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Capítulo 8: Citas
Harry fue el primero de los dos en despertarse. Miro el reloj, el cual marcaba
las nueve, para seguidamente, dirigir su mirada al hombre que se acurrucaba a su
lado y empezó a pensar en la conversación de la noche anterior.
-Buenos días, Harry- le sobresaltó la voz ddel profesor de pociones.- El chico no
pudo contestarle pues tuvo que salir corriendo al baño.
Una hora despúes mas tarde los dos morenos se encontraban esperando que les
sirvieran el desayunó mientras charlaban con Lur.
-¿Cuántos años tienes Lur?- preguntó sorpreesivamente Harry.
-19, ¿porqué?
-Mera curiosidad, ¿y qué estudias?
Lur se rió ante la curiosidad de Harry aunque le pareció normal.
-Estudió Medimagia
En ese momento entraron los elfos domésticos con las bandejas del desayuno.
Severus y Lur siempre tomaban café a diferencia de Harry al que esa bebida no le
gustaba, al contrario el aroma le agradaba mucho. Pero esa vez fue diferente, en
cuanto olió el café, sintió una gran arcada y tuvo que salir corriendo para
poder llegar al baño antes de vomitar.
-Harry, ¿estás bien?- preguntó preocupado SSeverus desde la puerta.
-Saca eso de la mesa.
-¿El que?
-¡EL CAFÉ!
-Pensé que te gustaba el aroma.
-¡¡¡SÁCALO!!!- gritó histérico
-Papá, creo que deberías llamar al medico, yo me encargo del café, ¿deacuerdo?-
diez minutos después Lur lo llamó.
-Lo siento.- dijo avergonzado.
-Tranquilo es normal.- lo intentó tranquiliizar la chica,- ¿y que a quieres
dedicarte tú?
-Me gustaría poder ser Auror.
-A mi padre le dará un ataque.
-Bueno no anticipemos. Primero tengo que veer si las notas de mis TIMOS me dejan
estudiar la carrera.
-¿Cuál?- pregunto Moony que acababa de entrrar.
-Quiero ser Auror.
-Serás un gran Auror, Harry- le animó Remuss,- ¿habéis llamado al doctor?
-Sí, Lupin, tenemos hora a las doce. Harry debes empezar a asearte y vestirte,
no podemos llegar tarde.
Dos horas mas tarde los dos morenos llegaban a la puerta de la consulta.
-Buenos días, ¿tienen hora?- preguntó la seecretaria en cuanto atravesaron la
puerta.
-Sí, señorita.
-Nombre por favor.
-Harry Snape y Severus Snape.
-Pasen a la sala 232.
-Gracias.
Los dos Hombres entraron en la habitación que les había indicado la mujer. Era
una habitación de color azul clarito, con preciosos dibujos de jirafas que se
movían. En medio se posaba una camilla con sabanas blancas, mientras que en la
pared de enfrente se posaba un escritorio con una silla en el frontal para el
médico y dos justo enfrente para los pacientes. En la pared izquierda reposaban
dos armarios de madera con las puertas cerradas y en la pared de la derecha se
encontraba un biombo.
-Bienvenidos- les sobresalto una voz que prrovenía desde la puerta.- Soy el
Doctor Mark McGregor.
El doctor era un hombre un poco extravagante, pues no llevaba la típica túnica
blanca de los mendimagos sino que vestía una túnica de colores. Era un hombre
alto que media cerca de los dos metros, no era muy robusto mas bien era flaco
cosa que resaltaba mas su estatura. Su edad engañaba, ya que aparentaba ser
muchísimo más joven de lo que era. Tenía el pelo color zanahoria y sus ojos eran
de un azul intenso.
-¿Quién de los dos lleva él bebe?
-Yo.
-Me lo imaginaba. Voy a explorarte y para eeso necesito que vayas detrás del
biombo y te pongas la bata que hallaras en él, la parte abierta a la espalda.
Harry se encamino detrás del biombo sintiéndose cada vez más nervioso puesto que
no sabía que era lo que el Doctor le haría, ¿y si su cuerpo no era compatible?
¿Y si perdía el bebe?, ¿Y si....?. Miles de preguntas de esa índole pasaban por
su cabeza mientras salía y se echaba donde el doctor le indicaba.
-Harry, ahora voy a ver tu salud general- iinformó.- ¿Ves esa pluma?– Señaló la
pluma que flotaba en medio de la habitación,- escribirá lo que yo vea, para
poder llevar tu embarazo.
El doctor empezó a circular alrededor de Harry dirigiéndole diferentes rayos que
iban cambiando de color, mientras ponía cara de aprobación o negación.
-Ahora voy a ver como va el bebe, pero paraa eso necesito subirte un poco la
bata.- después de recibir permiso de Harry, procedió a examinarle el abdomen.
Primero palpando con las manos y después con un ralliito blanco que salía de
debajo del ombligo del joven.
-Bien Harry, por hoy hemos terminado. Ve a vestirte y te explico lo que vi.
-Sentaros- pidió en cuanto Harry salió del biombo.- El bebe está
espléndidamente, justo como debe ser en las tres semanas de gestación, que es lo
que tienes. Pero Harry, tienes una carencia importante de vitaminas y minerales,
para ello tienes que tomarte estas cuatro pociones, además de esta que te
ayudará a evitar las nauseas matinales. Debes usar esta crema también.- informo
poniendo diferentes frascos encima del escritorio.- ¿Alguna pregunta?
-¿Qué pasara con mi magia? Quiero decir, ell mes que viene empiezan las clases.
-No hay problema, tu magia no sufrirá ningúún cambio. Eso sí tendrás que tener
cuidado con los hechizos mal dirigidos. ¿Alguna duda más? Entonces nos vemos el
mes que viene.
El día fue agotador para Harry, pues después de estar con el doctor estuvieron
toda la tarde comprando ingredientes que le faltaban a Severus. En ese momento
acababa de salir de la ducha e iba a empezar a untarse la crema que le había
mandado el doctor, pero dos manos se la quitaron.
-Permíteme- pidió Severus empezando a esparrcirle la crema por los hombros.
Cuando sólo iba por la espalda sintió un gemidito de Harry, y se le ocurrió
algunas formas de esparcir la crema mucho más entretenidas. Snape agarró la mano
de Harry y llevo al desconcertado joven a la cama donde lo depositó
cuidadosamente. Empezó esparciéndole la crema en el pecho, arrancando a Harry
profundos suspiros y eso hizo que el adulto no aguantara más y se apoderara de
los finos labios del chico.
Harry estaba cada vez más excitado y por primera vez quiso devolveré el placer
que le estaba dando a Severus, pero para eso primero tenía que quitar del medio
la estorbosa ropa.
El profesor ya había dejado el pecho del chico, y ahora extendía crema por las
piernas, cuando sintió unas nerviosas manos intentándole quitar la ropa, y él
riéndose entre dientes las hizo desaparecer.
Harry se alegro cuando el hombre lo hizo, aunque no pudo evitar ruborizarse
profundamente. Así que se concentro en darle placer al profesor de pociones.
Recorrió con las manos y boca todo lo que alcanzaba, aunque en la incomoda
posición en la que estaba le resultaba muy complicado, ya que se encontraba
sentado con el cuerpo hacia delante mientras Severus estaba arrodillado detrás
de él, esparciéndole crema por las piernas.
-Harry, si no paras no podré acabas de poneerte crema.
-Mis piernas ya están lo suficientemente unntadas- dijo mientras se tiraba encima
de Severus como un felino hambriento, dejando atónito a su profesor que no se
esperaba una reacción así por parte del tímido joven. “Menos mal que la cama es
grande” pensó.
Ahora si que Harry podía intentar dar placer a su pareja, beso y acaricio todo
su pecho y fue bajando hasta que llego a la evidente erección, en donde no supo
muy bien que hacer,
Al ver las dudas del joven Severus volvió a tomar el control, tumbando a Harry
hacia atrás, mientras recibía la erección del joven en su boca.
-Sev- gimió Harry sin darse cuenta del dimiinutivo que utilizó.
Severus sentía a Harry apunto de venirse y él no aguantaría mucho mas tampoco,
así que alcanzó como pudo el lubricante que tenía en la mesilla. En cuanto el
chico sintió el primer dedo internándose se tenso.
-¿No le hará daño al bebe?- preguntó preocuupado.
-No, tranquilízate. McGregor me dijo que inncluso era bueno para él o ella.
Al oír eso, Harry se relajo dejándose llevar por las sensaciones que los dedos
le brindaban. Severus retiro los dedos del interior obteniendo un gemido de
protesta por parte del joven pero enseguida fueron remplazados por la palpitante
erección del hombre.
Así siguieron hasta que Severus se vino en el interior de Harry y este entre los
dos.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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