Harry y Ron salieron del Gran Comedor seguidos por una atareada
Hermione. Harry y Ron se separaron de Hermione, pues debían ir al aula de
Adivinación, y Hermione debía ir a Artimancia.
Hermione había pedido a Ron tiempo. Tiempo para tomar una decisión sobre la
relación que quería mantener con él. Ella sabía que lo amaba, pero, no sabía muy
bien el porqué de su comportamiento.
Ron y Harry llegaron hasta donde estaba la trampilla, pero, aún estaba
cerrada.
Algo muy extraño sucedió entonces. Un grito desgarrador se oyó, y luego, la
Profesora Sybil Trelawney, dijo gritando:
- &nbssp; ¡Vete de aquí! ¡No te atrevas a tocarme, serpiente! ¡Malos augurios ve
mi ojo interior! ¡Caerás ante tu peor enemigo y todo habrá terminado para ti!
¡Ni te atrevas! ¡Nooooo!
Entonces la trampilla se abrió. Parvati y Lavender corrieron hacia el piso
superior. Encontraron a la profesora de Adivinación en su usual sillón: con los
chales alborotados, jadeando, con una mano en el pecho, más despeinada de lo
normal y con las gafas torcidas. Tenía algunas lágrimas rodando por la cara y la
tez de mantis más pálida que nunca.
Los demás, temerosos y más lentos de lo que era normal, subieron y al llegar
arriba, la profesora Trelawney les mandó sentarse, abrir el libro por la página
98 y leer sobre la invocación de las buenas vibraciones para una buena relación
familiar.
La clase pasó igual de aburrida, abrumadora y perfumada de té y lavanda;
como siempre, con la pequeña diferencia, que Parvati y Lavender estaban más
pendientes de la profesora que de su tarea y eso era algo extraño, porque las
dos eran las más aplicadas en la asignatura.
Entre el humo, la aburrida lectura y el perfume, a Harry le entró un
tremendo sueño, que sólo podía mantenerse despierto pensando en lo que había
oído antes de que la trampilla de entrara fuera bajada. Eso le inquietaba y no
dejaba de pensar en ello.
El timbre de cambio de clase le sacó de su ensimismamiento y provocó que Ron
respingara.
Ron y él ya se disponían a salir, cuando la profesora Trelawney le pidió que
se quedara, ya que debía hablar con él sobre el trabajo entregado la semana
anterior. Harry despidió a Ron prometiéndole encontrarle en el aula de
Encantamientos Avanzados. Ron partió hacia allí pues.
El “niño-que-vivi” volvió a sentarse. Trelawney se levantó de su usual
sillón y comenzó a quitarse los chales uno a uno. Eso le dio muy mala espina a
Harry quien frunció el ceño. Entonces, aquella gélida voz que tan bien conocía
le habló a través de la profesora Trelawney.
- &nbssp; Hola, Potter. ¿Me extrañaste?- le dijo divertido, pues la cara de
Harry se había crispado y turbado a la vez.
- &nbssp; Veo que no perdiste el tiempo, Voldemort- dijo con sarcasmo Harry.
La cara de Trelawney se torció en una sonrisa triunfante al sentir el punto
de temor en la voz de su enemigo.
- &nbssp; Veo que has crecido, Potter, aunque dudo que te sirva de mucho crecer,
para mucho ya.
Harry se crispó aún más al ver que el Lord daba un paso hacia él. Rápida y
ágilmente, se levantó y sacó la varita. Con ella apuntó al cuello de Voldemort.
- &nbssp; Mmm, has mejorado “bastante”- esto último lo dijo con un deje de
ironía en su gélida y malvada voz.
- &nbssp; ¿Qué has hecho con la profesora Trelawney?- Harry hablaba gélidamente
y con un deje de asco en la voz.
- &nbssp; Oh, sólo cogí su cuerpo prestado- dijo el Lord burlonamente. Entonces,
la cicatriz de Harry comenzó a arder y a emitir unos dolorosos pinchazos, cosa
que provocó que se llevara una mano a la cabeza y retrocediera tantos pasos como
Lord Voldemort avanzó.
Entonces, Cho Chang subió por la trampilla y vio la escena. Se llevó una
mano a la boca y con la otra se tanteó a sí misma para encontrar su varita.
Harry abrió los ojos y vio a Cho.
“Pero, ¿qué hace Cho aquí? ¡Se supone que tiene clase! Aquí no está segura.
¡Por Merlín! ¡Vol-Voldemort puede matarla!”- pensó Harry horrorizado al verla
allí.
Entonces, lo peor que hizo Cho fue lanzarle un maleficio al Lord, quien sin
ningún problema consiguió esquivarlo. Éste, giró sobre sus talones hasta quedar
frente a Cho, a quien la cara le palideció. Harry corrió como pudo hasta
colocarse enfrente de la morena Ravenclaw.
- &nbssp; ¡Déjala en paz, Voldemort! Ella no tiene nada que ver en esto. Sólo ha
venido a un lugar inapropiado en el momento equivocado- dijo Harry como buen
león-. Esto es entre tú y yo- dijo sacando el orgullo serpiente.
Mas, sin darse cuenta cayó derrumbado por un potente “desmaius” que le dio
de lleno en el pecho.
Ahora, Cho Chang estaba sola y aterrorizada. Dio un paso atrás, mientras que
el Lord avanzaba a la misma velocidad que la morena Ravenclaw. Eso provocó que
la chica chocara contra la fría pared del aula.
Lord Voldemort disfrutaba aquella nueva situación, le encantaba ver el
terror reflejado en la cara de la morena.
- &nbssp; ¿Y, ahora qué, Ravenclaw? Estás sola ante Lord Voldemort. Te
entrometiste en un asunto que no te incumbía. Solamente incumbía a Potter y a
mí. Pero por supuesto, los Ravenclaw sois unos metementodo, y eso me saca de
quicio. Creo que debo castigar esa osadez, morena.
Cho abrió los ojos desmesuradamente. Se temía lo peor y el Lord lo notó. Eso
provocó una torcida sonrisa en la cara de Trelawney/Voldemort. Un susurro fue
suficiente. Harry abrió los ojos en ese momento y escuchó el desgarrador grito
de su compañera. Enseguida abrió los ojos y vio al Lord, en pie ante el cuerpo
de Cho Chang que estaba retorciéndose en el suelo de la polvorienta aula.
Sin darse cuenta, el Lord se dio la vuelta hacia Harry convulsionándose.
Harry se había elevado unos dos centímetros del suelo e iba avanzando hacia el
Lord. Entonces, Voldemort se desapareció y Harry se desplomó encima de Cho.
Cinco minutos más tarde, hacían acto de presencia Dumbledore, McGonagall,
Remus y Severus Snape.
Éste último corrió hacia Harry, lo levantó y lo abrazó. Poco después le
zarandeó un poco para despertarle y al conseguirlo le abrazó de nuevo.
No habían pasado ni diez minutos cuando Draco Malfoy hizo acto de presencia
en el lugar. Al ver a Snape abrazar a Harry, se dirigió hasta allí, apartó a
Snape de un empujón y abrazó y besó a Harry.
Ambos Slytherin se mandaban miradas asesinas.
Harry se levantó de repente y les dijo a ambos que se comportaran. A Snape
le dejó claro que al que amaba era a Draco y a Draco que jamás se le ocurriría
dejarle por nadie, porque ahora que le tenía no permitiría que le pasara nada y
menos dejarle por otro.
Severus y Draco recibieron tal reprimenda cabizbajos, mientras que un
sorprendido Remus, una alterada McGonagall y un divertido Dumbledore observaban
la escena.
Entonces, Harry le pidió permiso a Dumbledore para asistir a la siguiente
clase y que tuvieran la charla después de la cena. El director accedió y Harry
abandonó el aula, pero no sin antes dar un último vistazo a los dos Slytherin.
Al llegar al aula de Historia, Harry les contó a Hermione y a Ron lo
ocurrido después de haber despedido a Ron y la única que no se había sorprendido
fue Hermione, quien ya se había imaginado que algo así tramaría el Señor Oscuro.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸