"Aquello que
enriquece al niño en su capacidad creativa no es la obra creadora sino
su proceso creador, es decir, ese suceder continuo de decisiones de toma
de postura ante un diálogo abierto con aquello que se está creando. Esto
es lo que le afianza en su personalidad. ¿Y no es acaso esto la base de
partida de toda educación? Lo que no queda plasmado en el papel, aquello
que no se puede elogiar como obra maestra, puesto que no se ve ni se
oye, es importante porque ha quedado plasmado en lo más profundo del ser
y es el alimento de sus raíces que ha sido engendrado durante el proceso
creativo" (Bisquert, 1977:93).
El arte en la
educación es un factor determinante en el proceso del desarrollo
evolutivo, sensitivo e intelectual del alumno, constituye un medio para
comunicarse y expresarse en pensamientos y sentimientos. Cuando se
imparte en el aula, se comienza a trabajar con la creatividad, la
expresión y el desarrollo de la apreciación estética; elementos que
logran integrar la personalidad del alumno, y que, en sí mismos, pueden
llegar a ser terapéuticos, ayudar a liberar tensiones y a proponer
soluciones creativas en la vida cotidiana. Su objetivo fundamental es
lograr el proceso creativo en la educación; esto resultaría de forma más
objetiva si este proceso llevase un planeamiento teórico práctico en los
doce años de educación básica media; su importancia reside en la
maduración de la personalidad del educando y considera un equilibrio en
cuanto a pensamiento/cuerpo, razonamiento/sensibilidad.
El arte en la
educación crea individuos con actitud abierta y progresiva, capaces de
pensar por sí solos, con espíritu de crítica y capacidad de romper
lineamientos ya estructurados; es importante intervenir con una
pedagogía creativa, que dé soluciones y expectativas, estimulando con el
desarrollo estético y eliminando conceptualizaciones cerradas de belleza
absoluta que imponen cánones que definitivamente obstaculizan el
pensamiento creativo.
La postura que identificamos como educación a través del arte nos
permite la posibilidad de enseñar a través de los aportes que el campo
artístico ofrece, sus metodologías y formas de enseñanza, que se pueden
incorporar a un enfoque de la enseñanza de otros contenidos no sólo
exclusivos del arte. Es una visión que recupera a la educación artística
como un medio didáctico que permitirá despertar y provocar conocimientos
basados en el arte como vía de estrategias para propiciar aprendizajes
significativos que impliquen no sólo el desarrollo cognositivo o
intelectual, sino también las sensaciones, los sentimientos, el contacto
con las personas y los materiales y las formas de expresión. Esto para
la educación primaria es fundamental, ya que a partir de ello es como
realmente se alcanzan los aprendizajes significativos e
integrales.