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CAPITULO 12 - JUNTOS HASTA EL FINAL
Lucius había logrado ponerse en pie y sacudirse la fina capa de hielo que lo
había cubierto. Pensaba en su hijo, Draco. Siempre había querido que fuera
mejor que él, que lograra cumplir su sueño de ser el mejor Mago Oscuro que
pudiera existir, tener poder, hacer y deshacer lo que quisiera. Que no
existiera nada ni nadie que pudiera superarlo, por eso lo había hincado en las
artes oscuras desde pequeño. Lo instruyó en todo desde transformaciones hasta
pociones, y era esta última la que más amaba. Absorbía todos los conocimientos
que le ponía enfrente, entendiéndolos con precisión, pero nunca pudo
explicarle lo que era el amor, ya que el mismo no lo comprendía, no era como
una poción donde sabías exactamente cuales eran los ingrediente que la
componían y en que cantidad y momento exacto agregarlos, no podías transformar
a voluntad ese sentimiento en nada. Por eso lo catalogó como una debilidad.
Por eso su matrimonio era el infierno que era y por eso, cuando Draco conoció
ese sentimiento y tuvo la seguridad de ser correspondido, no dudo en
defenderlo contra todo, aún contra él, su padre.
Se apoyó en su escritorio tratando de recuperar un poco de su fuerza, sus
heridas le ardían, pero tenía que mantenerse en pie, era un Malfoy después de
todo, y los Malfoy no se dejaban ver destrozados, además, debía de hacer algo
con su hijo, le había dado la oportunidad de ir tras Potter, pero eso no
significara que lo iba a dejar irse con él tan fácilmente. Una fuerte ráfaga
de viento lo hizo tambalearse
-¡¿Qué diablos pasa Lucius?! - Lord Voldemort lo veía desde la puerta,
fulminándolo con esa mirada color sangre
-Milord no se a...
-¡¡Eres un imbecil que no sabe nada!! ¡Los aurores atacan tu estúpida mansión
y tu ni por enterado! - los ojos grises de Lucius se abrieron por la sorpresa.
Voldemort notó el estado en que se encontraba el cuerpo de su mortifago
-No puede ser - la incredibilidad se palpaba en el rostro de Lucius - ellos
debieron morir al cruzar el umbral a menos que...
-A menos que un Malfoy les permitiera la entrada - completo el señor Oscuro.
Los ojos grises se ensancharon al comprenderlo todo, Draco había llevado a los
aurores, no iba a ser mañana cuando atacaran, era ahora - Vaya Lucius, parece
que no lograste defender tu honor como un verdadero Malfoy
-Mi señor, permítame explicarle...
-¡Cruccio! - gritó, y el cuerpo de Lucius cayó de forma pesada contra el piso,
su cuerpo se retorcía de forma espasmódica, gritando por el dolor que la
maldición imperdonable le causaba. Voldemort desvió su varita haciendo que la
maldición terminara
-No hay nada que explicar Lucius - la voz del señor Oscuro era suave, casi
como el siseo de una serpiente, una voz escalofriante. Malfoy supo de
inmediato que ese sería su fin - no me sirven los perdedores y menos si no
pueden proteger su propio... hogar - le dijo con sarcasmo, Voldemort apuntó
con su varita al hombre rubio tendido delante de él - espero que el infierno
sea tan acogedor como tu hogar Lucius ¡Avada Kedavra!
Lo último que Lucius Malfoy vio fue una brillante luz verde y el rostro de la
persona que más quiso y a la que más da
Draco.
*************
Harry Potter, el chico que todos admiraban por su valor al enfrentar con el
Que-No-Debe-De-Ser-Nombrado. Asediado por las chicas y chico de todo Hogwarts
por su porte, esa seguridad que despedía a su alrededor, y porque no decirlo,
por su atractivo físico: ojos verde esmeralda, piel morena, músculos firmes,
sonrisa encantadora y ese toque de inocencia que lo hacía aún más deseable.
No, definitivamente no podía ser.
Draco Malfoy estaba de pie, sin poder mover un solo músculo. Le costaba
trabajo incluso el respirar y no estaba seguro de que sus piernas pudieran
sostenerlo por más tiempo.
Harry, su gryffindor, estaba tirado en el piso, con las manos atadas y los
ojos vendados. Su cuerpo temblaba y sabía que no era a causa del frío a pesar
de que estaba desnudo. Su hermosa piel morena estaba marchita, tenía
contusiones en varias partes de su cuerpo, arañazos en las piernas y moretones
en los brazos. Sus piernas sangraban al igual que su hombro y cabeza. En medio
de toda esa escena que lo golpeaba en lo más profundo de su ser, vio que Harry
lloraba... eso terminó por destrozarlo. Quería morirse, merecía morir de la
manera más cruel que existiera, no había llegado a tiempo, había permitido que
lastimaran a Harry, no había sido capaz de protegerlo por más empeño que puso.
A ver así a aquel al que le había entregado su corazón, era inconsciente de lo
que ocurría a su alrededor, ni siquiera era consciente de sus propias heridas
que sangraban en abundancia.
Se acercó al cuerpo con paso lento, no por que no quisiera llegar a él, sino
porque no tenía la fuerza para hacerlo con más rapidez. Cada vez que se
acercaba sentía como su anillo reaccionaba, no como antes que era una terrible
quemazón, no , era un calor agradable el que envolvía su mano, vio que también
el anillo de Harry reaccionaba de igual forma. Las esmeraldas parpadeaban al
igual que los diamantes, reconociéndolo, anhelando su cercanía. Cuando estuvo
cerca pudo sentir que una especie de escudo mágico protegía a Harry, en cuanto
tocó esa energía este desapareció.
Harry había sentido la presencia de otra persona en la habitación, enseguida
se puso tenso y tuvo miedo de lo que fuera a ocurrir. Y ese miedo aumentó
cuando sintió que el escudo que lo protegía desapareció. Intentó alegarse, se
arrastró hacia atrás con desesperación, provocando que sus heridas empeoraran
-Calma... soy yo - esa voz la reconoció enseguida. Draco. Por un momento
sintió que un gran alivio lo invadía, pero el recuerdo de que era él quien lo
había arrojado a todo ese sufrimiento oscureció ese alivio
-Aléjate - le dijo con un hilo de voz. Draco sintió que su corazón caía a
pedazos, Harry pensaba que fue él quien lo entregó. Trato de controlarse,
tenía que comprender el estado en que se encontraba Harry. Si él hubiera
estado en su lugar, estaría pensando lo mismo que Potter. Draco fingió no
haber escuchado esa palabra y comenzó a desatar la venda que cubría los ojos
de Harry, al principio el chico se resistió, intentó alejar su cabeza de las
manos que intentaban tocarlo, pero Draco fue más rápido y terminó quitándole
la venda. Harry abrió los ojos con dificultad, su vista era borrosa, dada la
falta de anteojos, pero eso no le impidió encontrarse con los ojos grises más
bellos que haya visto. En ellos pudo ver preocupación y miedo. No pudo evitar
que las lagrimas salieran de sus ojos y a través de las lagrimas por primera
vez en seis años vio llorar a Draco, fueron solo un par de gotas cristalinas,
pero eso fue más de lo que esperaba. Harry quería aferrarse a esa pequeña
esperanza de que todo fue un engaño, de que Draco no lo había usado. Quería
decirle tantas cosas, reclamarle, gritarle, incluso golpearlo, pero no tenía
la fuerza suficiente para hacerlo
-¿Porqué? - le preguntó sin dejar de verlo, clavando sus ojos en los de
aquella persona que amaba y lo había traicionado, quería morir, lo deseaba más
que en cualquier otro momento de su vida, pero no se iría sin saberlo, no se
iría sin que Draco diera sus motivos. Los ojos verdes acusaban a los grises de
una falta que no había cometido
-Nunca quise que esto pasara, intenté evitarlo, pero algo salió fuera de mi
control, créeme, te amo, yo no te hice esto...
-Me llevaste a una trampa
-No, no fui yo
-Mientes
-No miento, se que todo apunta a que fui yo, pero...
-Tu me llevaste al aula de Astronomía... te burlaste de mí cuando tu padre me
atacó... me usaste...
-No, no... Harry escúchame - le imploró Draco - no fui yo quien te llevó a la
torre de Astronomía, no fue yo quien se burló, te juro que no te he usado...
te amo Harry, y por eso estoy aquí, veme, estoy herido porque acabo de
enfrentarme a mi padre ¿crees que si no te amara lo hubiera hecho?
-No debo creerte, tu provocaste todo esto - las lagrimas surcaban el rostro de
Harry, le dolía no solo su cuerpo, sino también su alma, se había entregado al
hombre que estaba frente suyo, pero lo había traicionado de la manera más vil,
pero a pesar de eso, sabía que su amor seguía ardiendo dentro de él, como una
llamarada
-Por favor créeme, si yo hubiera sabido que mi padre estaba en la escuela no
me hubiera alejado de ti ni un momento, no debí de haberme separado de ti
para...
-¡No mientas!
-No lo hago - Draco hizo una pausa, tratando de controlarse, Harry lo seguí
mirando entre lagrimas, sin decir nada - fue Pansy la que te llevó hacia mi
padre, usó una poción multijugos y te engañó, yo no supe de tu desaparición
hasta el día siguiente en que Weasley y Granger fueron por mi pensando que
estabas conmigo
-¿Porqué debo creerte?
-Porque te amo, y se que tu también me amas, porque en el fondo sabes que te
digo la verdad - y Harry lo sabía, supo de alguna manera, que esa era la
verdad. Las lagrimas volvían a salir con más fuerza de sus ojos verdes y Draco
las limpió una a una con cuidado de no lastimarlo. Besó su frente con suavidad
y continuó liberando las manos de sus ataduras - tenemos que irnos - su voz no
era más que un susurro, pero Harry lo escuchó con claridad. Draco se quitó su
túnica quedando en pantalones y un suéter, ayudó a Harry a sentarse y con
cuidado comenzó a vestirlo
-¿Por qué no puedo... tener una vida como la de cualquier otro mago? - comenzó
Harry con una voz cargada de nostalgia - pasear con Ron y Hermione sin temer
ser atacados... ver a Sirius sin que el Ministerio lo busque... estar contigo
sin escondernos - al escuchar eso, Draco se detuvo para observar a Harry - ¿Es
imposible? - Draco sintió un nudo en la garganta que le dificultaba el
respirar
-No... te prometo que no será imposible - besó con cuidado esos labios que
tantas veces le dijeron 'te amo'. Y fue entonces que Harry notó las heridas de
Draco. Tenía cortes en el rostro que sangraban y a través del suéter
traspasaban manchas de sangre
-Draco...
-Sshhh - cubrió con su dedo los labios de Harry - es hora de irnos - tomó
entre sus brazos al gryffindor con una mueca de dolor que le hicieron recordar
sus heridas. Salieron del calabozo con cuidado de no ser vistos. Acababan de
dar unos pasos cuando una figura se vio a lo lejos, un rayo de luz roja se
dirigió hacia ambos chicos
-¡¡Aaaggghhhh!!
*************
-¡Demonios Black! ¡¿No podías ser más oportuno?!
-¡Cierra la boca y libéranos!
-¡Entonces tu cierra el hocico y déjame trabajar! - Si estaban vivos, se lo
debían a Severus, que había recordado los encantamientos de protección que
custodiaban las celdas de los prisioneros, cada calabozo era protegido por si
alguien que no fuera un Malfoy intentaba entrar, afortunadamente lo recordó a
tiempo y realizó un encantamiento que mantenía las llamas a su alrededor.
Severus abría las esposas con que el animago y el licántropo estaban
encadenados. Las llamas ardían a su alrededor consumiendo todo a su paso. El
humo que despedían las llamas era de un color negro y espeso. Sirius tosía
cada vez que respiraba, el humo invadía sus pulmones a cada bocanada, pero
esta más preocupado por el estado de su amigo, que había estado inconsciente
desde el día anterior. La luna llena estaba próxima y eso debilitaba a Remus.
El había logrado mantenerse despierto, debido a la preocupación que sentía por
Harry - ¡Despierta Black y ayúdame con Lupin! - la voz del profesor de
pociones lo hizo regresar a la realidad. Acababa de desencadenar a Remus, pero
estaba demasiado débil para cargarlo el solo. Como pudo llegó hasta él, en
medio de todo ese humo y el calor infernal. Tomaron al licántropo cada uno por
un brazo flanqueando las llamas como podían. Una de las tablas que ardían se
desprendió bloqueándoles el paso.
-¡Demonios! ¿Ahora que hacemos? - preguntó Sirius y como toda respuesta Snape
sacó su varita
-¡Wingardium Leviousa! - la tabla levitó hasta el lugar que el profesor le
indic
-Presumido
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-¡Deprisa! ¡Háganlo más rápido! - gritaba Dumbledore a los aurores que estaban
en condiciones de escucharlo. Los mortifagos habían huido hacía apenas unos
minutos, dejando a los heridos y muertos a su suerte. Algunos aurores
apresaban a los mortifagos heridos, mientras otros atendían a sus propios
compañeros caídos en batalla. Dumbledore los exhortaba a darse prisa para
transportar a los heridos. La mayoría ya estaba fuera de la mansión y
comenzaban a aparecerse en el castillo, pero el no se movía de donde estaba,
tenía un mal presentimiento, tenía que saber como estaban Draco y Harry.
Comenzó a caminar en dirección contraria, internándose en la mansión
¡Profesor! - escuchó que alguien le gritaba, pero no hizo caso y siguió su
camino
************
Estaba tirado en el piso, con un dolor infernal en su pierna derecha. Vio que
Harry estaba inconsciente a unos metros de él. Intentó levantarse, pero solo
logró lastimarse más
-Vaya, vaya, el joven Malfoy nos complace con su presencia - Draco abrió los
ojos por el miedo, se volvió encontrándose con la imagen de un demonio. Era un
hombre, o lo que quedaba de él, alto y delgado como un esqueleto, de voz fría
y aguda. De rostro más blanco que una calavera, de nariz tan aplastada como la
de una serpiente, y sus ojos eran de un color rojo que de alguna manera le
hacían temerle. Instintivamente sujetó su varia con fuerza, a pesar de que aún
estaba en el suelo - ¿Porqué Draco? Tenía grandes planes para ti, podrías
haber sido grande a mi lado, pero lo echaste a perder por una estupidez ...
aunque deliciosa - Draco se dio cuenta de que Voldemort se refería a Harry,
sintiendo como el coraje comenzaba a incrementarse en su pecho, como pudo se
arrastró hasta bloquear la vista del ser frente a él, impidiéndole que
siguiera viendo a Harry. Voldemort clavó sus ojos sangre en los de mercurio de
Draco, comprendiendo el porque de la traición del chico - Me temo Draco, que
has tomado la decisión incorrecta ¡Cruccio! - una vez más sintió el dolor de
la maldición imperdonable, miles de agujas se encajaban en su cuerpo,
haciéndolo retorcerse del dolor y gritar, gritar como nunca lo había hecho,
como si a través de sus gritos el dolor desapareciera, pero no lo hizo, el
dolor seguía ahí, consumiéndolo. Finalmente el señor Oscuro terminó la
maldición. Draco respiraba con dificultad, sentía como su fuerza se le
escapaba, ese sería su fin, no podría defender a Harry, le había fallado -
Será divertido ver como matas a la persona que amas ¿no lo crees Draco? - la
sangre del slytherin se congelo, no planearía usar el Imperius ¿cierto? No,
tenía que evitarlo, no podía asesinarlo, ¡Lo amaba! - ¡Imperio! - cerró los
ojos, no quería ver como ese maldito rayo se acercaba a él, como lo poseía.
Pero no sintió nada. Escuchó un gruñido de protesta. Abrió los ojos con temor,
pero al enfocar la vista no podía creer lo que veía, a su alrededor se había
formado un escudo mágico que lo había protegido de la maldición, pero el no lo
había invocado... su anillo, su anillo era el que lo había protegido, igual
que con su padre.
Voldemort estaba exasperado, de nuevo esa estúpida magia que se interponía,
primero Potter y ahora este chico ¿De dónde provenía? ¿Cómo podía ser que esa
magia fuera tan poderosa como para bloquear su Imperius? Debía de acabar con
esos dos lo antes posible.
Draco sentía como un poco de su energía regresaba a él, con dificultad se puso
de pie, apoyándose en su pierna izquierda para no lastimar más la derecha. Con
un movimiento cansado se quitó la sangre que escurría por su rostro, tomó con
firmeza su varita y apuntó directamente a la cabeza de Lord Voldemort.
-Vaya, orgulloso hasta el final ¿cierto? - se mofó el Señor Tenebroso dando
unos cuantos pasos hacia Draco - Tu padre estaría orgulloso de ti, si no fuera
porque esta muerto - Draco dejó de respirar y las fuerzas que había logrado
reunir se le escaparon. Su varita calló al suelo provocando un golpeteo
-Mentira - murmuró con voz ronca sin poder creer lo que escuchaba
-Es cierto... tan cierto como que fui yo quien lo mató - una sonrisa diabólica
se dibujó en ese rostro de serpiente al ver la expresión de Draco, el chico
parecía ausente, como si hubiera olvidado donde y con quien se encontraba. Era
la oportunidad perfecta para matarlo. Le apuntó con su varita listo para
deshacerse de él. De pronto sintió un aura poderosa proveniente de Draco, la
expresión del chico era de odio, un odio puro contra aquel que le había
quitado a su padre y había lastimado a quien más amaba. La mirada de Draco se
volvió gélida, apretaba sus puños y sus dientes con furia. Un viento helado
comenzó a correr por los pasillos de las prisiones. Voldemort debía de actuar
de inmediato antes que ocurriera algo que cambiara sus planes
-Avada Kedavra - el rayo verde salió en dirección a Draco, el rubio puso sus
manos al frente como si con eso detuviera la maldición que se dirigía a él, y
entonces, algo sorprendente ocurrió, de sus manos salió disparada un rayo
blanco, magia boreal, chocando contra el Avada Kedavra, ambas magias peleaban
por ganar y acabar con su adversario. La fuerza de ambas energías era tal que
el piso y las paredes vibraban ante su poder.
Draco vio como Voldemort desviaba su vista, mirando detrás de Draco, vio como,
sin dejar de apuntarle con su varita, levantó una mano y una esfera negra
comenzaba a formarse en ella
-Draco... - escuchó a su espalda, fue entonces cuando comprendió: Harry estaba
detrás de él, sin saber como, arrojó su propia magia contra Lord Voldemort al
mismo tiempo que el se arrojaba contra Harry, los dos chicos cayeron al piso
cuando la magia de ambos explotaba. La explosión los alcanzó siendo Draco
quien recibió todo el impacto. Las paredes se desmoronaron un poco,
cubriéndolos de polvo.
Cuando todo paso, Harry se movió bajo el cuerpo de Draco, sintiendo como sus
heridas se abrían bajo su peso
-¿Draco? - lo llamó, pero no obtuvo respuesta, temió lo peor, con
desesperación trató de buscar un indicio de que siguiera con vida, pero no
encontró nada - no... Draco - un par de lagrimas brotaron de sus ojos. Draco
estaba muerto, él había ido a rescatarlo, a decirle que todo fue un engaño y
que nunca lo traicionó, ahora su cuerpo estaba sobre el de él... sin vida.
Sintió como se hundía poco a poco en un abismo, se sentía vacío, sin
esperanza, sin ganas de vivir...
-Idiota - escuchó una voz silbante, Voldemort seguía con vida y Draco estaba
muerto, deslizó el cuerpo de Draco hacia a un lado. Lo besó con suavidad en
los labios, sus lagrimas humedecieron el pálido rostro. Se puso en pie en
medio del dolor físico y del alma, estaba débil y con muchas heridas, su
visión era borrosa, pero no le importaba, vengaría a Draco, aunque fura lo
último que hiciera en su vida... lo vengaría. Su anillo comenzó a reaccionar,
las esmeraldas brillaban con intensidad, una energía cálida subió de su mano
hasta llegar a sus ojos donde se detuvo, poco a poco su visión fue aclarándose
hasta poder ver claramente al hombre que estaba delante de él.
Voldemort apareció entre el humo. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de
Harry cuando recordó lo que horas antes Voldemort le hizo, pero no era el
momento de intimidarse, apartó de su mente esos pensamientos, era hora de
buscar venganza, era hora de matarlo.
-¿Piensa luchar contra mi Harry? - una sonrisa de burla apareció en el rostro
de Voldemort - ¡Mírate! Estas más muerto que vivo . Harry no hizo ningún
movimiento, su rostro no expresaba otra cosa que el odio que sentía contra
aquel que le había arruinado la vida. - De acuerdo, si insistes tanto en
morir, te complaceré ¡Morten! - un rayo negro salió de su varita dirigiéndose
contra el gryffindor, Harry no hizo ningún intento por evitar el impacto,
sabía que el escudo de antes lo protegería, una ráfaga de viento envolvió el
cuerpo de Harry en el momento en que el rayo se impactaría contra su cuerpo,
deshaciéndose en el momento de entrar en contacto con el escudo. Voldemort no
daba crédito a lo que veía, su maldición, la que había creado para destruir a
ese chico, se disolvió antes de tocarlo.
-Mataste a mis padres - la voz de Harry estaba impregnada de odio - me
separaste de mi padrino, me quitaste la oportunidad de tener una familia, y
ahora... me quitaste a Draco. De la misma forma en que tu me quitaste todo, yo
te quitaré tu inmunda existencia - mientras hablaba en la mano izquierda de
Harry se formaba una pequeña esfera de fuego, que crecía poco a poco. Levantó
su mano apuntando al ser que estaba frente suyo.
-Morirás si hace eso - le advirtió Voldemort, sintiendo como la magia que
Harry creaba aumentaba a cada segundo
-Es lo que quiero - Harry lanzó la esfera en contra del señor Oscuro y al
mismo tiempo Voldemort lanzaba su maldición. El Morten no fue rival para la
magia de Harry. El fuego envolvió al que fuese el mago Oscuro más temido de
todos los tiempos, abrazándolo con fuerza sin permitirle escapar, provocándole
en la piel erosiones. Gritando de dolor intentó luchar para apagar ese fuego
que lo consumía, pero todo fue inútil, su cuerpo estaba casi carbonizado.
Harry observaba la escena ausente, no era capaz de relacionar lo que veía con
alguna emoción. Simplemente no sentía nada.
De pronto, de ente las llamas, un espectro salió del cuerpo calcinado de Lord
Voldemort, los ojos inyectados de sangre era lo único que se vislumbraba entre
la negrura de la visión.
-¡Te mataré! - le gritó, el espectro se dirigió hacia él. Harry cerró los ojos
esperando pacientemente a la muerte, no pondría resistencia, deseaba morir,
deseaba estar con Draco. Pero la muerte no llegó, en cambió escuchó el sonido
de un grito ahogado junto al de un cuerpo que cae. Abrió los ojos
encontrándose con Wortmail tendido en el suelo, abrazándose así mismo y
llorando como un niño pequeño
-Lo... siento... de verdad - balbuceó. Repentinamente el cuerpo del hombre
empezó a convulsionarse. La cara del hombre parecía una máscara, la mitad
izquierda del rostro se le agitó en una serie de contracciones que se
desplazaban como una ola. Un horrendo alarido gutural brotó de sus labios. El
cuerpo se sacudió, brazos y piernas empezaron a sacudirse, empezó a
retorcerse. El cuerpo se arqueó hacia atrás hasta que solo la base del cráneo
y los talones tocaban el piso. La columna vertebral crujió en varios puntos. A
Wortmail lo inundó una paz absoluta, la ausencia de cualquier dolor, cualquier
culpa, hasta que quedó sin vida. Harry lo observó por unos instantes sin
inmutarse.
-Hiciste mucho daño - susurró - pero lo hecho... hecho esta. - Las piernas ya
no pudieron sostenerlo por más tiempo, su cuerpo cayó de forma pesado junto al
cuerpo de Draco, con lo último que le quedaba de fuerza acarició la mejilla de
la única persona a la que llegó a amar
-Juntos... hasta la muerte - le susurró cerrando los ojos
y la oscuridad lo envolvió
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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