n). Los criterios sentimentales de preferencia de mujeres por los hombres son mucho menos n�tidos, ya que existe m�s diversidad de los hombres (y, por consiguiente, de sus gustos), y tambi� ;n la elecci�n para ellos es menos necesaria. El macho no necesita elegir a la hembra, las necesita a todas sin elecci�n.
      El rango femenino, sin embargo, aunque es muy importante en las relaciones entre las mujeres, relativamente no tiene importancia para los hombres. Desde luego las mujeres de alto rango hacen latir m�s a los corazones de los hombres, pero las c�nyuges sencillas y t�midas (de bajo rango) se apreciaban en todos los tiempos. Tambi�n sabemos que las mujeres se enamoran con m�s frecuencia que los hombres de sus jefes (profesores, etc.), el rango visual de los cuales est 5; condicionado por su posici�n en el trabajo y, en parte, en la edad.
      Si para un hombre el rango alto es la llave para los corazones femeninos que le aseguran la elecci�n, para una mujer su alto rango es la fuente de sus problemas con los hombres. Los hombres del rango medio no son aceptables para ellas ni desd e el punto de vista sexual, ni desde el punto de vista plat�nico (ya ni que decir de los del rango bajo), pero los hombres de alto rango son escasos, y en su mayor�a son �mujeriegos�. Si no son mujeriegos, ya est�n ocupados. Una muje r de bajo rango prefiere un alfa, pero con m�s lealtad trata al omega, ya que en algunas condiciones puede perdonar al hombre su bajo rango, y algunos otros rasgos de este hombre obtienen la posibilidad de ser apreciados.

Sobre la lucha de los dos �yo�

Estoy luchando, exprimo de m� al canalla
�Oh, mi destino inquieto!
Temo un error, puede que sea
Que exprimo de m� el �yo� incorrecto
(V. Visotskiy)





      A�n en los tiempos de la existencia de la URSS en las universidades de Leningrado se realiz� una encuesta de investigaci�n. A los estudiantes les preguntaron a qui�n ellos quisieran tener como c�nyuge, y, al mismo tiempo, se investigaba qui�n les gustaba realmente. Los resultados se distribuyeron de la siguiente manera (ver tablas 1, 2):

Tabla 1. Opini�n de los chicos
Chica popularEsposa deseada
 1  Guapa  Honesta, justa +16
 2  Alegre  Alegre  0
 3  Le gusta bailar  Trabajadora  +7
 4  Con sentido de humor  Sabe controlarse +11
 5  Valiente  En�rgica  +2
 6  Inteligente  Le gusta su trabajo  +8
 7  Tiende ayudar a los dem�s   
 8  En�rgica    
 9    Tiende a ayudar a los dem�s -2
10  Trabajadora  Inteligente  -4
11    Con sentido de humor  -7
12  Tiene fuerte voluntad  Tiene fuerte voluntad  0
13    Guapa -12
14  Le gusta su trabajo  Valiente  -9
15  Sabe controlarse  Le gusta bailar -12
16  Honesta, justa   Alta  +1
17  Alta    

Tabla 2. Opini�n de los chicas
El chico popular Marido deseado
 1  En�rgico  Trabajador +13
 2  Alegre  Honesto, justo +11
 3  Guapo  Inteligente  +5
 4  Le gusta bailar  Sabe controlarse +12
 5  Alto  Valiente  +6
 6  Con sentido de humor  Con voluntad  +4
 7  Tiende a ayudar a los dem�s Alegre  -5
 8  Inteligente  Le gusta su trabajo  +5
 9  Honesto, justo  Tiende a ayudar a los dem�s -2
10  Con voluntad    
11  Valiente  En�rgico -10
12      
13  Le gusta su trabajo    
14  Trabajador  Con sentido de humor  -8
15    Le gusta bailar -11
16  Sabe controlarse  Alto -11
17    Guapo -14

      Durante la encuesta no se investigaba la actitud hacia el rango prehist�rico. Si fuera as�, la cualidad de �conseguir sus fines en la vida� (aunque sea apropi�ndose de ajeno, pero para s�), con seguridad ocupar�a el primer lugar en las filas a la izquierda. Pero a�n as� se ve que la parte de la izquierda reflejan los ideales prehist�ricos, y las situadas a la derecha los valores de la vida conyugal. Se puede fijarse aparte en el saber bailar. Es realme nte poco �til para la vida familiar, pero el saber bailar tiene mucha importancia ritual. El baile es una parte del ritual de muchos animales, entre ellos los primates. El que no baila no muestra su comportamiento matrimonial y desde el punto d e vida prehist�rico no es completamente maduro sexualmente. Es muy significativo tambi�n que el gusto por el trabajo y autocontrol ocupan las �ltimas l�neas a la izquierda, ya que los omegas eran los m�s sumisos y los m� s trabajadores en la manada� Es f�cil notar que las partes de la derecha e izquierda son casi r�plicas inversas (y es m�s caracter�stico para las chicas encuestadas, los hombres tratan a las mujeres con m�s consecuencia l 3;gica, que una vez m�s confirma la tesis de que los hombres se gu�a m�s por su conciencia, es decir, son menos primarios).
      En esta inversi�n de las exigencias de la raz�n y el instinto se ve la causa principal de las dificultades de la b�squeda para los humanos altamente organizados del c�nyuge. Se considera tradicionalmente que el problema est 5; en que las exigencias son altas. Las exigencias en s� pueden no ser altas, pero son muy contradictorias, el coraz�n quiere lo que rechaza justamente la raz�n, y los deseos de la raz�n no las quiere el coraz�n. Realmente t ales cualidades como la bondad, honestidad, respeto hacia otra gente, tacto, la conciencia, al fin, con raz�n se consideran cualidades de una persona culta, honrada, buen c�nyuge, pero al mismo tiempo desde el punto de vista prehist�ric o son los rasgos del rango bajo en la jerarqu�a.
      Durante estas reflexiones se puede pensar sin querer que la pr�ctica antigua de reunir las parejas seg�n el criterio de los padres no estaba del todo mal, a pesar de sus obvias desventajas. Desde luego, como en estos momentos hay un cult o al amor es de necios luchar por su restauraci�n, ya que esta lucha no traer�a nada m�s que protestas y risas. Tampoco puedo imaginar c�mo se realizar�a esta pr�ctica en nuestros tiempos. Pero es que los padres, eligie ndo pareja para sus hijos y hasta teniendo en cuenta sus intereses, valoran a los pretendientes seguramente desde el punto de vista civilizado, haciendo de este modo una selecci�n de la especie HOMO SAPIENS para aumentar sus niveles de cultura y civilizaci�n.
Gui�ndose por los instintos, la humanidad paulatinamente va hacia atr�s, a la manada prehist�rica,
      y, seg�n mi opini�n, algunos indicios de este movimiento lo vemos en la actualidad. Se pasa de moda la intelectualidad, la sensibilidad, el respeto hacia el otro, al contrario, desde las pantallas y las p�ginas se cultiva la fuerza y energ�a, el desenfreno de los deseos. Achacar todo ello a la cultura de masas no es correcto. La cultura de masas es un reflejo de la cultura natural de todos los humanos. Los culebrones son m�s populares entre la gente mayor, cuya vida consciente pas� durante la �poca sovi�tica, cuando se inculcaban ideales completamente diferentes.
      La debilitaci�n de la selecci�n mencionada m�s arriba lleva al crecimiento de la primariedad y el nivel medio del potencial de rango y, a base de esto el decaimiento de la cultura. De ah� puede que Einshtain tenga raz�n, durante la cuarta (si no la tercera) guerra mundial vamos a pelear con palos�

Sobre el alcohol

Nuestra conciencia est� condicionada por 3 cosas:
La existencia, los golpes y el alcohol
(se atribuye a K.Marx)




      Durante la encuesta arriba mencionada se demostr� tambi�n que las chicas deseaban un marido abstemio, pero en la pr�ctica este rasgo no daba ninguna ventaja al joven ante los bebedores, m�s todav�a, provocaba cierta sospech a. El alcohol suprime las expresiones sublimes de la raz�n, da al aspecto del ser humano una cierta similitud con el animal, que tanto les gusta a los instintos primitivos. Adem�s ustedes pod�an notar que frecuentemente esta decisi 43;n tan importante para nuestro destino (y el destino de toda la humanidad) se toma bajo los efectos del alcohol. Y, en general, que estrechamente est�n ligados el alcohol y los sexos. �Existe el amor sin champan?
      Los experimentos sobre los animales nos dan es siguiente resultado:
�El alcohol aumenta el rango bajo y baja el alto!
Por esta causa son tan poco efectivas las leyes secas y otras medidas encaminadas para conseguir una vida abstemia. Sin liberar los instintos prehist�ricos y aumentar el potencial de rango que se consigue con m�s facilidad a trav�s del alcohol, la humanidad tendr�a dificultades para multiplicarse. Las dificultades m�s grandes las tendr�an las personas m�s dignas que representan una sociedad civilizada y de alta cultura, que son personas de un rango bajo y un a pirmatividad tambi�n baja. S�lo se puede lamentar las negativas consecuencias de su uso, as� como que lo usan m�s los que menos necesitan liberar sus instintos.
      Como no existen alcoh�licos entre los animales, la elecci�n sexual no sabe lo que es, y el hecho que un hombre es un alcoh�lico pr�cticamente no influye en su �xito entre las mujeres. Adem�s la mayor�a de las mu jeres que se l�an con un marido as�, dicen m�s o menos lo mismo: �Yo pensaba que al empezar la vida conyugal (al ser padre, etc.) dejar�a de beber�. Cuando les preguntan por qu� hicieron tal conclusi�n normalmente no hay una respuesta clara.

Sobre los ni�os nacidos fuera del matrimonio y los ni�os que crecen sin padres

Del sue�o de la raz�n nacen los monstruos
(F. Goya)



      Es obvio que los padres en su gran mayor�a son los �tenientes�, independientemente si el acto ocurri� en un matrimonio o no. Si el ni�o concebido fuera del matrimonio crece en una familia con los dos padres (con el padrastro que a v eces no sabe que lo es), la gente muchas veces nota su �rebeld�a�. Tambi�n es sabido que los ni�os que crecen fuera del matrimonio muchas veces frecuentan compa��as criminales. Normalmente con ese eufemismo se denomina la im posibilidad de manejarlo con los m�todos civilizados, que es un �ndice de su alto potencial de rango.
      Seg�n la tradici�n esta �rebeld�a� o criminalidad del ni�o se achacan a las dificultades de educar al ni�o en tales condiciones. Desde luego, estas dificultades existen, pero un ps�quico espec�fico de alto rango y de alta primariedad no las forman estas dificultades. Aqu� juega su papel la herencia. D�ganme, �el hombre que hab�a dejado a una mujer embarazada, es honrado? No mucho, como m�nimo. Aunque los machos en la manada prehi st�rica actuaban s�lo de esta manera. �Tienen derecho pasar como herencia las cualidades que determinan su poca honradez?
      Les voy a recordar que el potencial inicial del rango es algo innato, se ve muy bien ya en los beb�s de pecho. La primariedad innata alta o baja se ver� m�s tarde. Como ya se dijo, cuanto m�s alta es la primariedad del ni 41;o, tanto m�s esfuerzo pedag�gico se necesita para que crezca como una persona educada. Tambi�n es importante que el pedagogo tenga un potencial de rango no m�s bajo que el ni�o (generalmente dicen: �que el maestro tenga au toridad sobre el ni�o�), si eso no es as�, todos los esfuerzos pedag�gicos van a fracasar. Las investigaciones sobre los gemelos, que fueron separados cuando eran beb�s demuestran que el papel de la herencia en la pedagog�a determinantemente se rebaja. Esta acci�n de rebajar el papel de la herencia en la pedagog�a mu ndial, especialmente marxista, asciende a las creencias ut�picas e idealistas de los humanistas del pasado, antecesores del marxismo.
      Se puede considerar demostrado que la benevolencia, o sus componentes principales se determinan gen�ticamente. El ser humano seleccion� al perro, escogiendo para la reproducci�n a las cr�as m�s amistosas del lobo.

Sobre los maridos y amantes

  �Qu� es el amante??
- Es lo mismo que el marido, pero �l
  no debe fregar la vajilla.
(chiste)

Todas las enfermedades las provocan los nervios.
S�lo la s�filis la provoca del amor.

(viejo chiste m�dico)








      Aqu� no vamos a describir al amante como una fuente de los bienes materiales, pero vamos a ver al amante como el medio de satisfacci�n sexual de la mujer.
      Est� demostrado que a cualquier mujer desde el punto de vista fisiol�gico puede satisfacer cualquier hombre (si no tomamos en cuenta las patolog�as org�nicas como la total ausencia de los genitales), y en su mayor�a los cas os e insatisfacci�n se encuentran en la psique. Es suficiente mencionar que la mayor�a de estas mujeres insatisfechas reciben la satisfacci�n sexual en la masturbaci�n. A una mujer la satisface no un pene, sino el HOMBRE. Adem�s, no tanto el cuerpo f�sico cuanto la IMAGEN que se corresponde con algunos criterios. Si esta imagen corresponde a estos criterios en una medida suficiente, la mujer empieza a tener una �sintonizaci�n� con este hombre, posiblemente im aginario. Esta �sintonizaci�n� puede tener car�cter de enamoramiento, inter�s, curiosidad, embellesamiento, y dios sabe qu� m�s� Sin esto la satisfacci�n es problem�tica, m�s todav�a para las mujeres de primariedad alta. Pero si unas mujeres f�cilmente sintonizan con cualquier hombre, otras lo pueden hacer solo con uno de varias centenas de hombres. Es obvio que las primeras tienen el potencial de rango bajo y/o una primariedad baja, y las o tras tienen un potencial de rango alto, y �sintonizan� con m�s frecuencia con los hombres cuyo potencial de rango no es m�s bajo que el suyo propio, y el comportamiento se corresponde a los rituales matrimoniales prehist�ricos. Los cas os cuando el marido no puede satisfacer a la mujer, pero satisface el acto de violaci�n lo demuestra claramente, ya que la violaci�n normalmente se realiza de modo absolutamente animal, como lo hac�an en la manada prehist�rica los machos de alto rango. Este fen�meno no es una de las �ltimas causas de que las mujeres violadas no siempre hacen denuncia a la polic�a, �a veces pasa que ellas defienden a los violadores! Al casarse seg�n lo que dictaba la raz�n esta mujer a veces queda insatisfecha, por lo menos al principio, mientras no aparece una costumbre hacia este hombre. Cuando se adaptan, empiezan a quererse.
      �Usted quiere obligar al marido lavar la ropa, lavar los suelos, criar a los ni�os, etc.? Pero �se ocupaban los machos de alto rango en una manada prehist�rica de estos labores despreciables? Si usted conseguir� obligarlo (que es poco probable, ya que �l no tiene estas inclinaciones por si mismo), entonces su raz�n va a estar satisfecha alg�n tiempo. Pero su �yo� prehist�rico va a notar que el rango de este macho baj� y usted querr� tener un amante.

�Entonces, de qui�n hay m�s?

Ten�a cuarenta apellidos
Ten�a siete pasaportes
Me amaban setenta mujeres
Ten�a doscientos enemigos�
(V. Visotskiy)





      En la prensa, as� como en las conversaciones informales se puede o�r frecuentemente la opini�n de que en la soledad de las mujeres es culpable la carencia de los hombres. �Pero el hecho real es que nacen m�s ni� ;os que ni�as! Por los resultados del censo de Rusia se ve que los hombres predominan en cantidad hasta 35 a�os, de 35 a 45 hay un equilibrio de los sexos, y despu�s claramente predominan las mujeres. El hecho de que en la MEDIA las mujeres predominan, enga�a la sociedad, las mujeres de 50 a 70 a�os (que realmente predominan) ya no tienen ning�n inter�s como parejas sexuales y matrimoniales. En la edad reproductiva predominan los hombres. Esto significa que la mujer media tiene la elecci�n durante todo el per�odo reproductivo, lo que obviamente tiene un sentido biol�gico muy profundo.
      Creo que aqu� tiene lugar una selecci�n contemplativa muy fuerte, ya que las mujeres frecuentemente y sin especial reparo cuentan sus problemas con el matrimonio, pero para los hombres estos problemas siempre eran algo inconfesable, y po r esta causa son callados. El quien no llora, no mama� La carencia de los hombres pudo tener lugar si una mujer estuviera casada con unos cuantos hombres, aunque sea no oficialmente. Entonces las otras no tendr�an ninguno. En la pr�ctica las mujeres son propensas de formar unos harenes secretos de los hombres casados de alto rango, y frecuentemente demuestran tal fidelidad envidiosa, que otros hombres, inclusive libres, no tienen nada que hacer. �Y estas mujeres se consideran so lteras! Pero, como existe la misma cantidad de hombres y mujeres (un par de por cientos no son importantes, y aqu� se ve una clara ventaja de las mujeres), entonces por la ley de �vasos comunicantes� cuantas m�s mujeres hay en el har�n de un hombre, tantos m�s hombres deben hacer de solteros empedernidos. El hombre que es amante de una mujer casada, por regla general est� casado y nunca les es fiel a las dos para que las dem�s mujeres no tengan ninguna esperanza.

La aparici�n de la familia, prostituci�n y promiscuidad

Se dedica a la memoria de F.Engels...


      Los estudios de la conducta matrimonial de los animales demuestran a que se debe distinguir la familia como una comunidad de administraci�n, y el grupo de individuos formado para copular. En la pr�ctica estos dos papeles del grupo muchas veces coinciden, lo que no significa que no puede darse otra cosa. Por ejemplo las especies en las que un progenitor puede sacar adelante a las cr�as la familia se forma como una unidad de administrar la casa monoparental, de este progenitor y las cr�as. Es decir, la uni�n de la hembra y el macho e n este caso tiene como fin exclusivamente la c�pula, y con la vida familiar (en nuestro modo de ver las cosas) no tiene ninguna relaci�n. Lo mismo se puede decir de las especies que practican la estrategia R de multiplicaci�n, cuando l os padres no cuidan a su descendencia en absoluto. Esto es un polo del mundo matrimonial.
      Para otras especies la crianza de la descendencia ya no puede llevarse a cabo sin una ayuda externa, y hay una raz�n para obligar al otro progenitor a cumplir con esta tarea. Las especies de la organizaci�n estricta de pareja (por ejempl o, los p�jaros, especialmente las especies que tienen pollos) representan el otro polo del mundo matrimonial. Aqu� la c�pula y la crianza de la descendencia parecen ser algo naturalmente indivisible. Pero como ya se dijo, en estas fa milias los �c�nyuges� no siempre demuestran una fidelidad copulativa. Entre los p�jaros, por ejemplo, hasta una cuarta parte puede no ser gen�ticamente hijos de los �maridos legales�, aunque llevando a cabo las cosas de casa estas pare jas parecen id�licas.
      Sin embargo, el otro progenitor no es el �nico ayudante en estos menesteres. Se puede pedir ayuda a las abuelas, hermanas, formar algo parecido a un jard�n de infancia, etc., etc.� Por ejemplo, una liebre amamanta cualquier cr�a qu e encuentre, sin prestar atenci�n al parentezco. �Qu� es lo mejor? Si el progenitor �principal� (es decir, el que hace el trabajo principal de criar la descendencia, con m�s frecuencia es la hembra, pero a veces puede ser el mach o) necesita solo una ayuda adicional, que no tiene una importancia vital, se prefiere la ayuda de todo el grupo en general. As�, por ejemplo, act�an muchos de los caninos. Pero si la ayuda requerida es casi un sacrificio personal, esta v �a es poco fiable. Aqu� se necesita la �fidelidad personal�.
      �C�mo se arreglaban nuestros antepasados? �El progenitor principal� era obviamente la hembra. Tambi�n es obvio que no todas las abuelas sobreviv�an hasta el nacimiento de sus nietos, las hermanas ten�an sus hijos, y tambi �n sin lugar a dudas las mujeres son peores cazadoras que los hombres. Al mismo tiempo el ni�o o el feto, privado de la alimentaci�n que conten�a prote�nas, pod�a sufrir un marasmo alimentario. En estas condiciones la a yuda por parte de los hombres debe tener un car�cter primordial, aunque sin excluir la ayuda adicional de otros miembros del grupo.
      Una caracter�stica de los hominidos es la total ausencia de los programas instintivos del cuidado por los machos a las cr�as peque�as, as� como de las hembras fuera del estado de celo. Cuando nuestros antepasados no se distingu �an de los monos ordinarios, eso no ten�a importancia, las hembras se las arreglaban solas o con una peque�a ayuda de las abuelas. Pero cuando nuestros antepasados se irguieron, y el tama�o de sus cerebros aument� (junto con el aumento de la inteligencia), las hembras ya no pod�an hacer todo ellas solas. Es que por una parte la cabeza del feto aument�, y por otra la postura erguida estrech� la pelvis de la mujer prehist�rica. Esto dificult� el p arto hasta tal punto que desde el punto de vista de biolog�a general el ni�o deb�a nacer muy inmaduro, es decir, absolutamente desvalido. Por una tercera parte el aumento de la inteligencia supone que el per�odo de la formaci� ;n y ense�anza del cerebro se alarga, es decir, se alarga la ni�ez, y con eso el per�odo cuando el ni�o es desvalido. Realmente el per�odo de la ni�ez del ser humano en relaci�n con este per�odo de cualquier an imal es la m�s largo, la ni�ez ocupa una cuarta � quinta parte de nuestra vida. La ni�ez de nuestros antepasados era, desde luego, un poco m�s corta. Si un ni�o actual es pr�cticamente desvalido m�s o menos ha sta unos 6 a�os, en el HOMO ERECTUS este per�odo ocupaba unos 2 a�os, que es un tiempo bastante largo.
      Es decir, lo que tenemos es que el ni�o y la madre necesitan unos cuidados largos y bastante atentos, la formaci�n de un cerebro inteligente necesita una alimentaci�n proteica (carne), que una madre, amarrada por las cuatro extremida des por un ni�o desvalido no pod�a conseguir, y el macho no ten�a un instinto de cuidarla. El intelecto que pod�a tomar una decisi�n razonable, est� en un estado primitivo, y a�n no es capaz a hacer tales decisione s. �Qu� hacer? Como todos los programas instintivos no pueden aparecer de nada, hay que examinar de que actos instintivos pueden surgir los instintos del cuidado de la hembra y las cr�as entre los hombres prehist�ricos. �Qu� puede ser la base de creaci�n del instinto de paternidad? La v�a m�s real es a trav�s del afecto sexual. �Pero para crearla existe una barrera muy importante! Es que la actividad sexual de las hembras (y muchas veces de los machos) entre la mayor�a de las especies tiene un car�cter claramente c�clico. �El celo dura s�lo un par de d�as al a�o, fuera de este per�odo las hembras de estas especies son absolutamente incapaces de copular! Y al mismo ti empo esta v�a es la m�s efectiva, ya que el afecto sexual es uno de los m�s fuertes. Casi la �nica soluci�n de este problema es el aumento de los l�mites del celo (mejor dicho, el aumento de los l�mites de la capaci dad de la hembra a copular independientemente de la posibilidad de fecundaci�n), y ocultar los indicios exteriores del momento de ovulaci�n (con m�s detalle � ver 2). Realmente, la mujer es �nica en la naturaleza por su capacidad de copular el a�o entero. Si la capacidad de copular el a�o entero de los machos es un rasgo bastante frecuente, la regla existe s�lo entre las hembras de la especie de HOMO SAPIENS, nadie m�s la tiene.
      �As� la hembra ya tiene algo para proponer al macho! El macho de esta manera ya tiene un est�mulo para alimentarla durante todo el per�odo reproductivo (y otras formas de cuidarla), pero puede no tenerse en cuenta la fertilizac i�n de esta hembra. Mejor dicho, el macho seg�n el principio de su expansi�n sexual sin l�mites tiende a fertilizar el n�mero m�ximo de las hembras, y subconscientemente est� interesado en que la hembra se quede pre �ada. M�s si tener en cuenta que la �pensi�n alimenticia� se pagaba no por la cantidad de los ni�os, sino por la cantidad de las c�pulas. La hembra prehist�rica necesitaba una c�pula al a�o para concebir, y n o de cualquiera, sino del m�s sano y de alto rango. �Pero qui�n le va a dar de comer?
      Un sost�n de la familia de alto rango es un sue�o, pero este sue�o es poco real. No es mal cazador (tambi�n a cuesta de los dem�s a los que les quita sus presas), pero tiene una gran demanda, y no es capaz de dar de comer a todas las hembras que lo quieren. Como mucho a una o dos �mujeres amadas�. �Tampoco tiene un est�mulo para ello! �Para qu� necesita pagar por copular si lo tiene gratis? Si se pudiera tenerlo en monopolio, todos los problemas se resolver�an de una vez. Pero conseguirlo es pr�cticamente imposible. Inclusive la �mujer amada� no pod�a contar con ello. Pod�a contar con su preferencia a la hora de alimentarla (pero no en monopolio), pero no pod�a esp erar una fidelidad sexual. Parece que la hembra no necesita su fidelidad sexual, ya que una vez al a�o va a concebir de este macho. Pero esta infidelidad del macho tiene peligro para la hembra, por una parte, de perder el estatuto de la �mujer amada�, y, por otra parte, de disminuci�n de la intensidad del sexo precisamente con ella, y eso significa p�rdida de placeres (los machos de bajo rango son mal sustituto en ello, ya que no dan la misma satisfacci�n). Adem�s, al p erder el estatuto de la �mujer amada� significa la p�rdida del rango propio de esta hembra en la jerarqu�a. Pero esto s�lo concierne a la �mujer amada�, que con m�s frecuencia eran las hembras de un alto potencial de rango. � ;Qu� pueden hacer las dem�s?
      �Muy f�cil! Para concebir sus hijos y para su propia satisfacci�n se prefer�a un macho de alto rango, lo que provocaba celos de sus �mujeres amadas�, y al mismo tiempo se enga�aban unos cuantos machos de bajo rango, que cu br�an de regalos a la hembra ansiando el acto, que la hembra trataba de aplazarlo cuanto pod�a. Hasta negarse totalmente a hacerlo con el macho de bajo rango. Pero a pesar de esto los machos de bajo rango no ten�an otra salida, except o pagar el acceso al cuerpo de la hembra. Inclusive si el padre de la mayor�a de las criaturas de esta mujer prehist�rica no fuera �l. Esta pr�ctica en su esencia es una variedad de poliandr�a. A prop�sito, la necesida d para las hembras de tener un macho que las sostuviera abri� para los machos de menor rango la posibilidad real de transmitir sus genes altruistas a los descendientes. �Puede ser que la aceleraci�n brusca de la revoluci�n social de la humanidad que se percibe el �ltimo par de cientos de a�os est� condicionada por el refuerzo de las tendencias altruistas en la conducta humana?
      M�s, durante el desarrollo econ�mico de la humanidad, cuando se pas� de la recolecci�n a la econom�a de reproducci�n (que a veces llaman �revoluci�n neol�tica�) en alg�n momento la mujer ya no ten�a necesidad de que le den de comer varios machos, ya que con uno solo bastaba, o uno rico para unas cuantas, as� como ella misma se transform� en un sujeto mucho m�s importante. �En estas condiciones, como la necesidad de que muchos den de comer desapareci�, desapareci� tambi�n autom�ticamente la necesidad de entregarse a estos muchos! Por eso parece natural el deseo de nuestros antepasados de fijar el v�nculo de matrimonio (mono o polig�nico), que no s�lo correspond�a a la realidad econ�mica nueva, sino frenaba la propagaci�n de las enfermedades ven�reas. Autom�ticamente esto correspond�a a unos ideales de justicia, ya que en vez del prehist�rico �un ma cho posee a todas, otros machos no tienen nada�, apareci� �cada hombre tiene mujer�. No soy propenso de exagerar la igualdad de los seres humanos durante la revoluci�n neol�tica, pero en nuestro caso esta igualdad surg�a como una consecuencia suplementaria de los hechos arriba mencionados, sin mucha importancia por s� solo. M�s todav�a si tener en cuenta que al principio predominaba poligin�a, como m�s usual para los de mayor rango, pero que no era ju sta para los de menor rango.
      Una nota importante. La actitud hacia la hembra como mercanc�a que se puede comprar (�y que no protestaba contra esta compra!), aumentado por la ausencia del instinto de cuidado de la hembra condujo hacia un sistema de relaciones que sab emos como patriarcado. El matriarcado como un fen�meno masivo no existi� entre nuestros antepasados unos 10 millones de a�os, desde que ellos se trasladaron a vivir a la sabana, y, posiblemente, no existi� nunca. Entre nuestros a ntepasados hace unos 10 millones de a�os, y, puede ser, nunca. Para eso no existieron condiciones instintivas ni econ�micas, ni de alguna otra �ndole. Con m�s detalle � ver 1. Al rev�s, como la vida en la sabana era muy pel igrosa, aumentaba el papel de los machos como protectores, con cierta militarizaci�n de la populaci�n, que trajo algunas ventajas a los defensores (tambi�n porque los derechos de la hembra se �violaban�). La pr�ctica de contar el parentesco por la l�nea materna entre algunos pueblos demostraba �nicamente la imposibilidad de determinar exactamente al padre cuando existe una promiscuidad activa y nada m�s. Pero, como el patriarcado surgi� relativamente tarde , se fijo poco en los genes, por eso de ninguna manera pudo suprimir el principio b�sico de que la hembra es insustituible que tiene como m�nimo quinientos millones de a�os. Cuando la presi�n jur�dica se debilitaba, el sujeto que escog�a era la mujer. Recordemos a los caballeros del medievo. M�s, durante el auge del patriarcado el novio no escog�a a la novia, eso hac�a alguien otro (normalmente los padres).

Una vez m�s sobre la elecci�n

      �Qui�n elige? En el mundo animal siempre escoge la mujer. Si el macho eligiera, esto contradir�a al principio fundamental de la divisi�n de sexos, el principio de que la hembra es insustituible. Aquellas pocas especies donde v isualmente elige el macho pueden verse como breves desv�os de la evoluci�n, y lo m�s probable que es una elecci�n enmascarada de la hembra. Por ejemplo, la hembra puede no escoger por s� sola, pero puede provocar a los machos a resolver sus desavenencias entre s�, y despu�s preferir al ganador (puede ponerse caprichosa, y no preferirlo). El indicio m�s importante es que a la �entrada de la situaci�n� hay unos cuantos machos, y a la �salida� s�lo u no, y la t�cnica de esta elecci�n es muy variable para cada especie. Es obvio que precisamente esta elecci�n oculta pase entre los humanos. Se considera poco decoroso para una mujer e inclusive imposible para ella hacer la elecci� ;n directamente, sin aclarar antes sus desavenencias los hombres entre s�, y despu�s le es muy dif�cil de no preferir al que demuestra la conducta del vencedor.
      M�s arriba hemos demostrado que cuando una mujer construye sus relaciones con los hombres, ella instintivamente persigue dos fines bastante poco relacionados entre s�. Por una parte, ella quisiera obtener de los hombres el m�ximo de bienes materiales (�no solamente por el instinto, sino conscientemente!), y, por otra parte, ella quisiera un hombre que le haga latir el coraz�n. En los tiempos prehist�ricos una coincidencia de los dos fines pod�a ser real s 3;lo para algunas cuantas hembras, para las dem�s era posible conseguir estos fines s�lo a trav�s de la promiscuidad, ya que como no es posible estar mantenida completamente por un macho de alto rango, la hembra o completaba con una gra n cantidad de los machos de bajo rango, y para su satisfacci�n sexual prefer�a al macho de alto rango, como antes.
      Pero durante el desarrollo de la humanidad se crearon las bases para transformar las relaciones matrimoniales en forma de la familia mono o polig�nica. Junto con esto se prohib�a el libre desplazamiento de las parejas despu�s de for mar la uni�n. Desde luego las relaciones sexuales fuera de esta uni�n tambi�n estaban prohibidas. Esto sucedi� muy tarde en la historia, y por eso no tuvo repercusi�n en los instintos, los sentimientos segu�an viviendo en la manada prehist�rica. En estas condiciones si las parejas potenciales ten�an alguna posibilidad de libre elecci�n, la futura esposa se encontraba en una situaci�n complicada y en muchos aspectos contradictoria. Por una parte se necesitaba un ESPOSO, es d ecir, un ayudante en las cosas de casa, y el quien la trate como a una PERSONA, y, por otra parte, se permit�a copular s�lo con este marido, pero se ten�an ganas de otro, uno con qui�n realmente ser�a agradable hacerlo, hacia qui�n tirar�a el coraz�n. Este otro es, por regla general, un hombre de alto rango. Al mismo tiempo (si, como dijimos, existiera tal libertad de elecci�n) se consideraba mejor y m�s seguro hacer la elecci�n gui�ndose por el amor, y, como esto est� de acuerdo con los instintos de la preferencia sexual, no p rovocaba quejas de los novios. Pero con esto se propon�a dejar aparte los valores de la vida familiar, como manera de la educaci�n conjunta de los ni�os y dem�s ayuda mutua. Mejor dicho se propon�a apostar por la suerte. C omo adem�s la uni�n se supon�a ser vital (su vitalidad era condicionada por los factores econ�micos), los divorcios, aunque permitidos, de alguna manera se reprobaban, se propon�a conseguir precisamente �el amor hasta la tumba �. Qu� esto trae en la pr�ctica sabemos muy bien, la raz�n se l�a absolutamente, tomando una decisi�n casual y desde el principio no �ptima. Como en nuestros d�as la libertad personal, y, junto con esta la libertad de la elecci�n de la pareja se convirtieron en un culto, nada limita el impulso de los instintos. Es natural que las mujeres en estas condiciones traten de escoger a los de mayor rango, ingenuamente creyendo que f�cilmente pueden atraparlo en monopolio. Como en la mayor�a de los pa�ses es com�n la familia mon�gama, y los hombres de alto rango no alcanzan para todas, se crea una situaci�n enga�osa que los que escogen son los hombres. El hecho que no todos los hombres tienen la posibilidad de elegir, no lo nota casi nadie, los hombres de menor rango t�midamente callan sus problemas y dificultades. Los hombres de alto rango que tienen gran �xito entre las mujeres tienen la posibilidad de elecc i�n muy amplia, y sin pensar en las relaciones de larga duraci�n, completamente realizan su elecci�n (�tomar a una mujer� se dice sobre ellos). Pero un hombre de alto rango objetivamente no necesita una familia. Este hombre obtiene fu era de la familia todo lo que necesita. Sin dificultad este hombre encuentra una mujer (y no solamente una), que le d� de comer, le lave la ropa, le de los servicios sexuales, y, adem�s, le cr�e a sus hijos sola, so�ando sin ningu na esperanza de �l como marido.
      Es m�s dif�cil a las mujeres. El instinto de la preferencia sexual exige a elegir a los hombres de alto rango, y la realidad actual exige que forme una familia. Los hombres de alto rango constituyen un 10-20% de la cantidad total de los hombres. Es decir, las mujeres que desean a los dominantes provocan un concurso de 5-10 personas por plaza. Desde luego los hombres con los que desear�an tener una familia mon�gama no alcanzan para todas, precisamente de aqu� proceden las quejas sobre la falta de hombres. Un ejemplo m�s de la selecci�n contemplativa: la vista de las mujeres la atraen los tenientes, la memoria cuidadosamente guarda su imagen (aunque no sea siempre agradable), y, cuando una mujer habla sob re los hombres en general, sin querer los tiene en cuenta solo a ellos. Adem�s de esto hay una selecci�n objetiva, sobre la cual hablaremos abajo. En una manada prehist�rica estos 10-20% fertilizar�an a todas las hembras, todas l as hembras fuesen satisfechas, entre otras cosas, sexualmente. Pero una quiere que �l le pertenezca en exclusivo, �no es as�? Pero �l piensa de otra manera.
      La peor parte la llevan los hombres de bajo rango. Ellos reciben de todas partes, todos les pegan, y con las mujeres no tienen ninguna alegr�a. Aunque desde el punto de vista de la vida de familia ellos son muchas veces mejores que los alfas . Por lo menos son m�s fieles. Su desgracia y la causa de su soledad es porque no llaman ning�n inter�s en las hembras. Resulta que entre los hombres que gustan a las mujeres realmente hay pocos hombres honrados.
      El hombre de bajo rango necesita la familia para tener relaciones sexuales y tener descendencia. Fuera del matrimonio �le dan bofetadas�, y en la familia tambi�n tratan de darle menos (en el caso de tener suerte y poder casarse, aunque �p odemos considerarlo como suerte si estos hombres no pueden tener buenas mujeres?) Como ya hemos dicho al hombre de bajo rango le permiten tener sexo a veces a cambio de realizar las dem�s tareas familiares, las que realiza mejor que un hombre de alto rango. Las mujeres por su egocentrismo y la selecci�n contemplativa tienden a exagerar la incapacidad de los hombres para arregl�rselas por s� mismos, as� como exagerar la dureza del destino femenino. Es decir, la preparaci�n de comida y la limpieza de la ropa no son las causas principales para casarse para los hombres de bajo rango.

Qu� tienen que hacer los hombres que no tienen suerte

Es mejor que te perdonen despu�s
a que no te presten atenci�n ahora
(Una de las leyes de Murphy)



      Es obvio que tiene sentido dar consejos a los cornetas, ya que los tenientes viven muy bien sin estos consejos. Adem�s es in�til pedir consejo a un teniente, ya que al corneta en la pr�ctica le saldr� como en el chiste. Los te nientes se comportan de una manera distinta con las mujeres, y su alto rango lo indica no solamente su libertad en la conducta con las mujeres, pero su m�mica de seguridad en s� mismos que es dif�cil de captar, y expresi�n de la ca ra.
      Ya que la ra�z de sus dificultades con las mujeres es su estado prehist�rico bajo, usted lo querr� aumentar. Puedo decirle enseguida c�mo hay que proceder: hay que hacerse rico o famoso (como versi�n � hacer buena carrera ). Se puede emborracharse, pero este remedio es breve. Se sabe que a las mujeres les gusta mucho el dinero, pero no todos se dan cuenta que la riqueza no es el fin de la mujer, sino que es uno de los �ndices de alto rango primitivo, y a las muj eres les gustan no solo el dinero, sino tambi�n los hombres que saben conseguirlo. El porque est� en que enriquecerse en una manada prehist�rica si uno es de bajo rango es imposible, los de m�s alto rango lo van a quitar todo. En la actualidad eso es posible, pero si su rango real no coincide con el nivel de su riqueza, puede encontrarse m�s tarde con su infidelidad. Eso pasa porque del que da de comer se acostumbra sacar el m�ximo prove cho, a veces premi�ndole con sexo, pero ella quiere otro amante.
      Lo que se refiere a la fama, es mejor hacerse una estrella, y ni se le ocurra hacer haza�as relacionadas con el riesgo para su vida, la disposici�n para arriesgarse es un �ndice indudable del rango bajo, y la disponibilidad rastrera de exponer durante el peligro a otros (dominar a los dem�s) es un �ndice de alto rango.
      Como ya se ha dicho el distinto nivel de primariedad es muy caracter�stica para el ser humano. Los animales, especialmente de especies primitivas, tienen una primariedad cercana al m�ximo. Les recordar� que una persona de baja pr imatividad en la vida cotidiana usa la raz�n y no sus programas instintivos. Como los rituales matrimoniales instintivos son de di�logo, como si fueran contrase�a y respuesta, la poca correspondencia de la conducta de una persona puede dificultarle enormemente la b�squeda de la pareja en su vida. A este hombre pueden no tomarlo como un macho maduro sexualmente.
      Dicen que las mujeres aman con los o�dos. Voy a decir m�s, eso es una caracter�stica no estrictamente humana. Los machos de los p�jaros cantores cantan precisamente para atraes a las hembras, para esos fines emite los sonidos la cigarra, croa el macho de la rana, a�lla el gato por las noches de marzo, etc., etc. Ni que hablar que las estrellas de la canci�n es una de las categor�as m�s populares entre las mujeres� Adem�s, �ellos cantan m 5;s que nada sobre el amor!
      �Qu� es m�s importante para tener �xito, un alto rango o alta primariedad? Desde luego el rango. Al teniente le perdonan todo, inclusive su baja primariedad. M�s, los hombres de alto rango y baja primariedad tienen un encanto especial, y tienen mucho �xito entre las mujeres muy honradas, aunque no baten los r�cords de los harenes. Aunque la primariedad es una cualidad innata, y es dif�cil cambiarla, por mucho que trabajemos sobre nuestra imagen, m enos todav�a si no se tiene talento de artista.
      Las posibilidades bajas se puede probar compensarlas con una gran cantidad de intentos. Y no tenga verg�enza de utilizar la t�ctica preferida femenina, tener varios l�os al mismo tiempo, desde luego tomando medidas para que estos l�os no se crucen. Como m�nimo obtendr� una experiencia pr�ctica, y, puede ser, tendr� la seguridad en s� mismo que le falta. Para conseguir esta experiencia se puede mantener citas por los anuncios matrimoniales, pero no tenga fe en ellos, es un m�todo muy poco efectivo para encontrar una mujer.
      Desde luego las mujeres se r�en de todas las maneras posibles de un hombre de bajo rango, pero no deje los intentos, t�melo con filosof�a. De todos modos no haga de esto una tragedia, y no caiga en la depresi�n. Adem�s no sotros vivimos en un mundo relativo, y como ya se ha dicho, un rango alto por s� solo no es una garant�a de �xito total, y viceversa, un rango bajo no es una garant�a de poco �xito, son solo los factores que fuertemente influ yen en la posibilidad de ser correspondido. Adem�s existe el instinto de la curiosidad sexual�
      Y una cosa m�s, trate de no perder tiempo con las mujeres de alto rango.

Conclusiones pr�cticas para las mujeres solteras

�En qu� debe pensar una gallina que escapa del gallo?
- �No estoy corriendo demasiado deprisa?
(chiste)




Sobre la valent�a y humillaci�n

      Como ya se ha dicho, la cantidad de c�pulas es el �ndice cuantitativo m�s claro del rango, adem�s la hembra se deja normalmente al macho de alto rango, admitiendo su rango m�s bajo. Por consiguiente el consentimiento a cop ular es uno de los signos de aceptaci�n de su subordinaci�n. Por eso las charlas sobre el sexo entre los hombres tienen un car�cter de presunci�n y desprecio hacia las mujeres, y entre los tenientes este car�cter lo tienen no solamente las charlas. Un componente muy habitual en las peleas son las frases de tipo: �Te voy a joder�, que tiene el objetivo muy claro de humillar al contrincante. �Pero que hay de humillante en un acto natural y fisiol�gico? Se consid era una especie de bravura de humillarlas todav�a m�s, ya que, aunque es triste, la humillaci�n del pr�jimo es uno de los m�todos m�s comunes de subir su rango. M�s todav�a si se trata de la pareja sexual. Las mujeres, desde luego, se ofenden cuando las humillan, �pero trate de quitarle a una mujer de alta primariedad un hombre que la humilla! Morir�, pero no lo dejar�.

      Por esta misma raz�n se desprecian los hombres que practican la masturbaci�n. La masturbaci�n femenina, siendo solo un poco menos com�n, no provoca este desprecio. La l�gica es la misma: si uno se masturba quiere decir qu e no tiene mujer, si no tiene mujer, quiere decir que es de bajo rango.

Continuaci�n etol�gica

Sobre las ilusiones �pticas y selecci�n contemplativa

�Qu� est�s buscando? � He perdido la llave.
�Y d�nde la has perdido? � Ah�.
�Y por qu� la buscas aqu�? � Aqu� hay m�s luz.
(un chiste viejo)




      La conciencia com�n est� llena de prejuicios y especialmente en este campo. Por ejemplo, las mujeres est�n seguras que un hombre lo tiene m�s f�cil a la hora de buscar una mujer, que una mujer a la hora de buscar un hombre, aunque los estudios de los soci�logos demuestran lo contrario; la mayor�a de las mujeres est� segura que es el hombre quien elige a la mujer, pero en la pr�ctica es al rev�s. Para entender el mecanismo de la aparici�n de tales ilusiones vamos a imaginar una situaci�n exagerada:
      En un pueblo hay 100 hombres y la misma cantidad de mujeres. De estos cien hombres cinco son unos tenorios incorregibles que cambian de mujer como t�rmino medio una vez por mes, otros est�n en sus casitas y no asoman las narices. Despu�s de un tiempo no muy largo todos los tenorios van a estar con todas las mujeres del pueblo, y otros no m�s que con una. Como resultado las mujeres en sus charlas van a contar m�s o menos lo mismo: �yo tuve 6 hombres, y cinco de los cu ales eran tan�� Naturalmente ellas van a llegar a una conclusi�n err�nea que 5/6 de los hombres son puercos, mentirosos, astutos, etc., etc.
      La selecci�n contemplativa descrita arriba es objetiva, es decir, aqu� fallar�a tambi�n un rob�t imparcial. Adem�s de esta selecci�n existe una selecci�n subjetiva, que es la consecuencia de las peculiarid ades de la memoria humana, ya que los sucesos importantes desde el punto de vista emocional se acuerdan con m�s fuerza. A aquellos 5 tenorios con m�s probabilidad los van a recordar todas las mujeres, ya que provocaron las emociones m� s fuertes. Como resultado de ello el �nico hombre m�s o menos honrado de los 6 puede ni ser recordado. Una persona sin preparaci�n dif�cilmente puede evitar la influencia de estos enga�os �pticos. Los medios de comunicaci�n tambi�n ayudan a tergiversar la estad�stica, ya que prefieren escribir sobre los hechos rar os, at�picos, poco comunes, lo que da la ilusi�n de que son comunes y t�picos.

Sobre la peculiaridad de la conducta

Soy una mujer d�bil, desamparada, �no lo voy a permitir!
�A los tres inquilinos ya les met� al juicio, y, como me digas esto,
te vas a arrastrarte a mis pies!
( �Un ser desamparado�, A.P.Chejov)




      Entonces, los papeles biol�gicos de hembras y machos son bastante diferentes. M�s arriba ya indicamos una viabilidad menor de los machos, debido a, entre otras causas, una conducta m�s arriesgada. Es obvio que las diferencias de la conducta no acaban en esto y claramente deben corresponder a los papeles biol�gicos. Como el valor personal de cada hembra es mucho m�s alto que el del macho, ya que la cantidad de los machos que nacen es mucho mayor que se necesita para fe rtilizar a todas las hembras, en la conducta de las hembras debe dominar la preocupaci�n por s� mismas (y exigencia de cuidar de ellas de los que la rodean), prudencia, huida de los riesgos, y, si se sacrifica, lo hace s�lo por sus hijo s, ya que es realmente el objetivo final de preocupaci�n por s� misma. Las tradiciones de la sociedad son solidarias con la primacidad de las mujeres, ya que se basan en los programas instintivos de conducta, de un barco que se hunde en pri mer lugar salvan a las mujeres y los ni�os, y, existiendo miles de leyes y reglas que de uno u otro modo protegen a la mujer no hay ninguno para los hombres. La ley se preocupa de PERSONA (cualquiera), o de la mujer.
      Por ejemplo las leyes de matrimonio en Rusia y especialmente la pr�ctica legal en este campo son abiertamente discriminatorias para el hombre, pero pocos prestan atenci�n a ello, ya que la gente se acostumbr� a esto durante miles de a�os. Si un hombre obligado a defenderse, mata a otra persona, aunque sea de su propio sexo, en Rusia le esperan largos juicios, que no siempre se terminan con �xito para �l. A una mujer en la misma situaci�n la van a absolver s in llevarla al juicio. Y le dar�n las gracias. Existe una cantidad enorme de movimientos y organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres, pero no se oye nada sobre sus an�logos masculinos. En la prensa y otros medios de comunic aci�n los problemas femeninos se discuten m�s y con m�s atenci�n que los masculinos. Esto sin tener en cuenta que las mujeres son idealizadas por todos, por los hombres, por las mujeres, hecho que se basa sobre el principio de que la hembra es insustituible.
      Se puede inclusive hablar de una especie de �presunci�n de culpabilidad del hombre�: si el marido pega a la mujer, es culpable el marido, si la mujer pega al marido, otra vez tiene la culpa el marido, violaci�n � es culpable el hombre, di vorcio � es culpable el hombre, la mujer no puede casarse � tambi�n la culpa la tienen los hombres. En la taza del paro femenino tambi�n la culpa la tienen ellos. Podemos seguir dando ejemplos. La inocencia del hombre siempre hay que demos trarla en cada uno de los casos. Si �sta no queda demostrada eso quiere decir que el hombre es culpable. Es una base f�rtil para los abusos. Y para qu� vamos a tener pena de los hombres, si la misma naturaleza no les tiene pena.
      Creo que todos van a estar de acuerdo con lo siguiente:

      Viktor Dolnik cree que entre los primates la jerarqu�a es creada exclusivamente por los machos. Puede que sea cierto en lo que ese refiere a los macacos, pero para los humanos es en absoluto cierto. Las diferencias del nivel de conflictivida d entre las mujeres no se necesita demostrar, as� como las diferencias en la �fuerza de los codos�. Otra cosa es que la lucha jer�rquica entre las mujeres no tiene conflictos abiertos, y en general es menos peligrosa para la vida, ya que ca da hembra es insustituible. Tambi�n se puede estar de acuerdo que la jerarqu�a femenina parece ser construida aparte de la masculina, pero sin embargo las dos est�n estrechamente ligadas. De todos modos la comparaci�n del rango f emenino y masculino es absolutamente correcta, el potencial de rango de algunas se�oras es sobresaliente, y supera f�cilmente el potencial de rango medio masculino. Recordemos el cuento del pescador y el pez de oro de A.Pushkin.
      Este cuento trata sobre unos viejos que viven en la orilla del mar. El viejo va a pescar y pesca un pececito de oro, que es m�gico. Por su vida el pececito promete cumplir cualquier deseo del viejo. El viejo lo suelta sin pedirle nada a cam bio. Cuando el viejo le cuenta la historia a la vieja, esta lo manda otra vez al mar para pedir una casa nueva y riquezas. El viejo se lo pide todo al pececito, y este cumple todos los deseos de la vieja. Pero la vieja no puede parar, pide cada vez m�s y m�s, y se hace cada vez m�s altiva. Inclusive no le deja entrar en su nueva casa al viejo. El �ltimo deseo de la vieja es hacerse la reina de los mares y tener para sus servicios al pececito. Cuando �ste escucha el �ltimo capricho de la vieja, se enfada y desaparece en el mar. El viejo vuelve a casa, y ve su vieja choza de pescador y a su vieja sentada al lado de la choza.
      El potencial de rango de la vieja est� muy por encima del potencial del viejo, que, junto con su egocentrismo lleva a que pierden todo. �Y, si no prestar atenci�n a los detalles de fantas�a, es una situaci�n real que podem os ver muchas veces en la vida! La jerarqu�a infantil y adolescente existe en general independientemente de la adulta, pero un adolescente de alto rango y con dificultades en la educaci�n no le podr� parar cualquier adulto. Para que hablar de los adolescentes. Un gato de alto rango y caradura puede llevar a su propietaria del cabello�

Sobre el egocentrismo

El amor hacia s� mismo es la �nica historia de amor que dura toda la vida
(Oscar Wild)



      El egocentrismo es la imposibilidad de QUERER ponerse en el lugar de otro, imaginarse �en su pellejo�, el ego�smo es la falta de deseo de ceder en sus intereses. En la psicolog�a existen las nociones de �reflexion� y �empat�a�. La primera significa la capacidad de entender c�mo los dem�s valoran a uno, y la segunda es la capacidad de interpretar correctamente las emociones de los dem�s. El egoc�ntrico tiene poca capacidad para lo uno y para lo otro. A una persona no egoc�ntrica muchas veces la llaman reflexiva, pero no es del todo correcto. No niego que entre los hombres no existan egoc�ntricos (m�s todav�a, los r�cords del egocentrismo hay que buscar entre ellos), pero para una mujer ser egoc�ntrica es m�s corriente. Aunque se hable mucho sobre la emot ividad femenina, la empat�a es la capacidad de interpretar adecuadamente las emociones de otras personas, pero no es la incapacidad de dominar sus emociones. La capacidad de leer la m�mica y los gestos ayuda, desde luego, a entender las emo ciones de otra persona, pero para entenderlas hay que querer hacerlo. Pero el egoc�ntrico no se interesa por el mundo en el que vive, y, en primer lugar, no se interesa por el mundo interior de otra gente. Le interesa �nicamente, hasta pro fesar un amor a s� mismo, su propio mundo interior. Esto indirectamente aclara porque a las mujeres les gustan los espejos.

      Otra escena. Un autob�s para bruscamente. Las mujeres egoc�ntricas empiezan a chillar: ��Pero qu� chofer es este?!� Los hombres: �Qu� idiota cruza la carretera?�
      El egoc�ntrico no trata inclusive de ponerse en el l ugar de otro, no trata de entender en que consiste su problema. No es que sea incapaz para hacerlo. Pero esto no se le cruza por la cabeza. El ego�sta, al contrario, se imagin� que pasaba y entendi� todo, pero conscientemente no se interes� por los problemas del otro. El ego�smo es un �ndice importante de alto rango.
      El egoc�ntrico no es obligatoriamente mala persona. Es, por as� decirlo, insensible. Por ejemplo, puede verter su bondad en una persona que no lo necesita, y no sentir que es innecesario. As� mismo cuando est� molestando a a lguien, con absoluta sinceridad no lo nota. Como una variedad del egocentrismo es su moderaci�n a la hora de expresar gratitud a los dem�s, a elogiarlos.
      Adem�s, nada prohibe al egoc�ntrico ser ego�sta al mismo tiempo (�oh, horror!).
      Es normal que a los egoc�ntricos les roban con m�s frecuencia entre el gent�o (transporte p�blico, tiendas), y en el momento del robo ellos no sienten ni notan nada.
      Est� demostrado que la predisposici�n para el egocentrismo se hereda inclusive entre los hombres, as� que la responsabilidad de egocentrismo la tienen unas estructuras muy profundas y ancestrales del cerebro.
      En una edad determinada (generalmente entre los 3 y 5 a�os) estos ni�os no hacen preguntas, o las hacen pocas, aunque seg�n los dem�s criterios del desarrollo como m�nimo no son m�s atrasados que los dem�s ni� ;os, simplemente el mundo que les rodea no les interesa tanto como su mundo interior.
Desde el punto de vista biol�gico el egocentrismo femenino tiene su justificaci�n, m�s, �es en alg�n sentido NORMAL!!!,
como cada hembra es objetivamente insustituible, la naturaleza prohibe a las mujeres llenar la cabeza con algo que no sean sus intereses o intereses de sus hijos, como callar sus problemas, para esto existen los hombres.
      Prueben cambiar los personajes el cuento de Pushkin uno por el otro. �No le sale bien? �Dice que esto no existe en la vida? Es verdad, ser�a demasiada mentira, inclusive para un cuento. Si hablamos del folklore, hay que prestar a tenci�n que si en un cuento existe una madrastra, �sta obligatoriamente es mala, un padrastro malo es una figura poco corriente para los cuentos. Aqu� no se trata de maldad, se trata de desinter�s a los problemas de otra gente o n i�os ajenos. El hecho que en la prensa hay m�s art�culos sobre las crueldades de los padrastros que de madrastras se basa en el principio descrito m�s arriba de la presunci�n de culpabilidad de los hombres. El folklore es e stad�sticamente m�s correcto. Si el cuento no da un modelo adecuado de relaciones entre personas, no ser� un cuento que pueda ense�ar a vivir a los ni�os, sino un cuento fantasioso e innecesario. La suposici�n de que el folklore es correcto estad�sticamente funciona en todos sus aspectos: chistes, canciones, etc.
      �Por qu� en las oficinas donde trabajan s�lo mujeres el ambiente moral es insufrible? Porque nadie quiere sacrificarse para el bien de otros.
      Un egocentrismo bajo se puede ver entre las mujeres que conducen un veh�culo. La conducci�n en un tr�fico denso es imposible sin prever constantemente las acciones de otros miembros de este tr�fico, y preocupaci�n por la p revisi�n de sus acciones por otros, que es incompatible con el egocentrismo. Es consabido que las mujeres no quieren utilizar el espejo retrovisor. Debido a esto una mujer con un egocentrismo medio no se siente c�moda conduciendo, y dice q ue los hombres conductores son descorteces (aqu� tambi�n funciona la presunci�n de la culpabilidad masculina), y voluntariamente se niega de coger el autom�vil. Pero en el caso de que ella conduzca el coche (deber�amos ver C OMO lo conduce), eso quiere decir que el nivel de su egocentrismo es m�s bajo que la media. Esto no garantiza que ella no tiene otros defectos. Pero este egocentrismo en dosis razonables entra como una amargura agradable indispensable para la n oci�n de la feminidad.

Esbozos etol�gicos

Todas las personas son iguales.
Pero algunas son m�s iguales que las otras.
(despu�s de leer a Orwell)



      El tema de jerarqu�a primitiva en nuestra sociedad es sumamente interesante por s� s�lo, y merece ser descrito en un tratado aparte. Por esa causa les propongo dejar las relaciones entre los sexos, y ver las relaciones simplemente e ntre las personas. Esto, adem�s, nos ayudar� a entender mejor las relaciones entre los sexos.
      La jerarqu�a prehist�rica visible o invisiblemente pasa por toda nuestra sociedad. En un estado relativamente puro la podemos ver en muchos grupos infantiles, cuando la conciencia no est� a�n madura, especialmente en los orfana tos. Gregarismo, influibilidad sin cr�tica por sus l�deres � todo eso son los programas instintivos de conducta que no frena la raz�n. A prop�sito, en los orfanatos dif�cilmente est�n hijos de unos padres honrados, as� que la conducta espec�fica del orfanato es en mucho predeterminada gen�ticamente. Una conducta provocadora y antisocial de los adolescentes (y no s�lo de ellos), una crueldad sin motivo, persecuci�n de los omegas (que objetiv amente no son los peores ni�os) son unas se�ales de la lucha jer�rquica. Un ni�o de bajo rango va a tener en la jerarqu�a un puesto peor, es decir, para �l no tiene sentido participar en esta lucha. Un ni�o de baja primariedad va a actuar de esta manera y va a distanciarse de la jerarqu�a, pero el de alta primariedad no puede hacer as�, el instinto le exige participar en la jerarqu�a, aunque se sienta horriblemente.
      Entre los adultos la jerarqu�a se ve muy bien en las condiciones en las que los derechos civiles de una u otra manera est�n limitados. Son, por ejemplo, las prisiones, nuestro ej�rcito con sus abusos, las compa��as de gent e de baja cultura, especialmente criminales, que valoran a una persona principalmente por su rango, y son muy intolerantes a los m�nimos indicios de irreverencia hacia el rango.

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      Para una persona de alto rango (y m�s si es egoc�ntrico) es caracter�stico que no son capaces de sentirse culpables. Precisamente son incapaces, y precisamente sentirse. Dici�ndolo m�s claramente, su cerebro carece de las partes donde nace el sentimiento de culpabilidad, bajo las pruebas l�gicas esta persona puede estar de acuerdo con las acusaciones (si no se puede guardar el silencio), pero no siente su culpa. Un ejemplo muy claro es Stalin. Sin perder una posibilidad de equivocarse, �l estaba seguro que la culpa la ten�an los �enemigos�, y su seguridad, como si fuera por hipnosis, se transmit�a a todo el pa�s. Frecuentemente un trato respetuoso una persona con alta primariedad lo interpreta como una se�al de rango m�s bajo, y empieza a tratar mal a esta persona, al mismo tiempo pasa a una subordinaci�n humillante en presencia de una perso na de alto rango. Para estas personas no hay t�rmino medio, o ellos se subordinan, o a ellos se subordinan otros.
      Es la base en la que se apoya el rechazo de la gente de poca cultura a los intelectuales. Estos demuestran con su cultura que parece ser un rango m�s bajo, pero no est�n sin embargo de acuerdo con el papel de omega que le proponen. Esto confunde los instintos y aparece es deseo de pararle los pies al �omega�. Pero no existe una clara dependencia del nivel de civilizaci�n y cultura de la educaci�n recibida y del trabajo que se lleva a cabo, solo una correlaci�n de posi bilidad. Una persona sin ninguna educaci�n puede tener una cultura muy alta que se basa en su baja primariedad. Aqu� es oportuno decir una vez m�s que un alto rango no es igual a una buena cultura, la cultura se percibe como un rango bajo, y no es obligatorio lo contrario.
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      Seguro que cada uno de nosotros aunque sea una vez ve�a como el revisor pide el billete a una persona con un rango prehist�rico m�s alto, que no tiene este billete. El pica no tiene nada que hacer, aunque tiene una posici� n m�s alta, y tiene un aspecto que da l�stima. Este viajero sin billete emana una seguridad tan profunda y tan insolente en su victoria que una fuerza incomprensible e inclusive m�stica le hace desistir al revisor. En su conciencia el revisor piensa que es mejor no meterse con esta persona� Para una persona de alto rango este nivel de tensi�n es aceptable, pero para una persona de bajo rango esta tensi�n provoca una gran ansiedad.
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      La lucha jer�rquica muchas veces la confunden con la lucha por la �importancia personal�. Pero una persona preocupada por su propia importancia no necesita humillar a otra gente, pero subir los escalones en una jerarqu�a es m�s f�cil humillando a otras personas. Creo que cualquiera de nosotros vio e inclusive sufri� un deseo que se convierte el fin de algunas personas de humillar a otras.
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      Mantener el rango siempre es m�s f�cil que subirlo, por eso las jerarqu�as formadas artificialmente hasta cierto punto pueden sustituir las naturales que se organizan solas. Este �cierto punto� se determina por el potencial de rango de la persona que lidera el grupo, y si este no es suficiente, en el grupo aparece un l�der informal, inclusive hasta destrucci�n del grupo. La posici�n social y el rango prehist�rico est�n estrechamente ligados pero no determinan uno al otro. Una persona al ocupar un alto cargo sube de esta manera su rango, por otra parte un potencial de rango bajo pr�cticamente ex cluye una buena carrera. Si debido a algunas casualidades una persona de bajo rango ocupa un cargo muy alto, no es por mucho tiempo de todos modos, no va a seguir subiendo el nivel de cargo que ocupa.
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      Dependiendo de si tiene o no otras cualidades una persona que ocupa un alto cargo en la sociedad puede ser LIDER (tambi�n se llama una persona con carisma) o TIRANO. Un l�der es una persona con una primariedad baja, no es muy agresivo c on sus subordinados e inclusive es capaz de cierto sacrificio. Un tirano es por regla general cobarde (es una de las consecuencias de su primariedad demasiado alta), pero es agresivo. Un l�der es con m�s probabilidad el caso de una person a con un rango elevado, pero no obligatoriamente muy alto, adem�s es un rango real y no visual, y obligatoriamente con primariedad baja. Son muy conocidos los casos cuando un hombre que ocupa un alto cargo y que goza de respeto de la gente est� sometido a su mujer, que no puede ocurrir a un tirano (mejor dicho, este sometimiento a la mujer significa el rango m�s alto de ella, junto con la alta primariedad). Un tirano, haciendo COMO SI dirigiera el grupo, se preocupa exclusivamen te por sus intereses, y en el momento de peligro, cuando el grupo busca su ayuda, puede demostrar su cobard�a, pusilanimidad, el deseo de ocultarse detr�s de otros (un fuerte instinto de autoprotecci�n), y, junto con ello, los tiranos ocupan los altos cargos no con menor frecuencia, inclusive m�s que los l�deres verdaderos. Durante los tiempos dif�ciles aparecen l�deres verdaderos, los tiranos desaparecen� Por eso aquella frase: �Yo les dirig�a, yo voy a dar la cara� provoca la risa, ya que un director t�pico es frecuentemente un tirano y no quiere sufrir por otros para nada. Como dijo un poeta sobre un �l�der� en la II Guerra Mundial: Mejor lo mandar�an desde el primer d�a a la retaguardia En esta canci�n el cantautor ruso Visotskiy habla del director de la prisi�n al que mandan al frente junto con los presos. El fue un claro dominante, aunque sea gracias al cargo que ocupaba. Pero en el frente empieza a funcionar algo qu e no tiene en cuenta su rango, y el �h�roe� tiene un fuerte instinto de supervivencia.
      Adem�s un rango bajo es imposible para un director, ya que �al rey lo hace la corte�, o el control sobre el grupo se pierde. Un ejemplo claro de ello es el zar ruso Nikol�s II. Inclusive su cultura sin lugar a dudas muy alta no le hab�a ayudado. Esto es una de las debilidades de un estado mon�rquico, ya que existe una probabilidad bastante grande que al frente de �sta va a estar una persona con un rango inadmisiblemente bajo. Las consecuencias son muy conocidas en la historia. En otros casos, cuando hay que luchar de uno u otro modo por el puesto, esto suprime a los de bajo rango. Un famoso libro de Niccolo Macchiaveli tiene unas recomendaciones (como: �El Rey no debe dar explicaciones�) de mantener un rango visual del jefe a un nivel aceptable.
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      Como dice un chiste, lo principal en una discusi�n es empezar a tiempo los insultos personales� Cuando se usan ofensas personales el que discute pasa de la materia de la discusi�n a discutir los potenciales de rango. Y si el contrin cante tiene un potencial m�s bajo, �ste seg�n el instinto va a subordinarse a la persona de mayor rango, con lo cual como si admitiera la derrota en la discusi�n. Aunque puede ser que ten�a raz�n�
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      Entre la gente de baja cultura es com�n la idea de que a la mujer hay que pegarla de vez en cuando. El marido que pega a la mujer demuestra as� su rango m�s alto (visual, desde luego), y, puede, que a una mujer con bajo nivel cu ltural, y especialmente a una mujer de alta primariedad, atraiga (el masoquismo puede ser que se base en ello). Esta mujer va a defender a su hombre de cualquier posible agresi�n, aunque hace poco rogaba que lo castiguen. Las mujeres de una cu ltura superior y, especialmente, de baja primariedad no van a actuar de este modo. Adem�s, el rango real de este hombre puede ser bajo, puede que ni sus compinches le tienen respeto, pero, subrayo una vez m�s, el instinto no sabe analizar nada, simplemente reacciona a algunas se�ales principales, en este caso un trato irrespetuoso de una mujer (pega significa que no la aprecia, no la aprecia significa que las tiene muchas, muchas mujeres las tiene un alfa). Una situaci�n muy parecida: en el transporte p�blico un borracho dice palabrotas delante de las mujeres y ni�os, arma jaleo, se porta groseramente. Las mujeres, desde luego, claman: ��D�nde est�n los hombres de verda d?!� Un par de chicos bastante fuertes o un polic�a (a veces pasa) reducen al borracho, cuando de repente esas mismas mujeres empiezan a defender al grosero. �Es una paradoja? �NO! Una conducta antisocial es casi la m�s clara se�al de alto rango, y la fuerza f�sica que demostraron los hombres de verdad no est� directamente ligada al alto rango. M�s, al defender no a s� mismos, sino a los otros, estos hombres demostraron una capacidad de sacrificio, lo que es una se�al de bajo rango. Si pudieran pararlo s�lo con la mirada, ser�a otra cosa. Adem�s, al ver este tipo de agradecimiento, los hombres de verdad no van a meterse m�s en estos embrollos. Las mujeres de repente tienen pena del grosero. Cuando era peligroso, sus sentimientos positivos hacia una persona de alto rango estaban superados por el miedo, en cuanto el peligro desapareci�, la conciencia primat iva empez� a formular una respuesta para la pregunta (hay que justificar este sentimiento positivo hacia una persona negativa), y encontr� que aqu� la palabra que mejor viene al caso es �pena�. A otra gente que estaba en peligro por la s acciones del borracho no se le ten�a pena.

Sobre la agresividad y criminalidad

No intervengas entre los que pelean,
Seguro que son c�mplices
(dicen que es un dicho sumerio)



      Las bases etol�gicas de la agresividad est�n muy bien descritas por C.Lorenz [9] y V.Dolnik [1], y me permitir� exponer mis propias ideas al respecto. En la base de muchos tipos de agresi�n a la persona est� la contradicci�n entre el potencial del rango b�sico del criminal y su baja posici�n real en la sociedad. Esto pasa si la persona sin tener ning�n otro tipo de virtud tiene s�lo la insolencia prehist�rica, que en la sociedad contempor�nea es poco, gracias a dios, para hacer una buena carrera. Si esta posici�n se une a la primariedad alta, esta persona trata de realizar su necesidad de d ominar utilizando cualquier medio. Pero si su posici�n social es baja, no tiene muchos medios para ello. As� mediante los cr�menes contra otras personas realiza sus ambiciones de rango.
      En nuestra polic�a Rusa, por lo visto, prevalecen los dominantes de alta primariedad, por esta causa la poblaci�n obediente a las leyes teme casi tanto a la polic�a como a los criminales. Para ellos su servicio tambi�n es el m odo de realizar sus ambiciones de rango, y est� muy mal que la forma de realizarlo no se distingue de la misma entre los criminales�
      La alta agresividad de los adolescentes, su insolencia con los adultos se explica porque un adolescente debe subir en la jerarqu�a de abajo para arriba, y es muy dif�cil, ya que los adultos que ocupan los niveles altos de la jerarqu� a tratan de mantener su rango. Cuando una persona comete una acci�n antisocial, con eso quiere decir a la gente: �Soy alfa, estoy por encima de la sociedad, no tengo intenci�n de someterme a ustedes, sino ustedes deben someterse a m�. O demu�strenme que su rango es m�s alto que el m�o.� Es decir, una conducta antisocial (contraposici�n de s� mismo a la sociedad) tiene unas ra�ces instintivas muy profundas, as� como la intenci�n de crear jera rqu�as.
      �C�mo adivinar el rango el interlocutor? Cu�nto m�s parecidos son los potenciales de rango, tanto m�s dif�cil es hacerlo, por lo menos al principio. Adem�s de una clara seguridad en s� mismo, la costumbre d e no abotonar la camisa hasta arriba (por lo menos, entre los hombres) o la costumbre de andar con la camisa desabrochada se�ala un alto potencial de rango. La camisa abotonada hasta arriba, la costumbre de hablar bajo, as� como la costumbr e de cruzar los brazos, al contrario, indican un potencial bajo. La agresividad peligrosa es caracter�stica para los dominantes con la primariedad alta.
      Si al ver a alguien usted siente un deseo irresistible de bajar la vista, puede estar seguro que ante usted est� un alfa. El, sin embargo, mira con mucho gusto en los ojos de todos, viendo como todos bajan la vista admitiendo su superioridad. Para �l esto es importante, ya que el dominante agresivo (tirano) es realmente un cobarde, y est� dominando a la gente exclusivamente porque estos se someten voluntariamente. En los experimentos con los gallos los que se mencionaron arriba, las crestas altas de los gallos dominantes fueron pegadas, y, pese a sus magn�ficas dotes de luchadores, han ca�do en la jerarqu�a. Eso pasaba s�lo porque nadie quer�a someterse a ellos por su propia voluntad.
      �Y si prob�semos no someterse a la gente? Si su rango es bajo es muy arriesgado. No debe humillarse, solamente huir de estas situaciones. Su orgullo puede empujarlo al conflicto, pero seguir el conflicto usted no podr�. El domina nte ya capt� su rango y sabe que tarde o temprano usted va a rendirse. El conflicto es su elemento, disfruta de esto. El no luchar�a con algo que no puede ser dominado por �l (por ejemplo, con las fuerzas de la naturaleza), �pero usted est� en sus manos! Parar a esta gente es necesario, pero no lo debe hacer usted. Triunfando sobre usted (es casi inevitable), �l va a fortalecer su agresividad. Empezar un conflicto con los de alto rango se puede s�lo en el cas o de que usted est� seguro de vencerle.
      �Qu� se puede aconsejar en este caso? Son muy comunes los consejos no mostrar su miedo al contrincante. �Son correctos! Si tiene miedo, admite que su rango es m�s bajo, es decir, usted es una v�ctima f�cil. Pero si n un buen entrenamiento no trate de imitar a una persona de alto rango, lo m�s probable que no le salga bien, pero puede provocar la agresi�n, ya que un omega que pretende el puesto de alfa debe estar castigado. Es mejor no dejarle entende r su rango, demostrarle que no le interesan los juegos de jerarqu�as. Por ejemplo, si es posible, no prestarle atenci�n mostrando que le trae sin cuidado. Sin saber cual es su rango esta persona puede no decidirse a empezar el conflicto. El, le recuerdo una vez m�s, normalmente es un cobarde, y no empieza la lucha si no est� seguro en vencer. Esta seguridad le da el hecho de que �l sabe su bajo potencial de rango, y en este caso no dejar� la lucha hasta el final.

Sobre la religi�n, arte y propaganda

      La religi�n como un sistema de normas civilizadas (tengo en cuenta las religiones principales) no pudiera realizar las funciones de civilizaci�n, si el Dios no tuviera el rango m�ximo, la posici�n m�s alta. De otra manera es imposible convencer la sociedad de baja cultura y alta primariedad que no est� bien hacer da�o al pr�jimo. �Desde el punto de vista ego�sta y pragm�tico esto est� muy bien! Por lo menos para una perspectiva bre ve. Lo que esto es da�ino a la larga como a �l mismo, tanto a toda la humanidad, el individuo no pod�a entender y aceptar as� como as�. En la pr�ctica este �super jerarca� se dotaba de distintas cualidades humanistas qu e debido a su estatuto jer�rquico se admit�an por los feligreses como un ejemplo a seguir.
      Podemos notar que pr�cticamente todas las religiones aparec�an en las capas m�s bajas de la sociedad. Una persona de bajo rango necesita a alguien superior, pero tambi�n quiere que sea justo, bondadoso y misericordioso.
      Una aureola de seguridad que tienen muchos libros �sagrados� (por ejemplo, Vedas), junto con la total incomprensibilidad de su contenido, sirven de una fuente inagotable de autoridad. Su sentido y valor de su contenido para la persona actual (que no es una persona que los estudia) est�n perdidos, por eso su influencia no puede explicarse por el valor de su contenido. La autocr�tica y las dudas, expresadas p�blicamente, que son propios de la verdadera ciencia, da�an la act itud a esta del p�blico no cient�fico.
      Una obra de arte tambi�n es capaz de convencer de lo que sea, ya que funciona directamente sobre los mecanismos de la subconsciente y de instintos del cerebro. Esta es la principal tarea social del arte, convencer en algo que no se puede demo strar (por diferentes causas) con l�gica, pero no siempre esto, demostrado de tal manera, est� bien.
      La propaganda actual sin ninguna verg�enza y pudor explota los programas instintivos. Los instintos no son capaces a hacer un an�lisis cr�tico, y cuando se encuentra una �llave� adecuada (un patr�n), se puede obligar a una pers ona a desear lo que sea. Lo principal para la propaganda es demostrar seguridad, no son necesarios ni largas explicaciones ni pruebas. Prestemos atenci�n a c�mo est�n construidos los clips de propaganda, que normalmente no tienen ning una l�gica, pero son muy emocionales. La informaci�n se da muy r�pido, muchas veces sin claridad, la atenci�n se desv�a por un centelleo. Muchas veces el texto se lee con una velocidad muy alta. Todo esto se basa sobre el h echo de que el subconsciente utilizando sus patrones, funciona m�s r�pido que la conciencia, y si no dejar posibilidad o tiempo a la raz�n de entender la situaci�n (y, a lo mejor, protestar) se puede convencer a la persona de lo qu e sea. Un m�todo m�s traicionero de la propaganda es el �no prestar atenci�n�. Realmente esta atenci�n se presta fuera del control de la conciencia, y en la subconsciencia va sin ning�n tipo de obst�culo, y se mete prec isamente donde necesitan ELLOS.

1996-1999

All articles of Anatol Protopopov     Freqently Asked Questions

Literatura recomendada (1-8,10 en Ruso,11-13 en Engles, 14 en espanol).

Publicaciones cient�ficas populares

 1. V.R.Dolnik    Excursiones etol�gicas por los jardines secretos de los humanitarios,
                   �Naturaleza�, n� 1, 2, 3 del 1993, accesible en el Internet.
 2. V.R.Dolnik    �El sexo es la clave del enigma de la vida o la vida es la clave del
                  enigma del sexo?
                    �Qu�mica y vida� N 9 del 1995�.,  accesible en el Internet 
 3.               Dos sexos, �para qu� y por qu�?, �Ciencia y vida�, n�3 del 1996
                    �Ciencia y vida� N3 del 1966�.
 4. A.A.Travin    Esbozos de la teor�a y pr�ctica de la evoluci�n,
                    �Qu�mica y vida� N 1,2,3 del 1997�.,  accesible en el Internet.
 5. V.A.Geodakian Evoluci�n de la teor�a del sexo,
                    �Naturaleza� N 8 del 1991�., accesible en el Internet
 6. S.Afonkin     �Pero por qu� no somos hermafroditas?,
                    �Qu�mica y vida� N 3 del 1997�.  accesible en el Internet.
 7. V.P.Efroimson La genealog�a del altruismo,
                    "Noviy mir" N 10 del 1961 �.    accesible en el Internet.
 8. V.R.Dolnik    La ni�ez tan larga y tan incomprensible.  accesible en el Internet.
 9. K.Lorenz      Agreci�n (as� llamada maldad). accesible en el Internet
                               Versi�n de revista   /   Versi�n completa..
10. V.R.Dolnik    �Existen los mecanismos biol�gicos de la regulaci�n de la cantidad de
                  la gente? �Naturaleza� N6 �� 1992 �.  accesible en el Internet
11. David Buss     Evolution of Desire - strategies of human mating. 
                   FAQ accessible in Internet  Original / Commented by Anatol Protopopov
12. A. Protopopov  Correlation between Male and Female Populations for Different Age 
                   Groups with Respect to Problems of Choosing a Marriage Partner.  Here
13. A. Protopopov  Some Statistical Data Concerning Marriage Adverts Efficiency  Here
14. A. Protopopov  Falo como el espejo de la jerarqu�a.

Literatura sobre el tema
13. G.Orwell      "La granja".   accesible en el Internet 
14. G.Orwell      "1984"         accesible en el Internet 
15. M.A.Bulgakov  El coraz�n del perro
16. W. Golding    Lord of the flies  accesible en el Internet en Engles

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