Anatoliy Protopopov
segunda redaccion
TRATADO SOBRE EL AMOR,
como lo entiende una persona horriblemente aburrida
Traducci�n autorizada del ruso de Irina Italianskaya.
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Todo lo real es razonable; Todo lo razonable es real. La sabidur�a real es el saber de las causas |
Creo que es mi deber de agradecer a todos los visitantes del Club de
discusiones, los lectores que me han escrito sus observaciones privadamente.
Todos sus comentarios, opiniones y preguntas sirvieron para hacer los cambios
en la segunda redacci�n, quiero destacar la ayuda de Leonid Ivanov.
Quiero agradecer especialmente a Irina Patseva, sin su ayuda moral este
Tratado pudo no ser editado.
A la sicologia tradicional, asi como otras ciencias que estudian al ser humano, siempre la intereso la relacion de la parte
biologica y no biologica en el comportamiento humano. En distintas epocas se estudiaba como predominante ora la influencia
biologica, ora no biologica. En el siglo 19 y a principios del siglo 20 la opinion mas aceptada era la predominancia del
componente biologico. Zigmundt Freid era el mas famoso de los que expresaban tal opinion (aunque el no era el unico).
Pero hablando siempre practicamente de instintos (�libido� y �mortido�) y su influencia sobre el ser humano, el nunca hizo
ningun esfuerzo para estudiar su naturaleza fisica o genesis. No es de sorprender que sus ideas no se percibian como muy
convincentes, y siempre se criticaban. Ademas, fundada en la paradigma muy similar, eugenesia se desacredito por la culpa de
los regimenes despoticos que la utilizaron como apoyo ideologico de la politica de opresion. Por eso desde los anos 20 del
siglo XX el pendulo se movio para otro lado, pasando de largo, como suele suceder en estos casos, el justo medio. Hasta
hace poco reino la teoria de la predominancia del componente social en el comportamiento humano, algunas veces llamado
concepto de la �Tabula Rasa�, es decir; �Hoja en Blanco�. Esta teoria supone que el ser humano al nacer es como una hoja en
blanco donde la sociedad y el ambiente escriben unos u otros modos de comportamiento, y dependiendo de que va a escribirse
asi va a ser la persona. Pero con el transcurso del tiempo se hizo mas obvia la imposibilidad de explicar claramente y facil
todos los matices de las reacciones del comportamiento humano. Al mismo tiempo muchas de inexplicables reacciones
humanas se explican con mucha naturalidad utilizando la hipotesis de la existencia en el ser humano una base muy amplia de
esquemas innatos del comportamiento. Por eso ya a finales del siglo XX los extremos empezaron a eliminarse, y el punto de
vista que el ser humano es un ser en gran parte biologico que nace con una carga no despreciable de los esquemas
predeterminados de conducta empezo a obtener mayor apoyo. Quiza la aportacion mas grande en ello realizo casi hace medio
siglo la ciencia de etologia y las asignaturas que surgieron de ella. La etologia estudia las bases instintivas de la conducta de los
seres vivos mediante el metodo de comparacion del comportamiento de distintas especies entre si. El ser humano para un
etologo es solamente un mamifero erguido, es decir, es uno entre los mamiferos.
Comparando entre si la conducta de los representantes de distintos tipos zoologicos desde los primitivos hasta los superiores,
los cientificos descubren paralelismos sorprendentes que atestiguan los principios de conducta comunes que conciernen a todos
los representantes del reino animal, entre ellos al ser humano. Los metodos parecidos de estudiar el mundo son muy fructiferos
y se utilizan ampliamente en otras ciencias. Por ejemplo los astronomos conocen mejor la estructura interior del Sol que los
geologos la estructura interior de la Tierra. Y es que hay muchos astros y comparandolos entre si se puede entender muchas
cosas. La Tierra es unica y no hay con que compararla. Eso pasa en los estudios del ser humano. Limitandose al estudio de
este mismo nos arriesgamos a limitarnos en su comprension.
Pero no es facil estudiar la etologia. Ademas de las dificultades objetivas que surgen de la enorme influencia de la razon que
enmascara y modifica muchas manifestaciones instintivas, los cientificos chocan con el rechazo del metodo etologico para el ser
humano. A muchos les parece inadmisible e inclusive ofensivo el hecho de comparar la conducta humana con la animal. ?Esto
tiene su explicacion etologica! Se trata de la accion del instinto del aislamiento etologico de las especies, el estudio detallado
del cual sobrepasa los limites de nuestro libro (los que quieran pueden leer el libro de V.Dolnik �el nino desobediente de la
biosfera�). El principio de este instinto se puede expresar con el lema: �Ama al proximo - odia al ajeno�, y �ajenos� en nuestro
caso son los monos, la hostilidad a los cuales se extiende a la tesis del parecido de nuestro comportamiento con su
comportamiento. Aunque la teoria de Darwin pese a todos los intentos (debido a esta hostilidad) hasta hoy dia de refutarla
esta admitida irrevocablemente por la comunidad cientifica, y la mayoria de la gente esta de acuerdo de su procedencia de los
monos, la idea de que uno u otro sentimiento es la voz del instinto provoca en mucha gente protestas airadas que no encuentran
ninguna explicacion racional. Pero la causa de este rechazo esta en el rechazo subconsciente de nuestro parentesco con los
monos. Recuerden eso, mis estimados lectores.
?Que mas puede contar un etologo sobre el ser humano? Mucho. Sobre la agresividad, sobre la naturaleza del poder, sobre
la moralidad innata y las fuerzas motoras del nacionalismo e inclusive sobre las extranezas del amor. Y precisamente de las
extranezas del amor vamos a hablar en este libro.
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Pregunta a la radio de Armenia: ��Qu� contraceptivo hay que utilizar?� Respuesta: �Hay que tomar el agua mineral� Pregunta: ��Cu�ndo, ANTES DE o DESPU�S DE?� Respuesta: �EN VEZ DE� (un chiste viejo) |
Los intentos de la sociedad a ilustrar a los j�venes en materias del sexo, en mi
opini�n, son extremadamente limitados. Ampliamente se aclaran los problemas de
la t�cnica del sexo, contracepci�n y enfermedades. Desde lu ego, hablar sobre la
t�cnica del sexo es muy agradable, pero la mayor�a de las tragedias en el
terreno sexual ocurre no porque SE HACE COMO NO SE DEBE, sino se hace CON QUIEN
NO se debe. No obstante, sobre la elecci�n de la pareja se habla de paso, sin
sistema, con contradicciones, y, gracias a unos argumentos subjetivos y con mera
especulaci�n, poco convincente. Realmente todo se traduce en un consejo de vivir
juntos mucho tiempo, y �beber agua mineral�. Pero la larga vida com�n no es una
garant�a que despu�s todo vaya bien, y, mientras tanto se puede perder
posibilidades, m�s de una, realmente v�lidas.
Durante toda la historia escrita de la humanidad, se consideraba oportuno
guiarse durante la elecci�n de pareja por el sentimiento de amor, y los �ltimos
decenios m�s todav�a, el amor, como conjuro, empez� a contraponerse a las
pasiones moment�neas, consider�ndose una garant�a de infalibilidad de la
elecci�n. Pero hasta el momento no est� demostrado que esta confianza est�
justificada, ya que la diferencia entre el �gran� amor y una breve s impat�a es
meramente cuantitativa, y no calificativa. En vez de esto se explican y se
describen de una manera muy pintoresca las sensaciones que aparecen durante el
estado de enamoramiento, pero la l�gica b�sica queda al margen, o simp lemente
se niega su existencia, y se contempla como algo sobrenatural. Pero no se debe
buscarse misterio donde no lo hay, todas las cosas irracionales del amor en
realidad son muy racionales, l�gicas, y razonables a su manera. Para ver esta
rac ionalidad es necesario solamente pasar a otro sistema de coordenadas, desde
el civilizado al prehist�rico de una manada. M�s abajo tratar� de demostrar como
hacerlo, y demostrar que este paso es correcto. Concretamente, vamos a hablar de
la base instintiva del comportamiento matrimonial del ser humano como especie
biol�gica. El proceso del coito no vamos a examinar. Tampoco nos va a interesar
el SENTIMIENTO en s�, es decir, las sensaciones que experimenta una persona en
amorada, y mecanismos fisiol�gicos de su aparici�n.
Estoy convencido que el saber de toda esta l�gica de ninguna manera va a
empobrecer la percepci�n del amor como los sentimientos m�s maravillosos, as�
como el saber la estructura de una flor no impide al bot�nico a admirar su
belleza, y el saber de las leyes de harmon�a y la estructura de un instrumento
no impide (e, incluso, le ayuda) al m�sico a disfrutar cuando toca una obra
maestra.
Las bases instintivas del comportamiento las estudia una ciencia, etolog�a, pero
pr�cticamente no existen ediciones populares sobre el tema del comportamiento
matrimonial del ser humano, y espero que este art�culo de alg�n modo va a llenar
este vac�o.
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Del quien viene a este mundo su tristeza es comprensible, Debe volver a la inexistencia otra vez� (Omar Khaiam) |
Durante la vida de cualquier ser viviente su material gen�tico paulatinamente est� alter�ndose, se acumulan los fallos, y como resultado de ello el organismo paulatinamente baja sus posibilidades de supervivencia y al fin se muere. No vamos a examinar otras teor�as del envejecimiento, ya que eso sobrepasa los m�rgenes de nuestro tema. El fen�meno de multiplicaci�n de los organismos vivientes conocidos por nosotros consiste en que los descendientes reciben lo s genes pr�cticamente libres de estos fallos acumulados. En caso contrario los hijos heredar�an de sus padres no solamente peculiaridades de la constituci�n corporal, pero tambi�n su edad, y el cambio generacional se extinguir 7;a r�pidamente, y, mejor dicho, ni aparecer�a.
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La multiplicaci�n es mejor hacerla por divisi�n (de la charla de dos amebas). |
La multiplicaci�n vegetativa se limita a la simple divisi�n de la c�lula, pero
la divisi�n de la c�lula es un proceso muy complicado pese a su simplicidad
aparente. El texto gen�tico no solamente se duplica, despu�s de la divisi�n
los cromosomas ingeniosamente se intercambian de distintas partes de las mismas;
y, como resultado, los genes defectuosos se suprimen y no se transmiten a los
descendientes. Solamente despu�s de esto la c�lula se di vide en dos. Pero
existe una posibilidad bastante alta de que todos los ejemplares del gen en los
espirales del cromosoma resulten da�ados, y no habr� posibilidad de disponer de
un gen sin da�os.
Para excluir o bajar substancialmente la incidencia de esta posibilidad, la
naturaleza leg� al proceso sexual. Su principal diferencia del proceso
vegetativo consiste en que se intercambian con sus partes dos juegos gen�ticos
no id� nticos recibidos de dos individuos diferentes, en los cuales
pr�cticamente no hay coincidencia de fallos en los genes. Adem�s, aparece a
posibilidad de combinar en los descendientes caracter�sticas y particularidades
recibidas de los p adres diferentes, que simplifica la adaptaci�n al medio
ambiente.
Es necesario pagar por las ventajas del proceso sexual. El vegetativo es m�s
simple en su realizaci�n, y m�s seguro, por eso muchos seres vivos practican
�ste y aqu�l al mismo tiempo. Normalmente se recurre al proceso sex ual cuando
las condiciones de vida empeoran, cuando se hacen m�s frecuentes los fallos en
los genes, y cuando la necesidad de cambiar algo en la vida se hace cada vez m�s
obvia. Cuando todo est� bien, estos organismos simplemente se du plican.
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No multipliques la naturaleza sin necesidad
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En el proceso sexual deben participar dos individuos distintos, pero no se
deduce de nada que deben ser del sexo DIFERENTE. Los hermafroditas practican la
multiplicaci�n sexual, pero �tienen s�lo un sexo! Cada individuo hermafrodit a
tiene un juego de �rganos sexuales completo, es decir, puede hacer de macho y
hembra con igual �xito, y a veces lo hace al mismo tiempo. Por ejemplo, algunas
especies de caracoles copulan en grupos grandes, uni�ndose en grandes cinta s y
c�rculos.
El hermafroditismo no es malo en absoluto. Es m�s seguro y f�cil que la
diferencia de los sexos. En realidad si todos como norma fu�ramos hermafroditas,
nuestra vida matrimonial se simplificar�a much�simo, pero dif�c ilmente se
empobrecer�a. Juzguen ustedes mismos: adem�s de que las posibilidades de
encontrar al compa�ero se duplicar�an, como m�nimo se simplificar�a todo el
proceso de relacionarse y cortejar. �Por qu� ent onces los seres unisexuales no
reinan sobre la tierra? Aqu� empieza lo m�s interesante para nosotros�
La vida sobre la Tierra apareci� hace unos 3 � 3,5 mil millones de a�os, y al
principio se multiplicaba vegetativamente. El momento del �invento� del m�todo
sexual no se sabe con exactitud, pero los primeros organismos multicelulare s
que aparecieron hace unos 800 millones de a�os ya utilizaban el m�todo sexual,
aunque sea de vez en cuando. Estos organismos que llegaron hasta nuestros
tiempos (caracoles, lombrices, etc.) en su mayor�a son hermafroditas, es decir,
antes aparecieron las especies de un solo sexo. Su reinado acaba en el per�odo
sil�rico (hace unos 400 millones de a�os), y junto con �l se acaba el reinado de
la multiplicaci�n unisexual. Desde aquel entonces reina la difer encia entre los
sexos, esto obviamente aporta algunas ventajas a las especies. �Cu�les?
Una de las ventajas es obvia. Algunos hermafroditas tienen la posibilidad del
coito con ellos mismos, y, a diferencia de los onanistas, tener descendencia.
Desde luego, este incesto llevado al l�mite contradice al sentido del proceso
sexual y deber�a estar prevenido de alg�n modo, ya que esta �multiplicaci�n
sexual� se diferencia poco de la vegetativa. Por otra parte los hermafroditas
reales copulan consigo mismos raramente y por causa muy importante: simplemente
no hay otro individuo en disposici�n. En el caso contrario empiezan a funcionar
algunos mecanismos que excluyen la fertilizaci�n por s� mismo. Desde el
principio la especializaci�n de los sexos es uno de estos mecanismos, pero es
muy es caso para hacer retroceder a los hermafroditas�
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- �Me quieres? - �S�! - �D�nde andan estas abejas?.. |
Despu�s del viejo de Darwin es com�n pensar (aunque en parte en contra de su
opini�n) que la selecci�n natural se basa en la muerte espont�nea y casual de
los seres que no est�n bien adaptados a las condiciones de la v ida. Esta
selecci�n unida a la variabilidad, se nombr� el motor de la evoluci�n. Pero este
m�todo de selecci�n es en absoluto efectivo. El ser humano, al seleccionar
nuevas razas de animales o plantas, act�a con m� ;s resultado, obtiene
resultados en unas generaciones de los animales o plantas seleccionadas, y no en
cientos de a�os. La esencia de esta selecci�n est� en que se escogen con
premeditaci�n los procreadores de las razas iniciales, que tienen las cualidades
necesarias, y, por consiguiente, no permitir la multiplicaci�n de otros
individuos, que no tienen las cualidades necesarias. Matar a los perdedores, en
t�rminos generales, no es necesario. Qu� humano, �n o? Adem�s, a�n queda la
posibilidad de enmendar el �error del juicio�, si tal se produce.
Obviamente, la utilizaci�n por la misma naturaleza de los m�todos de la
selecci�n parecidos es capaz de aumentar bruscamente el tiempo de evoluci�n, y
con ello mejorar la adaptaci�n de las especies a las condiciones variabl es de
la vida. Pero �c�mo la naturaleza pudo realizarlo en la pr�ctica? Para eso se
necesita alg�n Juez para tomar las decisiones acerca de quien es v�lido y quien
no. Lo m�s f�cil es, desde luego, utilizar la hip �tesis del Dios, pero esto
ser�a solo una huida de la respuesta. Es muy aceptable que este Juez no sea solo
uno, lo m�s importante es que los Jueces juzguen m�s o menos de la misma manera.
Hay muchos jueces, y se llaman estos hembras. Precisamente ellas pronuncian el
veredicto sobre qu� macho va a seguir en sus descendientes y el que no. Por eso
este tipo de selecci�n se llama sexual. Se sabe que Darwin le daba mucha imp
ortancia a la selecci�n sexual, pero eso no encontr� por algunas causas una
respuesta merecida entre los dem�s cient�ficos.
�Es posible la selecci�n sexual entre los hermafroditas? Vamos a imaginar un
individuo hermafrodita, al que hay que desechar como semental. Todos le rehusan,
pero este encuentra a otro desgraciado, y� encontrar�n el modo de poners e de
acuerdo. En las criaturas de distinto sexo el macho rehusado no ayudar� a tener
descendencia a otro, tambi�n rehusado, en cambio no existen hembras rehusadas en
el reino animal. Es que basta un s�lo macho para fertilizar a muchas hembras
(las excepciones como de mant� religiosa son escasas), adem�s no conseguir� el
l�mite de su fecundidad. Ya que la cantidad de los machos y las hembras en una
populaci�n es m�s o menos igual, y, por consiguiente, las posibilidades de
fertilizaci�n son muy excesivas, las hembras siempre tienen la posibilidad m�s o
menos amplia de escoger al macho que les fertilice. Esta posibilidad puede ser
enmascarada, pero siembre tiene lugar.
Suprimir con fines de selecci�n a las hembras es muy arriesgado, ya que a sus
hijos que no llegaron nacer no podr�a parir otra hembra, �sta pare cuanto puede
de los suyos, y no puede parir m�s en vez de alguien. El macho es ot ra cosa.
Las cr�as no concebidas por uno gustosamente va a concebir otro macho, y no va a
negarse a ello�
En la pr�ctica eso es as�. El 1/6 de los machos de focas (nutrias del mar)
fertilizan a 5/6 de todas las hembras, y los dem�s deben hacer como si la cosa
no va con ellos. Una desproporci�n m�s grande se ve entre los leone s marinos,
donde un 4% de los machos realiza un 88% de todas las copulaciones! Esto es
t�pico para todas las especies de los animales gregarios. Entre las hembras de
las especies que viven en pareja, con m�s frecuencia entre los p�jar os, es muy
com�n fertilizar a la hembra antes de formar pareja (familia), a veces despu�s
de su formaci�n, pero por otro macho, muchas veces delante del �marido legal�.
Es decir, la pareja se constituye como si fuera para �administrar la casa�, y la
fertilizaci�n se produce absolutamente seg�n las leyes de la manada. Adem�s,
como regla general, nacen m�s machos que hembras (�tanto m�s cuanto peor vive la
especie!). Todo esto deja un espacio para la e lecci�n inclusive entre las
especies que viven estrictamente en parejas. Las plantas, aunque sea dioicas, en
la pr�ctica son incapaces de realizar tal selecci�n, por eso la diferencia total
de los sexos (dioicismo) en el mundo vegetal no se hizo la reinante, y se
conserva, seguramente, como un m�todo de prevenir la autofecundaci�n.
Es decir, la diferencia de los sexos supone en alguna forma clara u oculta
poliginia, y
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Sin los nacidos para arrastrarse � no pueden volar
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Si todos los individuos de una especie van a ser iguales, como las tuercas en
una l�nea de producci�n, entonces todo el ajetreo con la selecci�n no tendr�a
ning�n sentido. Para que la elecci�n tenga sentido, es preci sa una diferencia
necesaria de los individuos de la especie. Desde luego, en cientos y miles de
generaciones se puede formar unas cualidades �ptimas, que aseguren el mayor
grado de supervivencia de cada individuo, es decir, tambi�n de la es pecie en su
totalidad, pero�
Es que las condiciones en las que la especie existe, no son en ning�n modo
estables, y c�mo van a cambiar ma�ana, la naturaleza, pese a toda su as� llamada
�sabidur�a� es incapaz de prever. Precisamente para ello son nece sarios los
individuos de las cualidades que no son �ptimas en condiciones dadas, inclusive
innecesarias, posiblemente nocivas. Pero si las condiciones cambian algunas de
las cualidades pueden venir muy bien. Produciendo tales individuos, la nat
uraleza se arriesga, ya que estos individuos en este momento son menos viables,
pero es necesario arriesgarse, ya que �l quien no se arriesga, no gana. La
naturaleza no conoce otra manera de �predecir� el futuro excepto la b�squeda a
ciegas , aunque suelen atribuirle otras cosas.
�C�mo adem�s minimizar las consecuencias no deseadas de este riesgo? �C�mo hacer
que las consecuencias de estos experimentos ca�ticos, que son en su mayor�a a
destiempo, no hagan peligrar la supervivencia de la especie en su totalidad?
�Es elemental! Es necesario que las hembras no se desv�en del modelo �ptimo, y
los machos sean el objeto del experimento. A los machos inconvenientes se puede
desechar sin miedo, sin temor de que esto pueda acarrear la disminuci 43;n de
las cr�as de toda la populaci�n. Y, al contrario, unos pocos machos prominentes
pueden en un principio convertirse en padres de las cr�as de toda la populaci�n.
Hace mucho han notado que la proporci�n de los machos y las hembras reci�n
nacidas depende fuertemente de las condiciones de la existencia de la especie.
En las condiciones adversas la proporci�n de los machos aumenta, de este modo
aumenta la diversidad, la selecci�n se hace m�s r�pida y m�s cruel, y, por
consiguiente, aumenta la adaptaci�n de la especie a las nuevas condiciones. En
las condiciones favorables aumenta la proporci�n de las hembras, l o que crea
las condiciones de r�pido aumento de la cantidad de la especie.
| Profesor: | �Un buen semental de toro debe realizar hasta doce copulaciones al d�a��. |
| Una voz femenina de la primera fila: | ��Cu�ntas?� |
| Profesor: | Hasta doce copulaciones. |
| Una voz femenina de la primera fila: | �Rep�telo m�s alto para la fila de atr�s� |
| Voz masculina de la fila de atr�s: | �Perdone, �el toro debe realizar estas copulaciones con una vaca o con doce?� |
| Profesor: | �Claro que con doce vacas! |
| Voz masculina de la fila de atr�s: | �Rep�telo m�s alto para la primera fila� |
�Por qu�, si los hombres y las mujeres est�n buscando unos a los otros, no se
pueden encontrar? Eso pasa porque la b�squeda va en direcciones distintas, ya
que ambos tienen un fin distinto de su b�squeda. Adem�s esta b�squeda no es
siempre absolutamente amistosa, y se parece mucho a la conducta de la gente en
el mercado. El vendedor y el comprador tambi�n buscan uno al otro, pero los dos
tratan de sacar el m�ximo provecho para s�, muc has veces sin contemplar las
posibles p�rdidas de otra parte. La naturaleza, desgraciadamente, no es
sentimental�
Como ya se ha dicho, el principio de la divisi�n de los sexos supone que una
peque�a parte de los machos fecunda a la gran mayor�a de las hembras, obligando
a los dem�s machos de esta manera fingir unos solteros empedernidos. E sta
estrategia permite fijar r�pidamente en la descendencia los rasgos �tiles que
aparecen, liberando a las hembras de la reproducci�n de los genes innecesarios.
Para esto es preciso que los machos y las hembras act�en de maneras
esencialmente diferentes en la b�squeda de la pareja matrimonial.
Cualquier macho debe aspirar a cambiar lo m�s frecuente posible a las hembras,
como si fuera �l el portador de los genes �nicos y �tiles. Vamos a imaginar que
en un hombre apareci� de alguna manera el gen de inmunidad, por ejemplo, al
SIDA. Es extremadamente importante propagar este gen con la mayor urgencia lo
m�s ampliamente posible en la populaci�n. Pero �l, canalla, es fiel a una mujer.
�Cu�ntos hijos �sta le podr� dar? Unos 10 , m�ximo 20, pero seg�n las leyes de
la gen�tica este gen recibe s�lo la mitad de la descendencia. �Es un crimen para
la especie! Pero si �l act�a como un sult�n, puede tener unos 1000, como l�mite,
puede ser, hasta 2000 ni�os. Ya es algo. Por eso la opini�n de la sociedad sobre
la infidelidad masculina es muy discreta, este es el programa instintivo, y hay
que decir que desde el punto de vista biol�gico muy sensata. El macho no debe
limitar su expansi�n sexual, para esto existen las hembras.
Es decir, el fin instintivo del comportamiento matrimonial el hombre es
| la cantidad mayor posible de cuerpos femeninos, buenos y diferentes. |
| m�s corazones masculinos, buenos y diversos. |
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En mi hay dos �yo�, dos polos de un planeta Dos personas diferentes, dos enemigos, Cuando uno quiere ir al ballet, Otro va directamente a las carreras� |
El ser humano, como se sabe, pertenece al orden de los primates, especie de HOMO
SAPIENS. El parentesco de clasificaci�n con otros primates se determina con el
mayor o menor grado de similitud del material gen�tico, que e xteriormente se
expresa en el parecido de la constituci�n corporal. Por ejemplo, los genes
humanos y los del chimpanc� coinciden en m�s de 95%. Pero los rasgos que
constituyen la especie no son s�lo los que determinan algunas pec uliaridades de
la estructura de los �rganos, sino el comportamiento, las costumbres (maneras de
cazar, defenderse, rituales matrimoniales y un largo etc�tera).
Como todos los rasgos que determinan la especie se heredan estrictamente (�ya
que son determinantes de la especie!), entonces toda la conducta propia de la
especie tambi�n se hereda. Por ejemplo, la posibilidad de hacer l a muestra
t�pica de los perros de caza se hereda, y est� ligada precisamente a las razas
de caza. Otro ejemplo del reflejo determinado por los instintos es esquivar la
mirada como el reconocimiento de sumisi�n a otro individuo, que es algo
caracter�stico para los primates, incluyendo el ser humano. Los c�nidos (perros,
por ejemplo) en estas situaciones meten la cola entre las piernas. Esta conducta
hereditaria se denomina instintiva, y sus componentes aislados son los i
nstintos. En relaci�n con los programas de conducta instintivos se utiliza
tambi�n el t�rmino �modelo innato de conducta�. Un acto instintivo muy
interesante para nuestro tema, un beso, es una parte del ritual innato de la
conducta ma trimonial de los primates, que surge a partir de los rituales de la
alimentaci�n.
�En qu� medida todo esto est� relacionado con el ser humano? El ser humano tiene
conciencia, leyes, buenas o malas, que en un principio hacen innecesario seguir
los instintos. Pero el ser humano en realidad obtuvo l a apariencia actual y el
uso de la raz�n hace unos 30 � 40 miles de a�os, y la �poca hist�rica dura s�lo
entre 5 y 7 mil a�os. No obstante, la evoluci�n de los primates empez� m�s o
menos en el per 37;odo terciario, hace unos 20 � 30 millones de a�os, y los
instintos tan importantes como la subordinaci�n a la jerarqu�a de la manada en
general existe casi tanto cuanto existe la vida.
Desde luego que en este per�odo de tiempo tan corto los instintos no pueden
desaparecer, ya que se forman paulatinamente y despacio por la selecci�n
natural, as� como los rasgos morfol�gicos, y desaparecen tambi�n muy
despacio. As� que los instintos no cuestionan el hecho de que el ser humano
puede sobrevivir sin ellos, simplemente empiezan a funcionar cuando lo creen
necesario. La motivaci�n instintiva, poco l�gica y poco explicable des de el
punto de vista de la conciencia es muy l�gica y explicable en el sistema de
coordenadas prehist�rica, y cumpl�a su objetivo en aquellos tiempos. Pero en las
circunstancias modernas el comportamiento realizado seg�n los insti ntos en
muchas ocasiones es inadecuado, y nosotros frecuentemente no entendemos porque
el amor llega a ser tan ciego y cruel�
Los instintos de los monos van a vivir en nosotros, mientras pertenezcamos al
orden de los primates, ya que est�n s�lidamente impresos en la memoria gen�tica.
Si la humanidad puede liberarse de algunos genes importan tes de monos y fijarlo
en los genes, en este caso el ser humano va a pertenecer a otro orden, puede ser
inclusive que se separe del orden de los primates. La evoluci�n de la humanidad
exigi� otras formas del modelo de familia distintas al m odelo de la manada
prehist�rica, pero los instintos no desaparecen del subconsciente y siguen
funcionando, aunque puede que su tiempo ya hubiese pasado a la historia.
La conciencia de un individuo no puede sustituir sus programas instintivos, m�s
a�n, �aquella no sospecha de su existencia! La conciencia s�lo puede no
obedecerles en algunas ocasiones, pero en otros casos el in stinto tiende a
hacer lo mismo. El nivel m�s bajo del subconsciente, que son los instintos,
cumple los programas que est�n a su alcance directamente y sin variaciones. Los
programas del nivel medio del subconsciente (tradiciones y costumbr es) pueden
sufrir algunos cambios en el transcurso del tiempo. La conciencia tambi�n
utiliza frecuentemente los programas disponibles de la conducta, pero para la
conciencia estos programas son una informaci�n para reflexionar, la raz� ;n
improvisa sobre el tema de programas que los cumple.
Los instintos nos gobiernan a trav�s de las emociones sin molestarse por la
motivaci�n. El instinto que obliga a una mujer a adornarse, en particular con
maquillaje, no le comunica para qu� es necesario hacerlo, ella simplemente desea
hacerlo. El sentido l�gico de esto est� claro, atraer la atenci�n de los
hombres, pero la mayor�a de las mujeres lo va a negar, diciendo que se maquillan
�para s� mismas�. Pero �los hombres normales no se pintan �para ellos mismos�!
Este programa de conducta los hombres no la tienen en sus instintos. A
prop�sito, a muchos hombres actuales no les agrada el maquillaje en las mujeres,
pero el instinto no lo quiere saber. Adem�s, debemos pr estar atenci�n al hecho
que cuanto menor es el nivel cultural de la mujer, m�s vulgar y colorido es su
maquillaje, ya que los motivos instintivos en este caso no se moderan ni se
corrigen por conciencia.
Las estructuras nerviosas que utilizan los instintos aparecieron en la
antig�edad m�s remota, as� que razonar, analizar algo o inclusive simplemente
extrapolar para �stas es un problema superior a sus fuerzas. E stas estructuras
empiezan a funcionar al coincidir el patr�n esquem�tico y est�tico con unos
rasgos de se�ales exteriores, que casualmente pueden parecer a los que se
necesitan en realidad. Pero c�mo los instintos tienen un a cceso libre y directo
a los centros del cerebro de motivaci�n, son capaces de provocar una SENSACION
de que tienen la raz�n en cualquier cosa. Esta acci�n puede ser comparada
inclusive a la de las drogas. Las ilusiones bajo el efecto de las drogas muchas
veces tambi�n se perciben como una sabidur�a superior. Por eso el amor no tiene
ninguna �sabidur�a�. Existe s�lo la sensaci�n de la sabidur�a. En la realidad el
amor valora el objeto de su elecci�n muy superficialmente, de acuerdo con
un programa gen�tico muy r�gido (a veces torpe) que indica una estrategia de la
selecci�n de la pareja matrimonial. La conciencia no tiene otra opci�n que
empezar a hacer que la respuesta coincida con la pregunta. El ser humano es muy
propenso a hacerlo cuando trata de explicar su conducta motivada por los
instintos.
El panorama general de la conducta humana se complica y se enreda no s�lo porque
tenemos nuestros dos �yo�, sino porque la frontera entre el uno y el otro no es
en absoluto clara, y la motivaci�n instintiva puede entremezc larse con la
motivaci�n razonable. Adem�s, para cada caso el ser humano tiene unos cuantos
programas de conducta que aparecieron en el per�odo del tiempo evolutivo
diferente, y, a veces, son contradictorios.
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La desfachatez es una especie de felicidad
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En el teatro, como en la vida Exige m�s el quien no pag� la entrada |
En ninguna parte hay igualdad de derechos. Los que se indignan por la falta de
igualdad de derechos en nuestra sociedad pueden tranquilizarse con la idea que
en el mundo animal la situaci�n es much�simo peor.
Si a un grupo de ratones darles la comida, pronto se puede notar que los trozos
m�s grandes y mejores se los comen los mismos individuos. Estos individuos
ocupan los mejores sitios para descansar y copulan m�s veces. Otros individuos
se contentan con los restos que quedan despu�s de los primeros, hay otros
individuos m�s que se contentan con lo que queda de los segundos, etc. Es decir,
existe una jerarqu�a en el grupo.
Una magn�fica descripci�n de las relaciones jer�rquicas da V.R.Dolnik en [1], yo
s�lo estoy en desacuerdo con �l en que en el ser humano la jerarqu�a la
constituyen s�lo los hombres (con m�s detalle esto se des cribe m�s abajo).
Se conoce la existencia de esta jerarqu�a entre todos los seres vivientes m�s o
menos gregarios. Hasta las amebas tienen unos indicios de la jerarqu�a. Los
lugares (rangos) en esta jerarqu�a se suelen marcar con las letras del alfabeto
griego, alfa es el individuo de m�s rango, omega � de menos rango. Por otra
parte, esta clasificaci�n no es del todo acertada, en los grupos grandes se
pierde la regularidad de la lista alfab�tica y la clasificaci�n recue rda m�s a
una pir�mide, donde unos cuantos individuos pueden tener pr�cticamente el mismo
rango. A los individuos de alto rango llaman �jerarca�, �dominante�, V.R.Dolnik
tambi�n utiliza el t�rmino �cabecilla�, a veces este t�rmino es m�s
oportuno.
Es obvio que este rango tiene enorme sentido para cada individuo, por eso los
integrantes de un grupo luchan constantemente entre s� para subir su rango, o
conservar el alcanzado. Adem�s cuanto m�s alto es el rango, tanto m�s d ura es
la lucha. A veces un alfa disfruta menos de las alegr�as de la vida que un beta,
ya que no tiene tiempo, �l est� ocupado en la lucha. Pero �l conserva la
posibilidad de quitar cualquier bocado al beta, aunque sea s�lo una posibilidad
te�rica.
El rango que va a ocupar el individuo en el grupo depende de la correlaci�n de
los potenciales de rango de este individuo y de los potenciales de otros
individuos, es decir, un mismo individuo va a tener un rango diferente en dos
grupos distin tos.
�Qu� es el potencial de rango? Es obvio que est� fuertemente unido a la fuerza
f�sica pero �sta no es su determinante sine qua non. Por ejemplo, en las avispas
el potencial de rango se demuestra por los pelillos en las de terminadas partes
del cuerpo. En los gallos el potencial de rango se nota por la altura de la
cresta. La cantidad de pelillos (la altura de la cresta) probablemente s�lo
indica y no determina el potencial, pero los dem�s individuos se gu�an por
estos rasgos, estos rasgos se codifican por los mismos genes que el potencial de
rango. Algo as� pasa en otros animales, pero no todos los animales tienen unos
indicadores tan claros del potencial de rango. Hasta los seres que no son muy
desarrollados (ratones, por ejemplo), la buena fuerza f�sica s�lo permite
escapar de los puestos m�s bajos en la jerarqu�a, pero no garantiza los m�s
altos. Adem�s, cuanto m�s desarrollado es el ser, tanto menos es la correlaci�n
del rango y la fuerza f�sica.
Ya que la conducta jer�rquica la tienen especies muy distintas, entre ellas
(�especialmente!) las primitivas, que pr�cticamente son incapaces de aprender,
se puede asegurar con certeza que la base del potencial de rango se da al indi
viduo al nacer (puede ser, junto con los pelillos o algo parecido). Adem�s, la
conducta espec�fica del rango alto o bajo empieza a manifestarse desde los
primeros d�as de la vida. E decir, la conducta del individuo en una jerarqu� ;a
se regula con los mecanismos innatos, es decir, los instintos.
Viktor Dolnik nombra el potencial de rango �la fuerza de la DESFACHATEZ� (el
famoso psic�logo Vladimir Levi lo nombra la fuerza de la OBSTINACI�N, y es,
posiblemente, m�s claro). Ellos demuestran que el componente decisivo de todo e
l potencial de rango es la SEGURIDAD en su superioridad, posiblemente, y con
mucha frecuencia, esta seguridad no est� reforzada con cualidades reales, y no
est� basada en nada. Realmente, la seguridad en s� mismo de una persona puede
hasta hipnotizar a otra, hasta a s� mismo, sea esta seguridad la del estudiante
ante un examen, un ch�fer ante el polic�a de tr�fico, un gur� ante el creyente,
etc., etc.�
El folklore lo ilustra muy bien. Por ejemplo, un cuento ruso sobre el zorro en
una casita de hielo, y una liebre en una casita de l�ber de tilo. El zorro le
echa a la liebre de su casa, y �sta pide ayuda al lobo y al oso. Pero el pote
ncial del rango del zorro es muy alto, y le temen los dos animales, pese a ser
m�s fuertes. Pero un gallo, a�n con una guada�a, no es m�s peligroso que un oso.
Y el gallo le echa al zorro de la casita de la liebre.
Generalmente un alfa con m�s determinaci�n, m�s constancia y m�s placer de
mantener la lucha es el quien la mantiene entre el grupo, que muchas veces se
convierte en un fin. A un omega esta lucha no le agrada tanto y cede m 5;s
f�cil. Desde aqu� sacamos otro par�metro que influye sobre el potencial de
rango, que es el nivel a que un individuo cede (o, viceversa, de
conflictividad). El nivel de tensi�n de un conflicto aceptable para cada
individuo es t� directamente relacionado con el potencial de rango, y cuanto m�s
bajo es el rango de un individuo tanto menor es la tensi�n del conflicto que le
provoca los sentimientos desagradables.
La cantidad de las vacantes en el Olimpo jer�rquico es limitada por s�, y no
depende del potencial medio de rango del grupo. Dici�ndolo de otra manera, si
vamos a aumentar el potencial de rango de todos no conseguimos aumentar la ca
ntidad de los individuos de mayor rango. Se formar� la misma jerarqu�a, pero m�s
dura y agresiva.
La condescendencia de distintos individuos en el grupo tiene un sentido
biol�gico muy importante, ya que permite bajar la tensi�n de la lucha en el
grupo, y gracias a ello evitar la muerte innecesaria de los individuos del
grupo. En esta sociedad los conflictos, si surgen tales, se limitan a los
vecinos de la jerarqu�a, en vez de conflictos de cada individuo del grupo con
todos. Adem�s, el altruismo de los omegas abre la posibilidad de consolidar los
esfuerzos de todos los individuos del grupo en la lucha de supervivencia, el
echo que tiene una gran importancia para las especies no muy fuertes
f�sicamente. Precisamente esta circunstancia, junto con la muerte excesiva de
los alfas (por ejemplo en los conflictos ent re ellos) frena un crecimiento sin
l�imite del potencial medio de rango en la especie. Sobreviv�an no s�lo los
individuos m�s fuertes, sino los grupos m�s fuertes y con mayor cooperaci�n en
el grupo.
De hecho son posibles dos formas de consolidaci�n del grupo, la �militar� e
�intelectual�. La primera supone una estructura jer�rquica f�rrea de
sometimiento de unos integrantes a otros, junto con una represi�n sin piedad de
lo s subordinados desobedientes. La segunda est� basada en el altruismo, que
supone una ayuda mutua sincera y voluntaria de los individuos del grupo hasta el
sacrificio de s� mismo. Entre las especies que est�n en los niveles m�s b ajos
del desarrollo la primera v�a es, sin duda, la predominante, ya que es la que
surge con m�s naturalidad de los instintos b�sicos, se realiza con m�s seguridad
y no precisa una gran inteligencia. Pero para organizar una condu cta conjunta
muy compleja esta v�a pierde su efectividad. Es obvio que nuestros antepasados
que viv�an en una sabana llena de depredadores peligrosos han pasado la mayor
parte de su evoluci�n por la primera v�a. El altruismo se h izo un fen�meno en
masa solamente cuando el crecimiento del intelecto hizo posible los esquemas
complicados de conducta. A su vez la extensi�n de las formas altruistas de la
conducta hizo m�s complicado el comportamiento humano, y posi bilit� el brusco
aumento de la velocidad de la revoluci�n social que separa al ser humano del
mundo animal. De esta manera los programas altruistas de la conducta aparecieron
en el tiempo evolutivo relativamente tard�o, y no tuvieron tiempo para ser
grabados debidamente en los genes. Por esta raz�n el altruismo, tan necesario
para la humanidad, es necesario transmitir por los m�todos que no son gen�ticos,
los que entendemos como cultura. Pero cuanto m�s fuert e es la base gen�tica del
altruismo tanto m�s alto es el nivel de cultura, si las dem�s condiciones son
iguales.
El potencial de rango puede ser inicial, real y visual. El inicial aparece al
nacer, no es posible ense�arlo y no sufre cambios bajo la influencia del medio
ambiente. El potencial real de rango se determina en su gran parte por herencia,
y e n menor nivel por las condiciones del desarrollo intrauterino. El potencial
real depende fuertemente de las circunstancias. Se determina por el potencial
inicial y las condiciones concretas en las que est� el individuo. Las
condiciones pueden impedir realizarse al potencial innato de rango, como tambi�n
pueden favorecer su total apertura, y hasta potenciarlo. Para los seres humanos
el potencial real de rango por t�rmino medio est� condicionado en su 2/3 por los
rasgos innat os y en su 1/3 por las condiciones del crecimiento y educaci�n.
Pero son datos estad�sticos medios, una persona concreta puede tener una
proporci�n diferente.
Como el potencial de rango lo determinan unos par�metros diferentes, algunos de
ellos no relacionados unos con otros, el aspecto jer�rquico real del individuo
puede ser HETEROGENEO, cuando unos rasgos demuestran un rango alto y otros un r
ango bajo. Por ejemplo, un aspecto descuidado es el rasgo de un rango bajo,
cuando vemos a una persona que viste desaseadamente, normalmente y no sin
fundamento suponemos que es un perdedor que no ha conseguido nada en la vida, es
decir, una persona de un rango bajo. Pero si este individuo empieza a exigir que
le ceden el turno de una manera descarada y agresiva, la mayor�a tiende a
ced�rselo, �admitiendo con ello su rango m�s alto! �Sin embargo la posici�n
social de esta persona puede ser muy baja!
Otro ejemplo. En una canci�n del compositor ruso Dunaevskiy se habla sobre un
... capit�n valiente, que
Se hund�a unas 15 veces
Perec�a entre los tiburones
Pero ni pesta�e�
Aqu� vemos a una persona con una posici�n relativamente alta (�capit�n!), que sabe luchar, es decir, tiene un rango potencial alto. Por lo dem�s aqu� se puede tambi�n se�alar una baja primariedad de nue stro h�roe, un fen�meno del cual hablaremos despu�s. C�mo esta persona se comporta con las mujeres:
...Se sonrojaba unas 15 veces
Tartamudeaba y palidec�a
Pero nunca se atrevi� a sonre�r
�Es un comportamiento muy caracter�stico de un individuo de rango bajo� Al mismo
tiempo existen muchos hombres que son muy valientes con las mujeres, pero ceden
y son muy cobardes en las condiciones cuando se necesita luchar de verd ad. De
la heterogeneidad del potencial de rango sale la noci�n del potencial de rango
visual, que es el grupo de rasgos se�aladores, posiblemente de segundo orden,
pero que se expresan lo bastante claro para que los instintos de otros indiv
iduos empiecen a funcionar. Un ejemplo muy bueno del rango visual es un gallo de
rango bajo con la cresta aumentada con un trozo de la cresta artificial. A este
gallo todos los dem�s gallos lo perciben como uno de rango alto, pero si
quitarle la cresta artificial, otra vez caer� en la jerarqu�a. Un ejemplo m�s,
la persona que sufre el narcisismo (enamoramiento en s� mismo) puede dar la
impresi�n de ser del rango alto. Pero junto con ello puede no tener en absolut o
la capacidad de luchar por su lugar bajo el sol, que es la esencia de un rango
alto. Viceversa, una persona ben�vola, hasta la que tiene �xito en la vida,
puede dar la impresi�n de ser de bajo rango.
Adem�s, distintos individuos pueden dar distintas impresiones sobre su rango
potencial, es decir, la sensibilidad e los distintos individuos a los rasgos que
forman el patr�n del aspecto del individuo puede ser diferente. El rango real
puede coincidir con el visual o puede no coincidir. Eso pasa porque, como se ha
dicho ya, las estructuras nerviosas que realizan los modelos instintivos de
comportamiento aparecieron en la remota antig�edad, su estructura es
relativamente senci lla y su reacci�n a las condiciones es muy superficial,
esquem�tica. El individuo puede ser del rango real bajo, pero tener uno o dos
rasgos del rango alto. Estos dos rasgos pueden tener una influencia sobre
alguien, a pesar de su potenci al de rango bajo. Desgraciadamente los programas
instintivos alcanzan con grandes fallos inclusive sus objetivos prehist�ricos,
debido a sus mecanismos primitivos.
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�C�mo se distingue la l�gica f�rrea de la l�gica femenina? La femenina no se oxida� |
A diferencia de los dem�s animales los seres humanos cada uno en medida
diferente est�n influidos por sus instintos. Si alguna persona no est� influida
por sus instintos, vive s�lo gui�ndose por la raz�n, �sta no es en absoluto
primativa (en la vida real este tipo no se da). Otra, la que vive absorta en sus
sentimientos, es decir, es absolutamente influida por sus instintos, es
absolutamente primativa (y estos a veces s� se dan en la vida real). D.Zaray
skiy introduce la noci�n �fuerza del modelo�, que es un indicador de la
capacidad de un programa de conducta dominar entre los similares. Es que para
una misma situaci�n el cerebro tiene normalmente unos cuantos programas de
conducta, entre los cuales hay innatos, as� como los adquiridos, y cual de los
programas va a realizarse depende, en la igualdad de condiciones, de la fuerza
de cada uno de los modelos de la conducta. primariedad, por lo tanto, es el
nivel del dominio (la fuer za) de los modelos instintivos en relaci�n con los
programas de la raz�n.
La conducta no primativa se puede ver en muchos animales superiores, sus
manifestaciones m�s o menos importantes se ven en los primates, pero solo el ser
humano tiene este tipo de conducta como un fen�meno relativamente general.
La noci�n de primariedad no es en absoluto igual a la noci�n de la cultura,
�sta, con reservas, es algo derivado de la primariedad. Entre la gente que
pertenece al arte, aunque tengan una cultura y honradez muy altos, predominan p
ersonas con alta primariedad, esta gente vive en el mundo de los sentimientos.
Aunque la noci�n de �cultura� se entiende intuitivamente sin darle definiciones,
es muy dif�cil explicarlo de una manera m�s o menos rigurosa. Solamente est�
bastante claro que la cultura es un producto de educaci�n y ense �anza en el
amplio sentido de las palabras, primariedad es algo innato. En una persona
educada la motivaci�n prehist�rica est� oprimida por la educaci�n y sustituida
por leyes y costumbres de la sociedad. Pero esta motivaci �n puede manifestarse
en los casos cuando las leyes o costumbres no determinan r�gidamente la
motivaci�n, dejando paso a alguna libertad, bajo la acci�n del alcohol, de las
emociones muy fuertes. Estas manifestaciones son tanto m �s fuertes y
frecuentes, cuanto m�s alta es la primariedad. La discusi�n antigua entre los
f�sicos y l�ricos era, realmente, una discusi�n de primariedad.
La primariedad se correlaciona con m�s probabilidad con las emociones y no con
la cultura. Los programas instintivos que detectan la coincidencia de los rasgos
interiores de se�ales con algunos factores del ambiente exterior hacen surgi r
las emociones adecuadas, y la persona de alta primariedad les obedece
gustosamente. La persona de la primariedad baja, aunque siente las mismas
emociones, es capaz de actuar contrariamente a estos.
El nivel de la primariedad, as� como el potencial de rango est�n determinados
b�sicamente por los genes y las condiciones del desarrollo intrauterino. Este se
cambia muy poco durante la educaci�n y ense�anza, pero puede i nfluir a la
capacidad de uno de ser educado y recibir distintos tipos de la ense�anza. A
veces una persona con estudios cient�ficos muy serios puede no fiarse de sus
conocimientos en la vida cotidiana, fi�ndose m�s de sus sentimie ntos. Y
viceversa. Una persona muy poco primativa vive como si estuviera fuera de la
jerarqu�a prehist�rica, una persona altamente primativa es muy sensible al rango
de los dem�s. Cualquier indicio por la parte de los dem�s de condescendencia una
persona altamente primativa la toma como una se�al para empezar un ataque
jer�rquico, un encuentro con alguien (o algo) que lo supera le provoca una
par�lisis de la voluntad y un servilismo bajo.
Cuanto m�s alta es la primariedad innata de una persona, tantos m�s esfuerzos
pedag�gicos se necesita para educarlo como una persona culta, y en la generaci�n
siguiente todo se repite. Esta persona culta, la cultura de la cual se consigui�
s�lo gracias a unos enormes esfuerzos pedag�gicos, puede tener unos hijos
absolutamente incultos, ya que la base es la misma. El ni�o reci�n nacido no
tiene, desde luego, la raz�n, y vive, gui�ndose por los instintos pese al nivel
de la primariedad innata, pero este nivel empieza a manifestarse muy r�pido. Un
matiz muy importante consiste en que la primariedad no es una se�al de la
fuerza o debilidad del intelecto, sino es el grado de la confianza de una
persona en su raz�n en situaciones pr�cticas. Un cient�fico de alta primariedad
y, al mismo tiempo, de alto nivel de intelecto puede combinar felizmente los
conocimientos cient�ficos muy altos y una fe sincera qu e surge del instinto de
subordinaci�n al alfa.
Como ya se dijo, las mujeres se gu�an m�s por su intuici�n y sentimientos que
por los razonamientos l�gicos, lo que forma parte de as� llamada l�gica
femenina. Es decir, entre las mujeres hay m�s proporci�n de personas altamente
primativas. Es consabido que las chicas estudian en las escuelas y otras
instituciones de ense�anza, inclusive t�cnicas, mejor que los chicos. Durante
estos estudios no s�lo se da la teor�a, sino se plantea n problemas pr�cticos,
se hacen trabajos en el laboratorio, etc. Las chicas lo hacen todo mejor que los
chicos. Pero cuando toca emplear estos estudios de verdad, en la pr�ctica,
entonces� esta idea ni se cruza por la cabeza.
El echo de que las mujeres son m�s creyentes est� condicionado por una
primariedad m�s alta, ya que un rango m�s alto que Dios no puede haber, pero no
tiene ninguna importancia si existe o no�
Desde luego el ser humano como un ser gregario es multifac�tico, y no se puede
encasillarlo s�lo en el espacio de estas tres dimensiones, como son la
primariedad alta o baja, alfa u omega y una cultura alta o baja. Pero los
acontecimien tos m�s interesantes para nuestro tema se desarrollan precisamente
en este espacio. Tambi�n hay que subrayar que la primariedad es una noci�n
generalizadora, que muestra la fuerza media de todos los programas de la
conducta. Pero hay muchos programas que la determinan, entre estos hay unos
programas contradictorios, y cada uno tiene una fuerza diferente, lo que enreda
m�s el cuadro.
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Una mujer es una hembra que tiene un hombre. Un hombre es un macho que tiene dinero. |
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Qu� pena que los generales se casan cuando a�n son tenientes� |
Un proceso tan importante para cualquier ser viviente como la multiplicaci�n
desde luego no puede quedarse fuera del control de los instintos. Por
consiguiente el amor que es un sentimiento m�s fuerte, es la voz de aquel
instinto prehis t�rico, que obliga a aparearse con el individuo mejor posible
del sexo opuesto.
�Cu�les son los criterios que hacen preferir unos a otros? Es innecesario
demostrar que estos criterios se conservaron sin cambios desde los tiempos de la
manada prehist�rica, cuando se formaron dichos instintos. Se puede decir que
durante su formaci�n los instintos han �hecho una foto� de la situaci�n de
entonces, y siguen gui�ndose por esta �foto� mientras excite la especie. Los
instintos, pues, permiten escoger a la mejor pareja, desde el punto de vista
prehis t�rico. La se�al m�s f�cil y m�s evidente es el alto rango en la
jerarqu�a prehist�rica. Es obvio que el rango es un �ndice visual superficial de
la preferencia, pero es dif�cil inclusive suponer la exis tencia de algo mejor
en la naturaleza, que no es razonable. El atractivo exterior (belleza) es mucho
menos segura en este sentido. En general entre todos los animales la cantidad de
apareamientos es un �ndice cuantitativo muy f�cil y preci so del rango de macho
en la jerarqu�a. Para las hembras esta dependencia del rango de la cantidad es
muy d�bil, y con m�s probabilidad es inversa.
Se cree que el alfa simplemente le quita la hembra al beta (gama�), como le
quita la comida, pero las reglas del comportamiento las cumplen todos los
integrantes del grupo, las hembras inclusive. Eso significa que no es necesario
quitar a alguien la hembra, ella misma prefiere al macho de alto rango
obedeciendo al programa instintivo. No en vano las mujeres hablando de un novio
perfecto, utilizan la palabra �pr�ncipe�. Ser un pr�ncipe verdadero no es un
trabajo para los plebeyos, e s, generalmente, un candidato verdadero a ser un
rey.
Desde luego esta no es la �nica tendencia. Existe tambi�n el �instinto de
preferencia de la sangre fresca�, que se manifiesta como la curiosidad sexual.
El fin de este instinto es impedir el incesto que es inevitable en los grupos
aisla dos. De acuerdo con este instinto la preferencia puede darse, con la
igualdad de las dem�s condiciones, a una pareja nueva y poco corriente, mejor si
esta no entra en el grupo. Este instinto es muy notable entre los machos, ya que
concuerda con el principio de la expansi�n sexual del macho. Es m�s limitado en
el comportamiento de las hembras. Entre las limitaciones obligatoriamente est�
el potencial de rango del �hu�sped� que debe ser no menor de un cierto m�nimo.
Desde luego estas tendencias est�n matizadas por los gustos y simpat�as
personales.
Es importante tambi�n subrayar que un rango alto no le da al macho las GARANT�AS
de acceso a una determinada hembra, pero es un factor que hace M�S PROBABLE este
acontecimiento. Adem�s, el grado de correlaci�n del atractivo sexual del macho y
su rango es diferente en diferentes especies, y no es en absoluto lineal, ya que
los machos de las capas m�s altas de los rangos pueden diferenciarse poco en el
nivel de atractivo para las hembras, por eso el dominante debe ahu yentar �l
mismo a los subdominantes de la hembra. Pero desde la mitad de la jerarqu�a y
m�s abajo (es distinto para las distintas especies) el atractivo sexual de los
machos cae a tal nivel que el macho dominante puede no preocuparse, ya que a
este macho las hembras con gran probabilidad no dejen acercarse a ellas.
To the Spanish reader:
Perm�tanme decir dos palabras sobre un personaje tan caracter�stico de os
chistes rusos como teniente Rzhevskiy. El teniente era h�sar. Los h�sares
era la �lite del ejercito ruso en el siglo 19. A los h�sares admit�an solo a
los hombres altos, esbeltos y bien parecidos. Adem�s ten�an un uniforme muy
bonito. Todo esto los hac�a muy populares entre las mujeres. Tanto que
pronto la palabra h�sar se convirti� en sin�nimo de don Juan. El teniente
Rzevskiy corresponde perfectamente a esta imagen. Adem&�s de tener un �xito
enorme entre las mujeres, destacaban su seguridad en s� mismo, vulgaridad y
zafiedad, de los que no ten�a verg�enza absoluta. Por ejemplo, otro chiste
sobre el teneiente Rzhevskiy:
Una vez el teniente bailaba con Natalia Rostova, una joven arist�crata. De repente Natalia le dijo al teniente: - Me siento un poquito mareada. Me aceeerccar� a la ventana a tomar aire fresco. - Vale, vete a tirar pedos, pero vuelveee rr�pido. El corneta es el personaje delicado de los chistes. |
Un chiste viejo, pero muy ilustrativo para el tema:
Al teniente Rzevskiy le pregunta el corneta Obolenskiy:
�Se�or teniente! D�game, �c�mo es que las mujeres caen tan r�pido en sus
brazos?
- No tiene ning�n misterio. Me acerco a una y le digo: �Madam, perm�tame
follarla�.
- �Pero se�or! La respuesta a tama�a vulgaridad puede ser una bofetada�
Puede ser una bofetada� Pero yo siempre me las follo.
Supongamos que el corneta act�a seg�n el consejo del teniente. �Y? Desde luego,
va a recibir bofetadas. Pero del texto del chiste no se deduce que el corneta es
menos atractivo que el teniente, m�s todav�a, �est� claro que es m�s educado y
honrado! Supongamos tambi�n que la proposici�n del teniente se hace usando las
expresiones m�s finas y delicadas. �Se lo negaran? Desde luego que no, es mucho
m� s probable que estar�n de acuerdo. �Y si el corneta hiciese la proposici�n
usando las mismas expresiones? Puede ser que no reciba una bofetada, pero el fin
ser� el mismo, aunque le van a traer como un dominguillo, y con mucho gus to.
M�s todav�a, van a burlarse de �l. Es decir,
| para una mujer no tiene gran importancia C�MO se hace una proposici�n, sino QUI�N la hace |
|
Estoy luchando, exprimo de m� al canalla �Oh, mi destino inquieto! Temo un error, puede que sea Que exprimo de m� el �yo� incorrecto |
A�n en los tiempos de la existencia de la URSS en las universidades de Leningrado se realiz� una encuesta de investigaci�n. A los estudiantes les preguntaron a qui�n ellos quisieran tener como c�nyuge, y, al mismo tiempo, se investigaba qui�n les gustaba realmente. Los resultados se distribuyeron de la siguiente manera (ver tablas 1, 2):
| Chica popular | Esposa deseada | ||
|---|---|---|---|
| 1 | Guapa | Honesta, justa | +16 |
| 2 | Alegre | Alegre | 0 |
| 3 | Le gusta bailar | Trabajadora | +7 |
| 4 | Con sentido de humor | Sabe controlarse | +11 |
| 5 | Valiente | En�rgica | +2 |
| 6 | Inteligente | Le gusta su trabajo | +8 |
| 7 | Tiende ayudar a los dem�s | ||
| 8 | En�rgica | ||
| 9 | Tiende a ayudar a los dem�s | -2 | |
| 10 | Trabajadora | Inteligente | -4 |
| 11 | Con sentido de humor | -7 | |
| 12 | Tiene fuerte voluntad | Tiene fuerte voluntad | 0 |
| 13 | Guapa | -12 | |
| 14 | Le gusta su trabajo | Valiente | -9 |
| 15 | Sabe controlarse | Le gusta bailar | -12 |
| 16 | Honesta, justa | Alta | +1 |
| 17 | Alta | ||
| El chico popular | Marido deseado | ||
|---|---|---|---|
| 1 | En�rgico | Trabajador | +13 |
| 2 | Alegre | Honesto, justo | +11 |
| 3 | Guapo | Inteligente | +5 |
| 4 | Le gusta bailar | Sabe controlarse | +12 |
| 5 | Alto | Valiente | +6 |
| 6 | Con sentido de humor | Con voluntad | +4 |
| 7 | Tiende a ayudar a los dem�s | Alegre | -5 |
| 8 | Inteligente | Le gusta su trabajo | +5 |
| 9 | Honesto, justo | Tiende a ayudar a los dem�s | -2 |
| 10 | Con voluntad | ||
| 11 | Valiente | En�rgico | -10 |
| 12 | |||
| 13 | Le gusta su trabajo | ||
| 14 | Trabajador | Con sentido de humor | -8 |
| 15 | Le gusta bailar | -11 | |
| 16 | Sabe controlarse | Alto | -11 |
| 17 | Guapo | -14 | |
| |
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Nuestra conciencia est� condicionada por 3 cosas: La existencia, los golpes y el alcohol |
Durante la encuesta arriba mencionada se demostr� tambi�n que las chicas
deseaban un marido abstemio, pero en la pr�ctica este rasgo no daba ninguna
ventaja al joven ante los bebedores, m�s todav�a, provocaba cierta sospech a. El
alcohol suprime las expresiones sublimes de la raz�n, da al aspecto del ser
humano una cierta similitud con el animal, que tanto les gusta a los instintos
primitivos. Adem�s ustedes pod�an notar que frecuentemente esta decisi 43;n tan
importante para nuestro destino (y el destino de toda la humanidad) se toma bajo
los efectos del alcohol. Y, en general, que estrechamente est�n ligados el
alcohol y los sexos. �Existe el amor sin champan?
Los experimentos sobre los animales nos dan es siguiente resultado:
| �El alcohol aumenta el rango bajo y baja el alto! |
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Del sue�o de la raz�n nacen los monstruos
|
Es obvio que los padres en su gran mayor�a son los �tenientes�,
independientemente si el acto ocurri� en un matrimonio o no. Si el ni�o
concebido fuera del matrimonio crece en una familia con los dos padres (con el
padrastro que a v eces no sabe que lo es), la gente muchas veces nota su
�rebeld�a�. Tambi�n es sabido que los ni�os que crecen fuera del matrimonio
muchas veces frecuentan compa��as criminales. Normalmente con ese eufemismo se
denomina la im posibilidad de manejarlo con los m�todos civilizados, que es un
�ndice de su alto potencial de rango.
Seg�n la tradici�n esta �rebeld�a� o criminalidad del ni�o se achacan a las
dificultades de educar al ni�o en tales condiciones. Desde luego, estas
dificultades existen, pero un ps�quico espec�fico de alto rango y de alta
primariedad no las forman estas dificultades. Aqu� juega su papel la herencia.
D�ganme, �el hombre que hab�a dejado a una mujer embarazada, es honrado? No
mucho, como m�nimo. Aunque los machos en la manada prehi st�rica actuaban s�lo
de esta manera. �Tienen derecho pasar como herencia las cualidades que
determinan su poca honradez?
Les voy a recordar que el potencial inicial del rango es algo innato, se ve muy
bien ya en los beb�s de pecho. La primariedad innata alta o baja se ver� m�s
tarde. Como ya se dijo, cuanto m�s alta es la primariedad del ni 41;o, tanto
m�s esfuerzo pedag�gico se necesita para que crezca como una persona educada.
Tambi�n es importante que el pedagogo tenga un potencial de rango no m�s bajo
que el ni�o (generalmente dicen: �que el maestro tenga au toridad sobre el
ni�o�), si eso no es as�, todos los esfuerzos pedag�gicos van a fracasar.
Las investigaciones sobre los gemelos, que fueron separados cuando eran beb�s
demuestran que el papel de la herencia en la pedagog�a determinantemente se
rebaja. Esta acci�n de rebajar el papel de la herencia en la pedagog�a mu ndial,
especialmente marxista, asciende a las creencias ut�picas e idealistas de los
humanistas del pasado, antecesores del marxismo.
Se puede considerar demostrado que la benevolencia, o sus componentes
principales se determinan gen�ticamente. El ser humano seleccion� al perro,
escogiendo para la reproducci�n a las cr�as m�s amistosas del lobo.
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�Qu� es el amante?? - Es lo mismo que el marido, pero �l no debe fregar la vajilla.
Todas las enfermedades las provocan los nervios. |
Aqu� no vamos a describir al amante como una fuente de los bienes materiales,
pero vamos a ver al amante como el medio de satisfacci�n sexual de la mujer.
Est� demostrado que a cualquier mujer desde el punto de vista fisiol�gico puede
satisfacer cualquier hombre (si no tomamos en cuenta las patolog�as org�nicas
como la total ausencia de los genitales), y en su mayor�a los cas os e
insatisfacci�n se encuentran en la psique. Es suficiente mencionar que la
mayor�a de estas mujeres insatisfechas reciben la satisfacci�n sexual en la
masturbaci�n. A una mujer la satisface no un pene, sino el HOMBRE. Adem�s,
no tanto el cuerpo f�sico cuanto la IMAGEN que se corresponde con algunos
criterios. Si esta imagen corresponde a estos criterios en una medida
suficiente, la mujer empieza a tener una �sintonizaci�n� con este hombre,
posiblemente im aginario. Esta �sintonizaci�n� puede tener car�cter de
enamoramiento, inter�s, curiosidad, embellesamiento, y dios sabe qu� m�s� Sin
esto la satisfacci�n es problem�tica, m�s todav�a para las mujeres de
primariedad alta. Pero si unas mujeres f�cilmente sintonizan con cualquier
hombre, otras lo pueden hacer solo con uno de varias centenas de hombres. Es
obvio que las primeras tienen el potencial de rango bajo y/o una primariedad
baja, y las o tras tienen un potencial de rango alto, y �sintonizan� con m�s
frecuencia con los hombres cuyo potencial de rango no es m�s bajo que el suyo
propio, y el comportamiento se corresponde a los rituales matrimoniales
prehist�ricos. Los cas os cuando el marido no puede satisfacer a la mujer, pero
satisface el acto de violaci�n lo demuestra claramente, ya que la violaci�n
normalmente se realiza de modo absolutamente animal, como lo hac�an en la manada
prehist�rica los machos de alto rango. Este fen�meno no es una de las �ltimas
causas de que las mujeres violadas no siempre hacen denuncia a la polic�a, �a
veces pasa que ellas defienden a los violadores! Al casarse seg�n lo que dictaba
la raz�n esta mujer a veces queda insatisfecha, por lo menos al principio,
mientras no aparece una costumbre hacia este hombre. Cuando se adaptan, empiezan
a quererse.
�Usted quiere obligar al marido lavar la ropa, lavar los suelos, criar a los
ni�os, etc.? Pero �se ocupaban los machos de alto rango en una manada
prehist�rica de estos labores despreciables? Si usted conseguir� obligarlo (que
es poco probable, ya que �l no tiene estas inclinaciones por si mismo), entonces
su raz�n va a estar satisfecha alg�n tiempo. Pero su �yo� prehist�rico va a
notar que el rango de este macho baj� y usted querr� tener un amante.
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Ten�a cuarenta apellidos Ten�a siete pasaportes Me amaban setenta mujeres Ten�a doscientos enemigos� |
En la prensa, as� como en las conversaciones informales se puede o�r
frecuentemente la opini�n de que en la soledad de las mujeres es culpable la
carencia de los hombres. �Pero el hecho real es que nacen m�s ni� ;os que ni�as!
Por los resultados del censo de Rusia se ve que los hombres predominan en
cantidad hasta 35 a�os, de 35 a 45 hay un equilibrio de los sexos, y despu�s
claramente predominan las mujeres. El hecho de que en la MEDIA las mujeres
predominan, enga�a la sociedad, las mujeres de 50 a 70 a�os (que realmente
predominan) ya no tienen ning�n inter�s como parejas sexuales y matrimoniales.
En la edad reproductiva predominan los hombres. Esto significa que la mujer
media tiene la elecci�n durante todo el per�odo reproductivo, lo que obviamente
tiene un sentido biol�gico muy profundo.
Creo que aqu� tiene lugar una selecci�n contemplativa muy fuerte, ya que las
mujeres frecuentemente y sin especial reparo cuentan sus problemas con el
matrimonio, pero para los hombres estos problemas siempre eran algo
inconfesable, y po r esta causa son callados. El quien no llora, no mama� La
carencia de los hombres pudo tener lugar si una mujer estuviera casada con unos
cuantos hombres, aunque sea no oficialmente. Entonces las otras no tendr�an
ninguno. En la pr�ctica las mujeres son propensas de formar unos harenes
secretos de los hombres casados de alto rango, y frecuentemente demuestran tal
fidelidad envidiosa, que otros hombres, inclusive libres, no tienen nada que
hacer. �Y estas mujeres se consideran so lteras! Pero, como existe la misma
cantidad de hombres y mujeres (un par de por cientos no son importantes, y aqu�
se ve una clara ventaja de las mujeres), entonces por la ley de �vasos
comunicantes� cuantas m�s mujeres hay en el har�n de un hombre, tantos m�s
hombres deben hacer de solteros empedernidos. El hombre que es amante de una
mujer casada, por regla general est� casado y nunca les es fiel a las dos para
que las dem�s mujeres no tengan ninguna esperanza.
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Los estudios de la conducta matrimonial de los animales demuestran a que se debe
distinguir la familia como una comunidad de administraci�n, y el grupo de
individuos formado para copular. En la pr�ctica estos dos papeles del grupo
muchas veces coinciden, lo que no significa que no puede darse otra cosa.
Por ejemplo las especies en las que un progenitor puede sacar adelante a las
cr�as la familia se forma como una unidad de administrar la casa monoparental,
de este progenitor y las cr�as. Es decir, la uni�n de la hembra y el macho e n
este caso tiene como fin exclusivamente la c�pula, y con la vida familiar (en
nuestro modo de ver las cosas) no tiene ninguna relaci�n. Lo mismo se puede
decir de las especies que practican la estrategia R de multiplicaci�n, cuando l
os padres no cuidan a su descendencia en absoluto. Esto es un polo del mundo
matrimonial.
Para otras especies la crianza de la descendencia ya no puede llevarse a cabo
sin una ayuda externa, y hay una raz�n para obligar al otro progenitor a cumplir
con esta tarea. Las especies de la organizaci�n estricta de pareja (por ejempl
o, los p�jaros, especialmente las especies que tienen pollos) representan el
otro polo del mundo matrimonial. Aqu� la c�pula y la crianza de la descendencia
parecen ser algo naturalmente indivisible. Pero como ya se dijo, en estas fa
milias los �c�nyuges� no siempre demuestran una fidelidad copulativa. Entre los
p�jaros, por ejemplo, hasta una cuarta parte puede no ser gen�ticamente hijos de
los �maridos legales�, aunque llevando a cabo las cosas de casa estas pare jas
parecen id�licas.
Sin embargo, el otro progenitor no es el �nico ayudante en estos menesteres. Se
puede pedir ayuda a las abuelas, hermanas, formar algo parecido a un jard�n de
infancia, etc., etc.� Por ejemplo, una liebre amamanta cualquier cr�a qu e
encuentre, sin prestar atenci�n al parentezco. �Qu� es lo mejor? Si el
progenitor �principal� (es decir, el que hace el trabajo principal de criar la
descendencia, con m�s frecuencia es la hembra, pero a veces puede ser el mach o)
necesita solo una ayuda adicional, que no tiene una importancia vital, se
prefiere la ayuda de todo el grupo en general. As�, por ejemplo, act�an muchos
de los caninos. Pero si la ayuda requerida es casi un sacrificio personal, esta
v �a es poco fiable. Aqu� se necesita la �fidelidad personal�.
�C�mo se arreglaban nuestros antepasados? �El progenitor principal� era
obviamente la hembra. Tambi�n es obvio que no todas las abuelas sobreviv�an
hasta el nacimiento de sus nietos, las hermanas ten�an sus hijos, y tambi �n sin
lugar a dudas las mujeres son peores cazadoras que los hombres. Al mismo tiempo
el ni�o o el feto, privado de la alimentaci�n que conten�a prote�nas, pod�a
sufrir un marasmo alimentario. En estas condiciones la a yuda por parte de los
hombres debe tener un car�cter primordial, aunque sin excluir la ayuda adicional
de otros miembros del grupo.
Una caracter�stica de los hominidos es la total ausencia de los programas
instintivos del cuidado por los machos a las cr�as peque�as, as� como de las
hembras fuera del estado de celo. Cuando nuestros antepasados no se distingu �an
de los monos ordinarios, eso no ten�a importancia, las hembras se las arreglaban
solas o con una peque�a ayuda de las abuelas. Pero cuando nuestros antepasados
se irguieron, y el tama�o de sus cerebros aument� (junto con el aumento de la
inteligencia), las hembras ya no pod�an hacer todo ellas solas. Es que por una
parte la cabeza del feto aument�, y por otra la postura erguida estrech� la
pelvis de la mujer prehist�rica. Esto dificult� el p arto hasta tal punto que
desde el punto de vista de biolog�a general el ni�o deb�a nacer muy inmaduro, es
decir, absolutamente desvalido. Por una tercera parte el aumento de la
inteligencia supone que el per�odo de la formaci� ;n y ense�anza del cerebro se
alarga, es decir, se alarga la ni�ez, y con eso el per�odo cuando el ni�o es
desvalido. Realmente el per�odo de la ni�ez del ser humano en relaci�n con este
per�odo de cualquier an imal es la m�s largo, la ni�ez ocupa una cuarta � quinta
parte de nuestra vida. La ni�ez de nuestros antepasados era, desde luego, un
poco m�s corta. Si un ni�o actual es pr�cticamente desvalido m�s o menos ha sta
unos 6 a�os, en el HOMO ERECTUS este per�odo ocupaba unos 2 a�os, que es un
tiempo bastante largo.
Es decir, lo que tenemos es que el ni�o y la madre necesitan unos cuidados
largos y bastante atentos, la formaci�n de un cerebro inteligente necesita una
alimentaci�n proteica (carne), que una madre, amarrada por las cuatro extremida
des por un ni�o desvalido no pod�a conseguir, y el macho no ten�a un instinto de
cuidarla. El intelecto que pod�a tomar una decisi�n razonable, est� en un estado
primitivo, y a�n no es capaz a hacer tales decisione s. �Qu� hacer?
Como todos los programas instintivos no pueden aparecer de nada, hay que
examinar de que actos instintivos pueden surgir los instintos del cuidado de la
hembra y las cr�as entre los hombres prehist�ricos. �Qu� puede ser la base de
creaci�n del instinto de paternidad? La v�a m�s real es a trav�s del afecto
sexual. �Pero para crearla existe una barrera muy importante! Es que la
actividad sexual de las hembras (y muchas veces de los machos) entre la mayor�a
de las especies tiene un car�cter claramente c�clico. �El celo dura s�lo un par
de d�as al a�o, fuera de este per�odo las hembras de estas especies son
absolutamente incapaces de copular! Y al mismo ti empo esta v�a es la m�s
efectiva, ya que el afecto sexual es uno de los m�s fuertes. Casi la �nica
soluci�n de este problema es el aumento de los l�mites del celo (mejor dicho, el
aumento de los l�mites de la capaci dad de la hembra a copular
independientemente de la posibilidad de fecundaci�n), y ocultar los indicios
exteriores del momento de ovulaci�n (con m�s detalle � ver 2). Realmente, la
mujer es �nica en la naturaleza por su capacidad de copular el a�o entero. Si la
capacidad de copular el a�o entero de los machos es un rasgo bastante frecuente,
la regla existe s�lo entre las hembras de la especie de HOMO SAPIENS, nadie m�s
la tiene.
�As� la hembra ya tiene algo para proponer al macho! El macho de esta manera ya
tiene un est�mulo para alimentarla durante todo el per�odo reproductivo (y otras
formas de cuidarla), pero puede no tenerse en cuenta la fertilizac i�n de esta
hembra. Mejor dicho, el macho seg�n el principio de su expansi�n sexual sin
l�mites tiende a fertilizar el n�mero m�ximo de las hembras, y
subconscientemente est� interesado en que la hembra se quede pre �ada. M�s si
tener en cuenta que la �pensi�n alimenticia� se pagaba no por la cantidad de los
ni�os, sino por la cantidad de las c�pulas. La hembra prehist�rica necesitaba
una c�pula al a�o para concebir, y n o de cualquiera, sino del m�s sano y de
alto rango. �Pero qui�n le va a dar de comer?
Un sost�n de la familia de alto rango es un sue�o, pero este sue�o es poco real.
No es mal cazador (tambi�n a cuesta de los dem�s a los que les quita sus
presas), pero tiene una gran demanda, y no es capaz de dar de comer a todas las
hembras que lo quieren. Como mucho a una o dos �mujeres amadas�. �Tampoco tiene
un est�mulo para ello! �Para qu� necesita pagar por copular si lo tiene gratis?
Si se pudiera tenerlo en monopolio, todos los problemas se resolver�an de una
vez. Pero conseguirlo es pr�cticamente imposible. Inclusive la �mujer amada� no
pod�a contar con ello. Pod�a contar con su preferencia a la hora de alimentarla
(pero no en monopolio), pero no pod�a esp erar una fidelidad sexual. Parece que
la hembra no necesita su fidelidad sexual, ya que una vez al a�o va a concebir
de este macho. Pero esta infidelidad del macho tiene peligro para la hembra, por
una parte, de perder el estatuto de la �mujer amada�, y, por otra parte, de
disminuci�n de la intensidad del sexo precisamente con ella, y eso significa
p�rdida de placeres (los machos de bajo rango son mal sustituto en ello, ya que
no dan la misma satisfacci�n). Adem�s, al p erder el estatuto de la �mujer
amada� significa la p�rdida del rango propio de esta hembra en la jerarqu�a.
Pero esto s�lo concierne a la �mujer amada�, que con m�s frecuencia eran las
hembras de un alto potencial de rango. � ;Qu� pueden hacer las dem�s?
�Muy f�cil! Para concebir sus hijos y para su propia satisfacci�n se prefer�a un
macho de alto rango, lo que provocaba celos de sus �mujeres amadas�, y al mismo
tiempo se enga�aban unos cuantos machos de bajo rango, que cu br�an de regalos a
la hembra ansiando el acto, que la hembra trataba de aplazarlo cuanto pod�a.
Hasta negarse totalmente a hacerlo con el macho de bajo rango. Pero a pesar de
esto los machos de bajo rango no ten�an otra salida, except o pagar el acceso al
cuerpo de la hembra. Inclusive si el padre de la mayor�a de las criaturas de
esta mujer prehist�rica no fuera �l. Esta pr�ctica en su esencia es una variedad
de poliandr�a. A prop�sito, la necesida d para las hembras de tener un macho que
las sostuviera abri� para los machos de menor rango la posibilidad real de
transmitir sus genes altruistas a los descendientes. �Puede ser que la
aceleraci�n brusca de la revoluci�n social de la humanidad que se percibe el
�ltimo par de cientos de a�os est� condicionada por el refuerzo de las
tendencias altruistas en la conducta humana?
M�s, durante el desarrollo econ�mico de la humanidad, cuando se pas� de la
recolecci�n a la econom�a de reproducci�n (que a veces llaman �revoluci�n
neol�tica�) en alg�n momento la mujer ya no ten�a necesidad de que le den de
comer varios machos, ya que con uno solo bastaba, o uno rico para unas cuantas,
as� como ella misma se transform� en un sujeto mucho m�s importante. �En estas
condiciones, como la necesidad de que muchos den de comer desapareci�,
desapareci� tambi�n autom�ticamente la necesidad de entregarse a estos muchos!
Por eso parece natural el deseo de nuestros antepasados de fijar el v�nculo de
matrimonio (mono o polig�nico), que no s�lo correspond�a a la realidad econ�mica
nueva, sino frenaba la propagaci�n de las enfermedades ven�reas. Autom�ticamente
esto correspond�a a unos ideales de justicia, ya que en vez del prehist�rico �un
ma cho posee a todas, otros machos no tienen nada�, apareci� �cada hombre tiene
mujer�. No soy propenso de exagerar la igualdad de los seres humanos durante la
revoluci�n neol�tica, pero en nuestro caso esta igualdad surg�a como una
consecuencia suplementaria de los hechos arriba mencionados, sin mucha
importancia por s� solo. M�s todav�a si tener en cuenta que al principio
predominaba poligin�a, como m�s usual para los de mayor rango, pero que no era
ju sta para los de menor rango.
Una nota importante. La actitud hacia la hembra como mercanc�a que se puede
comprar (�y que no protestaba contra esta compra!), aumentado por la ausencia
del instinto de cuidado de la hembra condujo hacia un sistema de relaciones que
sab emos como patriarcado. El matriarcado como un fen�meno masivo no existi�
entre nuestros antepasados unos 10 millones de a�os, desde que ellos se
trasladaron a vivir a la sabana, y, posiblemente, no existi� nunca. Entre
nuestros a ntepasados hace unos 10 millones de a�os, y, puede ser, nunca. Para
eso no existieron condiciones instintivas ni econ�micas, ni de alguna otra
�ndole. Con m�s detalle � ver 1. Al rev�s, como la vida en la sabana era muy pel
igrosa, aumentaba el papel de los machos como protectores, con cierta
militarizaci�n de la populaci�n, que trajo algunas ventajas a los defensores
(tambi�n porque los derechos de la hembra se �violaban�). La pr�ctica de contar
el parentesco por la l�nea materna entre algunos pueblos demostraba �nicamente
la imposibilidad de determinar exactamente al padre cuando existe una
promiscuidad activa y nada m�s. Pero, como el patriarcado surgi� relativamente
tarde , se fijo poco en los genes, por eso de ninguna manera pudo suprimir el
principio b�sico de que la hembra es insustituible que tiene como m�nimo
quinientos millones de a�os. Cuando la presi�n jur�dica se debilitaba, el sujeto
que escog�a era la mujer. Recordemos a los caballeros del medievo. M�s, durante
el auge del patriarcado el novio no escog�a a la novia, eso hac�a alguien otro
(normalmente los padres).
�Qui�n elige? En el mundo animal siempre escoge la mujer. Si el macho eligiera,
esto contradir�a al principio fundamental de la divisi�n de sexos, el principio
de que la hembra es insustituible. Aquellas pocas especies donde v isualmente
elige el macho pueden verse como breves desv�os de la evoluci�n, y lo m�s
probable que es una elecci�n enmascarada de la hembra. Por ejemplo, la hembra
puede no escoger por s� sola, pero puede provocar a los machos a resolver sus
desavenencias entre s�, y despu�s preferir al ganador (puede ponerse caprichosa,
y no preferirlo). El indicio m�s importante es que a la �entrada de la
situaci�n� hay unos cuantos machos, y a la �salida� s�lo u no, y la t�cnica de
esta elecci�n es muy variable para cada especie. Es obvio que precisamente esta
elecci�n oculta pase entre los humanos. Se considera poco decoroso para una
mujer e inclusive imposible para ella hacer la elecci� ;n directamente, sin
aclarar antes sus desavenencias los hombres entre s�, y despu�s le es muy
dif�cil de no preferir al que demuestra la conducta del vencedor.
M�s arriba hemos demostrado que cuando una mujer construye sus relaciones con
los hombres, ella instintivamente persigue dos fines bastante poco relacionados
entre s�. Por una parte, ella quisiera obtener de los hombres el m�ximo de
bienes materiales (�no solamente por el instinto, sino conscientemente!), y, por
otra parte, ella quisiera un hombre que le haga latir el coraz�n. En los tiempos
prehist�ricos una coincidencia de los dos fines pod�a ser real s 3;lo para
algunas cuantas hembras, para las dem�s era posible conseguir estos fines s�lo a
trav�s de la promiscuidad, ya que como no es posible estar mantenida
completamente por un macho de alto rango, la hembra o completaba con una gra n
cantidad de los machos de bajo rango, y para su satisfacci�n sexual prefer�a al
macho de alto rango, como antes.
Pero durante el desarrollo de la humanidad se crearon las bases para transformar
las relaciones matrimoniales en forma de la familia mono o polig�nica. Junto con
esto se prohib�a el libre desplazamiento de las parejas despu�s de for mar la
uni�n. Desde luego las relaciones sexuales fuera de esta uni�n tambi�n estaban
prohibidas. Esto sucedi� muy tarde en la historia, y por eso no tuvo repercusi�n
en los instintos, los sentimientos segu�an viviendo en la manada prehist�rica.
En estas condiciones si las parejas potenciales ten�an alguna posibilidad de
libre elecci�n, la futura esposa se encontraba en una situaci�n complicada y en
muchos aspectos contradictoria. Por una parte se necesitaba un ESPOSO, es d
ecir, un ayudante en las cosas de casa, y el quien la trate como a una PERSONA,
y, por otra parte, se permit�a copular s�lo con este marido, pero se ten�an
ganas de otro, uno con qui�n realmente ser�a agradable hacerlo, hacia qui�n
tirar�a el coraz�n. Este otro es, por regla general, un hombre de alto rango.
Al mismo tiempo (si, como dijimos, existiera tal libertad de elecci�n) se
consideraba mejor y m�s seguro hacer la elecci�n gui�ndose por el amor, y, como
esto est� de acuerdo con los instintos de la preferencia sexual, no p rovocaba
quejas de los novios. Pero con esto se propon�a dejar aparte los valores de la
vida familiar, como manera de la educaci�n conjunta de los ni�os y dem�s ayuda
mutua. Mejor dicho se propon�a apostar por la suerte. C omo adem�s la uni�n se
supon�a ser vital (su vitalidad era condicionada por los factores econ�micos),
los divorcios, aunque permitidos, de alguna manera se reprobaban, se propon�a
conseguir precisamente �el amor hasta la tumba �. Qu� esto trae en la pr�ctica
sabemos muy bien, la raz�n se l�a absolutamente, tomando una decisi�n casual y
desde el principio no �ptima. Como en nuestros d�as la libertad personal, y,
junto con esta la libertad de la elecci�n de la pareja se convirtieron en un
culto, nada limita el impulso de los instintos. Es natural que las mujeres en
estas condiciones traten de escoger a los de mayor rango, ingenuamente creyendo
que f�cilmente pueden atraparlo en monopolio. Como en la mayor�a de los pa�ses
es com�n la familia mon�gama, y los hombres de alto rango no alcanzan para
todas, se crea una situaci�n enga�osa que los que escogen son los hombres. El
hecho que no todos los hombres tienen la posibilidad de elegir, no lo nota casi
nadie, los hombres de menor rango t�midamente callan sus problemas y
dificultades. Los hombres de alto rango que tienen gran �xito entre las mujeres
tienen la posibilidad de elecc i�n muy amplia, y sin pensar en las relaciones de
larga duraci�n, completamente realizan su elecci�n (�tomar a una mujer� se dice
sobre ellos). Pero un hombre de alto rango objetivamente no necesita una
familia. Este hombre obtiene fu era de la familia todo lo que necesita. Sin
dificultad este hombre encuentra una mujer (y no solamente una), que le d� de
comer, le lave la ropa, le de los servicios sexuales, y, adem�s, le cr�e a sus
hijos sola, so�ando sin ningu na esperanza de �l como marido.
Es m�s dif�cil a las mujeres. El instinto de la preferencia sexual exige a
elegir a los hombres de alto rango, y la realidad actual exige que forme una
familia. Los hombres de alto rango constituyen un 10-20% de la cantidad total de
los hombres. Es decir, las mujeres que desean a los dominantes provocan un
concurso de 5-10 personas por plaza. Desde luego los hombres con los que
desear�an tener una familia mon�gama no alcanzan para todas, precisamente de
aqu� proceden las quejas sobre la falta de hombres. Un ejemplo m�s de la
selecci�n contemplativa: la vista de las mujeres la atraen los tenientes, la
memoria cuidadosamente guarda su imagen (aunque no sea siempre agradable), y,
cuando una mujer habla sob re los hombres en general, sin querer los tiene en
cuenta solo a ellos. Adem�s de esto hay una selecci�n objetiva, sobre la cual
hablaremos abajo. En una manada prehist�rica estos 10-20% fertilizar�an a todas
las hembras, todas l as hembras fuesen satisfechas, entre otras cosas,
sexualmente. Pero una quiere que �l le pertenezca en exclusivo, �no es as�? Pero
�l piensa de otra manera.
La peor parte la llevan los hombres de bajo rango. Ellos reciben de todas
partes, todos les pegan, y con las mujeres no tienen ninguna alegr�a. Aunque
desde el punto de vista de la vida de familia ellos son muchas veces mejores que
los alfas . Por lo menos son m�s fieles. Su desgracia y la causa de su soledad
es porque no llaman ning�n inter�s en las hembras. Resulta que entre los hombres
que gustan a las mujeres realmente hay pocos hombres honrados.
El hombre de bajo rango necesita la familia para tener relaciones sexuales y
tener descendencia. Fuera del matrimonio �le dan bofetadas�, y en la familia
tambi�n tratan de darle menos (en el caso de tener suerte y poder casarse,
aunque �p odemos considerarlo como suerte si estos hombres no pueden tener
buenas mujeres?) Como ya hemos dicho al hombre de bajo rango le permiten tener
sexo a veces a cambio de realizar las dem�s tareas familiares, las que realiza
mejor que un hombre de alto rango. Las mujeres por su egocentrismo y la
selecci�n contemplativa tienden a exagerar la incapacidad de los hombres para
arregl�rselas por s� mismos, as� como exagerar la dureza del destino femenino.
Es decir, la preparaci�n de comida y la limpieza de la ropa no son las
causas principales para casarse para los hombres de bajo rango.
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Es mejor que te perdonen despu�s a que no te presten atenci�n ahora |
Es obvio que tiene sentido dar consejos a los cornetas, ya que los tenientes
viven muy bien sin estos consejos. Adem�s es in�til pedir consejo a un teniente,
ya que al corneta en la pr�ctica le saldr� como en el chiste. Los te nientes se
comportan de una manera distinta con las mujeres, y su alto rango lo indica no
solamente su libertad en la conducta con las mujeres, pero su m�mica de
seguridad en s� mismos que es dif�cil de captar, y expresi�n de la ca ra.
Ya que la ra�z de sus dificultades con las mujeres es su estado prehist�rico
bajo, usted lo querr� aumentar. Puedo decirle enseguida c�mo hay que proceder:
hay que hacerse rico o famoso (como versi�n � hacer buena carrera ). Se puede
emborracharse, pero este remedio es breve. Se sabe que a las mujeres les gusta
mucho el dinero, pero no todos se dan cuenta que la riqueza no es el fin de la
mujer, sino que es uno de los �ndices de alto rango primitivo, y a las muj eres
les gustan no solo el dinero, sino tambi�n los hombres que saben conseguirlo. El
porque est� en que enriquecerse en una manada prehist�rica si uno es de bajo
rango es imposible, los de m�s alto rango lo van a quitar todo. En la actualidad
eso es posible, pero si su rango real no coincide con el nivel de su riqueza,
puede encontrarse m�s tarde con su infidelidad. Eso pasa porque del que da de
comer se acostumbra sacar el m�ximo prove cho, a veces premi�ndole con sexo,
pero ella quiere otro amante.
Lo que se refiere a la fama, es mejor hacerse una estrella, y ni se le ocurra
hacer haza�as relacionadas con el riesgo para su vida, la disposici�n para
arriesgarse es un �ndice indudable del rango bajo, y la disponibilidad rastrera
de exponer durante el peligro a otros (dominar a los dem�s) es un �ndice de alto
rango.
Como ya se ha dicho el distinto nivel de primariedad es muy caracter�stica para
el ser humano. Los animales, especialmente de especies primitivas, tienen una
primariedad cercana al m�ximo. Les recordar� que una persona de baja pr
imatividad en la vida cotidiana usa la raz�n y no sus programas instintivos.
Como los rituales matrimoniales instintivos son de di�logo, como si fueran
contrase�a y respuesta, la poca correspondencia de la conducta de una persona
puede dificultarle enormemente la b�squeda de la pareja en su vida. A este
hombre pueden no tomarlo como un macho maduro sexualmente.
Dicen que las mujeres aman con los o�dos. Voy a decir m�s, eso es una
caracter�stica no estrictamente humana. Los machos de los p�jaros cantores
cantan precisamente para atraes a las hembras, para esos fines emite los sonidos
la cigarra, croa el macho de la rana, a�lla el gato por las noches de marzo,
etc., etc. Ni que hablar que las estrellas de la canci�n es una de las
categor�as m�s populares entre las mujeres� Adem�s, �ellos cantan m 5;s que
nada sobre el amor!
�Qu� es m�s importante para tener �xito, un alto rango o alta primariedad?
Desde luego el rango. Al teniente le perdonan todo, inclusive su baja
primariedad. M�s, los hombres de alto rango y baja primariedad tienen un
encanto especial, y tienen mucho �xito entre las mujeres muy honradas, aunque no
baten los r�cords de los harenes. Aunque la primariedad es una cualidad innata,
y es dif�cil cambiarla, por mucho que trabajemos sobre nuestra imagen, m enos
todav�a si no se tiene talento de artista.
Las posibilidades bajas se puede probar compensarlas con una gran cantidad de
intentos. Y no tenga verg�enza de utilizar la t�ctica preferida femenina, tener
varios l�os al mismo tiempo, desde luego tomando medidas para que estos l�os no
se crucen. Como m�nimo obtendr� una experiencia pr�ctica, y, puede ser, tendr�
la seguridad en s� mismo que le falta. Para conseguir esta experiencia se puede
mantener citas por los anuncios matrimoniales, pero no tenga fe en ellos, es un
m�todo muy poco efectivo para encontrar una mujer.
Desde luego las mujeres se r�en de todas las maneras posibles de un hombre de
bajo rango, pero no deje los intentos, t�melo con filosof�a. De todos modos no
haga de esto una tragedia, y no caiga en la depresi�n. Adem�s no sotros vivimos
en un mundo relativo, y como ya se ha dicho, un rango alto por s� solo no es una
garant�a de �xito total, y viceversa, un rango bajo no es una garant�a de poco
�xito, son solo los factores que fuertemente influ yen en la posibilidad de ser
correspondido. Adem�s existe el instinto de la curiosidad sexual�
Y una cosa m�s, trate de no perder tiempo con las mujeres de alto rango.
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�En qu� debe pensar una gallina que escapa del gallo? - �No estoy corriendo demasiado deprisa? |
Es decir, cuanto m�s sofisticado es su aspecto, tanto m�s alta es la concentraci�n de machos a su alrededor. Desde luego se tiene en cuenta una sofisticaci�n extrema, no estoy haciendo propaganda de un aspecto descuidado, v�lgame dios.
Como ya se ha dicho, la cantidad de c�pulas es el �ndice cuantitativo m�s claro del rango, adem�s la hembra se deja normalmente al macho de alto rango, admitiendo su rango m�s bajo. Por consiguiente el consentimiento a cop ular es uno de los signos de aceptaci�n de su subordinaci�n. Por eso las charlas sobre el sexo entre los hombres tienen un car�cter de presunci�n y desprecio hacia las mujeres, y entre los tenientes este car�cter lo tienen no solamente las charlas. Un componente muy habitual en las peleas son las frases de tipo: �Te voy a joder�, que tiene el objetivo muy claro de humillar al contrincante. �Pero que hay de humillante en un acto natural y fisiol�gico? Se consid era una especie de bravura de humillarlas todav�a m�s, ya que, aunque es triste, la humillaci�n del pr�jimo es uno de los m�todos m�s comunes de subir su rango. M�s todav�a si se trata de la pareja sexual. Las mujeres, desde luego, se ofenden cuando las humillan, �pero trate de quitarle a una mujer de alta primariedad un hombre que la humilla! Morir�, pero no lo dejar�.
Por esta misma raz�n se desprecian los hombres que practican la masturbaci�n. La masturbaci�n femenina, siendo solo un poco menos com�n, no provoca este desprecio. La l�gica es la misma: si uno se masturba quiere decir qu e no tiene mujer, si no tiene mujer, quiere decir que es de bajo rango.
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�Qu� est�s buscando? � He perdido la llave. �Y d�nde la has perdido? � Ah�. �Y por qu� la buscas aqu�? � Aqu� hay m�s luz. |
La conciencia com�n est� llena de prejuicios y especialmente en este campo.
Por ejemplo, las mujeres est�n seguras que un hombre lo tiene m�s f�cil a la
hora de buscar una mujer, que una mujer a la hora de buscar un hombre, aunque
los estudios de los soci�logos demuestran lo contrario; la mayor�a de las
mujeres est� segura que es el hombre quien elige a la mujer, pero en la pr�ctica
es al rev�s. Para entender el mecanismo de la aparici�n de tales ilusiones vamos
a imaginar una situaci�n exagerada:
En un pueblo hay 100 hombres y la misma cantidad de mujeres. De estos cien
hombres cinco son unos tenorios incorregibles que cambian de mujer como t�rmino
medio una vez por mes, otros est�n en sus casitas y no asoman las narices.
Despu�s de un tiempo no muy largo todos los tenorios van a estar con todas
las mujeres del pueblo, y otros no m�s que con una. Como resultado las mujeres
en sus charlas van a contar m�s o menos lo mismo: �yo tuve 6 hombres, y cinco de
los cu ales eran tan�� Naturalmente ellas van a llegar a una conclusi�n err�nea
que 5/6 de los hombres son puercos, mentirosos, astutos, etc., etc.
La selecci�n contemplativa descrita arriba es objetiva, es decir, aqu� fallar�a
tambi�n un rob�t imparcial. Adem�s de esta selecci�n existe una selecci�n
subjetiva, que es la consecuencia de las peculiarid ades de la memoria humana,
ya que los sucesos importantes desde el punto de vista emocional se acuerdan con
m�s fuerza. A aquellos 5 tenorios con m�s probabilidad los van a recordar todas
las mujeres, ya que provocaron las emociones m� s fuertes. Como resultado de
ello el �nico hombre m�s o menos honrado de los 6 puede ni ser recordado.
Una persona sin preparaci�n dif�cilmente puede evitar la influencia de estos
enga�os �pticos. Los medios de comunicaci�n tambi�n ayudan a tergiversar la
estad�stica, ya que prefieren escribir sobre los hechos rar os, at�picos, poco
comunes, lo que da la ilusi�n de que son comunes y t�picos.
|
Soy una mujer d�bil, desamparada, �no lo voy a permitir! �A los tres inquilinos ya les met� al juicio, y, como me digas esto, te vas a arrastrarte a mis pies! |
Entonces, los papeles biol�gicos de hembras y machos son bastante diferentes.
M�s arriba ya indicamos una viabilidad menor de los machos, debido a, entre
otras causas, una conducta m�s arriesgada. Es obvio que las diferencias de la
conducta no acaban en esto y claramente deben corresponder a los papeles
biol�gicos. Como el valor personal de cada hembra es mucho m�s alto que el del
macho, ya que la cantidad de los machos que nacen es mucho mayor que se necesita
para fe rtilizar a todas las hembras, en la conducta de las hembras debe dominar
la preocupaci�n por s� mismas (y exigencia de cuidar de ellas de los que la
rodean), prudencia, huida de los riesgos, y, si se sacrifica, lo hace s�lo por
sus hijo s, ya que es realmente el objetivo final de preocupaci�n por s� misma.
Las tradiciones de la sociedad son solidarias con la primacidad de las mujeres,
ya que se basan en los programas instintivos de conducta, de un barco que se
hunde en pri mer lugar salvan a las mujeres y los ni�os, y, existiendo miles de
leyes y reglas que de uno u otro modo protegen a la mujer no hay ninguno para
los hombres. La ley se preocupa de PERSONA (cualquiera), o de la mujer.
Por ejemplo las leyes de matrimonio en Rusia y especialmente la pr�ctica legal
en este campo son abiertamente discriminatorias para el hombre, pero pocos
prestan atenci�n a ello, ya que la gente se acostumbr� a esto durante miles de
a�os. Si un hombre obligado a defenderse, mata a otra persona, aunque sea de su
propio sexo, en Rusia le esperan largos juicios, que no siempre se terminan con
�xito para �l. A una mujer en la misma situaci�n la van a absolver s in llevarla
al juicio. Y le dar�n las gracias. Existe una cantidad enorme de movimientos y
organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres, pero no se oye nada
sobre sus an�logos masculinos. En la prensa y otros medios de comunic aci�n los
problemas femeninos se discuten m�s y con m�s atenci�n que los masculinos. Esto
sin tener en cuenta que las mujeres son idealizadas por todos, por los hombres,
por las mujeres, hecho que se basa sobre el principio de que la hembra es
insustituible.
Se puede inclusive hablar de una especie de �presunci�n de culpabilidad del
hombre�: si el marido pega a la mujer, es culpable el marido, si la mujer pega
al marido, otra vez tiene la culpa el marido, violaci�n � es culpable el hombre,
di vorcio � es culpable el hombre, la mujer no puede casarse � tambi�n la culpa
la tienen los hombres. En la taza del paro femenino tambi�n la culpa la tienen
ellos. Podemos seguir dando ejemplos. La inocencia del hombre siempre hay que
demos trarla en cada uno de los casos. Si �sta no queda demostrada eso quiere
decir que el hombre es culpable. Es una base f�rtil para los abusos. Y para qu�
vamos a tener pena de los hombres, si la misma naturaleza no les tiene pena.
Creo que todos van a estar de acuerdo con lo siguiente:
Viktor Dolnik cree que entre los primates la jerarqu�a es creada exclusivamente
por los machos. Puede que sea cierto en lo que ese refiere a los macacos, pero
para los humanos es en absoluto cierto. Las diferencias del nivel de
conflictivida d entre las mujeres no se necesita demostrar, as� como las
diferencias en la �fuerza de los codos�. Otra cosa es que la lucha jer�rquica
entre las mujeres no tiene conflictos abiertos, y en general es menos peligrosa
para la vida, ya que ca da hembra es insustituible. Tambi�n se puede estar de
acuerdo que la jerarqu�a femenina parece ser construida aparte de la masculina,
pero sin embargo las dos est�n estrechamente ligadas. De todos modos la
comparaci�n del rango f emenino y masculino es absolutamente correcta, el
potencial de rango de algunas se�oras es sobresaliente, y supera f�cilmente el
potencial de rango medio masculino. Recordemos el cuento del pescador y el pez
de oro de A.Pushkin.
Este cuento trata sobre unos viejos que viven en la orilla del mar. El viejo va
a pescar y pesca un pececito de oro, que es m�gico. Por su vida el pececito
promete cumplir cualquier deseo del viejo. El viejo lo suelta sin pedirle nada a
cam bio. Cuando el viejo le cuenta la historia a la vieja, esta lo manda otra
vez al mar para pedir una casa nueva y riquezas. El viejo se lo pide todo al
pececito, y este cumple todos los deseos de la vieja. Pero la vieja no puede
parar, pide cada vez m�s y m�s, y se hace cada vez m�s altiva. Inclusive no le
deja entrar en su nueva casa al viejo. El �ltimo deseo de la vieja es hacerse la
reina de los mares y tener para sus servicios al pececito. Cuando �ste escucha
el �ltimo capricho de la vieja, se enfada y desaparece en el mar. El viejo
vuelve a casa, y ve su vieja choza de pescador y a su vieja sentada al lado de
la choza.
El potencial de rango de la vieja est� muy por encima del potencial del viejo,
que, junto con su egocentrismo lleva a que pierden todo. �Y, si no prestar
atenci�n a los detalles de fantas�a, es una situaci�n real que podem os ver
muchas veces en la vida! La jerarqu�a infantil y adolescente existe en general
independientemente de la adulta, pero un adolescente de alto rango y con
dificultades en la educaci�n no le podr� parar cualquier adulto. Para que hablar
de los adolescentes. Un gato de alto rango y caradura puede llevar a su
propietaria del cabello�
|
El amor hacia s� mismo es la �nica historia de amor que dura toda la vida
|
El egocentrismo es la imposibilidad de QUERER ponerse en el lugar de otro, imaginarse �en su pellejo�, el ego�smo es la falta de deseo de ceder en sus intereses. En la psicolog�a existen las nociones de �reflexion� y �empat�a�. La primera significa la capacidad de entender c�mo los dem�s valoran a uno, y la segunda es la capacidad de interpretar correctamente las emociones de los dem�s. El egoc�ntrico tiene poca capacidad para lo uno y para lo otro. A una persona no egoc�ntrica muchas veces la llaman reflexiva, pero no es del todo correcto. No niego que entre los hombres no existan egoc�ntricos (m�s todav�a, los r�cords del egocentrismo hay que buscar entre ellos), pero para una mujer ser egoc�ntrica es m�s corriente. Aunque se hable mucho sobre la emot ividad femenina, la empat�a es la capacidad de interpretar adecuadamente las emociones de otras personas, pero no es la incapacidad de dominar sus emociones. La capacidad de leer la m�mica y los gestos ayuda, desde luego, a entender las emo ciones de otra persona, pero para entenderlas hay que querer hacerlo. Pero el egoc�ntrico no se interesa por el mundo en el que vive, y, en primer lugar, no se interesa por el mundo interior de otra gente. Le interesa �nicamente, hasta pro fesar un amor a s� mismo, su propio mundo interior. Esto indirectamente aclara porque a las mujeres les gustan los espejos.
| Desde el punto de vista biol�gico el egocentrismo femenino tiene su justificaci�n, m�s, �es en alg�n sentido NORMAL!!!, |
|
Todas las personas son iguales. Pero algunas son m�s iguales que las otras. |
El tema de jerarqu�a primitiva en nuestra sociedad es sumamente interesante por
s� s�lo, y merece ser descrito en un tratado aparte. Por esa causa les propongo
dejar las relaciones entre los sexos, y ver las relaciones simplemente e ntre
las personas. Esto, adem�s, nos ayudar� a entender mejor las relaciones entre
los sexos.
La jerarqu�a prehist�rica visible o invisiblemente pasa por toda nuestra
sociedad. En un estado relativamente puro la podemos ver en muchos grupos
infantiles, cuando la conciencia no est� a�n madura, especialmente en los orfana
tos. Gregarismo, influibilidad sin cr�tica por sus l�deres � todo eso son los
programas instintivos de conducta que no frena la raz�n. A prop�sito, en los
orfanatos dif�cilmente est�n hijos de unos padres honrados, as� que la
conducta espec�fica del orfanato es en mucho predeterminada gen�ticamente. Una
conducta provocadora y antisocial de los adolescentes (y no s�lo de ellos), una
crueldad sin motivo, persecuci�n de los omegas (que objetiv amente no son los
peores ni�os) son unas se�ales de la lucha jer�rquica. Un ni�o de bajo rango va
a tener en la jerarqu�a un puesto peor, es decir, para �l no tiene sentido
participar en esta lucha. Un ni�o de baja primariedad va a actuar de esta
manera y va a distanciarse de la jerarqu�a, pero el de alta primariedad no
puede hacer as�, el instinto le exige participar en la jerarqu�a, aunque se
sienta horriblemente.
Entre los adultos la jerarqu�a se ve muy bien en las condiciones en las que los
derechos civiles de una u otra manera est�n limitados. Son, por ejemplo, las
prisiones, nuestro ej�rcito con sus abusos, las compa��as de gent e de baja
cultura, especialmente criminales, que valoran a una persona principalmente por
su rango, y son muy intolerantes a los m�nimos indicios de irreverencia hacia el
rango.
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No intervengas entre los que pelean, Seguro que son c�mplices |
Las bases etol�gicas de la agresividad est�n muy bien descritas por C.Lorenz [9] y
V.Dolnik [1], y me permitir� exponer mis propias ideas al respecto.
En la base de muchos tipos de agresi�n a la persona est� la contradicci�n entre
el potencial del rango b�sico del criminal y su baja posici�n real en la
sociedad. Esto pasa si la persona sin tener ning�n otro tipo de virtud tiene
s�lo la insolencia prehist�rica, que en la sociedad contempor�nea es poco,
gracias a dios, para hacer una buena carrera. Si esta posici�n se une a la
primariedad alta, esta persona trata de realizar su necesidad de d ominar
utilizando cualquier medio. Pero si su posici�n social es baja, no tiene muchos
medios para ello. As� mediante los cr�menes contra otras personas realiza sus
ambiciones de rango.
En nuestra polic�a Rusa, por lo visto, prevalecen los dominantes de alta
primariedad, por esta causa la poblaci�n obediente a las leyes teme casi tanto
a la polic�a como a los criminales. Para ellos su servicio tambi�n es el m odo
de realizar sus ambiciones de rango, y est� muy mal que la forma de realizarlo
no se distingue de la misma entre los criminales�
La alta agresividad de los adolescentes, su insolencia con los adultos se
explica porque un adolescente debe subir en la jerarqu�a de abajo para arriba, y
es muy dif�cil, ya que los adultos que ocupan los niveles altos de la jerarqu� a
tratan de mantener su rango. Cuando una persona comete una acci�n antisocial,
con eso quiere decir a la gente: �Soy alfa, estoy por encima de la sociedad, no
tengo intenci�n de someterme a ustedes, sino ustedes deben someterse a m�. O
demu�strenme que su rango es m�s alto que el m�o.� Es decir, una conducta
antisocial (contraposici�n de s� mismo a la sociedad) tiene unas ra�ces
instintivas muy profundas, as� como la intenci�n de crear jera rqu�as.
�C�mo adivinar el rango el interlocutor? Cu�nto m�s parecidos son los
potenciales de rango, tanto m�s dif�cil es hacerlo, por lo menos al principio.
Adem�s de una clara seguridad en s� mismo, la costumbre d e no abotonar la
camisa hasta arriba (por lo menos, entre los hombres) o la costumbre de andar
con la camisa desabrochada se�ala un alto potencial de rango. La camisa
abotonada hasta arriba, la costumbre de hablar bajo, as� como la costumbr e de
cruzar los brazos, al contrario, indican un potencial bajo. La agresividad
peligrosa es caracter�stica para los dominantes con la primariedad alta.
Si al ver a alguien usted siente un deseo irresistible de bajar la vista, puede
estar seguro que ante usted est� un alfa. El, sin embargo, mira con mucho gusto
en los ojos de todos, viendo como todos bajan la vista admitiendo su
superioridad. Para �l esto es importante, ya que el dominante agresivo (tirano)
es realmente un cobarde, y est� dominando a la gente exclusivamente porque estos
se someten voluntariamente. En los experimentos con los gallos los que se
mencionaron arriba, las crestas altas de los gallos dominantes fueron pegadas,
y, pese a sus magn�ficas dotes de luchadores, han ca�do en la jerarqu�a. Eso
pasaba s�lo porque nadie quer�a someterse a ellos por su propia voluntad.
�Y si prob�semos no someterse a la gente? Si su rango es bajo es muy arriesgado.
No debe humillarse, solamente huir de estas situaciones. Su orgullo puede
empujarlo al conflicto, pero seguir el conflicto usted no podr�. El domina nte
ya capt� su rango y sabe que tarde o temprano usted va a rendirse. El conflicto
es su elemento, disfruta de esto. El no luchar�a con algo que no puede ser
dominado por �l (por ejemplo, con las fuerzas de la naturaleza), �pero usted
est� en sus manos! Parar a esta gente es necesario, pero no lo debe hacer usted.
Triunfando sobre usted (es casi inevitable), �l va a fortalecer su agresividad.
Empezar un conflicto con los de alto rango se puede s�lo en el cas o de que
usted est� seguro de vencerle.
�Qu� se puede aconsejar en este caso? Son muy comunes los consejos no mostrar su
miedo al contrincante. �Son correctos! Si tiene miedo, admite que su rango es
m�s bajo, es decir, usted es una v�ctima f�cil. Pero si n un buen entrenamiento
no trate de imitar a una persona de alto rango, lo m�s probable que no le salga
bien, pero puede provocar la agresi�n, ya que un omega que pretende el puesto de
alfa debe estar castigado. Es mejor no dejarle entende r su rango, demostrarle
que no le interesan los juegos de jerarqu�as. Por ejemplo, si es posible, no
prestarle atenci�n mostrando que le trae sin cuidado. Sin saber cual es su rango
esta persona puede no decidirse a empezar el conflicto. El, le recuerdo una vez
m�s, normalmente es un cobarde, y no empieza la lucha si no est� seguro en
vencer. Esta seguridad le da el hecho de que �l sabe su bajo potencial de rango,
y en este caso no dejar� la lucha hasta el final.
La religi�n como un sistema de normas civilizadas (tengo en cuenta las
religiones principales) no pudiera realizar las funciones de civilizaci�n, si el
Dios no tuviera el rango m�ximo, la posici�n m�s alta. De otra manera es
imposible convencer la sociedad de baja cultura y alta primariedad que no est�
bien hacer da�o al pr�jimo. �Desde el punto de vista ego�sta y pragm�tico esto
est� muy bien! Por lo menos para una perspectiva bre ve. Lo que esto es da�ino a
la larga como a �l mismo, tanto a toda la humanidad, el individuo no pod�a
entender y aceptar as� como as�. En la pr�ctica este �super jerarca� se dotaba
de distintas cualidades humanistas qu e debido a su estatuto jer�rquico se
admit�an por los feligreses como un ejemplo a seguir.
Podemos notar que pr�cticamente todas las religiones aparec�an en las capas m�s
bajas de la sociedad. Una persona de bajo rango necesita a alguien superior,
pero tambi�n quiere que sea justo, bondadoso y misericordioso.
Una aureola de seguridad que tienen muchos libros �sagrados� (por ejemplo,
Vedas), junto con la total incomprensibilidad de su contenido, sirven de una
fuente inagotable de autoridad. Su sentido y valor de su contenido para la
persona actual (que no es una persona que los estudia) est�n perdidos, por eso
su influencia no puede explicarse por el valor de su contenido. La autocr�tica y
las dudas, expresadas p�blicamente, que son propios de la verdadera ciencia,
da�an la act itud a esta del p�blico no cient�fico.
Una obra de arte tambi�n es capaz de convencer de lo que sea, ya que funciona
directamente sobre los mecanismos de la subconsciente y de instintos del
cerebro. Esta es la principal tarea social del arte, convencer en algo que no se
puede demo strar (por diferentes causas) con l�gica, pero no siempre esto,
demostrado de tal manera, est� bien.
La propaganda actual sin ninguna verg�enza y pudor explota los programas
instintivos. Los instintos no son capaces a hacer un an�lisis cr�tico, y cuando
se encuentra una �llave� adecuada (un patr�n), se puede obligar a una pers ona a
desear lo que sea. Lo principal para la propaganda es demostrar seguridad, no
son necesarios ni largas explicaciones ni pruebas. Prestemos atenci�n a c�mo
est�n construidos los clips de propaganda, que normalmente no tienen ning una
l�gica, pero son muy emocionales. La informaci�n se da muy r�pido, muchas veces
sin claridad, la atenci�n se desv�a por un centelleo. Muchas veces el texto se
lee con una velocidad muy alta. Todo esto se basa sobre el h echo de que el
subconsciente utilizando sus patrones, funciona m�s r�pido que la conciencia, y
si no dejar posibilidad o tiempo a la raz�n de entender la situaci�n (y, a lo
mejor, protestar) se puede convencer a la persona de lo qu e sea. Un m�todo m�s
traicionero de la propaganda es el �no prestar atenci�n�. Realmente esta
atenci�n se presta fuera del control de la conciencia, y en la subconsciencia va
sin ning�n tipo de obst�culo, y se mete prec isamente donde necesitan ELLOS.
1996-1999
Publicaciones cient�ficas populares
1. V.R.Dolnik Excursiones etol�gicas por los jardines secretos de los humanitarios,
�Naturaleza�, n� 1, 2, 3 del 1993, accesible en el Internet.
2. V.R.Dolnik �El sexo es la clave del enigma de la vida o la vida es la clave del
enigma del sexo?
�Qu�mica y vida� N 9 del 1995�., accesible en el Internet
3. Dos sexos, �para qu� y por qu�?, �Ciencia y vida�, n�3 del 1996
�Ciencia y vida� N3 del 1966�.
4. A.A.Travin Esbozos de la teor�a y pr�ctica de la evoluci�n,
�Qu�mica y vida� N 1,2,3 del 1997�., accesible en el Internet.
5. V.A.Geodakian Evoluci�n de la teor�a del sexo,
�Naturaleza� N 8 del 1991�., accesible en el Internet
6. S.Afonkin �Pero por qu� no somos hermafroditas?,
�Qu�mica y vida� N 3 del 1997�. accesible en el Internet.
7. V.P.Efroimson La genealog�a del altruismo,
"Noviy mir" N 10 del 1961 �. accesible en el Internet.
8. V.R.Dolnik La ni�ez tan larga y tan incomprensible. accesible en el Internet.
9. K.Lorenz Agreci�n (as� llamada maldad). accesible en el Internet
Versi�n de revista / Versi�n completa..
10. V.R.Dolnik �Existen los mecanismos biol�gicos de la regulaci�n de la cantidad de
la gente? �Naturaleza� N6 �� 1992 �. accesible en el Internet
11. David Buss Evolution of Desire - strategies of human mating.
FAQ accessible in Internet Original / Commented by Anatol Protopopov
12. A. Protopopov Correlation between Male and Female Populations for Different Age
Groups with Respect to Problems of Choosing a Marriage Partner. Here
13. A. Protopopov Some Statistical Data Concerning Marriage Adverts Efficiency Here
14. A. Protopopov Falo como el espejo de la jerarqu�a.
13. G.Orwell "La granja". accesible en el Internet 14. G.Orwell "1984" accesible en el Internet 15. M.A.Bulgakov El coraz�n del perro 16. W. Golding Lord of the flies accesible en el Internet en Engles