Margarita Salas apoya las demandas de los investigadores precarios y promete ayuda
P. Suárez.
La presidenta del Consejo Social de la Universidad de Oviedo, la científica Margarita Salas, se reunió ayer con un grupo de jóvenes investigadores que se encuentran realizando su labor en situación precaria. La discípula de Severo Ochoa aseguró que las reivindicaciones de seguridad social que demandan los jóvenes investigadores, es «muy justa y se debe apoyar». Al mismo tiempo prometió, como presidenta del Consejo Social, «trasladar sus inquietudes al pleno de este organismo» y hacer todo lo posible para que se regularice esta situación.
La científica también aseguró que es «esencial» que en España se puedan «recuperar» a los jóvenes investigadores que se encuentran en todos los paises del mundo «haciendo un trabajo excelente», muchos de los cuáles desearían volver a España y seguir investigando aquí con los mismos medios que en el extranjero. Del mismo modo expresó su deseo que «el plan de I+D del Principado salga adelante porque es esencial para que Asturias se desarrolle». En este punto, Salas recordó una de las frases de su profesor, Severo Ochoa, «un país sin investigación es un pais sin desarrollo».
La investigadora del CSIC afirmó estar a la «expectativa» de cómo se van a desarrollar las 800 becas Ramón y Cajal, que se darán a lo largo de este año, y que suponen «contratos por cinco años relativamente estables», ante las que Salas mostró sus dudas porque su éxito dependerá de la cofinanciación de otras entidades.
Las tres representantes de la Federación Española de Jóvenes Investigadores pusieron de manifiesto ante Margarita Salas sus reclamaciones. Sus becas, pre y postdoctorales, tienen una dotación de entre 40.000 y 160.000 pesetas mensuales, por lo que piden que se homogeneicen. Están obligados a trabajar un mínimo de 40 horas, aunque, como afirman, «sabes cuándo entras pero nunca cuando sales». No tienen Seguridad Social, aunque sí pagan IRPF, y además se les exige por contrato dedicación exclusiva. Según los datos estimativos que estas jóvenes investigadoras barajan, en Asturias podría haber más de 500 becarios en estas condiciones.