Titulo: Éowyn la guerrera y Legolas el elfo

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Cap.1: Amor eterno.



Existía en la Tierra Media una princesa llanmada Éowyn hija de Éomund y hermana de Éomer Tercer Mariscal de la Marca.



Un día un apuesto caballero denominado Aragorn, acompañado por tres amigos se presentaron al palacio en donde vivía Théoden hijo de Théngel. Ella al ver a Aragorn se enamoró de él, pero al cabo supo que ese amor era imposible y se fijó en el apuesto compañero rubio y alto que lo acompañaba, aunque seguía enamorada de Aragorn irremediablemente. Legolas era el nombre de ese apuesto Elfo jinete.



Legolas ya se había fijado en Éowyn y la había estado observando durante toda la cena a la que fueron invitados de honor por orden del mismísimo Rey Théoden.



Legolas al ver que Éowyn se retiraba, él también se retiró. Se la encontró que lo esperaba fuera del comedor.



- Hola, bella Dama de Rohan. Hermosa es lla mirada que me dan sus ojos.



- Y bello eres entre todos los hombres quue he podido contemplar a lo largo de toda mi vida.



- No dudo que muchos te han codiciado, puues yo soy un Elfo, pero que a ninguno ha querido, y si no me equivoco te habías fijado primero en mi amigo y compañero Aragorn hijo de Arathorn, heredero de Isildur. Futuro Rey de Gondor. Pero debo advertirte que él ya está comprometido con una mujer de gran sabiduría y gran belleza, pues esa mujer es una Elfa del Bosque de Oro.



- Lo he visto en sus ojos, no deja de pennsar en ella o maese... maese...



- Legolas, para servirla, oh bella Dama dde Rohan.



- Éwoyn, me llamo maese Legolas.



- Su nombre es igual de hermoso como su aapariencia, pero en la mirada noto una parte en vd. algo fría. Vd. tiene alma de guerrera si no interpretan mal mis agudos ojos de Elfo.



- Y no lo engañan Legolas, en verdad no lle temo ni a la muerte ni al dolor.



- Pues, ¿a que teme mi señora?



- Temo a una jaula maese, a estar encerraada sin poder hacer nada, mientras el tiempo consume las esperanzas de algún día llegar salir de donde estoy encerrada y ser libre, libre para hacer lo que mi corazón me pida, libre para librar batallas y a ser posible vencer no una ni dos ni tres batallas sino una guerra entera al frente de un ejército para librar a mi pueblo del mal que nos oprime desde todos los lados. Gandalf Capagrís, en su última estancia en el palacio dijo que Saruman ya no era ningún amigo, que se había pasado al bando de Sauron el Señor Oscuro.



"Además Sauron se prepara para la guerra y en Isengard se ve en el horizonte mucho humo y hasta franjas del rojo fuego, parece que también Isengard se está preparando para la guerra. Me parece que a mi padre se le ha sido declarada una guerra que se veía venir, tarde o temprano tenía que llegar a pasar.



- Éowyn más le valdría ayudar a su puebloo a llegar cuanto antes al Abismo de Helm y así quedarse protegida y no a merced de los orcos. El rey, mis compañeros y yo nos ocupariamos de la batalla. Nosotros os acompañaríamos, claro está.



- Voy a decirle pues a mi padre que vais a venir con nosotros hasta el Abismo de Helm para proteger al pueblo de Edoras y de las tirras de Rohan.



- Id pues, nosotros nos prepararemos paraa cavalcar al lado de tan bella Dama y tan apuesto rey.



- Que así sea maese Legolas.



Legolas se fue a avisar a Gimli, Aragorn y Gandalf, pero cual fue su sorpresa al ver que Gandalf el Blanco se había ido.



- ¿Dónde está Gandalf?



- Se ha tenido que ir. Ha dicho que en ell quinto amanecer que mire al este.



- Pero cuando más se le necesita, coge y se va... En fin, preparaos, porque no tardaremos en irnos hacia el Abismo de Helm. Vamos a acompañar al pueblo de Rohan en su viaje hasta allí para que estén protegidos de cualquier ataque.



- Muy bien, voy a decirselo al rey.



- No importa el rey ya lo sabe, la Dama ÉÉowyn se lo esta diciendo en estos precisos momentos Aragorn.



- Legolas amigo, me parece que te has enaamorado de la Dama de Rohan.



- No digo que no sea cierto -dijo Legolass algo serio-. Pero tampoco lo admito, de momento...





Los tres se encontraron en las puertas del Palacio de Oro, para que el rey diera las instrucciones de marcha.



- Que todos los que puedan llevar armas sse presenten delante de la salida de la ciudad de Edoras, desde allí partiremos con todo el mundo hacia el Abismo de Helm. Mujeres, niños y ancianos que vayan detrás, los demás delante. Unos cuantos en la retaguardia.



- Si señor -dijo el guerrero que el rey ttenía más cerca.



- Me alegra que vosotros nos acompañéis AAragorn -dijo el rey.



- A mi también -contestó él.



Mientras, Legolas y Éowyn estaban en la retaguardia. Legolas había subido al caballo a Éowyn y él iba detrás montado.



Gimli los seguía de cerca y no les quitaba ojo de encima. De repente se adelantó hasta donde estaba Aragorn.



- Aragorn, ¿qué diablos le pasa a Legolass? De repente esta mucho más pendiente de la Dama que de mi, no lo logro comprender.



- Maese Gimli, Legolas esta enamorado de la Dama Éowyn y por eso solo tiene ojos para ella.



Pero Legolas se fijaba tambien en el camino y de pronto gritó:



- ¡Orcos montados en wargos a unas cinco millas a la derecha!



Legolas le dijo a Éowyn que qué quería hacer.



- Quiero venir, tengo espada, y se manejaarla.



- Bueno, pero si lo veo muy complicado paara ti te llevaré con los demás.



- Estoy deacuerdo.



Legolas sacó una flecha y tensó el arco. Éowyn desenvainó la espada y al pasar al lado de un Orco le cortó la cabeza. Legolas se quedó algo sorprendido por lo que le acababa de ver hacer a Éowyn. Se puso a disparar en seguida a todos los Orcos que lograba vislumbrar. De pronto uno de los Orcos se giró y se dirigió hacia ellos y Legolas sacó el cuchillo élfico y él y Éowyn mataron al Orco con manos hábiles.



Los Orcos se retiraron a la desbandada. Gimli preguntaba por Aragorn. Legolas bajó del caballo y se puso a buscarle. Así oyó a un Orco medio muerto que se reía. Se acercó de mal humor y le cogió la cabaza y lo amenazó con uno de el cuchillo élfico.



- Dónde está Aragorn, habla y te ahorraréé sufrimiento.



- Despeñascado en ese acantilado.



Legolas le soltó y se acercó corriendo hacia el acantilado. En el borde encontró el amuleto que Arwen le había regalado a Aragorn en Lórien. No podía creer que Aragorn hubiera caido.



Partieron a toda prisa hacia el Abismo de Helm para acabar de acompañar al pueblo. No tardaron en encontrar al pueblo. Los recogieron a todos como a un rebaño y los recondugeron por el buen camino hacia Cuernavilla.



Allí al entrar se encontraron con el pueblo de Elbereth que se había venido a refugiar allí también (eran los del Folde Oeste, caido hacia unos pocos días).



Éowyn quedó un poco afectada por lo ocurrido con Aragorn, pues ella aun lo amaba. Legolas la estubo consolando, día y noche. Pero no servia de mucho. Legolas guardaba el colgante que Arwen le regaló a Aragorn en el Bosque de Lothlórien. Pero no sabía bien para qué lo guardaba, pero algo en su corazón le decía que Aragorn aparecería pronto en el Abismo de Helm.



Théoden comenzó a prepararse para la batalla.



- Todos debéis estar preparados para librrar batalla -apremiaba Théoden a los guerreros.



- Si señor -le contestaban.



Éowyn se pasó todo el tiempo observando a Legolas y a Gimli entrenándo. Ella fue a sacar la espada y se unió a Legolas y a Gimli para entrenarse ella también. Le entró a Gimli con la espada y Gimli casi no pudo hacer nada para parar esa hágil mano. Ella era hermosa y peleaba muy bien para ser mujer.



- Lucha bien Dama de Rohan -le dijo Gimlii a Éowyn.



- Usted también señor Enano.



- Soy Gimli hijo de Glóin mi señora.



- Bien maese Gimli -le contestó ella.
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Gimli, se fue a ver como iba todo por afuera en los muros, y dejó a Le- golas y a Éowyn solos con la espada (ella) y los cuchillos (él).



- Se maneja muy bien maese Legolas.



- Usted tambien Éowyn.



- Hableme de tu por favor.



- Así Éowyn, tú también hablame de tu -lee dijo Legolas educadamente.



- Muy bien -le contestó Éowyn.



Al cabo de un día, los guardias anunciaron la llegada de un jinete.



- ¡Un jinete! ¡Llega un jinete!



Abrieron las puertas para dejarle pasar. Gimli salió como una bala para ver quien era el jinete que acabava de llegar. Al ver que era Aragorn le dijo:



- ¡Tú! Eres el jinete más noble, alocado y temerario que he conocido.



- Ya lo ves. ¿Dónde esta el Rey Théoden?<



Gimli le hizo una señal con la cabaza, y Aragorn se dirigió hacia allí, se encontró con Legolas y éste le entregó el colgante que Arwen le había regalado en señal de amor. Éowyn lo vio y entonces comprendió que el amor hacia Aragorn jamás sería correspondido y desde entonces se fijó en Le- golas.



Aragorn le explicó la situación a Théoden.



- Son más de diez millones de Hombres y OOrcos lo que se está acercando. El ejército que aquí poseemos no es suficiente.



- Cuernavilla no ha caido nunca en manos de los enemigos, y no lo hará ahora.



- Pero no lo entiende rey, no vienen a deestruir el castillo, vienen a matar a todo el mundo, mujeres, ancianos y niños, sus niños Théoden.



- Pues que vengan y veremos quien mata a quien.



Todos se prepararon. Las mujeres, los niños y los ancianos se refugiaron en las cavernas. Pero Éowyn se hizo pasar por un hombre para así poder luchar junto a Legolas como lo hizo contra los Orcos y los Wargs.



Llegó la media noche y el enemigo llegó a las puertas de Cuernavilla. Allí empezaron a repicar con las lanzas encima del suelo. Empezó a llover. Uno de los Hombres de Rohan, nervioso dejó escapar una flecha que se clavó en la garganta de un Orco del frente.



- ¡Quietos!



Así empezó la batalla. Los Orcos atacaron. Legolas al frente de los arqueros de Rohan hizo disparar una lluvia de flechas que mataron a muchos de los Orcos del frente. Las escaleras de los Orcos se comenzaron a acoplar a los muros del la empalizada.



- ¡Hora de las espadas! -gritó Aragorn.


Éowyn sacó la espada, Legolas sus cuchillos y Aragorn la suya. Gimli ya tenía su hacha preparada para cortar cabezas de Orcos.



Éowyn se acercó más a Legolas para que éste la reconociese.



- Maese Legolas encantada de volver a lucchar junto a usted.



- ¡Éowyn!, ¿pero que haces aquí? ¡Deberíaas estar en las cavernas!



- ¿Y dejarte la diversión sólo para ti?


- No, bueno, hubiese sido mejor, pero en fin ya que... estamos...



- No se hable más. A matar Orcos que de eeso se trata ahora. ¡Maese Gimli detrás!



- Gracias caballero.



- Soy Éowyn.



- Dama Éowyn, ¿pero que hace usted aquí?<



- Allí abajo me aburría.



Los Orcos comenzaron a subir, todos los Hombres sacaron las espadas. Aragorn divisó a Éowyn que luchaba junto a Legolas y a Gimli contra unos diez o doce Orcos.



- ¡Dama Éowyn! ¡¿Qué hace ahí?!



- ¡No quería que solo usted maese Aragornn se divirtiera matando Orcos! ¡Legolas cuidado! Mata a ese Orco, si lo consiguen destruir el primer muro caerá.



Legolas puso una flecha al arco, la disparó y le dio al Orco a la garganta, pero con eso no bastaba. Se agarró a la escalera que en ese momento caida hacia los Orcos y se dejó caer enfrente del Orco.



Luego se sacó los dos cuchillos élficos y con dos movimientos rápidos mató al Orco y a dos más. Se dirigió a la escalera orca que estaban subiendo para entrar a la fortaleza, se subió y se puso a matar a los Orcos que intentaban subir por ella. Luego al estar arriba se sacó otra flecha y se fue delante de la puerta con algunos otros buenos arqueros para protegerla. Allí los necesitaban más pues Gimli se lo pasaba pipa matando a todos esos Orcos que se le presentaban. Era muy bueno manejandose con el hacha y Legolas confiaba plenamente en que si lo podia evitar, Gimli, no dejaría que ningun Orco entrara más allá de la escalera o de delante suyo.



Allí Aragorn con el arco se las veia negras para alejar a tantos Orcos intentando entrar allí.



- Ya era hora Legolas... -le dijo Aragornn a Legolas.



- Esque querian derribar el muro principaal. He tenido que bajar para evitarlo, el Orco a quien le he tirado una flecha en la garganta era de una piel muy gruesa y lo me he tenido que enfrentar a él cara a cara. Pero ahora ya estoy aqui. ¿Como está la situación por aquí?



- Fatal, no paran de sustituir a los que caen.



- Mierda. Con perdon. Son los Isengardos,, Uruk-hai me parece que se les llaman también. Son muy resistentes. Alguien los debería enfrentar desde abajo. Desde aqui la verdad es que no tenemos muchas posibilidades de ganar. ¿Por qué no vais Gimli y tú, Aragorn? Yo puedo cuidar de Éowyn y de los guerreros.



- Sí, tienes razón Legolas, se lo voy a ddecir.



Se dirigió a Gimli y este se puso a dar saltos de alegría.



- Aragorn por detrás no hay nadie. De porr allí no se esperarán ningún ataque.



- Gracias Dama de Rohan.



- No hay de que maese Aragorn. Sólo es paara que mi tío no caiga en el poder de Saruman, no me gustaría que volviera a ser ese Viejo Encorvado al que tantos años he estado cuidando.



- Y no lo volverá a ser, si lo podemos evvitar -dijo sinceramente Aragorn.



- Gracias maese Aragorn es muy noble por su parte.



- De nada Dama de Rohan.

Así que Aragorn bajó con Gimli por la parte de atrás y llegaron delante de la puerta. Gimli le pidió que lo empujara ya que la distancia era demasiada para un Enano, pero que no se lo dijera a Legolas ya que seria una deshonra delante de un Elfo que dijeran que a un Enano un Hombre lo tubo que empujar para saltar.



- No se lo diré. ¿Preparado maese Gimli? -le dijo Aragorn.



- Preparado maese Aragorn -contestó el Ennano.



Aragorn lo cogió y lo empujó para que se pusiera enfrente de la puerta, luego saltó él.



Mientras Legolas y Éowyn intentaban contener a las tropas de Orcos que iban subiendo por las murallas. No acababan de subir y ya volvian a bajar muertos o medio muertos.



Legolas pensó que ojalá que los Elfos estuviesen allí para poder estar cerca de los suyos luchando contra los Orcos. Pero no era así y se tenía que conformar con lo que aquí tenía. Éowyn estaba a su lado, luchando contra uno especialmente grande.



- ¿Necesitas ayuda Éowyn? -le preguntó Leegolas.



- No me vendría nada mal, la verdad -conttestó ella.



Legolas se sacó los dos cuchillos y con un hágil movimiento, la cabeza del Orco salió volando.



Pronto Aragorn y Gimli volvieron por las escaleras que llevaban al muro.



- ¿Cómo ha ido Aragorn? -le preguntó Legoolas a Aragorn.



- No del todo mal, pero no me fio de estoos malditos orcos. Voy a ver si Éomer nos ayuda aquí arriba y cumplo con la promesa que hace unos días.



- Muy bien -le dijo Legolas a Aragorn-. MMientras nosotros los contendremos aquí, no se nos va a escapar ni uno, palabra de Elfo Sindar.



- Gracias viejo amigo- le dijo Aragorn a Legolas.



Mientras Aragorn se iba a buscar a Éomer, Legolas, Éowyn y Gimli se quedaron arriba para seguir matando a los Orcos que intentaban entrar en la fortaleza del Abismo de Helm. Legolas vio que otro Orco intentaba echar abajo la empalizada de abajo. Se cojió a la escalera de los Orcos que en esos momentos se venia abajo, sin darse cuenta de que Éowyn también estaba en la misma escalera. Se dejó caer delante de la empalizada y cargó el arco al mismo tiempo que Éowyn desembainaba la espada e impedía que iriesen a Legolas.



- ¡Dama Éowyn! ¿Qué haces aqui?



- Ayudarte con estos malditos Orcos que nnunca se sabe por donde atacaran, no quiero perderte.



- Bien -Legolas desenvainó su cuchillo éllfico y cortó un par de cabezas de Orco.



En eso que lograron despejar la empalizada. Se cogieron a una cuerda que Gimli les había pasado y subieron. Cuando estaban arriba, un Orco hirió a Legolas en un brazo y Éowyn mató al Orco.



- ¡Legolas! No puedes seguir luchando asíí, debes irte.



- No pienso abandonar ahora. Yo tampoco qquiero perderte Ëowyn, por eso no me pienso ir de tu lado, jamás me lo perdonaria si te pasara algo, y lo sabes bien.



- Deacuerdo pero cuando termine esta bataalla te curaré esa herida.



Ellos dos se pusieron espalda contra espalda y a cada Orco que entraba en su dominio los mataban de un solo golpe. Éowyn mató a 45 Orcos, Legolas a 47 y Gimli mató 46 Orcos.



Al alba Aragorn, Éomer, Éowyn, Legolas y Gimli miraron hacia el este y allí apareció Gandalf el Blanco con los Rohirrim tras él. Los Orcos también se giraron hacia el este y vieron a todos los Rohirrim, algunos huyeron y otros como tontos atacaron. Los Rohirrim y Gandalf los ganaron.

 

 

¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸

   

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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