Titulo: Juntos por una Causa

Clasificación : PG

Comentarios: El enemigo pide ayuda al otro? Eso es extraño... qué ocurrirá?

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Capitulo 5: Follones entre los Weasley y cierto Malfoy

Bajaron discutiendo como también lo habían estado haciendo durante los cinco anteriores años en los que estuvieron en Hogwarts.

- Maldito seas, cara rajada, ahora tengo que llevar yo el baúl con lo que pesa.

- No te quejes tanto hurón, esto es porque aquí no hay elfos domésticos y no siempre tienes que estar acostumbrado a los malditos lujos.

- Yo no necesito lujos, cara rajada. ¿Acaso no he vivido aquí por unas semanas? Es más no necesito tu patética ayuda.

- Eso es lo que dices, hurón, pero no me lo trago –le contestó Harry algo irritado por esas últimas palabras.

- Haz lo que te dé la gana, cabeza rajada –dijo Draco con el tono de arrastrar las palabras característico de Hogwarts y nada que ver con el tono en el que llevaban varias semanas hablándose.

- ¿A sí, hurón? Y, ¿desde cuándo el Gran Hurón me dice lo que debo o no debo hacer? –esta vez Harry lo dijo burlonamente, le divertía aquella situación y estaba convencido de que a Draco le ocurría lo mismo que a él.

- Desde que vivimos en el mismo techo, cabeza rajada.

- No me digas, hurón. Te digo una cosa, no me enojes, puedo ser peligroso.

- Uuuh, el Gran San Potter se va a enojar... Que patético.

- Chicos, chicos –intervino el santo de Remus, le parecía suficiente y no logró saber como ambos chicos habían sobrevivido durante todo ese tiempo viviendo y durmiendo en la misma habitación. Realmente era sorprendente lo mucho que se odiaban y lo bien que habían aguantado-. ¿No creen que ya es suficiente?

- Tú calla licántropo –le espetó Draco en tono amenazador.

- ¡No le hables así a Remus! –dijo Harry dejando que el baúl resbalara escaleras abajo y sacando la varita. Remus vio acercarse el peligro y cogió la varita de ambos y se puso serio, más de lo que jamás le habían visto ambos muchachos.- Esto no se puede hacer y lo sabéis. Ahora acabad de bajar para que nos podamos ir de una vez –les dijo severamente Remus.

        Ambos giraron la cabeza, recogieron sus varitas, las guardaron de nuevo y se dirigieron abajo. Allí, Harry recogió las cosas que se habían salido del baúl y se dirigió a la puerta, la abrió y salió.
Draco le siguió y Remus fue detrás. Al encontrarse fuera, les indicó que siguieran caminando hacia la casa de la señora Figg. Al llegar ahí, entraron y allí estaba ella, esperándoles con el potecito de polvos flu que les llevaría a casa de los Weasley.
 

La señora Figg abrazó a Harry y le extendió el potecito. Harry tomó unos pocos y los echó a la chimenea. Pronto unas verdes llamas crepitaron. Harry entró con su baúl y dijo claro y alto “La Madriguera”. Enseguida se encontró girando y girando. Cerró los ojos a causa del mareo y pronto tocó suelo firme, aunque quedó lleno de hollín.
 

Draco fue el siguiente y encontró a Harry entre los brazos de la señora Weasley y algo en su estómago se revolvió

- “No, no pueden ser celos... ¡Por Merlín, qué me está ocurriendo! ¡Soy un Malfoy! ¡Un Malfoy jamás tiene celos de nada ni de nadie! ¡Maldita Wesasley...!”.

Entonces, Molly Weasley vio al rubio Slytherin que salía de la chimenea igual de sucio por el hollín como Harry. La señora Weasley hizo lo mismo que a Harry, le abrazó. A Malfoy se le quedó la cara aún más pálida que de costumbre y los ojos estaban apunto de salir de sus órbitas. Entonces y sólo entonces, Ron, Ginny, Fred, George y Bill entraron a la sala de descanso y encontraron a su madre abrazando a un horrorizado Draco que al ver a los demás miembros de la familia Weasley hizo esfuerzos en vano para separarse de aquel abrazo.
 

Al fin, la señora Weasley se apartó y le dio una cortés bienvenida. Ron se acercó a Harry y le estrechó la mano y le abrazó. A Draco se le volvió a revolver el estómago. Comenzaba a preocuparse por su propio estado de salud mental. Eso no era normal y menos porque sabía que Harry había oído su sueño nocturno. Tres personas más entraron a la sala. La tensión se respiraba en el ambiente. Hermione Granger iba a la cabeza, seguida por Percy Weasley y por Arthur Weasley.

- Los que faltaban –murmuró Draco. Ron lo oyó y se abalanzó sobre Malfoy. Remus llegó entonces a punto para coger por la camiseta a Ron, quien estuvo a punto de lanzarle un gancho de derecha a Draco que apuesto que le hubiera dejado K.O

Ron pataleaba para poder desprenderse de las manos de Remus y alcanzar a un sonriente y engreído Draco Malfoy que tenía los brazos cruzados.

- ¡Ni te atrevas a reirte, mortífago! ¡Si te cojo, ay de ti si te cojo, maldito hurón!

Al final, Ron se calmó y Harry cogió por la manga a Draco y prácticamente le arrastró por el pasillo que daba a las escaleras que llevaban a las habitaciones. Sabía que iban a dormir a la habitación de Ron y eso no mejoró las cosas, puesto que sabía de la rivalidad entre Malfoys y Weasleys. Pero se giró en el primer rellano hacia Draco y le dijo:

- Draco, debes controlarte. Yo aquí no puuedo defenderte, no aún, puesto que Ron no se lo tomaría bien. Sabes como es su carácter y eso no es bueno decirlo en estos momentos. No puedo mostrarme como en casa de mis tíos delante de todos y lo sabes, pensarían que me mandaste un Imperios y eso no es que a mí me importe, pero si nos comportamos como en casa de mis tíos, Ron te echará a patadas de la casa y allí será más fácil que Voldemort –Draco se estremeció al oír el nombre. Harry no hizo caso y prosiguió- te encuentre y te atrape.

- Grrr... De acuerdo Potter. Como la “celebridad” mande.

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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