Calentamiento Global
Myron Ebell, el adversario de Al Gore

Calificado por Greenpeace como un "criminal climático",
Myron Ebell es el mayor adversario del ex vicepresidente y uno de los más
polémicos protagonistas del debate ambiental norteamericano. No sólo
considera que Gore tiene una visión "apocalíptica" del
calentamiento global. Cree que las supuestas consecuencias del cambio climático
son exageradas y que el costo de evitar que suba la temperatura de la Tierra
lo pagarán los países pobres. En esta entrevista Ebell expone
sus ideas y dispara contra Gore, quien viene a Chile el 11 de mayo.
Por Pelayo Bezanilla
Es el principal detractor de Al Gore -quien dará una conferencia en Chile el próximo 11 de mayo-, el blanco predilecto de los ecologistas y una de las voces más políticamente incorrectas del debate ambiental de Estados Unidos. Myron Ebell le debe esa fama a un discurso que hoy muy pocos -fuera de la Casa Blanca- se atreven a defender y que la gran mayoría de los norteamericanos considera una provocación: "Las políticas para enfrentar el calentamiento global constituyen una amenaza mucho mayor para la humanidad que el propio calentamiento global", dice en un inglés pausado desde sus oficinas en el think tank Competitive Enterprise Institute (CEI), en Washington.
En un país donde la defensa del medio ambiente es para muchos casi una religión y "calentamiento global" está casi todos los días entre los conceptos más buscados por los lectores del New York Times, las opiniones de Ebell encienden las iras de distintos sectores. En noviembre de 2005 la revista Rolling Stone lo llamó -junto al presidente George W. Bush y el novelista Michael Crichton- uno de los seis "antilíderes" del calentamiento global. Un mes después, durante una reunión de la ONU en Canadá, Greenpeace repartió un volante donde lo calificaba a él y a tres de sus compañeros del CEI como "criminales climáticos".
Ebell no niega que la temperatura del mundo está subiendo, ni que el efecto invernadero es causado por la actividad humana -debido a las emisiones industriales de CO2 provocadas por el uso de combustibles fósiles como el carbón, el gas natural y el petróleo-.
Sus reparos son otros: cree que las consecuencias del también llamado cambio climático son completamente exageradas y que el costo de evitar que suba la temperatura de la Tierra lo pagarán los países pobres. "Las políticas para detener el calentamiento global pondrían al mundo en una dieta energética muy restrictiva, y el mundo no es rico, sino pobre en términos energéticos. En Estados Unidos somos energéticamente ricos, pero la mayor parte del mundo, incluyendo América Latina, no tiene suficiente electricidad, ni suficiente combustible para transportes. Y en la medida en que la gente ingresa al mundo moderno y se hace parte de la economía global, personas de lugares como Bolivia o Nigeria van a necesitar mucha más energía. Si no tienen acceso a ella, los estamos condenando a la pobreza", explica.
Entusiasmado, remarca ese punto: "Si vives en una aldea africana, debes pasar varias horas del día recolectando madera para hacer fuego y cocinar la comida familiar, y como la preparas en un horno sin chimenea, puedes tener enfermedades bronquiales crónicas y quizás tus hijos mueran jóvenes por la bronquitis. La idea de que esta gente estaría mejor si no hubiera calentamiento global, aunque siguiera sin electricidad, es demencial. Obviamente estarían mucho mejor si dispusieran de electricidad y hubiera un pequeño calentamiento del planeta".
-¿Gore no considera esos elementos?´¿Tiene una
visión propia del mundo desarrollado?
-Él es muy insensible hacia las necesidades de las personas en otros
lugares del mundo, y muy propenso a las visiones apocalípticas.
-¿A qué atribuye esas visiones apocalípticas?
-Es una persona que ha vivido en un ambiente de gran seguridad en un país
próspero, y siempre ha tenido una fuerte predisposición hacia
las visiones catastrofistas. Siempre ha estado buscándolas. Mucha gente
lo hace en la civilización occidental. En su primer libro, Earth in the
Balance, de 1992, ya anunciaba que el mundo iba hacia el apocalipsis si no se
hacían cambios profundos. Este alarmismo tiene que ver quizás
con el cristianismo y las visiones del fin del mundo.
-¿Usted ha conversado con Gore?
-En Washington fui a ver una de sus presentaciones, y también fui a la
avant premiere de su documental. He hablado con él, pero no le gusta
mucho nuestro grupo. Gore maneja muchos detalles sobre el calentamiento global
y nombres de científicos, pero en sus presentaciones me di cuenta de
que hay muchos argumentos que parece no haber escuchado. No tiene un buen manejo
sobre muchos antecedentes importantes.
Myron Ebell no es un científico. Estudió Teoría Política
en la London School of Economics e Historia en la Universidad de Cambridge,
e hizo cursos de posgrado en Filosofía en la Universidad de California
en San Diego. Pero lleva años estudiando y leyendo sobre el cambio climático,
ahora desde su cargo de director de energía y calentamiento global del
CEI, organización que ha sido criticada por recibir recursos de compañías
petroleras como ExxonMobil -que se oponen al control de los combustibles fósiles-.
A Ebell eso lo tiene sin cuidado. "Teníamos las mismas políticas
antes de que Exxon nos donara fondos, y seguimos teniéndolas ahora que
Exxon ya no nos da recursos". Pero esa vinculación ha sido uno de
los argumentos de sus detractores para criticarlo, así como sus esfuerzos
para evitar que la administración de George W. Bush se allanara a regular
las emisiones de CO2. En noviembre de 2004 la Cámara de los Comunes de
Gran Bretaña emitió un voto de censura contra Ebell -a quien describió
como un asesor del presidente Bush- por "insultar" a David King, el
jefe de los científicos del gobierno de Tony Blair. En una entrevista
radial Ebell había cuestionado la credibilidad de King, y acusado a Europa
de "atacar la superioridad económica de Estados Unidos" al
tratar de aplicar normas contra las emisiones de CO2.
Predicciones en duda
La visión de Ebell es que el mundo efectivamente está en una tendencia hacia el calentamiento que viene desde los '70, y que la causa probable de ello, al menos en parte, es la acción humana. "Pero el punto es que la tendencia es muy modesta. No estamos en un período de calentamiento rápido, sino leve", dice.
-Pero en su libro-documental Una Verdad Incómoda, Gore dice
que 21 de los 22 años más calientes que se han medido en la historia
han ocurrido en los últimos 25 años.
-Creo que es así. Pero recién comenzamos a usar termómetros
para medir la temperatura cuando estaba terminando la "Pequeña Era
de Hielo" (período que se extendió desde mediados del siglo
XVI hasta mediados del siglo XIX y que se caracterizó por un descenso
entre 0.8 C° y 1 C° en la temperatura de la Tierra). De modo que no
es una sorpresa que cuando el mundo sale de esa etapa las temperaturas sean
más altas.
-La tesis de los ambientalistas es que la temperatura de la Tierra,
que fue más o menos estable durante los últimos 650.000 años,
ha estado subiendo rápidamente desde la Revolución Industrial
por las emisiones de CO2.
-Al Gore sugiere que hay una relación directa entre las emisiones de
CO2 y la temperatura: a mayor CO2 más sube la temperatura. Pero no es
así: a medida que va aumentando la concentración de CO2 en la
atmósfera, la temperatura va subiendo más lento. Dicho de otro
modo: cada aumento adicional de CO2 tiene una incidencia en la temperatura menor
que el anterior. Por ende, la curva de temperatura sube rápidamente cuando
se emiten las primeras ppm (partículas por millón) de CO2, y luego
comienza a achatarse. Y nosotros estamos en el momento en que la curva de temperatura
comienza a aplanarse. Además, el calentamiento global tiene un impacto
mezclado, es decir, tiene consecuencias buenas y malas.
-¿Cuáles son las buenas?
-Las predicciones indican que la mayor parte del calentamiento ocurrirá
en las latitudes altas, cerca de los polos, en el invierno. Y eso significa
que el extremo sur de Chile, al igual que Alaska y Canadá, no tendrán
inviernos tan fríos. ¿Es eso malo? No creo. Mucha más gente
muere todos los años por los climas fríos que por los climas cálidos.
Si se miran las temperaturas en el invierno en los sitios más fríos
del mundo, como Alaska, habrá menos gente muriendo por causas relacionadas
con el frío.
Ebell también pone en duda algunas de las predicciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC), un organismo de Naciones Unidas en el que participan más de dos mil científicos de distintos países y que desde 2001 viene evacuando informes sobre los efectos del calentamiento global. Aunque su cuarto informe aún no se publica, ya han salido varias de sus predicciones. Una de ellas dice que, debido al cambio climático, las temperaturas mundiales podrían subir entre 1.1 C° y 6.4 C° durante el siglo XXI. Ebell discrepa: "Muchos de esos pronósticos son especulativos, porque se basan en modelos computacionales sin capacidad predictiva. ¿Qué ha sucedido desde 1970? La temperatura ha subido a un ritmo de 0.13 C° por década. Y no hay ninguna razón para pensar que ello será diferente en el futuro. Entonces lo que veremos en el siglo XXI será un aumento de 0.13 C° por década, es decir, 1.3 C° en total, y creo que nadie lo notará".
-¿Y qué sucede con las predicciones de que subirá
el nivel del mar, con graves consecuencias para las ciudades costeras?
-Los niveles del mar vienen subiendo desde el fin de la última Era del
Hielo, hace 12 mil años, y continuarán subiendo hasta que comience
la nueva Era del Hielo, en los próximos dos mil o tres mil años.
Pero Al Gore y otros tratan de asustar a la gente hablando de un aumento de
seis o siete metros en el nivel del mar en un período de cien o doscientos
años. Nosotros tratamos de basarnos en el consenso científico
del PICC. En su tercer informe, de 2001, ellos predijeron un aumento de 50 centímetros
en el nivel del mar en los próximos 100 años. En su cuarto informe
reducen esa predicción hasta los 35 centímetros. Desde luego hay
mucha diferencia entre seis metros y 35 centímetros.
-¿Qué efecto tendría un aumento como ése
en el nivel del mar?
-Entre los siglos XIX y XX el nivel del mar aumentó 35 centímetros,
y ciertamente pudimos manejarlo. Lo único cierto es que algunos atolones
del Pacífico han desaparecido por el aumento del nivel del mar, y eso,
no hay duda, seguirá sucediendo. Pero no es una catástrofe. Hay
que pensar en lo que hicieron los holandeses. En el siglo XVI, para enfrentar
las inundaciones, construyeron diques usando tecnología premoderna, y
al mismo tiempo que lo hacían se fueron convirtiendo en uno de los pueblos
más ricos del mundo. La tecnología que tenemos en el siglo XXI
es bastante mejor que la que se tenía a comienzos del siglo XX para enfrentar
el mayor nivel del mar. Es un problema, pero no es un gran problema.
Entre risas, Ebell dice que "las únicas personas que tendrán que 'enfrentar' el aumento en el nivel del mar son quienes se mojan los pies en la playa". Y agrega: "El danés Bjorn Lomborg (autor de El Ambientalista Escéptico) hizo el siguiente análisis: si le preguntaras a alguien que tenga 100 años y que haya vivido todo el siglo XX cuáles fueron los grandes eventos de ese período, ¿mencionaría el aumento en el nivel del mar? Hablaría del automóvil, de las dos guerras mundiales, de la invención de las computadoras? pero no creo que mencionaría el nivel del mar".
-Gore y los ecologistas también han dicho que, debido al calentamiento
global, habrá un aumento en la frecuencia y magnitud de los huracanes
y tormentas.
-La teoría dice que el calentamiento producirá tormentas más
severas. La razón es que las tormentas son causadas por encuentros entre
masas de aire muy frías y masas de aire muy calientes. Cuando se encuentran
deben "empatarse". Si la teoría del calentamiento global es
correcta y sube la temperatura en las latitudes altas, las grandes masas de
aire frío no serán tan frías, y por ende el impacto entre
las masas no será tan grande.
Los apocalípticos
En la visión de Ebell, el Protocolo de Kyoto -a través del cual 141 países se comprometieron en 2005 a reducir las emisiones de CO2- es inviable, y el presidente Bush estuvo bien al rechazarlo. "Desde 1990, Estados Unidos y Canadá -que ratificó el protocolo pero no ha hecho nada- han tenido exactamente el mismo crecimiento económico: alrededor de 55%. Nuestras emisiones han subido 19%, y en Canadá han subido 38%. España, por ejemplo, ha tenido un crecimiento de 48%, y sus emisiones han subido un 50%. No creo que ningún país esté realmente comprometido en reducir las emisiones".
-¿Usted cree que no debiera tomarse ninguna medida para reducir
las emisiones?
-Si el calentamiento global se convierte en un problema -lo que no creo que
vaya a suceder-, no creo que se resuelva poniendo al mundo en una dieta energética.
Hay demasiada gente que necesita más energía. El presidente Bush
estaba en lo correcto cuando dijo en 2002 que la solución al calentamiento
global es nueva tecnología. Y esa tecnología no sale de países
que están tratando de reducir sus actividades. Una de las razones por
las cuales el crecimiento de las emisiones en EE.UU. es, porcentualmente, más
bajo que en Europa, es porque hemos tenido un crecimiento económico más
rápido: los empresarios han estado invirtiendo en nuevas fábricas,
nuevas plantas de energía y nuevas tecnologías que usan menos
energía que las antiguas. Europa, que ha tenido un menor crecimiento,
está tratando de entrar en una dieta energética. Por eso nadie
invierte en nuevas tecnologías, y sus emisiones están creciendo
más rápido.
"Las políticas para detener el calentamiento
global pondrían al mundo en una dieta energética muy restrictiva,
y el mundo no es rico, sino pobre en términos energéticos. En
Estados Unidos somos energéticamente ricos, pero la mayor parte del mundo,
incluyendo América Latina, no tiene suficiente electricidad, ni suficiente
combustible para transportes. Y en la medida en que la gente ingresa al mundo
moderno y se hace parte de la economía global, personas de lugares como
Bolivia o Nigeria van a necesitar mucha más energía. Si no tienen
acceso a ella, los estamos condenando a la pobreza", dice Ebell.

Ebell dice que "el presidente Bush estaba en lo
correcto cuando dijo en 2002 que la solución al calentamiento global
es nueva tecnología. Y esa tecnología no sale de países
que están tratando de reducir sus actividades. Una de las razones por
las cuales el crecimiento de las emisiones en EE.UU. es, porcentualmente, más
bajo que en Europa, es porque hemos tenido un crecimiento económico más
rápido".