¿Con
quién lo hacemos?
“...Esta
delicada e importante tarea requiere la destreza de personas cualificadas
humana, espiritual y técnicamente. De ahí la importancia que tiene el cuidar
que su capacitación sea adecuada y permanente
Esta
formación, para que sea completa, debe contemplar:
·
El
“ser” (identidad propia del APJ)
·
El
“saber” (formación básica y específica del APJ)
·
El
“saber hacer” (capacitación pedagógica y técnica del APJ)”
En
cuanto al ser:
¨
Estilo de
vida coherente: ser y quehacer
¨
Espiritualidad
sincera y amor por el proyecto que le propone Jesucristo.
¨
Cristiano
consciente de su compromiso bautismal.
¨
Comprometido
con su propia realidad: Familia, amigos, trabajo, estudios...
¨
Testimonio y
exigencia personal desde su propio proyecto de vida. Se sugiere el acompañamiento
espiritual con algún sacerdote.
En
cuanto al saber:
¨
Lectura y
formación permanente en los temas relativos a la Pastoral Juvenil en la Iglesia
y en la Hermandad. (Documentos, estudios, aportes).
¨
Interés por
formarse en la doctrina cristiana.
¨
Conocimiento
del Proyecto de Pastoral Juvenil-Vocacional de la Hermandad.
¨
Conocimiento
de las exigencias, cometidos, temáticas, misión, etc., del Protecto Monte Sol
en la Delegación de Venezuela.
¨
Estudio y
conocimiento de la realidad juvenil en perspectiva renovadora y evangelizadora.
En
cuanto al saber hacer:
¨
Estudio y
formación continua en técnicas y dinámicas de grupo.
¨
Lectura de
literatura sobre temas de psicología juvenil, gerencia del tiempo, autoestima,
pedagogía de grupos...
¨
Participación
en cursos de Pastoral Juvenil Vocacional. Por ejemplo: los que ofrece el IPV
“Mosén Sol” de Venezuela.
¨
Círculos de
conversación e intercambio de materiales sobre temas de interés juvenil.
¨
Fidelidad al
Proyecto Monte Sol: su dinámica interna, criterios y pedagogía.
En cuanto a las actitudes
que debe expresar:
¨
Expresa su amor y fidelidad a la Iglesia
¨
Se sabe colocar en segundo lugar Cede su puesto a
los demás.
¨
Profundiza continuamente su vida de fe y de oración.
¨
Se esfuerza por discernir la voluntad de Dios en las
situaciones que se le presentan.
¨
Prioriza y opta según su justo razonamiento y
juicio.
¨
Vive su fe como una cuestión de particular
impotancia.