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6. Una cosa verde que nos hace avanzar:
Eran las tres de la tarde cuando dos esmeraldas hacían su presencia en la cama.
-Hola, ¿ qué tal has dormido?- preguntó Draaco.
Harry simplemente le miro confundido. ¿Desde cuando se preocupaba por él?
-Bien amo, ¿qué hora es?
-Son las tres, has dormido bastante.
-OH, lo siento, creo que me dormí- se discuulpó intentando incorporarse, pero una
mano le corto el camino.
-No. Te quedarás lo que queda de día en la cama- ordenó severamente.
-Pero…………
-No Harry. Además, a las ocho habrá una fieesta por mi cumpleaños y no querrás
que te vean todos los Slytherin.- dijo guiñándole un ojo.
Harry le dedico una media sonrisa. Ese simple gesto hizo que el corazón de Draco
se acelerara. Y sintió la necesidad de hacerlo sonreír más a menudo.
Los estómagos de los jóvenes se quejaron. Harry escuchó el de su amo preguntó
tímidamente:
-¿Amo, ha comido algo?
-No. Por cierto Harry, no me llames amo- see sentía mal al escuchar llamarlo así.
Le recordaba que su padre le había esclavizado, además sentía que lo desplazaba
siendo de su misma edad.
-Pero su padre dijo………
-Mi padre no está aquí- respondió tranquilaamente-. Ahora vamos a comer algo.
Comieron en silenció, cada uno pensando en sus problemas. < ¿Sabrá lo que paso?
Espero que no> miro de reojo a Draco y pensó que aunque físicamente era idéntico
a su padre, era muy diferente. Aunque los dos llevasen el pelo suelto, Draco ya
no se lo engominaba y sus ojos grises no eran tan fríos como los de su padre.
Mientras tanto en la cabeza del Slythering bullía algo similar < Es muy guapo.
Pero está aterrado. Debería preguntarle a mi padre. No, no creo que respondiese.
A él no se lo comentaré, bastante tuvo con la escena del baño>
-Veo que ya despertó, Potter- dijo una voz desde la puerta.
-Sí, profesor- respondió respetuosamente
Severus se estremeció, ¿cómo le decía a Harry que no era su profesor? < no
mientras Lucius no le dejara ir a Hogwarts>
-Draco, me gustaría hablar a solas con Pottter.
-De acuerdo- < ¿querrá hablarle de lo deel baño?>
El hombre espero a que el joven rubio saliera para aplicarle un encantamiento
silenciador a la habitación.
-Bien Potter, tengo dos cosas que comentarlle- le informó-. Lupin me dio esta
carta- continuo, mientras le tendía la misiva. El chico comenzó a leerla
precipitadamente.
Querido Harry:
¿ Qué tal estas?
Quiero que resistas, estamos intentando hallar la manera de sacarte de ese
lugar.
Confía en Severus, aunque parezca un mal hombre, no lo es (aunque no lo creas es
un gran actor).
Espero verte en Hogwarts.
Un abrazo.
REMUS. J. LUPIN
-¿Profesor, podré volver a Hogwarts?- preguuntó angustiado. ¿Qué dirían en la
escuela al saber que era propiedad de los Malfoy? ¿Y sus amigos?
-Harry- contestó al ver la desesperación enn los ojos del joven,- eso está en
manos de Lucius.
Al escuchar esa ultima frase, lágrimas de impotencia empezaron a caer de los
ojos del muchacho.
-Harry, tenemos que hablar sobre lo de ayerr por la noche- tanteó Snape esperando
la reacción del chico. Harry se asustó y empezó a temblar sólo de pensar en lo
que había pasado el día anterior.
Severus miraba fijamente al joven que tenía delante. Era idéntico a su antiguo
enemigo escolar, pelo azabache desordenado y físicamente muy parecido. Pero
Harry tenía dos cosas que lo hacían diferente. La primera era sus penetrantes
ojos esmeraldas. Y la segunda, que Harry había sufrido mucho durante su vida, y
este último golpe no le había hecho ningún bien.
-Sobre lo sucedido en la bañera.
-Sí, necesito saber qué paso.
-¿No es obvio?- preguntó mirando al hombre frente a él, aquel que había odiado
tanto. Que ahora no podía odiar. No. Su profesor mostraba una preocupación que
no había sentido antes, o tal vez con Sirius pero aquello era diferente. Sirius
era su padrino, como su padre, pero el hombre de profundos ojos negros era su
“odioso” maestro de pociones-. Por favor, profesor, no me obligue a hablar sobre
ello.
-Tal vez te haría bien hablar.
-No, no quiero recordarlo.
-De acuerdo, pero dime ¿ sólo fue ayer o…………?
-No. Ya lo había hecho.- Harry temblaba inccontrolablemente.
-Tranquilo, todo ha pasado- susurró abrazánndole pues el muchacho estaba muy
asustado-. Harry, ¿ quieres contestar a Remus?
-¿ Puedo?- preguntó esperanzado.
-Sí- respondió mientras le alcanzaba pluma y tinta -. Escribe por detrás de la
nota.
Querido Remus:
Esto es el mismo infierno, intentaré resistir pero no sé si aguantaré mucho.
Me he dado cuenta que el profesor Snape no es tan malo. Draco Malfoy no se porta
tan mal conmigo como yo pensaba que lo haría.
Remus, por favor, no le digas nada ni a Ron ni a Hemione. Por favor, no podría
soportar que me odiaran.
Os echo en falta.
Espero veros en Hogwarts.
Un abrazo.
Harry.J. Potter
Mientras tanto, Draco había bajado al salón a esperar a sus invitados y a ver
como iban los preparativos de su fiesta. Sus padres habían invitado a todos los
Slytherin que fueran dignos de acudir.
El salón estaba decorado con las flores que a su madre le gustaban y en la mesa
había un bufete preparado y decorado con exquisitez. Los elfos no paraban de
traer bandejas con comida.
Salió al jardín. Éste estaba repleto de velas y el camino que llevaba a la casa
estaba marcado con antorchas. Draco siempre había admirado el gusto por la
decoración de su madre.
Pero ese día no estaba prestado mucha atención a esos detalles. Sus pensamientos
seguían en el chico de ojos color esperanza. <¿Qué le habrá pasado? ¿ Por qué
ayer se comportaba así?> eran algunas de las preguntas que rondaban la cabeza
del joven. Otras eran < ¿ por qué me importa tanto? ¿Será que me gusta? Que
tontería, yo y Potter; aunque quisiera él me debe odiar por todo lo que le está
pasando. Yo lo haría, aunque ese chico tiene en corazón de oro> Miró hacía el
horizonte, siempre le había gustado la vista desde esa parte del jardín. Las
Hailands, que era donde se encontraba, eran preciosas. Sobre todo en los
atardeceres de verano.
De repente oyó la puerta, señal de que los invitados acababan de llegar.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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