Calentamiento global: Mitos y realidades

Casi el 99% de las especies que alguna vez han existido ya no están. La pregunta es si el hombre se va a incorporar a esa inmensa mayoría que no supo o no pudo sobrevivir.

Sebastián Piñera
Fuente: El Mercurio, Domingo 8 de Abril

Años atrás, la revista "Times" publicó un reportaje de portada titulado "Salvemos al Planeta Tierra". Me pareció un título presuntuoso y que inducía a un error. Lo que está en riesgo no es el planeta Tierra, que en sus cuatro mil 600 millones de años de vida ha resistido todo tipo de catástrofes y amenazas: meteoritos, glaciaciones, terremotos, calentamientos, diluvios, etcétera. Lo que realmente está en peligro es la supervivencia del ser humano, que todavía no cumple dos millones de años de existencia, y desde ese punto de vista, es un recién llegado. De hecho, casi el 99% de las especies que alguna vez han existido ya no están. La pregunta es si el hombre se va a incorporar a esa inmensa mayoría que no supo o no pudo sobrevivir.

Es cierto que a primera vista la evidencia sobre los efectos del calentamiento global parece confusa. Existen visiones optimistas que llaman a no preocuparse y otras que anuncian tiempos de catástrofes sin perjuicio de los intereses creados que subsisten detrás de ellas. Sin embargo, un estudio más sereno y objetivo permite separar la paja del trigo.

El Informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), preparado por 180 científicos y revisado por más de 2.000, presentado en enero de este año en París, permite arrojar mayores luces y mejor evidencia: desde la Revolución Industrial y acelerándose en los últimos 30 años, la temperatura promedio del aire y del mar se ha incrementado y se han agravado las olas de calor. De hecho, 11 de los últimos 12 años se ubicaron entre los más cálidos desde 1850. Han disminuido las capas de nieve y hielo y ha aumentado el nivel del mar. Ha cambiado el régimen de lluvias, generando mayores inundaciones, sequías y huracanes. Y, lo más grave, es que las más serias proyecciones futuras indican que estos peligrosos fenómenos tenderán a agravarse durante este siglo, generando severas y dañinas consecuencias para la vida humana.

Hecha esta constatación, dramáticamente confirmada por la segunda parte del Informe del IPCC que ayer leímos en "El Mercurio" y que demuestra que el 50% de América Latina se verá gravemente afectada por el calentamiento global, cabe hacerse algunas preguntas. ¿Es esto un fenómeno natural o es producto de la acción del hombre? Si el hombre es responsable, ¿cuáles son las acciones humanas que provocan o agravan el problema? ¿Quiénes son los principales responsables? ¿Cuáles serán las consecuencias? ¿Qué podemos hacer para evitar o mitigar esta amenaza?
El Informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático antes citado sube de 66 a 90% la probabilidad de que el principal causante sea el hombre, e identificó a los gases invernadero (quema de combustibles fósiles) y al cambio de uso del suelo (deforestación) como los principales villanos.
Sin duda, los máximos responsables y con mayor capacidad de empezar a implementar soluciones son los países desarrollados, encabezados por Estados Unidos, con casi un 40% de culpa en las emisiones de CO2 (resulta decepcionante que con ese prontuario Estados Unidos aún no haya suscrito el Protocolo de Kioto de 1997, cuyo objetivo es disminuir la producción de gases invernadero, incluyendo el dióxido de carbono (CO2).

Las consecuencias para el mundo, pero especialmente para los países más pobres, pueden ser devastadoras, incluyendo sequías, inundaciones, hambrunas, escasez de agua dulce, olas de calor, reaparición de enfermedades como el dengue, desaparición de especies y otras.
Un reciente estudio encargado por la Conama y realizado por la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile proyecta las posibles consecuencias de este calentamiento global sobre Chile hacia fines de siglo, dividiendo nuestro país en cinco macrozonas: Norte Grande, Norte Chico, Zona Central, Zona Sur y Región Austral. Algunas de las principales conclusiones de este Informe dicen relación con la escasez de agua dulce que podremos sufrir en el futuro y el significativo aumento de las temperaturas en la zona norte de Chile, especialmente en los sectores norte, central y cordillerano.

Es indudable que la conducta humana en los últimos 30 años ha sido irresponsable y temeraria, y que llegó el tiempo de corregir los errores, enmendar rumbo y recuperar el tiempo perdido. Después de todo, la Tierra y la naturaleza son un don de Dios y debiéramos considerarlo no una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos. Ellos no tienen por qué conocer las cordilleras nevadas, los glaciares, los bosques nativos, los ríos cristalinos o los osos polares solamente en los libros de historia. Y esto es una enorme responsabilidad de aquí y ahora.

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