Titulo: Juntos por una Causa

Clasificación : PG

Comentarios: El enemigo pide ayuda al otro? Eso es extraño... qué ocurrirá?

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Cap. 2.

Dulce venganza

A Harry se le notaba algo nervioso y patoso. Más de lo que hasta lo que llevaba de curso solía estar. Eso era algo que sobresalía en él.

    Hermione estaba sumamente preocupada por él. No sabía lo que tramaba su amigo, pero como no lo hiciera pronto, Gryffindor acabaría por los suelos de de puntos para la Copa de la Casa.

    Ahora sonaba el timbre de cambio de clases y se dirigían al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras, en donde un despiste podía provocar un caos.

    Hermione y Ron hicieron parar a Harry:

-         Harry- dijo Hermione muy seria-, debes serenarte en esta clase. Me parece que estás demasiado nervioso. Si no puedes controlarte provocarás el caos en la clase de Remus y no es recomendable que eso ocurra.

-         Lo sé, lo sé. Intentaré serenarme- dijo Harry algo azorado-. Si hoy damos el patronus, seguro que me saldrá el más penoso que se haya visto en la historia, por no hablar del ridículo.

-         Eso no lo dudo- dijo Ron algo apesadumbrado ante aquella posibilidad.

    Al llegar al aula, vieron que Lúpin (un hombre más bien bajo, calvo y canoso prematuramente, pero con algo de cabellos castaño y más viejo que nunca durante aquellos meses) les esperaba para darles la bienvenida y paso a la clase.

    Harry, Ron y Hermione se sentaron enfrente de la mesa de Remus.

-         Buenas tardes- dijo Remus-. Hoy voy a mostrarles a defenderse cuando les lancen tanto maleficios de clase baja, media-alta y maleficios imperdonables. Enseñaré a convocar el escudo protector.

    Lúpin sacó su varita y susurró:

-         “Protegio”- de la varita salió una luz dorada que formó una pantalla ovalada delante del profesor.

    Toda la clase hizo un grito de sorpresa. Lúpin llamó a Seamus Finningan y le dijo que le lanzara un encantamiento o un maleficio y que no se preocupara, que no le pasaría nada.

    Seamus se levantó de su asiento y colocándose delante de Lúpin le lanzó el maleficio “tarantalegra” (piernas danzantes). El maleficio chocó contra el escudo protector y fue a darle a Neville Longbottom, quien comenzó a bailar incontrolablemente.

    Seamus paró el maleficio para alivio de Neville y se fue a sentar a su asiento.

-         Este escudo para CASI todos los maleficios. Pero hay uno que es imposible de parar.

    Harry levantó la mano sabiendo la respuesta, al igual que Hermione que como siempre era una de las únicas que lo sabía.

-         ¿Sí, Harry? ¿Cuál es el maleficio imposible de parar?

-         El Avada Kedavra, profesor- contestó Harry.

    Hermione bajó la mano algo decepcionada, pero contenta al ver que Harry estaba controlándose.

-         Exacto, Harry. El Avada Kedavra, uno de los Tres Maleficios Imperdonables. Creo que Alastor Moody os hizo una pequeña demostración de sus poderes, al igual que el de la maldición Imperius y la maldición Cruciatas. Os enseñó a resistiros a la maldición Imperius y tú fuiste el que logró resistirse a ella, si no me equivoco, ¿no, Harry?

-         Prácticamente, profesor. Fue conmigo con quien más se ensañó el profesor Moody. Sólo unos pocos más pudieron practicarlo. Pero, si no recuerdo mal, no era el verdadero “Ojoloco” Moody quien nos impartió clases de Defensa Contra las Artes Oscuras, si no Bartty Crouch, hijo.

-         Y tienes toda la razón, pero creo, que hizo bien en daros unas clases prácticas de ese tipo de defensa, e involuntariamente te ayudó en la lucha contra el-que-no-debe-ser-nombrado.

-         Eso es cierto, pero la experiencia de que controlen tus actos, no fue muy buena que digamos.

-         Completamente de acuerdo. A nadie le gusta que intenten controlar sus acciones, y menos para cumplir la voluntad ajena a la tuya en contra de la tuya propia.

    Harry sabía muy bien a que se refería Remus y no dijo nada más al respecto.

-         Bien, sacad vuestras varitas y levantaos, vamos a practicar el encantamiento protector.

    Todos sacaron las varitas y se levantaron. Con un movimiento de varita  apartó los pupitres.

-         Poneos en fila y observadme bien- dicho esto, Remus extendió un brazo en línea con el corazón y dijo alto y claro el conjuro. Los chicos se pusieron en fila y luego les dijo-. Ahora vais a hacerlo de uno en uno.

    Primero le tocó a Lavender Brown, quien consiguió un escudo protector bastante potente, pero que podría perfeccionar bastante.

    Neville fue el siguiente y le salió muy bien, teniendo en cuenta lo patoso que es él en las clases que no sean Herbología.

    Hermione fue la próxima y le salió (como siempre) un escudo protector perfecto, como era normal en ella.

    Y así fue sucediéndose la clase hasta llegarle el turno a Harry.

-         Muy bien, Harry. Veamos- dijo Lúpin y Harry dio varios pasos al frente.

     Harry extendió el brazo de la varita y dejándolo en línea con el corazón dijo: ¡Protegio!

     Un haz de luz dorada deslumbró a toda la clase y se convirtió en un globo que lo envolvió por completo sin dejar ninguna zona de él vulnerable a ningún hechizo, encantamiento o maleficio.

     Lúpin quedó fascinado ante tal poder de protección. Cogió a tres alumnos y les susurró un maleficio a cada uno y los colocó en distintos puntos alrededor de Harry.

     Los tres maleficios fueron lanzados y cuando chocaron contra el escudo explotaron.

     Realmente era impresionante.

     Entonces el timbre de fin de clases del día sonó y Lúpin les mandó hacer una redacción de un metro de largo sobre lo ocurrio en la clase ese día.

     Harry, Ron y Hermione se dirigieron juntos al Gran Comedor y se sentaron en la mesa junto a Neville y Ginny. Comenzaron a cenar y sólo Harry se dio cuenta de la falta de Malfoy en el Gran Comedor. Probablemente se estaba volviendo loco buscando su diaro…. Entonces lo recordó… ¡El diario de Draco Malfoy! Acabó lo que se había puesto en el plato, deprisa, y les dijo a Ron y a Hermione que les esperaría en la Sala Común.

     Abandonó el Gran Comedor corriendo y cuando estaba saliendo por la puerta se topó con Malfoy.

-         ¡Ten cuidado cabeza-rajada!- dijo éste.

-         El que debe tener cuidado y cuidar su cara eres tú, Malfoy, no vaya a ser que te lluevan bofetadas de nuevo- dijo entre burlón e irónico Harry.

    Malfoy estaba furioso y eso a Harry le encantaba verle de aquella manera así que siguió su camino esta vez más calmado y al llegar al cuadro de la señora gorda pronunció la contraseña.

-         “Cerveza de limón”.

    El cuadro le dejó pasar y corrió a su habitación.

    Allí estaba, como había acordado con el elfo domésticoo. El diario de Draco Malfoy. Todos sus miedos, sus pensamientos, sus sentimientos y sus debilidades… TODO en sus manos, en manos de la persona a la que le había estado haciendo la vida imposible desde el primer curso de Hogwarts.

    Lo tomó en sus manos y bajó a la sala. Se sentó enfrente de la chimenea encendida y abrió el diario.

    Ante él apareció la cuidada caligrafía de su peor enemigo.

    Comenzó, entonces, su lectura.

     “Querido diario:

    Hoy es 1 de septiembre. Es mi primer día de curso. En sexto. De nuevo voy a ver a Harry[…] Sé que debo odiarle, pero, es que me mata. No he dejado de pensar en él en los dos meses interminables de vacaciones, y hoy, por fin, le volveré a ver […], pero su mirada gélida y llena de odio volverá a mirarme.

    ‘No sé como ha comenzado toda esta locura, pero, no puedo evitar estremecerme por dentro cuando se dirige a m

    Harry comenzaba a pensar seriamente en un malévolo plan y en las palabras de burla por parte de Ron aquella misma mañana, durante el desayuno. Eso le hizo esbozar una malévola sonrisa.

    Pero, aún así, prosiguió la lectura.

    “ Hoy han castigado a Harry por mi culpa. ¡Por las barbas de Merlín! ¿Por qué me siento tan culpable? ¡Se supone que debo odiarle!

    ‘No, creo que dentro de lo que cabe no le odio. Yo jamás seré como mis padres. No pienso unirme al que-no-debe-ser-nombrado, antes muerto.

    ‘Deshonrraré a mis padres… pero me da lo mismo. Ellos no supieron elegir lo mejor y es algo que seguro que se arrepienten de haber hecho.

    ‘¿Pero cómo decírselo a Crabbe y Goyle? ¿Cómo hacerlo?

    ‘- Eh, Crabbe, eh, Goyle. Esto… no quiero ser como vuestros padres y los míos y lo que seréis, probablemente vosotros también, unos sucios y rastreros sin escrúpulos mortífagos.

    ‘Definitivamente, es algo que no les puedo decir. No. Eso sería meterme en la boca del lobo”.

    No, eso no le servía de mucho para el plan. Entonces, giró varias páginas y encontró algo interesante. Se recostó en la butaca y comenzó de nuevo a leer.

    “Hoy lo he visto pasear por el lago. Parecía muy pensativo… Tal vez pensando en Black, de nuevo.

    ‘Como desearía poder consolarle y decirle lo que siento y que puede contar conmigo.

    ‘Creo que le amo. Cada vez que le veo mi corazón se acelera incontrolablemente. Tengo miedo al día en que la batalla final de comienzo. Tengo miedo a que dé su vida por salvar a los dos mundos a los cuales pertenece de igual manera. Eso podría ocurrir, y ése sería también el día de mi fin […]”.

-         Malfoy, Malfoy, Malfoy…- susurró Harry cuando acabó la lectura.

    En cambió siguió leyendo:

    “[…], porque le deseo… Deseo estar con él, tanto me gustaría poder estar con él y que pudiera poseer su corazón… Él ya posee el mío… Pero, eso, no creo que sea posible. Él no es algo que yo pueda poseer y me falta el aliento al pensar que por una vez no puedo ser dueño de quien posee mi corazón.

    ‘Es intocable. Un ángel que no puede ser el de mi guarda. El ángel corrompedor que no se deja tocar sin su permiso[…]”.

    Harry cerró de golpe el diario. El retrato se había abierto y puso el diario en la butaca y se sentó encima justo a tiempo.

-         ¡Vamos, Hermione! ¡No es para tanto!

-         No me digas. ¡Te recuerdo que eres prefecto y que no puedes ir lanzando maleficios por donde pases!

-         Sólo quería divertirme un poco.

-         Claro, a costa de otra gente.

    Entonces entraron Ron y Hermione, discutiendo, para no perder la costumbre.

-         ¿Qué ha ocurrido esta vez?- preguntó Harry cansinamente mirando a Ron y a Hermione que acababan de entrar a la Sala Común.

-         Pues que a Ron se le ha ocurrido la “genial idea” de hacer tragar babosas a Malfoy mientras que Snape había ido a por una poción para Parkinson. Ahora Malfoy va hacia la enfermería.

-         ¿No me dirás que no ha sido divertidísimo?- dijo Ron con el ceño fruncido y haciendo esfuerzos para no explotar de la risa.

-         Por favor… eres más crío que los de primer año, Ron- dijo irónicamente Hermione.

    Ron se alzó de hombros y se sentó al lado de Harry. Hermione volvió a hablar, sentándose al otro lado de su amigo.

-         ¿Y, tú?- le dijo a Harry-. ¿Nos piensas decir lo que tramas con Malfoy?

-         Es que… Prefiero que no lo sepáis, me diréis que estoy loco y que no lo haga.

-         ¡Oh, vamos, Harry!- dijo Ron haciéndose el herido- ¡Somos tus amigos! Sabes que puedes confiar con nosotros.

-         Lo sé, pero lo que pienso hacer tiene mucho que ver con un pequeño comentario tuyo durante el desayuno de hoy…

-         No…- dijo Ron.

-         Me temo que sí, amigo…- dijo Harry desviando su mirada al suelo.

-         ¡Estas…!- Ron se calló ante la mirada asesina que le lanzó Hermione.

-         Ves, te lo dije Ron.

-         Ha-Harry, ¿estás seguro de lo que piensas ha-hacer?- dijo Hermione que parecía no muy convencida del plan de su amigo.

-         Del todo. Digamos que tengo información que sólo Malfoy y por supuesto, ahora yo, sabemos.

-         ¿Qué?- dijeron Ron y Hermione a la vez mirando preocupados a Harry, que tenía un brillo especialmente diabólico en los ojos.

-         Pues eso. Información de primera mano. No directamente de la boca de Malfoy, por supuesto, pero sí de su puño y letra. Aquí está- dijo Harry sacando el diario de Draco Malfoy de debajo de su culo.

-         ¡Harry!- dijo Hermione horrorizada llevándose las manos a la boca.

-         ¡Genial, Harry!- dijo Ron intentando coger el diario de Malfoy.

-         ¡Ron!- dijo Hermione severamente.

-         ¿Qué?- dijo éste molesto.

-         Debes devolverlo, Harry- concluyó Hermione.

-         Lo sé, pero, lo haré cuando haya acabado con mi venganza, Herm. No quisiera que previera mi ataque antes de tiempo.

 

 

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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