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CAPITULO TRES.- DE COMPRAS POR HOGSMADE
La siguiente mañana era muy ajetreada, había alumnos que corrían de un lado a
otro buscando a compañeros o terminando de arreglar sus cosas.
-¡Dense prisa!
-Ya vamos Hermione - le respondió Ron a la chica
-Miren que quedarse dormidos cuando tenemos que ir a Hogsmade
-No fue mi culpa, Harry no me despertó, el también se quedó dormido
-Oye no me culpes de todo a mi
-Me imagino que llegaste tarde por terminar el trabajo - "el trabajo" esas
palabras resonaron en la mente de Harry, ¡Había olvidado su parte del trabajo
en la Biblioteca cuando lo de Malfoy! ¿Y si iba en ese momento a buscarlo? ¿Lo
encontraría? ¡Pero ya no tenía tiempo! Su suerte no podría ser peor - ¿Harry?
-¿Eh?
-Terminaste el trabajo ¿cierto? - le preguntó su amiga de forma inquisitiva.
Harry se debatía entre decirle la verdad o no, sabía que si le decía que había
olvidado el trabajo en la biblioteca y no lo había terminado sería regañado
por su amiga y ser regañado por Hermione era como ser regañado por la
profesora McGonagall
-Eh... claro, solo... me faltan unos detalles... nada con mucha importancia -
se apresuró a decir al ver la cara de su amiga al decir "faltan unos detalles"
-Bien - dijo al cabo de unos segundos - ahora ¡Vamonos! - les dijo, Harry
suspiró aliviado, no había tenido otra opción más que mentirle a su amiga, sin
más remedio que seguir al resto de los alumnos rumbo a Hogsmade, se fue
caminando con ellos, de regreso ya pensaría que hacer.
***************
El camino no fue muy largo, ya muchos chicos y chicas comenzaban a invadir las
tiendas en busca del regalo adecuado, entre estos chicos estaba Draco Malfoy
acompañado de Crabbe y Goyle. Draco aún tenía sus dudas respecto a lo que iba
a hacer sobre el asunto de Harry Potter, aún no tomaba la decisión de que
decirle cuando llegara el momento de aclarar el incidente del beso, ni muchos
menos sabía cuando sería ese momento, muchas cosas estaban en juego, sobre
todo su vida estaba en juego, y no solo su vida, su amor, su seguridad y la de
Harry, era una difícil decisión la que tenía que tomar y por lo mismo tenía
que ser tomada cuanto antes, pero eso no impedía que tenían que encontrar un
regalo para ese estúpido juego que había realizado el vejete chiflado, y como
había dicho antes: Un Malfoy no regalaba cualquier tontería, y mucho menos a
Harry Potter. Entraron a muchas tiendas, la mayoría de ellas donde vendían
cosas costosas, pero nada parecía satisfacerlo
-¿Aún no te decides que regalarme Drakito? - Draco maldijo por lo bajo
-Te he dicho mil veces que no me llamas así, ¿o acaso tu cerebro no es lo
suficientemente grande para entender eso Pansy? - Parkinson ignoró ese
comentario
-Puedo ayudarte en encontrar algo adecuado para m
-Tu no estas en mi pergamino ¿te cuesta mucho entender eso?
-Si como no, bueno a mí me fascinan las cosas costosas como los vestidos de
seda o mejor aún ¡Las joyas! ¿Crees tener tan buen gusto como para comprarme
una joya exquisita digna de mí? - Draco se acercó peligrosamente a Pansy
-Estas diciendo que mis gustos son mediocres - siseó el chico
-Eh. no, claro que no
-Pansy, te lo digo por última vez, desaparece de mi vista si no quieres que te
ponga en ridículo delante de todos - Parkinson palideció y Draco sonrió por
haber triunfado
-Eres muy malo Draco
-Y eso que aún no me conoces de mal humor
-Ya nos veremos Draco, y tendrás que comportarte mejor conmigo - la chica se
alejó de Malfoy, y éste sonrió triunfante
-Draco a nosotros si puedes decirnos la verdad
-¿A qué te refieres Vincent?
-¿Quién esta en tu pergamino?
-Ese es MI secreto y confórmese con saber eso - Goyle y Crabbe intercambiaron
miradas, no entendían la actitud de su "amigo", siguieron caminando sin hablar
al respecto, pero una idea rondaba por la mente de Draco "joyas", una pequeña
sonrisa se dibujo en sus labios, después de todo, tal vez se tendría que
comportar mejor con Pansy, se dirigieron a una tienda en donde vendían y
fabricaban joyas, al entrar los ojos de Crabbe y Goyle se abrieron de la
sorpresa, todos los estantes de esa tienda estaban repletos de todo tiempo de
joyas, desde collares de perlas y diamantes, pulseras, aretes, prendedores,
así como figuras de animales hechas por algún metal valioso con incrustaciones
de piedras preciosas, Draco no se sorprendió en la habitación de su madre
había aún más joyas que esas. Una señora regordeta y de rostro amable salió a
su encuentro
-Buenos días guapos ¿buscaban algo en especial?
-Deseo ver sus joyas más costosas y si digo costosas quiero decir exactamente
eso
-Oh, un chico exigente, bien, veamos que tan buen gusto tienes - la señora
entró a un cuarto que estaba junto al recibidor, después de unos minutos
regresó con varias cajas entre sus manos, las colocó en fila sobre el
mostrador y las abrió, en cada caja había un distinto tipo de joya (en una
caja había collares, en otra aretes, brazaletes, anillos y así sucesivamente),
y a la vez cada tipo de joya era de diferente material o diseño; Malfoy
desechó inmediatamente los collares, los aretes y los brazales, ya que no
podía imaginarse a Harry usando ese tipo de cosas, centró su atención en los
prendedores y los anillos, pero ninguno captaba su atención
-¿Es todo lo que tiene? - preguntó con fastidio
-¿No te agradó nada?
-Sinceramente señora, buscaba algo mejor
-¿Se trata de un regalo?
-Si
-¿La persona a la que le vas a regalar es de gustos caros? - Draco meditó su
respuesta, si bien sabía que el Gran Harry Potter no se fijaba en el dinero,
él quería regalarle algo realmente valioso
-No, soy yo quien desea regalarle algo as
-¿Y esa persona es muy preciada por ti? - Draco se sonrojó levemente sin poder
evitarlo, tratando que Crabbe y Goyle no lo notaran, pero la señora si lo hizo
- ya veo, tal vez. ¿porqué no? Permíteme un momento guapo - la señora entró
nuevamente al cuarto y casi enseguida regresó con una caja más pequeña que las
anteriores, apartó el resto de las cajas y colocó la más pequeña en medio, la
abrió mostrando dos anillos en su interior, uno tenía la forma de un fénix en
pleno vuelo, es decir, tenía las alas abiertas y su pico trataba de unirse a
su cola dejando un pequeño espacio que los separaba, el otro era un dragón con
alas en la misma posición que el fénix, Draco quedó fascinado, los detalles
con que fue hecho cada anillo eran realmente perfectos, por decir lo menos,
parecía que tanto el fénix como el dragón tenían vida - Hermosos verdad - dijo
la señora al ver la cara de Draco - están hechos de oro blanco, pero no
cualquier oro, sino el que trabajan los Valar ¿sabes quienes son?
-Si, los Altos Elfos
-Muy bien, estos anillos fueron forjados con sangre de unicornio, a los Valar
se les permite usar su sangre ya que son los mismos unicornios quien se la
ofrecen para que fabriquen joyas, por lo tanto su sangre no esta maldita, pero
también estos anillos tienen lagrimas de fénix, por lo tanto tienen poderes
que aún no logró conocer por completo, las piedras que forman sus ojos son, en
el caso del fénix, esmeraldas y en el caso del dragón diamantes. Además existe
una leyenda respecto a estos anillos
-¿Qué clase de leyenda? - preguntó Draco discretamente al notar como sus
"guaruras" observaban un mini juego de quiddich en plata
-Se dice que sólo dos personas en el mundo pueden usar estos anillos, solo dos
personas que en sus corazones este la esencia de estos animales, pero para que
los puedan usar hay dos condiciones, la primera: que entre ellos haya un
sentimiento tan fuerte que sea incapaz de romperse, ya que estos anillos
sellarán ese sentimiento en un acto de amor, la segunda: que sea un regalo de
uno al otro, quiero decir, que si la persona a la que le vas a hacer el regalo
tiene la esencia del fénix, tu debes regalarle ese anillo, y la otra persona
debe regalarte el dragón ¿me explico? - Draco la miró contemplativo ¿sería
verdad esa leyenda que más bien parecía un cuento para niños?
-Si, comprendo lo que dice ¿Pero cómo haré para que esa persona me regale el
otro anillo?
-Oh guapo, si esa persona y tu están destinadas a estar juntos, el mismo
destino se encargara de que así sea, pero si no, el otro anillo nunca llegará
a tus manos - Draco meditó un poco, estaba seguro de lo que sentía por Harry,
y creía estar seguro de lo que el chico de cabello negro sentía por él, no por
nada sucedió lo de la biblioteca, ¿correría el riesgo de comprar ese anillo y
no recibir el otro?, pero si no corría ese riesgo ¿Cómo saberlo? ¿Además como
asegurar si esa leyenda era verdad? La sola palabra de esa señora no lo
convencía, había aprendido que no hay que creer en las historias aparentemente
bellas, pero de cualquier forma, el anillo del fénix era perfecto para Harry,
no tenía otra opción: Tendría que correr el riesgo
-Me llevo el fénix
-¿Estas seguro?
-Completamente
-Bien, puedes tomarlo en lo que yo busco una caja acorde - Draco tomó el
anillo y sintió como una energía cálida emanaba de él, si hubiera puesto más
atención al anillo, hubiera notado que las esmeraldas del fénix habían
resplandecido por un breve momento
-Aquí tienes guapo - la señora le entregó una pequeña caja de madera negra con
finos grabados, al abrirla Draco pudo notar que estaba forrada de piel, colocó
el anillo dentro y cerró la caja - son 2,300 galeones guapo - Draco buscó
dentro de su túnica sacando un pequeño saco de piel, poniéndolo en el
mostrador
-En ese saco hay tres mil galeones, creo que sería más fácil si solo me
devolviera el resto - la señora comenzó a sacar los galeones, después de
contarlos y regresar el cambio al saquito se lo entregó a Malfoy y éste volvió
a guardarlo - ¿Qué pasará con el otro anillo?
-Lo dejaré a la vista para que la persona indicada pueda verlo - Draco asintió
y guardó la caja entre sus ropas.
Llevaban más de dos horas caminando por todo Hogsmade, y aún no encontraban un
regalo que les gustara, Hermione se había separado diciendo que iría a comprar
libros, pero Harry sabía que iría a buscar el regalo para Ron, en cambio el
pelirrojo iba a su lado, su rostro podría confundirse fácilmente con su
cabello, ya que ambos iban del mismo color
-Ya cálmate Ron, seguro y encontraras un regalo perfecto para Herm
-¿Y si no le gusta? O peor aún ¿Y si no tengo el dinero suficiente para
comprarlo?
-Ron deja de preocuparte, sabrás escoger un regalo adecuado, te lo aseguro -
Caminaron por más tiempo, se detenían en varios estantes, pero ninguno
encontraba algo que les agradara, Harry había optado por seguir el consejo de
Cho, y utilizaría el día de San Valentín para hablar con Draco y aclararle
todo lo que había pasado, sería algo difícil y a la vez peligroso, no sabía
como iba a reaccionar el chico ante su confesión, además podía tomárselo muy
mal y no salir muy bien librado. Estaban por llegar a las últimas tiendas
cuando un chico rubio escoltado por dos enormes bolas de cebo salían de una
tienda, a Harry le dio un vuelco el corazón, Draco se había detenido para
observarlos
-Mira Draco, a quien tenemos aquí - le dijo Goyle tratando de iniciar una
pelea, pero Draco observaba a Harry, los dos se habían puesto ligeramente
rojos, Harry no había planeado encontrarse con Draco antes de las clases, y
Draco no podía decirle nada al gryffindor delante de Goyle y Crabbe y mucho
menos delante de Weasley
-Si Draco, el pobretón y el cara rajada - rió Crabe
-¡¡Cierra la boca Crabbe!! ¿o acaso no puedes inventarte algo mejor, que lo
que dice tu amo? - se burló Ron
-¡Cállate sabandija! - le respondió el aludido
-¿Qué te pasa Potter? ¿Por qué tienes esa cara de estúpido? ¿Acaso te comieron
la lengua? - se burló Goyle, Draco fulminó con la mirada a Goyle, Harry iba a
responder pero alguien se le adelant
-Al menos su cara de estúpido no es permanente como la tuya Greg, - todos
miraban alucinados a Draco, el rubio regresó su mirada a Harry - y espero que
no te hayan comido la lengua Potter, porque tu y yo ya tendremos oportunidad
de vernos las caras. Vamonos ya hemos terminado - y sin decir más se dio la
vuelta y comenzó a caminar seguido de Goyle y Crabe que no dejaban de maldecir.
Harry estaba en shock ¡Draco Malfoy lo había defendido de sus "guaruras"! no
podía creerlo, pudo aprovechar ese momento para humillarlo por lo que paso en
la biblioteca, pero no lo hizo, en cambio lo había defendido. eso significaba
que.
-¡Harry! - lo llamó Ron desviándolo de sus pensamientos - ¿escuche lo que creo
que escuché? ¿O fue una alucinación?
-Creo. creo que yo también los escuché Ron
-¡Draco Malfoy te defendió de Goyle! ¡¿El mundo se ha vuelto loco?!
-Eso parece
-yo. no puedo creerlo. no. imposible. no
-¿Por qué no dejamos de pensar en eso y... nos concentramos en encontrar los
regalos? - le dijo a su amigo, tratando de desviar el tema y no pensar en eso,
no estaba seguro de poder controlar sus emociones delante de su amigo, Ron vio
a Harry como si dos cabezas más hubieran brotado de su cuello, pero terminó
accediendo, entraron a la misma tienda de donde habían salido los slytherin,
se trataba de una joyería
-¡Vaaaya! - dijeron los dos al mismo tiempo
-Este es un lugar al que solo Malfoy podía venir
-Ron no creo que.
-Hola buscaban algo en especial - saludó un chico de cabello castaño oscuro y
algo pecoso
-Eh. bueno. - balbuceó Ron, ya que no creía tener el dinero suficiente para
compra algo en ese lugar
-Si, pero queremos ver primero - respondió Harry al ver que su amigo no podía
hacerlo por si mismo
-Esta bien, observen todo lo que quieran - Harry comenzó a deambular por toda
la tienda, de vez en cuando se detenía para observar algo con más
detenimiento, pero no había algo que llenara sus expectativas, Ron también
observaba algunas cosas, pero no con el mismo interés que él, aunque se había
detenido delante de una pluma de colores muy bellos, y parecía meditar algo
-¿Qué. qué precio. tiene. esto?
-Esa es una pluma de Quetzal, son muy raras ya que el Quetzal se extinguió
hace mucho tiempo - al escuchar eso Ron enrojeció más - pero son muy
efectivas, su precio es de 13 galeones - Ron suspiró apesadumbrado, había
pensado que ese sería el regalo perfecto para Hermione, pero no tenía el
dinero suficiente para comprarlo, sin embargo no podía apartar su vista de la
pluma, si tan solo tuviera el dinero suficiente... Harry lo notó y le hizo
señas al chico del mostrador para que se acercara a él y poder hablar sin que
los escuchara Ron, ya que este seguía contemplado la pluma
-El sólo trae diez galeones, por favor acepta ese dinero, yo cubriré la
diferencia, pero no se lo digas ¿de acuerdo? - el chico asinti
-Aunque hoy estamos de oferta - ese comentario llamó la atención de Ron - esa
pluma tiene un 23% de descuento, por lo que costaría 10 galeones - el rostro
de Ron se iluminó y con voz emocionada le dijo
-Me la llevo - el chico caminó hasta donde estaba Ron y tomó la pluma, regresó
al mostrador y buscó una caja donde ponerla, al sacar la caja movió una caja
negra aún más pequeña en donde estaba un anillo, Harry lo observó y notó que
era un dragón
-¿Me podrías mostrar ese anillo por favor?
-¿Cuál este? - le preguntó el chico señalando el dragón
-Si
-Es un anillo muy caro ¿crees poder pagarlo? - ese comentario hizo enojar a
Harry
-Te estoy pidiendo que me lo muestres no te he dicho que quiero comprarlo y si
así fuera estoy seguro de tener el dinero suficiente para hacerlo
-Esta bien, esta bien, toma - sacó la caja y la puso en el mostrador
-Es muy bello Harry, no sabía que a Cho le gustaran los dragones - Harry
ignoró el comentario y siguió observando el anillo
-Esta hecho de oro blanco, sangre de unicornio y lágrimas de fénix, había
otro, pero parece que mi madre ya lo vendió, hay una leyenda que a mi madre le
fascina contar, pero en mi opinión no es más que un cuento para niños ¿y bien
qué te parece?
-Me parece perfecto, me lo llevo
-Su precio es de 2,300 galeones ¿aún piensas llevártelo? - Harry hurgó entre
sus ropas y sacó un saquito de dinero
-Son 2,500 galeones, cóbrate todo - Ron abrió los ojos como platos, su amigo
si que tenía dinero, una vez que el chico contó el dinero y le regresó su
cambio, cobrándose la diferencia de la pluma que se llevaba Ron, sacó una caja
negra con grabados
-Mi madre dice que en esta caja debe ponerse ese anillo, no lo entiendo muy
bien, pero si no lo hago me mata, así que toma el anillo y colócalo aquí -
Harry hizo lo que el chico le dijo, al momento de tomar el anillo, notó que
los diamantes que el dragón tenía por ojos brillaron por un breve momento,
pero pensó que solo se debía a los rayos del sol que en ese momento se
filtraban por la ventana - Perfecto, gracias por su compra y vuelvan pronto.
-Vamos Ron, tenemos que buscar a Herm - el pelirrojo asintió, los dos chicos
salieron de la tienda y no tardaron mucho en encontrar a su amiga, quien iba
cargando varias bolsas y paquetes, después de repartirse los paquetes para que
Hermione no cargara tanto, se dirigieron a las Tres Escobas, no podían irse
sin saborear una cerveza de mantequilla, después de pedir y encontrar lugar
donde sentarse comenzaron a charlar
-¿Y bien que compraron? - les preguntó Hermione
-Es secreto - le respondió Ron
-No en serio, ¿qué compraron? - insistió la chica
-Bueno, Harry compró un anillo bastante costoso - dijo el pelirrojo tratando
de desviar la atención de Hermione sobre su regalo
-¿En serio Harry? - el aludido se sonrojó y asintió - ¿puedo verlo? - como
toda respuesta Harry sacó la cajita negra y se lo mostró a su amiga - es
bellísimo, seguro que a Cho le encantará - Harry frunció el entrecejo, ¿hasta
cuando se armaría de valor y les diría que no era para Cho? Iba a decir algo
pero Ron se le adelant
-¿Y tu qué compraste Herm? - la chica se sonrojó, pero casi de inmediato
recuperó la compostura
-libros - respondió simplemente
-¿Libros? - preguntaron al mismo tiempo
-Si, miren - la chica les mostró una bolsa repleto de libros de Aritmancia,
Herbología y la nueva edición de "Historia de Hogwarts"
-Tu nunca cambiaras Herm - le dijo Harry y la chica solo sonrió, en ese
momento les llevaron sus cervezas de mantequilla, y Ron le contó a Hermione su
encuentro con Malfoy
-No puedo creerlo, ¿en verdad hizo eso?
-Si, nosotros tampoco lo creemos
-¿Me pregunto qué habría pasado para que Malfoy hiciera eso? ¿Harry qué le
hiciste? - Harry se sonrojó un poco, notándolo Hermione, esta frunció el
entrecejo
-Yo nada. no le he hecho nada Herm - balbuceó el chico
-Seguro no le mandaste la maldición Imperius
-¡Ron! ¡Sabes que esa maldición esta prohibida por el Ministerio! ¡Además
Harry no es capaz de lanzarle a alguien ese tipo de maldición! aunque se trate
de Malfoy
-Bueno, es que no se me ocurre otra cosa por la que Malfoy se haya comportado
como lo hizo
-A mi si se me ocurren varias alternativas - dijo pensativa mientras miraba a
Harry, este notó la forma en que su amiga lo miraba, ¿acaso sospecharía algo?
¿Cómo reaccionaría? ¿se lo diría a Ron?, no, no, tenía que apartar esos
pensamientos, seguramente Hermione pensaba en otras alternativas que no fuera
que estaba enamorado
-Yo ya no quiero amargarme el rato hablando de Malfoy, ¿porqué mejor no
regresamos a Hogwarts y descansamos un poco? - pidió Ron terminando su cerveza
de mantequilla
-Me parece buena idea - se apresuró a decir Harry
-De acuerdo, regresemos - los apoyo la chica, los tres salieron de las Tres
Escobas y se dirigieron rumbo a Hogwarts, en espera de lo que les depararía el
día siguiente...
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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