CAPÍTULO 4
Aceptaciones internas
- Creo que la poción que ha creado Neville es una especie de
poción para aclarar tu mente sobre la persona que más quieres.- Albus sonrió,
sus ojo fijos en Severus .- Y lo hace dejándote indefenso. La persona que sea
capaz de cuidar de ti, será aquella que tú más quieras...
Tenías razón dijo Harry una vez asimilada toda la información. No me
ha gustado nada.
Harry se había quedado lívido, más blanco que el papel y poco a poco, el
cuerpo le empezó a temblar.
No puede ser! qué me has hecho maldita conciencia? Harry, no te he
hecho nada, sólo intentar que comprendas que, bueno, eso. Que te gusta Snape.
le contestó la voz con tono tierno y maternal. Pero, Merlín! no puede...
Harry empezó a recordar su cuarto año. Al descubrir que Snape había sido un
mortífago empezó a vigilarle. Después de tener esos sueños cada vez más
nítidos sobre el Lord, tenía miedo de que éste pudiera volver. Le vigiló para
ver a quién le era fiel y nada. No descubrió nada. Bueno, sí. Descubrió que se
preocupaba por la gente. que por muy mal que se portara alguien, él no sacaba
puntos sin tener una razón, por mínima que fuera, vale. Pero era justo. A
Neville nunca le llegó a suspender porque veía que el pobre se esforzaba. No a
todos los Slytherins les ponía buena nota... Pero lo más importante no era
como se comportaba en clase. Era como se comportaba con él.
Cuando Harry notaba el peligro, junto a éste notaba su mirada. Snape le
vigilaba , no le perdía de vista. Y eso hacia sentir bien a Harry. Alguien se
preocupaba por él...
En quinto, después de pasar un verano horrible y sin noticias de nadie se
alegró de poder estar en la mansión Black. No se acordaba ya de Snape. Pero al
verlo por primera vez en casa de su padrino un extraño sentimiento de descanso
y seguridad le llenó. Si él estaba cerca seguro que no le pasaría nada malo.
Pero claro, si se dio cuenta, no pensó que ese sentimiento fuera causado por
Snape, nunca lo admitiría! Nunca hasta ahora.
Cuando empezaron las clases y
con ellas pociones, volvió a acordarse del pasado oscuro del profesor. Ahora
que su antiguo jefe había vuelto, ¿seguiría siéndole fiel a Dumbledore? Y otra
vez empezó a vigilarle. Esta vez pudo comprobar que no solamente era buena
persona si no que además, empezó a parecerle guapo. Por muy fatigado que
estuviera por los trabajos como espía, Harry , muy en su interior, pensaba que
eso le favorecía. Su pelo no era graso, era negro y fuerte como su dueño. Sus
ojos eran igualmente negros, negros y con pestañas largas y rizadas. ¿Por que
nunca se había fijado en eso? Y la ropa? era negra, por supuesto, y eso aún le
daba más misterio al bello hombre. Un halo de misterio y misticismo que a Hary
le volvía loco. Pero eso le asustaba. No admitía que le gustaba Snape, pero
cada día que pasaba quería que les tocara pociones, quería verlo y que el
hombre le hablara, aún sólo fueran insultos... Le daba igual.
Cuando Dumbledore le hizo hacer
Occlumency tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para seguir manteniendo las
apariencias de odio y parecer molesto. Por algo el sombrero le había querido
en Slytherin no? era un maestro en ocultar sentimientos. En las clases se
esforzaba, quería impresionar a Snape, pero el día que la curiosidad pudo más
que él todo eso le falló. Impulsado por su curiosidad Gryffindor Harry quiso
investigar en los recuerdos de Snape, sin saber que en verdad quería descubrir
que sentía realmente el profesor por él. Cuando vio a su padre el corazón le
dio un vuelco, al igual que al encontrarse a Sirius y Remus de jóvenes. Pero
cuando vio a Snape... Eso sí que fue toda una visión: Un chico alto, delgado,
de cabello aún más largo que el que llevaba ahora, liso y fino... El uniforme
le quedaba de maravilla. Los primeros botones desabrochados, las mangas a la
altura de los codos... Seguía siendo pálido, sí. Pero sus brazos parecían
bastante fuertes. Vio como todos acababan el examen y lo entregaban al
profesor y salían del gran salón hacía los jardines. No sabía a quien seguir,
a su padre o a Snape? Por suerte los dos se dirigieron hacía el mismo sitio.
Miraba ahora a uno ahora al otro. Se sentía tan bien! Entonces vio como su
padre decidía molestar a Snape. Vio como su profesor había estado inmovilizado
por su padre. Escucharlo decir palabrotas y maldiciones con el uniforme todo
arrugado y medio desabrochado sería una imagen para la posteridad de sus
sueños felices... Entonces escuchó como su madre intervenía. Qué guapa que
era! Pero mientras discutían ella y James, Snape se había repuesto... dos
hechizos más y su futuro profesor estaba cabeza abajo mostrando sus piernas...
Y cuando su padre intentó bajarle los calzoncillos el Snape del presente le
interrumpió. Un sentimiento de rabia lo invadió pero éste y todos los
sentimientos e imágenes de su profesor a los dieciséis se esfumaron entonces.
Cuando vio a Snape tan enfadado y más aún cuando éste le dijo que no quería
volverle a ver, se sintió desdichado, triste y... No lo sabía del todo bien.
Pero, claro, el miedo a que le hiciera algo verdaderamente terrible lo ocultó.
Desde ese día Harry sólo podía contemplar a Snape desde lejos y eso no le
gustó. Pero llegaron las vacaciones, un nuevo curso... Y si no hubiera sido
"gracias" a Neville aún seguiría sin haber admitido sus sentimientos.
Engañarse con Cho no era bueno.
Tan concentrado en sus recuerdos había estado que no se había percatado de que
Dumbledore hablaba.
- Bueno, Severus.- empezó a decir, no muy seguro que éste le escuchara.
Parecía en trance.- no sé exactamente como se revierte la poción pero...
mañana como es sábado podrías bañar a a Harry sí? yo me tengo que marchar.
Se levantó y después de dirigirle una última mirada a Snape y a Harry se
marchó.
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Hermione estaba en la sala común en una mesa apartada de
todos buscando en un libro de botánica las semillas que había utilizado
Neville para la poción fatídica. Las encontró, al igual que todos sus posibles
usos y reacciones con otros ingredientes. Se puso blanca, no podía ser! Ron
que estaba frente a la chica se dio cuenta que algo iba mal.
- Qué pasa Hermione?
- Ya sé lo que le sucede a Harry...- dijo ésta en un susurro tembloroso.
- Si? y qué es? vayamos a decírselo a Snape!
Hermione movió la cabeza para deshacerse del estupor en el que había caído al
saber lo que le ocurría a Harry. Se levantó y fue hacia el retrato. Ron la
siguió.
Corrieron y corrieron por pasillos y más pasillos. Hermione se acordaba más o
menos por donde quedaban los aposentos de su profesor. Por fin llegaron,
estaban a dos metros del cuadro cuando vieron a Dumbledore salir.
- Señor! -gritó Hermione.- sabemos qué le sucede a Harry!
Dumbledore se giró y con un ademan les hizo bajar la voz.
- Muy bien Srta. Granger. Estoy muy impresionado, pero... Nosotros también lo
hemos descubierto...- le dijo con una sonrisa.
" Lo saben! lo saben y están así de tranquilos!" pensaba la chica. " No puedo
creer que Dumbledore haya dejado a Snape solo con Harry sabiéndolo todo! Snape
le matará! "
- Yo... alguien podría decirme que le pasa a Harry? por que tanto alboroto?-
preguntó Ron.
- Si los dos van hacia la sala común ahora, la Srta. Granger se lo contará de
camino. no?- le dijo a la chica mirándola.
- Sí, claro señor.
Los dos amigos se fueron por donde habían venido. Dumbledore respiró aliviado
y se dirigió hacia su despacho. No había hecho ni más de diez pasos cuando oyó
un QUÉÉÉÉÉ!??!!??!! por parte de Ron.
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Mientras, Snape no era muy consciente de lo que le estaba
pasando. Había oído , como si de una voz muy lejana se tratara, a Dumbledore
despedirse de él y decirle que mañana le hiciera algo a Harry... Harry! no
podía creerlo. Potter enamorado de él? eso era absurdo... Nunca, en los seis
años que habían estado juntos en la escuela el muchacho se había comportado
decentemente con él...
Pero podría ser que no lo quisiera mostrar o que , así como tú, no lo
quisiera aceptar y lo dejara relegado al fondo de su subconsciente... "Así
como yo? No! no me contestes... Ya sé que me dirás y ya he tenido suficiente
por hoy. Admití que no me caía del todo mal, pero de aquí a estar
enamorado..." Suspiró.
"Potter enamorado de mi?" hizo una mueca sarcástica " quién lo hubiera dicho?"
Se acercó al joven recostado en el sofá. Estaba temblando débilmente y una
fina capa de sudor frío le bajaba por el cuello.
Entonces recordó qué le había dicho Dumbledore al marcharse. "Bañar a Potter?!
este hombre cada día está peor..." se dijo. No, no quería hacerlo. Recordaba
perfectamente como se había puesto con el solo hecho de ponerle un simple
pijama y la idea de bañar a su alumno no era de su devoción. Ves, si con
sólo pensar en el posible hecho de verle desnudo ya te pones así... No me
digas que, como mínimo, no te sientes atraído por él... "Sabes? te he
dicho que no quería que me comieras la cabeza... Esto es superior a mi."
Volvió a fijar su mirada en el Gryffindor. Se había tranquilizado y parecía
que se había dormido. Aunque eso lo parecía a todas horas. Snape le acarició
la mejilla. Que piel tan suave! Le acarició los párpados. Severus recordó que
desde el día anterior que le quitó las gafas, su cara parecía más adulta. Esas
gafas redondas le daban un toque demasiado infantil. Llegó a su frente i con
el dedo índice repasó la cicatriz. Como una cosa tan pequeña podía acarrear
tantos problemas, tanto sufrimiento, muerte, desesperación? Y tan solo en un
joven de dieciséis años?
Se sentía tan cansado... Respiró hondo y decidió llevar a Harry a dormir. Lo
levantó del sofá y se lo acercó al pecho para sostenerle mejor. Harry, todo y
estando dormido, notó el calor proveniente de Snape, su olor... Un sentimiento
de relax le llenó el cuerpo y sin ser consciente dejó ir un suspiro de
satisfacción.
Esta vez Snape lo había oído perfectamente. No había sido ninguna lechuza
picoteando el cristal, ni ningun ruido del exterior. Había sido Harry. Un
suspiro de satisfacción... Snape sonrió. Dejo el cuerpo del joven en la cama,
le tapó hasta la barbilla y le dio las buenas noches.
No había cenado pero le daba igual, su estómago estaba cerrado. Fue a ducharse
y después de ponerse unos boxers negros y una camiseta ancha se fue a dormir.
Tumbado en la cama giró la vista hacia Harry. Una sonrisa asomó por sus
labios. Su alumno todo vestido de rojo Gryffindor en una cama gris y verde
típica de Slytherin... Era gracioso, pero recordó lo que Dumbledore le había
contado; Harry había estado a punto de ir a la casa de las serpientes. Cómo lo
sabía? Uno lo tenía que saber todo sobre la persona a la que tenía que
proteger no?
"Proteger" pensó Snape. "Eso es lo que he hecho siempre, protegerle.
Insultarle para protegerle, incluso he podido hacerle daño, no físico pero sí
psicológico, sólo para protegerle..." suspiró. Y dime Severus... eso no es
querer a alguien? Has estado apunto de perder la vida, de morir por él. Por
una persona que tú creías que te odiaba... No es eso lo que hacen los
enamorados? Dar la vida por aquel al que aman aunque no seas correspondidos...
? "Sí, eso es lo que hacen. Tontos enamorados!" rió Snape. "Pero tienes
razón, he admitido que no me cae mal, incluso admito que le quiero, pero... No
creo que sea amor, o al menos no el sentido de una pareja. Es más bien el amor
de un padre a un hijo... Aunque, pensándolo bien..." Un bostezo cortó sus
pensamientos, acabado el bostezo Severus Snape ya reposaba en los brazos de
Morfeo.