-MONACATO -

Monasterio de Marta y María

-PATRIARCADO DE MOSCÚ-

En tanto que Rusia se esfuerza en ponerse al corriente con el mundo moderno, el trabajo en el convento Marta y María no es tan diferente de lo que era antes del gran experimento ateo que significó la Unión Soviética.

Icono contemporáneo de Santa Elizabeth.

 

“La gente piensa que nosotras estamos desactualizadas porque mantenemos algunas tradiciones de principios del siglo XX” dice la Madre Superiora llamada Isabel (Elizabeth) en honor de la fundadora del Convento; la Gran Duquesa Elizabeth Romanov.

“Nosotras llevamos sus ideas adelante en tal grado, que incluso hoy estamos atemorizadas del largo alcance de sus conceptos en la ayuda a los pobres”.

Los Comunistas forzaron a cerrar el Convento de Marta y María en Moscú en el año 1926, pero reabrió sus puertas en 1992, luego del colapso de la Unión Soviética. En la actualidad, las hermanas conducen la misión de la fundadora y ahora santa, Elizabeth.

Elizabeth, nació dentro de la noble casa nobiliaria de los Hesse-Darmstadt, siendo nieta de la Reina Victoria de Inglaterra, hermana de la desgraciada Zarina Alejandra y esposa del asesinado Gran Duque Sergei, quien fue tío del último Zar de Rusia, Nicolás II. Ella fundó el convento en 1910, unos casi ocho años antes de la sangrienta revolución que la reclamó como víctima.

Luego de que su marido fuese asesinado en 1905, ella visitó al asesino de su esposo en prisión y le habló del perdón. Poco después, ella donó mucho de sus riquezas, fundando hospitales, abriendo comedores populares y en 1909 tomó sus votos como una Hermana de Amor y Misericordia.

Incluso antes de la muerte de su marido, Elizabeth promovió una reformas de salud para las madres campesinas en la campiña cercana a Moscú y comenzó a visitar a los enfermos de la ciudad, a los reclusos y a los huérfanos.

Los Bolcheviques ejecutaron a Elizabeth el 18 de Julio de 1918, juntamente con su leal asistente, Bárbara, y varios prisioneros de la familia Romanov. Una campesina testigo del fusilamiento dijo que Elizabeth cantaba himnos y aliviaba a los moribundos después de que el grupo había sido tirado dentro de la fosa, y que Elizabeth sucumbió únicamente después de que una granada fuera arrojada en dirección de dónde brotaban los cantos. Mas allá de la veracidad histórica del relato, la Iglesia Ortodoxa Rusa la canonizó en Agosto del 2000, junto a Bárbara, su asistente que la acompañó hasta el final.

Madre Elizabeth dijo que la comunidad actual, al igual que la comunidad original, se basa sobre muchos de los principios- guías del Movimiento popular de diaconizas de las comunidades religiosas luteranas de los finales del siglo XIX. A pesar de que Elizabeth se había convertido a la Ortodoxia en 1891, ella guardó mucho de los ideales de las diaconizas, incluyendo su interés por los pobres y enfermos

Santa Elizabeth dedicó el Convento a los valores de Marta y María, con la esperanza que la Comunidad pudiera, según las palabras de Elizabeth: “Combinar el elevado destino de María, con el servicio de Marta a Nuestro Señor.”

El Convento es hogar de algunas huérfanas de Moscú.

 

Entonces, como hoy, no es necesario tomar los votos para ayudar en el convento. Ellas pueden vivir en el convento para probar su vocación, sirviendo por medio año - viviendo simplemente – después del cual, ella puede retornar al mundo, o bien, continuar con el siguiente paso, hasta convertirse eventualmente en una “Hermana crucífera” (stavrosfora)

Al igual que su predecesora, Madre Isabel, es una verdadera heroína, a pesar de que ella es renuente a admitirlo. Con 67 años de edad ella recibe a los visitantes con té o blini en un salón amoblado con un gran piano, unos pesados y oscuros muebles de estilo Art Nouveau e Iconos, todos los cuales fueron originalmente propiedad de Santa Elizabeth, y la cual la Madre Superiora de alguna manera logró adquirir.

El Convento esta situado sobre unos tres acres del terreno original, a unas pocas cuadras de la famosa Galería Tretyakov, y de un McDonald’s.

La Iglesia del convento (diseñada a principios del siglo XX por el arquitecto ruso Alexei Shchusev, quién también fue designado para construir el Mausoleo de Lenín) fue construida en el tradicional estilo de la Rusia Boreal con bajos muros, y poca decoración externa. El interior, sin embargo, está cubierto por frescos pintados por una de las mayores figuras del Período de Plata del Arte ruso,  Mikhail Nesterov, quién integró la tradicional iconografía rusa con el Art Nouveau.

Pero mientras Madre Elizabeth es alentada por el Alcalde de Moscú, y es firmemente apoyada por el Patriarcado, los edificios del convento son una ruina.

A pesar de todo, la propiedad sola vale millones de dólares y está en el corazón de Moscú, una ciudad dónde el crimen es perpetrado en nombre de los “hombres de negocios” quienes sacan las tierras por modos violentos, con el fin de invertir y urbanizar.

Madre Isabel, a pesar de las repetidas amenazas, particularmente de aquellos “hombres de negocios”, se aferró tercamente al Convento, sobreviviendo a tres atentados contra su vida. Hasta ahora escapó a los daños, pero una hermana fue una vez gravemente herida, siendo rescatada por la misma Madre Isabel.

Otro cosa extraña es que la bella iglesia está efectivamente fuera de los límites de la casa de las Hermanas y fue usado como un Estudio de restauración de Iconos, con una aparente conexión al convento, sin embargo una visita a su interior reveló una caótica variedad de Iconos de todo tamaño hacinados contra los muros ensombrecidos que contenían los frescos del conocido iconógrafo Nesterov. Expertos trabajaron activamente bajo la luz de las lámparas en restringidas esquinas con el objeto de restaurar y reparar antiguas obras de arte.

La iglesia fue convertida en un ámbito para actividades sociales por los comunistas, quienes colocaron una estatua de Lenín sobre el altar y pintaron sobre los frescos de Nesterov. En la actualidad iconografos devolvieron a los frescos su antigua gloria. La estatua de Lenín fue removida del Altar, y fue erigida una estatua a Santa Elizabeth en le patio, dónde se lee: “A la Gran Duquesa Elizabeth con pesar”. El tema de este templo es una llaga abierta para la Madre Isabel, puesto que la iglesia aún no ha sido reconsagrada y devuelta al convento.

Fresco de un Ángel pintado por Mikhail Nesterov, en el Convento Marta y María en Moscú.

 

De alguna manera, los problemas de Rusia desde el tiempo de Santa Elizabeth no han cambiado mucho. Pobres y jóvenes mujeres huérfanas en Moscú, son a menudo blanco para la prostitución, o para los “Barones de la Droga”; a lo que se suman otros problemas sociales, como ser el alcoholismo y la violencia doméstica.

“Hay muchos huérfanos aquí actualmente, como en los tiempos de nuestra fundadora” Madre Isabel dice, refiriéndose a las chicas del orfanato adjunto al Convento.

No únicamente existe gran pobreza, gente sin techo y abusos, sino también niños sin una adecuada educación espiritual. Cuando fui instruida, lo fui por maestros nacidos hacia finales del siglo XIX. Nosotros teníamos pianos, leíamos mucho, a menudo en voz alta, guardando las buenas tradiciones familiares, disponiéndonos prestos al sacrificio por el bien común.

“Nosotras tratamos de impartir esos valores a nuestras chicas en el Orfanato, ellas hacen teatro, bordados, tocan piano y hacen deportes. Ellas van a la escuela local y regresan por la noche. Nuestra chica mas grande tiene 19 años y pronto contraerá matrimonio. La niña mas pequeña tiene 7 años, nuestra casa alberga a 17 chicas en la actualidad.

La mayor parte de los trabajos del Convento tienen lugar a siete millas fuera de Moscú en un histórico edificio. Un piso entero es arrendado a las hermanas dónde acerca de 60 jóvenes mujeres del Convento Marta y María son entrenadas para ser enfermeras.

Muchas de estas jóvenes mujeres no son solo estudiantes de enfermería, sino que también consideran una vocación religiosa. Mientras, todas ellas tienen la intención de calificarse como enfermeras después del curso de tres años de duración.

Tatyana Kalnikova, Director del Programa de Educación dice: “Las chicas son entrenadas para ser enfermeras altamente calificadas. Ellas estudian tanto medicina como teología”

De acuerdo a la señora Kalnikova, dos ONG alemanas financian el programa, también ayuda por la Cooperativa de Viviendas de Moscú, el cual renovó el antiguo edificio.

Madre Isabel dirigiendo a las novicias ortodoxas rusas en la Oración en el Convento Marta y María.

 

“Nosotras existimos gracias al acuerdo entre el Patriarcado de Moscú y el Ministerio de Salud, puesto que ambos son propietarios de los Edificios” , ella agrega: “Entrenamos a las chicas llevando la Luz de Dios al interior de sus corazones, pero también conocemos el mundo exterior, sus necesidades y por ende, capacitamos para dar asistencia a la gente necesitada”

Como en los viejos días, la rutina de la comunidad combina oración, estudio y servicio. Ellas se levantan a las 6:30 hs, toman el desayuno y luego rezan en una pequeña capilla; a las 9:00 hs parten al colegio, se almuerza al mediodía, después cada una continua sus estudios hasta las 16:00 hs. Por la noche se estudia teología, música y se disfruta del tiempo libre.

Inna, de 20 años viene de Latvia, sus ojos destellean una pícara sonrisa, y es estudiante del colegio.

“Mis padres no son religiosos, pero yo voy a la iglesia y a las clases de catecismo con mis amigos” dice ella.

“Yo comencé a interesarme en religión, acudiendo ocasionalmente al Monasterio, recién cuando fui bautizada a la edad de 10 años. Mis padres estaban preocupados al principio, pero ahora ellos están muy felices de que yo sea estudiante de enfermería, sin embargo yo busco tanto una vida religiosa como una carrera médica”

Tal cual como a comienzos del siglo XX, el Convento de Marta y María sirve a los pobres, enfermos e indefensos con una mínima financiación; constituyéndose en un verdadero refugio para aquellos privados de los derechos mas básicos; en medio de la situación incierta de Rusia y de todo el mundo.

Como la Gran Duquesa Elizabeth, Madre Isabel, quien retomó el hilo después de un intervalo de 74 años, está totalmente dedicada a trabajar en el Convento Marta y María, aún al punto de hacer caso omiso de su propia seguridad.

Por Eileen Reinhard
Fotografías de  Sean Sprague

Adaptado al español por el

Padre Gorazd

 

 

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