|
|
2-LAS TRES DOSIS
-Enervate- escuchó decir a una voz fría coomo el hielo.
Abrió los ojos de golpe al reconocer la voz de Lord Voldemort. Iban a matarlo y
lo sabía, pero no le importaba, ya no. Se sentía tan deprimido que le daba igual
morir. Le estaban dando una poción y no podía evitar tragarla.
-¿Eso es lo que quieres verdad?- preguntó Voldemort con voz burlona-. Pues lo
siento pero no vas a morir, por lo menos aún no.
-¿Qué me has dado?- preguntó Harry preocuppado.
-Esa poción era para quitarte el derecho ssobre ti mismo. Y que te veas obligado
a obedecer a tu dueño- explicó disfrutando de la cara de angustia del chico-.
Aunque en un principio quise que fueras mío, le debía esto a mi gran amigo
Lucius- completó Voldemort.
-Gracias amo- dijo agradecido el rubio.
-Ahora retiraos los dos, recuerda darle laas dosis.
-Sí amo- dijo Lucios besándole el bajo de la túnica. Vamos Potter.
-No- respondió seguro Harry.
-¿Qué has dicho?- preguntó colérico Malfoyy.
-Que no pienso ir contigo- replicó Harry vvalientemente.
Malfoy se acerco a él en dos pasos y tomándolo del pelo lo arrastró con él; los
gritos de Harry practicamente no se escuchaban con las carcajadas que sonaban de
Lord Voldemort.
-Me obedecerás Potter o te arrepentirás- mmasculló una vez fuera un colérico
hombre. Levantándole por los hombros, apoyó un traslador en el muchacho, que los
envío a la Mansión Malfoy.
-Bien Potter- declaró soltándolo y viendo como el muchacho caía de rodillas al
suelo-. Deberás obedecerme si no quieres pagar las consecuencias. ¿ME HAS
ENTENDIDO?- preguntó el hombre aferrándole del mentón y levantándoselo,
obligándole a mirarle.
Pero Harry no le respondió, sólo intentó zafarse de la mano de su nuevo amo.
-Parece que no entiendes tu situación ¿verrdad? Bien, te la voy a explicar. YO
soy tu nuevo DUEÑO, me perteneces en todos los sentidos. La poción que has
bebido antes te ha transferido automáticamente a mis dominios.
-Pero…
-No te he dado permiso para hablar Potter-- dijo acercándose peligrosamente a
él-. Creo que debes aprender buenos modales, chico.
Lo cogió del pelo obligándole a levantarse, y tirando hacía atrás, obligándole a
arquear la espalda. Harry abría sus hermosos ojos verdes que estaban llenos de
pánico.
-¡Vaya Potter! Tus ojos son dos preciosas esmeraldas- afirmó mientras le
soltaba-. Te quedarás aquí. No intentes escapar pues te será imposible, tiene un
hechizo que evita que puedas salir si no lo mando yo- agregó mientras salía, y
con un ultimo vistazo a su nueva adquisición cerró la puerta sintiendo al joven
desplomarse.
No podía ser cierto, vendrían a sacarlo de allí. ¿Por qué había bebido la
poción? se preguntaba a si mismo mientras lloraba. No se podía creer lo que
acababa de pasar, ahora pertenecía a Lucius Malfoy.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
(Mientras en Hogwarts)
En el despacho de Hogwarts, el director del colegio se encontraba discutiendo la
nueva situación del joven Potter con el Ministro, Cornelius Fudge.
-¿Pero cómo puede ser?- pregunto un incréddulo director-. Pensé que ese tipo de
pociones estaban prohibidas Cornelius. Quiero decir que esas trasferencias ya no
se permitían.
-Y lo están , pero estaba escrito en Parseel, cuando se escribió la ley de
restricción de hechizos y pociones, no había nadie que supiera Parsel.
-Bien, aquí se ve donde está el gran errorr- comentó disgustado Dumbledore
-¿Se podrá hacer algo?- pregunto temblorossa la señora Weasley.
-Me temo que por desgracia no. Harry perteenece ahora a los Malfoy en todos los
sentidos.
-¿Pero no entiendo cómo con una poción hann podido hacer eso?. - preguntó Remus
Lupin.
-Es fácil. Esa poción hace que pierdas tu derecho de libertad y te hace ser
esclavo del propietario de la sangre con la que esta hecha la poción- explico el
maestro de pociones-. Se administra en tres dosis.
-Entonces tal vez tengamos una opción- exppresó esperanzado Albus.
-No Albus, en cuanto la víctima toma la prrimera dosis, en este caso Potter, pasa
a formar parte de las posesiones de su amo.
-Cornelius, creo que es hora de que te vayyas, quisiera hablar con los señores
Weasley a solas si no te importa.- dijo sin ni siquiera mirarle a los ojos.
Al oír esto el Ministro salió del despacho muy deprisa, no tenía ganas de seguir
escuchando esa conversación.
-Severus ¿podrías enterarte de cómo tratann a Harry?- pregunto el Director
sintiéndose más cansado y viejo que una horas antes.
-Por supuesto Albus- aceptó el aludido salliendo del despacho, dejando a una
trastornada señora Weasley y a su leal amigo más anciano que nunca.
-Arthur, os agradecería que por ahora no lles dijerais nada a vuestros hijos, por
lo menos no hasta que sepamos si podemos hacer algo.
-Por supuesto- respondió temblorosa Molly..
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
((mansión Malfoy))
-Bien Potter, tómate esa poción- le ordenóó el hombre acercándole una especie de
liquido negro que Harry volcó de un manotazo.
-Muy bien, si lo prefieres a las malas, assí será.- afirmó acercándose
peligrosamente.
Harry retrocedía y sus ojos irradiaban pánico mientras el hombre se acercaba a
él con decisión. Siguió retrocediendo hasta que choco con la pared.
El hombre en dos pasos se acercó a él y le agarro la cabeza mientras le ponía la
poción en la boca obligándole a tragar.
-Bien chico, mereces un castigo por habermme desobedecido- siseó mientras le
soltaba y observaba a Harry.
-¿Qué me has dado?- preguntó valientementee el chico
Malfoy soltó una sonora carcajada.
-Veo que sigues sin entender. No te he daddo permiso para hablar y menos para
preguntarme, tienes que tomar lo que yo te de sin rechistar, ni preguntar.
-No pienso hacerlo- replicó furioso Harry,, y arremetió contra el hombre que
tenía pleno derecho sobre él.
-Crucio- dijo el hombre sin inmutarse
Harry empezó a gritar y a agitarse, sentía que miles de cuchillos se clavaban en
todas las células de su cuerpo. Lucius levantó su varita después de un buen rato
de torturar a Harry, justo en el limite de no volverle loco...
-Bien Potter, espero que no vuelvas a haceerme frente. Y por cierto, esa ropa no
va con lo que eres ahora- con un movimiento de varita dejo desnudo a su lacayo-.
Vaya, eres un hermoso muchacho, creo que no me vendrás mal para desahogarme.
Harry tembló al sentir una fría mano recorriéndole e intento huir pero su cuerpo
no le respondía, el dolor de la maldición era muy fuerte.
-Veo que eres un inocente muchacho.- dijo mientras seguía acariciando la piel
expuesta bajo el.
Repentinamente sintió un ruido en la sala. Para alivio de Harry, Lucius se
levantaba, y dejaba de manosearlo.
-Volveré más tarde muchacho - dicho esto ssalió con intención de ver quien era el
que había llegado.
Harry se acurruco en una esquina mientras lloraba.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
((en otra ala del castillo))
-Severus, ¿qué haces aquí?
-Lucius, cualquiera diría que no te alegraas de verme. Además, me diste carta
blanca para venir a ver a mi ahijado
-Severus- saludó un muchacho desde la puerrta.
-Hola, Draco. ¿Qué tal estas? -preguntó ell profesor con una sonrisa.
-Muy bien. Contento de verte.
-Yo también. Espero que hayas practicado ccon las pociones.
-Por supuesto.
Así pasaron toda la tarde hasta que Lucius vio que era hora de darle la tercera
y última dosis a Potter.
-Draco, quiero hablar con tu padrino a sollas.
-Sí Padre- diciendo esto, salió del despaccho cerrando la puerta tras de sí.
-Bien Severus, quiero que veas mi última aadquisición.
-¿Qué nueva adquisición?- Severus sabía peerfectamente que hablaba de Harry pero
no lo podía decir.
-Sígueme, te divertirás.
Llegaron a una puerta negra que estaba oculta tras un cuadro. Después de que
Malfoy dijera la contraseña, pasaron a una habitación poco iluminada y sin
ningún mueble. En una de las esquinas se acurrucaba un tembloroso muchacho.
Lucius se acercó a él y lo levanto tirando fuertemente de un brazo.
-¿No es hermoso?- le preguntó a su amigo.<
Harry levanto la vista para encontrarse con la mirada de su profesor de
pociones.
-¿Profesor?- dijo tembloroso el muchacho.<
-¿QUÉ TE HE DICHO DE HABLAR SIN MI PERMISOO?- gritó un colérico Malfoy mientras
le golpeaba la cara-. ¿Qué te parece Sev?
-Si, es hermoso. ¿Cómo lo has conseguido?-- escuchó decir a Snape. Se sentía
impotente, desnudo ante su profesor y Malfoy, sentía que se desgarraba por
dentro. Pero no lloró, no se mostraría débil ante esos hombres.
-Una joya del arte de las pociones. Y la aayuda del Lord por supuesto. Por
cierto, le tengo que dar la última dosis- dijo mientras sacaba un frasco azul de
su túnica-. Bébetela
Harry se soltó del brazo que lo aprisionaba e intento huir de ese hombre, lo que
no se esperaba era que Snape lo agarrara y menos aún que le susurrara...
-Bébetela, Harry. Escúchame, Dumbledore saabe que estás aquí y no puede hacer
nada por ti. Sólo decirte que obedezcas y no te metas en más líos.
No podía ser cierto lo que le decía, no pensaba bebérsela.
- Harry, ya le perteneces aunque no te la bebas- esto último lo dijo en voz
alta.
No quería aceptarlo pero sentía pena por el chico que tenía entre sus brazos. Lo
sentía derrumbarse. Sabía que se bebería la poción. Con una mano le hizo una
señal a Lucius para que se acercara y se la administrase. Harry la bebió y
sintió que el sueño lo invadía.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
|
|