Conosca la Pc.

 

¿Qué es... la placa base?

 


La "placa base" (mainboard), o "placa madre" (motherboard), es el elemento principal de todo ordenador, en el que se encuentran o al que se conectan todos los demás aparatos y dispositivos.

Físicamente, se trata de una "oblea" de material sintético, sobre la cual existe un circuito electrónico que conecta diversos elementos que se encuentran anclados sobre ella; los principales son:

el microprocesador, "pinchado" en un elemento llamado zócalo;
la memoria, generalmente en forma de módulos;
los slots o ranuras de expansión donde se conectan las tarjetas;
diversos chips de control, entre ellos la BIOS.
Una placa base moderna y típica ofrece un aspecto similar al siguiente:

Para ver una descripción de cada uno de los elementos, pulse en la imagen sobre ellos o sobre sus nombres o bien vaya al final de esta página.

Si quiere conocer las últimas novedades y tendencias de las placas base más modernas, mire entre los Temas Relacionados el apartado de artículos sobre placas base.

Factores de forma y estándares
Las placas base existen en diferentes formas y con diversos conectores para periféricos. Para abaratar costes permitiendo la intercambiabilidad entre placas base, los fabricantes han ido definiendo varios estándares que agrupan recomendaciones sobre su tamaño y la disposición de los elementos sobre ellas.

De cualquier forma, el hecho de que una placa pertenezca a una u otra categoría no tiene nada que ver, al menos en teoría, con sus prestaciones ni calidad. Los tipos más comunes son:

ATX
La placa de la foto superior pertenece a este estándar. Cada vez más comunes, van camino de ser las únicas en el mercado.

Se las supone de más fácil ventilación y menos maraña de cables que las Baby-AT, debido a la colocación de los conectores. Para ello, el microprocesador suele colocarse cerca del ventilador de la fuente de alimentación y los conectores para discos cerca de los extremos de la placa.

La diferencia "a ojo descubierto" con las AT se encuentra en sus conectores, que suelen ser más (por ejemplo, con USB o con FireWire), están agrupados y tienen el teclado y ratón en clavijas mini-DIN como ésta: . Además, reciben la electricidad mediante un conector formado por una sola pieza (ver foto superior).

Baby-AT
Fue el estándar absoluto durante años. Define una placa de unos 220x330 mm, con unas posiciones determinadas para el conector del teclado, los slots de expansión y los agujeros de anclaje a la caja, así como un conector eléctrico dividido en dos piezas.

Estas placas son las típicas de los ordenadores "clónicos" desde el 286 hasta los primeros Pentium. Con el auge de los periféricos (tarjeta sonido, CD-ROM, discos extraíbles...) salieron a la luz sus principales carencias: mala circulación del aire en las cajas (uno de los motivos de la aparición de disipadores y ventiladores de chip) y, sobre todo, una maraña enorme de cables que impide acceder a la placa sin desmontar al menos alguno.

Para identificar una placa Baby-AT, lo mejor es observar el conector del teclado, que casi seguro que es una clavija DIN ancha, como las antiguas de HI-FI; vamos, algo así: ; o bien mirar el conector que suministra la electricidad a la placa, que deberá estar dividido en dos piezas, cada una con 6 cables, con 4 cables negros (2 de cada una) en el centro.

LPX
Estas placas son de tamaño similar a las Baby-AT, aunque con la peculiaridad de que los slots para las tarjetas de expansión no se encuentran sobre la placa base, sino en un conector especial en el que están pinchadas, la riser card.

De esta forma, una vez montadas, las tarjetas quedan paralelas a la placa base, en vez de perpendiculares como en las Baby-AT; es un diseño típico de ordenadores de sobremesa con caja estrecha (menos de 15 cm de alto), y su único problema viene de que la riser card no suele tener más de dos o tres slots, contra cinco en una Baby-AT típica.

Diseños propietarios
Pese a la existencia de estos estándares, los grandes fabricantes de ordenadores (IBM, Compaq, Hewlett-Packard...) suelen sacar al mercado placas de tamaños y formas peculiares, bien porque estos diseños no se adaptan a sus necesidades o por oscuros e ignotos motivos.

Si usted se está planteando actualizar un ordenador "de marca", tenga en cuenta que quizá tenga que gastarse otras 5.000 ptas en una caja nueva, a veces por motivos tan irritantes como que los taladros o el conector de teclado estén a medio centímetro de las posiciones normales.

De cualquier forma, hasta los grandes de la informática usan cada vez menos estas placas "a medida", sobre todo desde la llegada de las placas ATX.

¿Qué es... el microprocesador?

 


El microprocesador, o simplemente el micro, es el cerebro del ordenador. Es un chip, un tipo de componente electrónico en cuyo interior existen miles (o millones) de elementos llamados transistores, cuya combinación permite realizar el trabajo que tenga encomendado el chip.

Los micros, como los llamaremos en adelante, suelen tener forma de cuadrado o rectángulo negro, y van o bien sobre un elemento llamado zócalo (socket en inglés) o soldados en la placa o, en el caso del Pentium II, metidos dentro de una especie de cartucho que se conecta a la placa base (aunque el chip en sí está soldado en el interior de dicho cartucho).

A veces al micro se le denomina "la CPU" (Central Process Unit, Unidad Central de Proceso), aunque este término tiene cierta ambigüedad, pues también puede referirse a toda la caja que contiene la placa base, el micro, las tarjetas y el resto de la circuitería principal del ordenador.

La velocidad de un micro se mide en megahertzios (MHz) o gigahertzios (1 GHz = 1.000 MHz), aunque esto es sólo una medida de la fuerza bruta del micro; un micro simple y anticuado a 500 MHz puede ser mucho más lento que uno más complejo y moderno (con más transistores, mejor organizado...) que vaya a "sólo" 400 MHz. Es lo mismo que ocurre con los motores de coche: un motor americano de los años 60 puede tener 5.000 cm3, pero no tiene nada que hacer contra un multiválvula actual de "sólo" 2.000 cm3.

Debido a la extrema dificultad de fabricar componentes electrónicos que funcionen a las inmensas velocidades de MHz habituales hoy en día, todos los micros modernos tienen 2 velocidades:

Velocidad interna: la velocidad a la que funciona el micro internamente (200, 333, 450... MHz).
Velocidad externa o del bus: o también "velocidad del FSB"; la velocidad a la que se comunican el micro y la placa base, para poder abaratar el precio de ésta. Típicamente, 33, 60, 66, 100 ó 133 MHz.
La cifra por la que se multiplica la velocidad externa o de la placa para dar la interna o del micro es el multiplicador; por ejemplo, un Pentium III a 450 MHz utiliza una velocidad de bus de 100 MHz y un multiplicador 4,5x.

Partes de un microprocesador
En un micro podemos diferenciar diversas partes:

el encapsulado: es lo que rodea a la oblea de silicio en sí, para darle consistencia, impedir su deterioro (por ejemplo por oxidación con el aire) y permitir el enlace con los conectores externos que lo acoplarán a su zócalo o a la placa base.
la memoria caché: una memoria ultrarrápida que emplea el micro para tener a mano ciertos datos que previsiblemente serán utilizados en las siguientes operaciones sin tener que acudir a la memoria RAM, reduciendo el tiempo de espera.
Todos los micros "compatibles PC" desde el 486 poseen al menos la llamada caché interna de primer nivel o L1; es decir, la que está más cerca del micro, tanto que está encapsulada junto a él. Los micros más modernos (Pentium III Coppermine, Athlon Thunderbird, etc.) incluyen también en su interior otro nivel de caché, más grande aunque algo menos rápida, la caché de segundo nivel o L2.
el coprocesador matemático: o, más correctamente, la FPU (Floating Point Unit, Unidad de coma Flotante). Parte del micro especializada en esa clase de cálculos matemáticos; antiguamente estaba en el exterior del micro, en otro chip.
el resto del micro: el cual tiene varias partes (unidad de enteros, registros, etc.) que no merece la pena detallar aquí.

Los MHz y el índice iCOMP
Debe tenerse en cuenta que un ordenador con un micro a 600 MHz no será nunca el doble de rápido que uno con un micro a 300 MHz, hay que tener muy en cuenta otros factores como la velocidad de la placa o la influencia de los demás componentes.

Esto no se tiene apenas en cuenta en el índice iCOMP, una tabla o gráfico de valores del supuesto rendimiento de los micros marca Intel. Es muy utilizado por Intel en sus folletos publicitarios, aunque no es en absoluto representativo del rendimiento final de un ordenador con alguno de esos micros.

En realidad, las diferencias están muy exageradas, a base de realizar pruebas que casi sólo dependen del micro (y no de la placa base, la tarjeta de vídeo, el disco duro...), por lo que siempre parece que el rendimiento del ordenador crecerá linealmente con el número de MHz, cosa que no ocurre prácticamente jamás. Un ordenador con Pentium MMX a 233 MHz es sólo un 3 ó 4% mejor que uno a 200 MHz, y no el 16,5% de su diferencia de MHz ni el 11,5% de sus índices iCOMP. Parecerá increíble, pero es así.

Vamos, que si le quieren vender un ordenador con el argumento de que tiene x MHz más, o un índice iCOMP inmenso, muéstrese muy escéptico. Mejor un ordenador con todos sus componentes regulares (mucha memoria, buena tarjeta de vídeo...) que un trasto a muchísimos MHz.

Almacenamiento


Unidades de disquete
Por malo y anticuado que sea un ordenador, siempre dispone de al menos uno de estos aparatos. Su capacidad es totalmente insuficiente para las necesidades actuales, pero cuentan con la ventaja que les dan los muchos años que llevan como estándar absoluto para almacenamiento portátil.


¿Estándar? Bien, quizá no tanto. Desde aquel lejano 1.981, el mundo del PC ha conocido casi diez tipos distintos de disquetes y de lectores para los mismos. Originariamente los disquetes eran flexibles y bastante grandes, unas 5,25 pulgadas de ancho. La capacidad primera de 160 Kb se reveló enseguida como insuficiente, por lo que empezó a crecer y no paró hasta los 1,44 MB, ya con los disquetes actuales, más pequeños (3,5"), más rígidos y protegidos por una pestaña metálica.

Incluso existe un modelo de 2,88 MB y 3,5" que incorporaban algunos ordenadores IBM, pero no llegó a cuajar porque los discos resultaban algo caros y seguían siendo demasiado escasos para aplicaciones un tanto serias; mucha gente opina que hasta los 100 MB de un Zip son insuficientes.


Por cierto, para distinguir a primera vista un disco de 3,5" de alta densidad de otro de doble, basta con observar el número de agujeros que presenta en su parte inferior. Si tiene sólo uno, situado en el lado izquierdo de la imagen y generalmente provisto de una pestaña móvil, se trata de un disco de doble densidad; si tiene dos agujeros, no hay duda de que se trata de un disco de alta densidad. Si el primero de los agujeros está al descubierto el disco estará protegido contra escritura; el segundo sólo sirve para diferenciar ambos tipos de disquetes.

De cualquier forma, el disquete deberá estar formateado a la capacidad correcta, para lo cual podemos usar la orden FORMAT del DOS o bien los menús de Windows (personalmente, prefiero la orden de DOS). Debe tenerse en cuenta que si no especificamos nada, el disco intentará ser formateado a la capacidad nominal de la disquetera, lo que con un disco de capacidad inferior puede ser un error desastroso. Por ejemplo, a continuación aparecen algunas órdenes de formateado comunes:

Orden de formateado
Explicación

FORMAT A:
Da formato al disco de la unidad "A" a la capacidad nominal de la disquetera

FORMAT B: /F:720
Da formato al disco de la unidad "B" a 720 Kb de capacidad

FORMAT A: /S
Da formato al disco de la unidad "A" a la capacidad nominal de la disquetera y copia los archivos de sistema (es decir, crea un disco básico de arranque)

Los ordenadores normales disponen de un puerto para dos disqueteras, que irán conectadas a un único cable de datos. La que esté conectada en el extremo del mismo será la primera (la "A" en DOS) y la que esté en el segundo conector, entre el ordenador y la anterior disquetera, será la segunda (la "B").

Resulta común tener un ordenador que resulta suficiente para las tareas que le pedimos, pero que tiene una disquetera de un modelo anticuado, bien de 5,25" o de 3,5" de doble densidad, para las que incluso puede ser difícil encontrar discos apropiados (especialmente en el caso de las de 5,25"). En tal caso, merece la pena instalar una disquetera moderna de 3,5" y 1,44 MB, ya que cuestan menos de 5.000 pts y es una de las tareas más sencillas de hacer, como se explica en este hipervínculo.

Los disquetes tienen fama de ser unos dispositivos muy poco fiables en cuanto al almacenaje a largo plazo de la información; y en efecto, lo son. Les afecta todo lo imaginable: campos magnéticos, calor, frío, humedad, golpes, polvo... Hace un tiempo verifiqué unos 25 disquetes de diferentes marcas de un antiguo 286, que estaban guardados en una caja de plástico para disquetes, y casi la mitad no funcionaba, lo que no me sorprendió en absoluto.

Si tiene programas en disquete, haga copias inmediatamente y guarde los originales en lugar seguro. Si tiene datos importantes almacenados en disquete, haga copias nuevas y piense en otro método mejor de almacenaje. Y ante todo, compre siempre disquetes de marca. No le salvarán de los fallos futuros, pero al menos estarán más o menos bien de origen; las economías en estos temas son malas compañeras, huya de los disquetes metidos en cajas blancas sin logotipos como de la peste o le pesará...

Discos duros

Son otro de los elementos habituales en los ordenadores, al menos desde los tiempos del 286. Un disco duro está compuesto de numerosos discos de material sensible a los campos magnéticos, apilados unos sobre otros; en realidad se parece mucho a una pila de disquetes sin sus fundas y con el mecanismo de giro y el brazo lector incluido en la carcasa.

Los discos duros han evolucionado mucho desde los modelos primitivos de 10 ó 20 MB. Actualmente los tamaños son del orden de varios gigabytes, el tiempo medio de acceso es muy bajo (menos de 20 ms) y su velocidad de transferencia es tan alta que deben girar a más de 5.000 rpm (revoluciones por minuto), lo que desgraciadamente hace que se calienten como demonios, por lo que no es ninguna tontería instalarles un ventilador para su refrigeración.

Una diferencia fundamental entre unos y otros discos duros es su interfaz de conexión. Antiguamente se usaban diversos tipos, como MFM, RLL o ESDI, aunque en la actualidad sólo se emplean dos: IDE y SCSI.

Discos duros IDE
El interfaz IDE (más correctamente denominado ATA, el estándar de normas en que se basa) es el más usado en PCs normales, debido a que tiene un balance bastante adecuado entre precio y prestaciones. Los discos duros IDE se distribuyen en canales en los que puede haber un máximo de 2 dispositivos por canal; en el estándar IDE inicial sólo se disponía de un canal, por lo que el número máximo de dispositivos IDE era 2.

El estándar IDE fue ampliado por la norma ATA-2 en lo que se ha dado en denominar EIDE (Enhanced IDE o IDE mejorado). Los sistemas EIDE disponen de 2 canales IDE, primario y secundario, con lo que pueden aceptar hasta 4 dispositivos, que no tienen porqué ser discos duros mientras cumplan las normas de conectores ATAPI; por ejemplo, los CD-ROMs y algunas unidades SuperDisk se presentan con este tipo de conector.

En cada uno de los canales IDE debe haber un dispositivo Maestro (master) y otro Esclavo (slave). El maestro es el primero de los dos y se suele situar al final del cable, asignándosele generalmente la letra "C" en DOS. El esclavo es el segundo, normalmente conectado en el centro del cable entre el maestro y la controladora, la cual muchas veces está integrada en la propia placa base; se le asignaría la letra "D".

Los dispositivos IDE o EIDE como discos duros o CD-ROMs disponen de unos microinterruptores (jumpers), situados generalmente en la parte posterior o inferior de los mismos, que permiten seleccionar su carácter de maestro, esclavo o incluso otras posibilidades como "maestro sin esclavo". Las posiciones de los jumpers vienen indicadas en una pegatina en la superficie del disco, o bien en el manual o serigrafiadas en la placa de circuito del disco duro, con las letras M para designar "maestro" y S para "esclavo".

Otros avances en velocidad vienen de los modos de acceso:

Modo de acceso
Transferencia máxima teórica
Comentario

PIO-0
3,3 MB/s
En discos muy antiguos, de 100 MB o menos

PIO-1
5,2 MB/s
En discos antiguos, de capacidad menor de unos 400 MB

PIO-2
8,3 MB/s

PIO-3
11,1 MB/s
Típicos en discos de capacidad entre unos 400 MB y 2 GB

PIO-4
16,6 MB/s

DMA-1 multiword
13,3 MB/s
Modos de utilidad dudosa, ya que su velocidad no es mayor que en el modo PIO-4

DMA-2 multiword o DMA/16
16,6 MB/s

UltraDMA (DMA33 o UltraDMA modo 2)
33,3 MB/s
El estándar hasta hace muy poco

UltraDMA66 (ATA66 o UltraDMA modo 4)
66,6 MB/s
El estándar actual; utiliza un cable de 40 pines y 80 conductores

Aunque en este terreno se barajan las cifras de transferencia máxima teóricas entre el disco duro y el PC, no las que físicamente puede alcanzar el disco internamente; los 66,6 MB/s son absolutamente inalcanzables para cualquier disco duro actual. En realidad, llegar a 25 MB/s con un disco duro UltraDMA es algo bastante difícil de conseguir, actualmente las cifras habituales están más bien por unos 10 a 20 MB/s.

Los modos PIO se habilitan generalmente mediante la BIOS y dan pocos problemas, aunque en discos duros no actuales a veces la autodetección del modo PIO da un modo un grado superior al que realmente puede soportar con fiabilidad, pasa mucho por ejemplo con discos que se identifican como PIO-4 pero que no son fiables más que a PIO-3.

Los modos DMA tienen la ventaja de que liberan al microprocesador de gran parte del trabajo de la transferencia de datos, encargándoselo al chipset de la placa (si es que éste tiene esa capacidad, como ocurre desde los tiempos de los Intel Tritón), algo parecido a lo que hace la tecnología SCSI. Sin embargo, la activación de esta característica (conocida como bus mastering) requiere utilizar los drivers adecuados y puede dar problemas con el CD-ROM, por lo que en realidad el único modo útil es el UltraDMA (y ni siquiera he comentado los muy desfasados modos DMA singleword).

Se debe tener en cuenta que la activación o no de estas características es opcional y la compatibilidad hacia atrás está garantizada; podemos comprar un disco duro UltraDMA y usarlo en modo PIO-0 sin problemas, sólo estaremos tirando el dinero. Así que si quiere un disco para un 486 que no soporta bus mastering, no se preocupe: compre un disco UltraDMA y seleccione el modo PIO-4, apenas apreciará la diferencia de rendimiento y la instalación será incluso más sencilla.

Para más información sobre discos duros IDE como el manejo de la BIOS, el modo LBA para discos de más de 528 MB, las configuraciones de jumpers y demás, recomiendo consultar mi página sobre Instalar un disco duro.

Discos duros SCSI
Sobre este interfaz ya hemos hablado antes en el apartado de generalidades; sólo recalcar que la ventaja de estos discos no está en su mecánica, que puede ser idéntica a la de uno IDE (misma velocidad de rotación, mismo tiempo medio de acceso...) sino en que la transferencia de datos es más constante y casi independiente de la carga de trabajo del microprocesador.

Esto hace que la ventaja de los discos duros SCSI sea apreciable en ordenadores cargados de trabajo, como servidores, ordenadores para CAD o vídeo, o cuando se realiza multitarea de forma intensiva, mientras que si lo único que queremos es cargar Word y hacer una carta la diferencia de rendimiento con un disco UltraDMA será inapreciable.

En los discos SCSI resulta raro llegar a los 20 MB/s de transferencia teórica del modo Ultra SCSI, y ni de lejos a los 80 MB/s del modo Ultra-2 Wide SCSI, pero sí a cifras quizá alcanzables pero nunca superables por un disco IDE. De lo que no hay duda es que los discos SCSI son una opción profesional, de precio y prestaciones elevadas, por lo que los fabricantes siempre escogen este tipo de interfaz para sus discos de mayor capacidad y velocidad. Resulta francamente difícil encontrar un disco duro SCSI de mala calidad, pero debido a su alto precio conviene proteger nuestra inversión buscando uno con una garantía de varios años, 3 ó más por lo que pueda pasar... aunque sea improbable.

 

¿Qué es... el chipset?

 

El "chipset" es el conjunto (set) de chips que se encargan de controlar determinadas funciones del ordenador, como la forma en que interacciona el microprocesador con la memoria o la caché, o el control de los puertos y slots ISA, PCI, AGP, USB...


Antiguamente estas funciones eran relativamente sencillas de realizar y el chipset apenas influía en el rendimiento del ordenador, por lo que el chipset era el último elemento al que se concedía importancia a la hora de comprar una placa base, si es que alguien se molestaba siquiera en informarse sobre la naturaleza del mismo. Pero los nuevos y muy complejos micros, junto con un muy amplio abanico de tecnologías en materia de memorias, caché y periféricos que aparecen y desaparecen casi de mes en mes, han hecho que la importancia del chipset crezca enormemente.

De la calidad y características del chipset dependerán:

Obtener o no el máximo rendimiento del microprocesador.
Las posibilidades de actualización del ordenador.
El uso de ciertas tecnologías más avanzadas de memorias y periféricos.
Debe destacarse el hecho de que el uso de un buen chipset no implica que la placa base en conjunto sea de calidad. Como ejemplo, muchas placas con chipsets que darían soporte a enormes cantidades de memoria, 512 MB o más, no incluyen zócalos de memoria para más de 128 ó 256. O bien el caso de los puertos USB, cuyo soporte está previsto en la casi totalidad de los chipsets de los últimos dos años pero que hasta fecha reciente no han tenido los conectores necesarios en las placas base.

Trataremos sólo los chipsets para Pentium y superior, ya que el chipset de un 486 o inferior no es de mayor importancia (dentro de un límite razonable) por estar en general todos en un nivel similar de prestaciones y rendimiento, además de totalmente descatalogados. Tampoco trataremos todas las marcas, sino sólo las más conocidas o de más interés; de cualquier forma, muchas veces se encuentran chipsets aparentemente desconocidos que no son sino chipsets VIA, ALI o SIS bajo otra marca.

Chipsets para Pentium y Pentium MMX
De Intel (Tritones)
Fueron la primera (y muy exitosa) incursión de Intel en el mundo de los chipsets, mundo en el cual ha pasado de no fabricar prácticamente ninguno a tener un monopolio casi total, que es la forma en que a Intel le gusta hacer los negocios. Esto no resulta extraño, ya que nadie mejor que Intel conoce cómo sacar partido a sus microprocesadores; además, el resto de fabricantes dependen de la información técnica que les suministra Intel, que lo hace cuando y como quiere.

430 FX: el Tritón clásico, de apabullante éxito. Un chipset bastante apropiado para los Pentium "normales" (no MMX) con memorias tipo EDO. Hoy en día desfasado y descatalogado.
430 HX: el Tritón II, la opción profesional del anterior. Mucho más rápido y con soporte para placas duales (con 2 micros). Algo anticuado pero muy bueno.
430 VX: ¿el Tritón III? Más bien el 2.5; algo más lento que el HX, pero con soporte para memoria SDRAM. Se puede decir que es la revisión del FX, o bien que se sacó para que la gente no se asustara del precio del HX...
430 TX: el último chipset de Intel para placas Pentium (placas socket 7). Si queremos usar micros Intel y aplicaciones que se contenten con placas con 1 Pentium, la opción a elegir. Soporte MMX, SDRAM, UltraDMA... Un problema: si se le pone más de 64 MB de RAM, la caché deja de actuar; aunque más de 64 MB es mucha RAM.
Chipsets de Intel para Pentium y Pentium MMX

Concepto
430 FX
430 HX
430 VX
430 TX

Número CPUs máx.
1
2
1
1
RAM máxima
128 MB
512 MB
128 MB
256 MB

Tipos de RAM
FPM, EDO
FPM, EDO, SDRAM

RAM cacheable máxima
64 MB
512 MB (según placa, no todas)
64 MB

Caché L2 máxima
512 KB

Velocidad bus máx.
66 MHz

Puertos adicionales

USB
UltraDMA y USB

Comentarios
Desfasado
No adecuados para micros no Intel de nueva generación (no soportan AGP ni bus 100 MHz)

Lo más destacable de estos chipsets, su buen rendimiento, especialmente con micros Intel. Lo peor, su escaso soporte para micros no Intel, que en el campo socket 7 tienen desarrollos superiores a los de Intel, como los AMD K6 (normal y K6-2) o los Cyrix-IBM 6x86MX (M2), en general más avanzados que los Pentium y Pentium MMX.

De VIA (Apollos)
Unos chipsets bastante buenos, se caracterizan por tener soporte para casi todo lo imaginable (memorias SDRAM o BEDO, UltraDMA, USB...); su pelea está en la gama del HX o TX, aunque suelen ser algo más lentos que éstos al equiparlos con micros Intel, no así con micros de AMD o Cyrix-IBM.

Chipsets de VIA para Pentium y Pentium MMX

Concepto
VP2
VPX
VP3
MVP3

Número CPUs máx.
1

RAM máxima
512 MB
1 GB

Tipos de RAM
FPM, EDO, BEDO, SDRAM
FPM, EDO, SDRAM

RAM cacheable máxima
512 MB (según placa, no todas)
512 MB ó 1 GB (según placa, no todas)

Caché L2 máxima
2048 KB

Velocidad bus máx.
66 MHz
75 MHz
66 MHz
100 MHz

Puertos adicionales
UltraDMA y USB
UltraDMA, USB y AGP

Comentarios
No adecuados para micros no Intel de nueva generación (no soportan AGP ni bus 100 MHz)
Sin bus a 100 MHz
Muy moderno, con todos los avances


Lo bueno de las placas con chipsets VIA es que siguen en el mercado socket 7, por lo que tienen soporte para todas las nuevas tecnologías como el AGP o los buses a 100 MHz, además de que su calidad suele ser intermedia-alta. En las placas con chipsets Intel hay un abanico muy amplio entre placas muy buenas y otras francamente malas, además de estar ya desfasadas (ningún chipset Intel para socket 7 soporta AGP, por ejemplo).

El último chipset de VIA para socket 7, el MPV3, ofrece todas las prestaciones del BX de Intel (excepto soporte para placas duales), configurando lo que se denomina una placa Super 7 (con AGP y bus a 100 MHz), que con un micro como el nuevo AMD K6-2 no tiene nada que envidiar a un equipo con Pentium II.

De ALI
Muy buenos chipsets, tienen soluciones tan avanzadas como el chipset para placas Super 7 "Aladdin V", que como el MPV3 de VIA resulta equiparable a todos los efectos al BX de Intel para placas Pentium II (bus a 100 MHz, AGP...); una fantástica elección para micros como el AMD K6-2.

Chipsets de ALI para Pentium y Pentium MMX

Concepto
M1521/M1523 (Aladdin III)
M1531/M15X3 (Aladdin IV-IV+)
M1541/M1543 (Aladdin V)

Número CPUs máx.
1

RAM máxima
1 GB

Tipos de RAM
FPM, EDO, SDRAM
FPM, EDO, SDRAM, PC100

RAM cacheable máxima
512 MB (según placa, no todas)

Caché L2 máxima
1 MB

Velocidad bus máx.
75 MHz
83,3 MHz
100 MHz

Puertos adicionales
USB
UltraDMA y USB
UltraDMA, USB y AGP

Comentarios
Apropiados para micros no Intel pero no de última generación (AMD K6-2) por carecer de bus a 100 MHz
Muy moderna, con todos los avances

De SiS
Como los anteriores, sus capacidades son avanzadas, aunque su velocidad sea a veces algo más reducida que en los de Intel. Resultan recomendables para su uso junto a chips compatibles Intel como el K6 de AMD o el 6x86MX (M2) de Cyrix-IBM, aunque desgraciadamente no soportan por ahora el bus a 100 MHz del nuevo K6-2.

Chipsets de SIS para Pentium y Pentium MMX

Concepto
5597/5598
5581/5582
5591/5592

Número CPUs máx.
1

RAM máxima
384 MB
768 MB

Tipos de RAM
FPM, EDO, SDRAM

RAM cacheable máxima
128 MB
256 MB

Caché L2 máxima
512 KB
1 MB

Velocidad bus máx.
75 MHz
83 MHz

Puertos adicionales
UltraDMA, USB y SVGA integrada
UltraDMA y USB
UltraDMA, USB y AGP

Comentarios
Apropiados para micros no Intel (especialmente Cyrix) pero no los de última generación (AMD K6-2) por carecer de bus a 100 MHz

Chipsets para Pentium II y Celeron
De Intel
A decir verdad, aún sin competencia seria, lo que no es de extrañar teniendo el Pentium II sólo un añito... y siendo de Intel. Son bastante avanzados, excepto el anticuado 440 FX (que no es propiamente un chipset para Pentium II, sino más bien para el extinto Pentium Pro) y el barato EX, basado en el LX pero con casi todas las capacidades reducidas.

Chipsets de Intel para Pentium II y Celeron

Concepto
440 FX
440 LX
440 BX
440 EX

Número CPUs máx.
2
1

RAM máxima
512 MB
1 GB EDO ó 512 MB SDRAM
1 GB
256 MB

Tipos de RAM
FPM, EDO
FPM, EDO, SDRAM
SDRAM y PC100 SDRAM
FPM, EDO, SDRAM

RAM cacheable máxima

No aplicable (dentro del microprocesador, tamaño fijo)

Caché L2 máxima

Velocidad bus máx.
66 MHz
100 MHz
66 MHz

Puertos adicionales
UltraDMA y USB
UltraDMA, USB y AGP

Comentarios
Desfasado


Apropiado sólo para Celeron

De otras marcas
No son demasiados, pero los que hay tienen todas las capacidades que hacen falta en una placa Pentium II. El problema con el que se encuentran no es su falta de eficacia, ya que aunque los de Intel están algo más rodados, el rendimiento es muy similar; pero el hecho de que durante un año la gente sólo haya oído hablar de FX, LX, BX y EX hace difícil que entren en un mercado donde Intel tiene un monopolio absoluto.

Chipsets de otras marcas para Pentium II y Celeron

Concepto
VIA Apollo Pro
ALI Aladdin Pro II M1621/M15X3
SIS 5601

Número CPUs máx.
1 ó más dependiendo de la placa

?

RAM máxima
1 GB
1 GB SDRAM ó 2 GB FPM o EDO

Tipos de RAM
FPM, EDO, SDRAM, PC100 SDRAM

RAM cacheable máxima
No aplicable (dentro del microprocesador, tamaño fijo)

Caché L2 máxima

Velocidad bus máx.
100 MHz

Puertos adicionales
UltraDMA, USB y AGP

Comentarios
Muy avanzados, equivalentes al Intel BX
En proyecto

Glosario de términos relacionados
Resulta muy bonito saber que el chipset soporta esto o aquello, pero si saber qué es esto o aquello no vamos a ningún lado. Los términos más importantes a conocer son:

AGP: un tipo de puerto o slot especializado para gráficos 3D.
Bus (del sistema): el canal por el que se comunica el micro con la memoria y habitualmente con la caché L2. Cuanto más ancho sea, mejor, especialmente para micros muy rápidos.
Caché L2: la caché secundaria o de nivel 2 (level 2). Es la memoria caché externa, que acelera el rendimiento del ordenador; cuanta más memoria RAM tengamos, más caché necesitaremos (por ejemplo, unos 512 KB para 32 MB de RAM).
PC100: el tipo normalizado de memoria SDRAM de 100 MHz.
RAM cacheable: la cantidad de RAM máxima que es capaz de manejar la caché. Si superamos esta cifra es como si no tuviéramos memoria caché.
UltraDMA: una tecnología para los discos duros IDE modernos que la soportan que eleva la transferencia teórica de datos hasta 33,3 MB/s.
USB: un tipo de puerto moderno para conectar dispositivos externos de velocidad media-baja, con la ventaja de ser universal (el mismo para todos) y poderse conectar en cadena unos a otros.
La elección del chipset
Chipset y placa base forman un conjunto indisoluble y de la máxima importancia, por lo que su compra debe estar acompañada de una cierta reflexión. Lo primero es recordar que un buen chipset sólo no hace una buena placa; si encontramos dos placas con el mismo chipset pero una cuesta el doble que la otra, por algo será (aunque a veces ese algo es simplemente la marca de la placa, por ejemplo las placas Intel, que en general no son tan avanzadas como las Asus, Iwill o Gigabyte pero que cuestan lo mismo o más que éstas...)

Así mismo, una placa debe ser comprada pensando en el futuro. Por ejemplo, si vamos a comprar una para Pentium II, merece la pena comprar una con un chipset capaz de trabajar a 100 MHz de bus (una Intel BX, Apollo Pro o Aladdin Pro II), con lo que podremos ampliarla en el futuro a micros a 350 MHz o más, cosa que no podremos hacer si compramos una LX, por ejemplo.

No se obsesione con el Intel Inside. No es que le tenga una manía especial a Intel, y si la tuviera, me la aguantaría; se trata de que mucha gente prefiere dejarse llevar por el atractivo de una marca sin informarse de las características de lo que compra. Por ejemplo, si bien el chipset BX de Intel para Pentium II es aún el mejor de su categoría, en el campo socket 7 los mejores desarrollos no son de Intel, que lo ha abandonado a favor del campo Pentium II. Por ello, comprarse una placa TX ahora sería un error, no porque sea Intel sino porque ese chipset está anticuado (aunque hace unos meses era probablemente el mejor de su categoría); y lo mismo pasa con el EX, que es mucho peor que los Apollo Pro o Aladdin Pro II.

Y por último, estudie bien la compra. Puede ser que el chipset admita mucha memoria, pero que la placa tenga pocos zócalos para instalarla; o que estemos comprando una placa base o un ordenador de segunda mano, y realmente nos importe más que la memoria sea suficiente y fácilmente ampliable (EDO mejor que FPM, con zócalos vacíos...) que el hecho de que tenga un chipset sin AGP o sin AGP ni UltraDMA, cuando puede que no vayamos a usar uno ni otro.

 

¿Qué es... la memoria caché?


En muchos anuncios de ordenadores existen unas cifras que parecen sacadas de un código de espías, algo como: "256 Kb" o "512 burst-sram". Ante semejante galimatías, nuestro amigo informático de turno no duda en exclamar: "ah, sí, eso es la caché", en un tono rotundo que no deja lugar a más preguntas. Pero en nuestro fuero interno, seguimos preguntándonos ¿la ca-qué?

Para qué sirve
Para empezar, digamos que la caché no es sino un tipo de memoria del ordenador; por tanto, en ella se guardarán datos que el ordenador necesita para trabajar. ¿Pero no era eso la RAM?, preguntará usted. Bueno, en parte sí. A decir verdad, la memoria principal del ordenador (la RAM, los famosos 8, 16, 32 ó 64 "megas") y la memoria caché son básicamente iguales en muchos aspectos; la diferencia está en el uso que se le da a la caché.

Debido a la gran velocidad alcanzada por los microprocesadores desde el 386, la RAM del ordenador no es lo suficientemente rápida para almacenar y transmitir los datos que el microprocesador (el "micro" en adelante) necesita, por lo que tendría que esperar a que la memoria estuviera disponible y el trabajo se ralentizaría. Para evitarlo, se usa una memoria muy rápida, estratégicamente situada entre el micro y la RAM: la memoria caché.

Ésta es la baza principal de la memoria caché: es muy rápida. ¿Cuánto es "muy rápida"? Bien, unas 5 ó 6 veces más que la RAM. Esto la encarece bastante, claro está, y ése es uno de los motivos de que su capacidad sea mucho menor que el de la RAM: un máximo en torno a 512 kilobytes (512 Kb), es decir, medio "mega", frente a 16 ó 32 megas de RAM. Además, este precio elevado la hace candidata a falsificaciones y timos.

Pero la caché no sólo es rápida; además, se usa con una finalidad específica. Cuando un ordenador trabaja, el micro opera en ocasiones con un número reducido de datos, pero que tiene que traer y llevar a la memoria en cada operación. Si situamos en medio del camino de los datos una memoria intermedia que almacene los datos más usados, los que casi seguro necesitará el micro en la próxima operación que realice, se ahorrará mucho tiempo del tránsito y acceso a la lenta memoria RAM; esta es la segunda utilidad de la caché.

Para los que tengan curiosidad por ver cómo es la caché (aunque en muchas ocasiones no resulta fácil de reconocer, por venir encapsulada en algún tipo de chip de control o toda junta en un único chip), aquí tienen una foto de unos chips de caché:

El tamaño de la caché
Leído lo anterior, usted pensará: pues cuanto más grande, mejor. Cierto, pero no; o más bien, casi siempre sí. Aunque la caché sea de mayor velocidad que la RAM, si usamos una caché muy grande, el micro tardará un tiempo apreciable en encontrar el dato que necesita. Esto no sería muy importante si el dato estuviera allí, pero ¿y si no está? Entonces habrá perdido el tiempo, y tendrá que sumar ese tiempo perdido a lo que tarde en encontrarlo en la RAM.

Por tanto, la caché actúa como un resumen, una "chuleta" de los datos de la RAM, y todos sabemos que un resumen de 500 páginas no resulta nada útil. Se puede afirmar que, para usos normales, a partir de 1 MB (1024 Kb) la caché resulta ineficaz, e incluso pudiera llegar a ralentizar el funcionamiento del ordenador. El tamaño idóneo depende del de la RAM, y viene recogido en la siguiente tabla:

RAM (MB) Caché (Kb)
1 a 4
128 ó 256

4 a 12
256

12 a 32
512

más de 32
512 a 1024

Se debe hacer notar que muchos "chipsets" para Pentium, como los conocidos Intel "Tritón" VX o TX, no permiten cachear más de 64 MB de RAM; es decir, que a partir de esta cifra, ES COMO SI NO EXISTIERA CACHé EN ABSOLUTO (0 Kb!!).
Así que si necesita instalar más de 64 MB en una placa para Pentium, busque una placa que permita cachear más de esa cifra (como algunas -no todas- las que tienen chipsets "Tritón" HX). Para saber más sobre chipsets, pulse aquí.

La caché interna o L1
La caché a la que nos hemos referido hasta ahora es la llamada "caché externa" o de segundo nivel (L2). Existe otra, cuyo principio básico es el mismo, pero que está incluida en el interior del micro; de ahí lo de interna, o de primer nivel (L1).

Esta caché funciona como la externa, sólo que está más cerca del micro, es más rápida y más cara, además de complicar el diseño del micro, por lo que su tamaño se mide en pocas decenas de kilobytes. Se incorporó por primera vez en los micros 486, y por aquel entonces era de 8 Kb (aunque algunos 486 de Cyrix tenían sólo 1 Kb). Hoy en día se utilizan 32 ó 64 Kb, aunque seguro que pronto alguien superará esta cifra.

La importancia de esta caché es fundamental; por ejemplo, los Pentium MMX son más rápidos que los Pentium normales en aplicaciones no optimizadas para MMX, gracias a tener el doble de caché interna. A decir verdad, la eficacia de la "optimización MMX" de aplicaciones como Microsoft Office, está por ver...

La caché de los Pentium II/III y Celeron
Puede que haya oido hablar de que los Pentium II y Pentium III (y su antecesor el extinto Pentium Pro) tienen 512 Kb de caché interna; esto es inexacto, cuando no una "confusión interesada" por parte de Intel y los vendedores. Los Pentium II y III tienen 32 Kb de caché interna, y 512 Kb de caché dentro del cartucho SEC pero externa al encapsulado del microchip.

Este contrasentido se explica si se ve un Pentium II "destripado" como éste:


Dentro de la gran carcasa negra encontramos una placa de circuito en la que va soldado el micro en sí (en el centro de la imagen), junto con varios chips que forman la caché, externa a lo que es propiamente el micro. Sin embargo, esta caché funciona a una frecuencia que es la mitad de la del micro (es decir, a 133, 150 MHz o más), mientras que la caché externa clásica funciona a la de la placa base (de 50 a 66 MHz en los Pentium y 100 MHz en los AMD K6-2).

Los que casi pueden presumir de tener una gran caché interna son los micros más modernos: Pentium III Coppermine, Celeron Mendocino (no los antiguos Celeron, que carecían de caché L2 en absoluto) y AMD Athlon Thunderbird y Duron. Estos micros tienen la caché L2 integrada en el propio encapsulado del micro y la hacen funcionar a la misma velocidad que éste, de forma que no llega a ser tan rápida como la caché L1 pero sí lo bastante como para ser más rápidos que los modelos con caché externa, pese a tener la mitad o menos de caché.

Digamos, en fin, que los Pentium II y los primeros Pentium III y Celeron tienen una caché interna y una semi-externa, lo cual no es poco mérito en absoluto; pero las cosas son como son, mal que le pese a los magos de la publicidad.


--------------------------------------------------------------------------------

Apéndice 1 - Sobre cachés falsas y tramposos
Como ya dijimos, la caché es un bien preciado, y preciado en bastantes pesetas. Por ello, la natural codicia de ciertos personajes les ha llevado a fabricar placas base con chips de caché de vulgar plástico sólido, método que puede enriquecerles en unas 2.000 pesetas por placa y reducir el rendimiento del ordenador de un 5 a un 10%.

Este fenómeno tuvo su auge con las placas base para 486, aunque no se puede asegurar que esté totalmente erradicado. Desgraciadamente, hay pocos métodos para saber si un chip de caché es bueno o falso, y casi ninguno se basa en la observación directa (como no sea por radiografía). Los medios principales para detectar el fraude son:

observar chips sumamente burdos y mal rematados, con bordes de plástico y serigrafiados de baja calidad (suponiendo que sepa identificar el o los chips de caché, lo cual puede ser difícil);
utilizar alguna herramienta de diagnóstico por software que detecte la presencia o ausencia de caché.
Sobre estos programas de diagnóstico, cabe comentar que no son infalibles, por lo que si alguno no detecta la caché conviene probar con otro (pero conque uno la detecte, es casi seguro que es auténtica). Además, pueden fallar con ciertos tipos muy rápidos y modernos de caché, por lo que no suele servir el mismo programa para la placa de un 486 y la de un Pentium. Algunos de estos programas (para placas 486, que suelen ser las más falsificadas) se pueden encontrar en Internet.

Si usted acaba convencido de que su placa tiene una caché falsa (aunque si se trata de una para Pentium puede llevarle su tiempo), lo mejor que puede hacer es no volver a comprar en la tienda donde la adquirió o, si tiene tiempo y ganas, irse a quejar. No es probable que le hagan caso, pero ¡que le oigan! (Y si les engañó su proveedor, no es excusa, sino falta de profesionalidad.)


Apéndice 2 - Tecnologías usadas en la caché
Aunque en general no se puede elegir qué memoria caché adquirir con el ordenador, puesto que se vende conjuntamente con la placa base (o con el micro, si es un Pentium II, un Pentium III o un Mendocino), conviene tener claros unos cuantos conceptos por si se diera el caso de tener varias opciones a nuestra disposición.

Ante todo, el tipo de memoria empleada para fabricar la caché es uno de los factores más importantes. Suele ser memoria de un tipo muy rápido (como por ejemplo SRAM o SDRAM) y con características especiales, como burst pipeline: transmitir datos "a ráfagas" (burst).

La velocidad de la caché influye en su rendimiento, como es obvio. Las cachés se mueven en torno a los 10 nanosegundos (ns) de velocidad de refresco; es decir, que cada 10 ns pueden admitir una nueva serie de datos. Por tanto, a menor tiempo de refresco, mayor velocidad. Si quiere saber cómo detectar "a ojo descubierto" la velocidad de un chip de memoria, pulse sobre este hipervínculo.

El último parámetro que influye en las cachés es la forma de escribir los datos en ellas. Esto se suele seleccionar en la BIOS, bien a mano o dejando que lo haga el ordenador automáticamente; las dos formas principales son:

Write-Througth: impronunciable término que indica el modo clásico de trabajo de la caché;
Write-Back: un modo más moderno y eficaz de gestionar la caché.
Para más datos sobre la misteriosa BIOS y cómo operar sobre ella, vaya al artículo dedicada a ella ¿Qué es... la BIOS?.

 

¿Qué es... la BIOS?


BIOS: "Basic Input-Output System", sistema básico de entrada-salida. Programa incorporado en un chip de la placa base que se encarga de realizar las funciones básicas de manejo y configuración del ordenador.

Bueno, ya está. ¿Cómo, que es poco? Bueeno... para los exigentes, algunas explicaciones adicionales:

Cuando encendemos el ordenador, el sistema operativo se encuentra o bien en el disco duro o bien en un disquete; sin embargo, si se supone que es el sistema operativo el que debe dar soporte para estos dispositivos, ¿cómo demonios podría hacerlo si aún no está cargado en memoria?

Lo que es más: ¿cómo sabe el ordenador que tiene un disco duro (o varios)? ¿Y la disquetera? ¿Cómo y donde guarda esos datos, junto con el tipo de memoria y caché o algo tan sencillo pero importante como la fecha y la hora? Pues para todo esto está la BIOS.

Resulta evidente que la BIOS debe poderse modificar para alterar estos datos (al añadir un disco duro o cambiar al horario de verano, por ejemplo); por ello las BIOS se implementan en memoria. Pero además debe mantenerse cuando apaguemos el ordenador, pues no tendría sentido tener que introducir todos los datos en cada arranque; por eso se usan memorias especiales, que no se borran al apagar el ordenador: memorias tipo CMOS, por lo que muchas veces el programa que modifica la BIOS se denomina "CMOS Setup".

En realidad, estas memorias sí se borran al faltarles la electricidad; lo que ocurre es que consumen tan poco que pueden ser mantenidas durante años con una simple pila, en ocasiones de las de botón (como las de los relojes). Esta pila (en realidad un acumulador) se recarga cuando el ordenador está encendido, aunque al final fenece, como todos...

Entrando en la BIOS
Ante todo, conózcanse. La BIOS es la responsable de la mayoría de esos extraños mensajes que surgen al encender el ordenador, justo antes del "Iniciando MS-DOS" o bien Windows 95, NT, Linux, OS/2 o lo que sea. La secuencia típica en que aparecen (eso sí, muy rápido) suele ser:

Primero los mensajes de la BIOS de la tarjeta gráfica (sí, las tarjetas gráficas suelen tener su propia BIOS, ¿passa algo?).
El nombre del fabricante de la BIOS y el número de versión.
El tipo de microprocesador y su velocidad.
La revisión de la memoria RAM y su tamaño.
Un mensaje indicando cómo acceder a la BIOS ("Press Del to enter CMOS Setup" o algo similar); volveremos sobre esto).
Mensajes de otros dispositivos, habitualmente el disco duro.
Todo esto sucede en apenas unos segundos; a veces, si el monitor está frío y tarda en encender, resulta casi imposible verlos, no digamos leerlos, así que ármese de valor y reinicie varias veces, ¡pero no a lo bestia! Espere a que termine de arrancar el ordenador cada vez y use mejor el Ctrl-Alt-Del (es decir, pulsar a la vez y en este orden las teclas "Ctrl", "Alt" y "Del" -el "Supr" de los teclados en español-) que el botón de "Reset". Es más, si tiene un sistema operativo avanzado como OS/2, Linux, Windows 9x o NT, debe hacerlo mediante la opción de reiniciar del menú correspondiente, generalmente el de apagar el sistema (o con la orden "reboot" en Linux).

Bien, el caso es que al conjunto de esos mensajes se le denomina POST (Power-On Self Test, literalmente autotesteo de encendido), y debe servirnos para verificar que no existen mensajes de error, para ver si, grosso modo, la cantidad de memoria corresponde a la que debería (puede que sean unos pocos cientos de bytes menos, eso es normal y no es un error, es que se usan para otras tareas) y para averiguar cómo se entra en la BIOS.

Generalmente se hará mediante la pulsación de ciertas teclas al arrancar, mientras salen esos mensajes. Uno de los métodos más comunes es pulsar "Del", aunque en otras se usa el "F1", el "Esc" u otra combinación de teclas (Alt-Esc, Alt-F1...). Existen decenas de métodos, así que no le queda más remedio que estar atento a la pantalla o buscar en el manual de su placa o en el sitio web del fabricante de la BIOS.

Por cierto, es bastante raro que un fabricante de placas base sea su propio suministrador de BIOS, en general todas provienen de apenas un puñado de fabricantes: Award, AMI, Phoenix y pocos más.

Manejo básico de la BIOS
Bien, ya entró en la BIOS. ¿Y ahora, qué? Bueno, depende de su BIOS en concreto. Las BIOS clásicas se manejan con el teclado, típicamente con los cursores y las teclas de Intro ("Enter"), "Esc" y la barra espaciadora, aunque también existen BIOS gráficas, las llamadas WinBIOS, que se manejan con el ratón en un entorno de ventanas, lo cual no tiene muchas ventajas pero es mucho más bonito.

Como se ve, casi la totalidad de las BIOS vienen en inglés, y aunque algunas de las más modernas permiten cambiar este idioma por el español, conviene que sepa algo de inglés o que se ayude de alguien que lo entienda. De cualquier modo, observamos que existen varios apartados comunes a todas las BIOS:

Configuración básica, llamado generalmente "Standard CMOS Setup" o bien "Standard Setup".
Opciones de la BIOS, llamado "BIOS Features Setup" o "Advanced Setup".
Configuración avanzada y del chipset, "Chipset Features Setup".
Otras utilidades, en uno o varios apartados (autoconfiguración de la BIOS, manejo de PCI, introducción de contraseñas -passwords-, autodetección de discos duros...).
Pulse en las imágenes sobre los apartados que le interesen o siga leyendo para una explicación en profundidad uno por uno. Los ejemplos corresponderán a BIOS clásicas de las que se manejan por teclado, aunque sirven perfectamente para BIOS gráficas, que sólo añaden más colorido a las operaciones.

Tenga en cuenta que JUGAR CON LA BIOS PUEDE SER REALMENTE PELIGROSO para su ordenador, así que COPIE LA CONFIGURACIÓN ACTUAL en unos folios antes de tocar nada, e incluso si no piensa hacer modificaciones; nunca se sabe, recuerde la Ley de Murphy...

Y por supuesto, aunque los consejos que se darán sirven para la mayoría de los casos, nadie mejor que el fabricante para hablar de su propio producto, así que léase en profundidad el manual de su placa base y téngalo a mano. Si no se lo entregaron con el ordenador, mal asunto. Intente que se lo den o que le hagan una copia, aunque si se trata de un ordenador de marca a veces es casi imposible; miedo a que les copien sus secretos o afán de tener al usuario atado a su servicio técnico, vaya usted a saber...

Por cierto, para salir de un menú se suele usar la tecla "Esc"; además, ningún cambio queda grabado hasta que no se lo indicamos al ordenador al salir de la BIOS (lo cual es un consuelo para los manazas).

 

¿Qué es... un módem?

 

Módem es un acrónimo de MOdulador-DEModulador; es decir, que es un dispositivo que transforma las señales digitales del ordenador en señal telefónica analógica y viceversa, con lo que permite al ordenador transmitir y recibir información por la línea telefónica.

Los chips que realizan estas funciones están casi tan estandarizados como los de las tarjetas de sonido; muchos fabricantes usan los mismos integrados, por ejemplo de la empresa Rockwell, y sólo se diferencian por los demás elementos electrónicos o la carcasa.

Tipos de módems
La distinción principal que se suele hacer es entre módems internos y módems externos, si bien recientemente han aparecido unos módems llamados "módems software" o Winmódems, que han complicado un poco el panorama.

Internos: consisten en una tarjeta de expansión sobre la cual están dispuestos los diferentes componentes que forman el módem. Existen para diversos tipos de conector:
ISA: debido a las bajas velocidades que se manejan en estos aparatos, durante muchos años se utilizó en exclusiva este conector, hoy en día en desuso.
PCI: el formato más común en la actualidad.
AMR: sólo en algunas placas muy modernas; baratos pero poco recomendables por su bajo rendimiento.
La principal ventaja de estos módems reside en su mayor integración con el ordenador, ya que no ocupan espacio sobre la mesa y toman su alimentación eléctrica del propio ordenador. Además, suelen ser algo más baratos debido a carecer de carcasa y transformador, especialmente si son PCI (aunque en este caso son casi todos del tipo "módem software"). Por contra, son algo más complejos de instalar y la información sobre su estado sólo puede obtenerse mediante software.
Externos: son similares a los anteriores pero metidos en una carcasa que se coloca sobre la mesa o el ordenador. La conexión con el ordenador se realiza generalmente mediante uno de los puertos serie o "COM", por lo que se usa la UART del ordenador, que deberá ser capaz de proporcionar la suficiente velocidad de comunicación; actualmente ya existen modelos para puerto USB, de conexión y configuración aún más sencillas.
La ventaja de estos módems reside en su fácil transportabilidad entre ordenadores, además de que podemos saber el estado el módem (marcando, con/sin línea, transmitiendo...) mediante unas luces que suelen tener en el frontal. Por el contrario, son un trasto más, necesitan un enchufe para su transformador y la UART debe ser una 16550 o superior para que el rendimiento de un módem de 28.800 bps o más sea el adecuado.
Módems PC-Card: son módems que se utilizan en portátiles; su tamaño es similar al de una tarjeta de crédito algo más gruesa, pero sus capacidades pueden ser igual o más avanzadas que en los modelos normales.
Módems software, HSP o Winmódems: son módems internos (al menos no conozco ninguno externo, y dudo que fuera posible construirlo) en los cuales se han eliminado varias piezas electrónicas, generalmente chips especializados, de manera que el microprocesador del ordenador debe suplir su función mediante software. Lo normal es que utilicen como conexión una ranura PCI (o una AMR), aunque no todos los módems PCI son de este tipo.
La ventaja resulta evidente: menos piezas, más baratos. Las desventajas, que necesitan microprocesadores muy potentes (como poco un Pentium 133 MHz), que su rendimiento depende del número de aplicaciones abiertas (nada de multitarea mientras el módem funciona o se volverá una auténtica tortuga) y que el software que los maneja sólo suele estar disponible para Windows 95/98, de ahí el apelativo de Winmódems. Evidentemente, resultan poco recomendables pero son baratos...
Módems completos: los módems clásicos no HSP, bien sean internos o externos. En ellos el rendimiento depende casi exclusivamente de la velocidad del módem y de la UART, no del microprocesador.

La velocidad del módem
Resulta sin duda el parámetro que mejor define a un módem, hasta el punto de que en muchas ocasiones se habla simplemente de "un módem 33.600", o "un 14.400", sin especificar más. Estas cifras son bits por segundo, bps.

Se debe tener en cuenta que son bits, no bytes. En este contexto, un byte está compuesto de 8 bits; por tanto, un módem de 33.600 bps transmitirá (en las mejores condiciones) un máximo de 4.200 bytes por segundo, o lo que es lo mismo: necesitará como poco 6 minutos para transmitir el contenido de un disquete de 1,44 MB.

Por cierto: sólo en las mejores condiciones. La saturación de las líneas, la baja capacidad que proporcione el proveedor de acceso a Internet, la mala calidad del módem o de la línea (ruidos, interferencias, cruces...) suelen hacer que la velocidad media efectiva sea mucho menor, de 3.000 bytes/s o menos. Saber cuál de éstos es el factor limitante resulta vital para mejorar nuestro acceso a Internet.

Así mismo, no se debe confundir esta velocidad nominal (la que se supone que podría alcanzar el módem, por ejemplo 33.600 bps) con la velocidad de negociado, que es aquella que se nos indica al comienzo de una conexión a Internet; esta última es aquella que en principio, y en ese momento, ha identificado el módem del otro lado de la línea como válida, y tiene poco que ver con el rendimiento que obtendremos.

Así, una conexión en la que la velocidad de negociado ha sido de 31.200 bps podría acabar siendo mucho más rápida que otra en que se han alcanzado los 33.600. Sólo debe tenerse en cuenta este valor cuando es anormalmente bajo (como 14.400 con un módem de 33.600) o cuando nunca alcanzamos la velocidad máxima (lo que puede indicar que el módem, la línea o el proveedor son de mala calidad).

Los módems de ¿55.600 bps?
...En realidad, de unos cuantos menos. Estos módems, también conocidos simplemente como de "56 K" (un redondeo al alza que no se corresponde con la realidad), utilizan una serie de trucos para aprovechar mejor la línea telefónica y poder recibir información a esta velocidad... a veces.

Los problemas de esta tecnología son:

al otro lado de la línea (por ejemplo en el servidor de su proveedor de Internet) debe existir un módem que sea también de 55.600 bps, y además del mismo tipo (ya que existen tres estándares distintos);
esta velocidad se utiliza sólo al recibir información, al mandarla la velocidad máxima es de 33.600 bps (aunque en Internet lo más común es recibirla);
si en el camino la señal es transformada múltiples veces (lo cual puede ocurrir, por ejemplo, si se encuentra a gran distancia de su proveedor, lejos de un núcleo urbano o usa una centralita), resulta imposible utilizar esta tecnología;
la línea telefónica debe ser de alta calidad; si no se conecta a 33.600 bps sin problemas, seguro que no podrá hacerlo a 55.600.
Por todos estos motivos, la velocidad máxima real serán unos 45.000 bps de media, suponiendo que todos los factores colaboren y las líneas no estén saturadas (lo cual desgraciadamente no es muy común). Respecto a la distancia máxima ideal hasta el proveedor o la central telefónica correspondiente, se recomienda que sea menor de 3,5 millas (unos 5,6 Km).

Sin embargo, merece la pena adquirir un módem de este tipo si sabemos que nuestro proveedor lo admite y nuestra línea es de calidad, ya que cuestan poco más que los de 33.600 bps y si no son capaces de alcanzar los 55.600 funcionarán como módems normales a 33.600 bps, que no es poco. A este respecto, recuerde que en España se usa mayoritariamente la norma oficial V.90, pero también la pseudo-norma K56flex, con la que son compatibles la mayoría de los módems, pero no todos.

De cualquier forma, recuerde que el factor más limitante suele ser un mal proveedor, y que siempre conviene comprar un módem de calidad contrastada de 33.600 bps (un US Robotics, Diamond, Sitre, Zoom, Motorola...) antes que uno de 55.600 de padre desconocido...

 

Hosted by www.Geocities.ws

1