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Capítulo 8
A las ocho y media se acabó la película. Harry y Draco acompañaron a George
hasta la parada del autobús y después fueron paseando por el parque hasta casa
del moreno. Harry abrió la puerta, hizo pasar a Draco, dejó las llaves en el
mueble del recibidor, cerró y se fue a sentar en el sofá.
-Siéntate, no? –
Draco entró en el salón y se sentó junto a Harry. Éste se le acercó y le colocó
un mechón de pelo detrás de la oreja.
-Te lo has pasado bien? Te ha gustado la ppelícula?.
-Sí, no ha estado mal.
-Entonces querrás venir el próximo sábado??- le preguntó Harry con una sonrisa.
-Eh? Pero si siempre quedáis vosotros dos.... tres son multitud no? Eso dicen los
muggles.
-Ja, ja, sip. Pero no pasa nada , yo quierro que vengas y a George seguro que no
le importa. “aunque claro, tendré que dejarle las cosas claras... Sabe que me
gustas pero no puede negar sus instintos de hacerse el interesante... Es
imposible!”- qué dices, vendrás?
-Si tu quieres que venga...
Harry le sonrió y los dos se quedaron callados. Pero el chico moreno tenía una
pregunta que hacerle a Draco, una pregunta que hacía unos días le rondaba por la
cabeza. “Qué será de su familia? Nunca habla de ella...” respiró hondo contó
hasta tres y le dijo.
-Escucha Draco... Te has enfadado con tu ffamilia? Esqu-
-Me tengo que ir.
Harry le miró, tenía la vista perdida en un punto lejano, “si que le pasa algo,
y gordo.”
-Hasta el lunes pues.
Draco se sacó la llave y sin despedirse se marchó.
~*~
“Con lo bien que iba el día y lo tiene que estropear, joder! Primero casi le
beso,” sonrió; ese olor a lavanda y esos labios rosados... “después esos brazos
tan musculosos y ese trasero que muy inocentemente a meneado al sentarse...”
dijo. “Por qué nunca llevará pantalones apretados?” Respiró hondo, recordando la
pregunta que le había hecho el moreno. “Todo podría haber quedado en eso, un
buen día en el cine y todos contentos, pero no! Tenía que sacar el puto tema de
la familia! “ Draco se sentó en la cama, no estaba enfadado, y eso le
desconcertaba. Más bien se sentía explotar. Quería contarle a alguien que echaba
de menos a su familia, que aunque hubiese sido él quien se fue de casa
necesitaba ver otra vez a sus padres... y casi se lo cuenta todo a Harry... pero
no, él era fuerte y podía vivir solo, Harry era un desconocido, no sabía nada
del mundo mágico y seguro que no entendería por qué se había ido de casa...
Draco se tumbó en la cama, vestido y sin haber cenado, pero no le importaba, se
sentía raro...
~*~
El domingo pasó como un día cualquiera. Harry se despertó tarde, comió, vio la
tele, jugó al ordenador... Pero a las cinco ya estaba aburrido. Acostumbrado a
tener a Draco todos los días ahora lo echaba de menos. Al pensar en él se acordó
de su reacción al nombrar a su familia y decidió no volver a hacerlo. “Cuando
quiera que me lo explique y si no me lo quiere decir pues que no lo haga...”
Decidió que para no aburrirse y olvidar ese tema repasaría lo que había
aprendido durante esa semana; Transformar cerillas en agujas, el hechizo
Wingradium leviosa, la poción para las quemaduras, y un poco de historia de la
magia. A las ocho se hizo un bocadillo y a las nueve se fue a dormir. “El día
que más pronto me he acostado des de que tenía siete años, y todo culpa de
Draco...”
Pero el rubio tampoco lo había pasado bien. Había tenido pesadillas, se había
levantado cuando había pasado el tiempo para comer y tuvo que escaparse a la
cocina para que los elfos le diesen algo para poder aguantar hasta la hora de
cenar. Habiendo comido cogió la escoba, su nimbus 2001 y voló por unas horas. El
quidditch era lo único que le hacía olvidar sus penas. “Así como el alcohol
muggle...” pensó y al decir muggle le vino a la cabeza Harry. “No sé por qué,
pero algo me dice que también está pensando en mí.” Sonrió, al día siguiente le
vería y seguirían con sus juegos de ligue, “aunque me parece que si ninguno no
cede, nunca llegaremos a nada...”
~*~
Llegó el lunes y ninguno mencionó nada sobre la familia de Draco. Harry por qué
así lo había decidido y Draco por qué no quería.
Pasó la comida y siguieron con la clase de botánica. Draco había traído una
planta muy rara llamada lazo del diablo.
-Cuanto más te mueves más fuerte te agarraará. La única manera de combatirla es
mostrarle la luz del sol. Y para eso hoy también te enseñaré el hechizo para
hacer luz.
Harry lo aprendió rápidamente y también su contrahechizo para crear la
oscuridad.
Acabadas las clases Harry decidió hablar sobre algo que no fueran las clases o
la magia.
-Escucha, el viernes que viene es mi cumplleaños. Podemos hacer clase igual, pero
me gustaría que a las cinco acabáramos para que pudieran venir mis tíos y tías a
tomar algo. Después tu, George y yo, podríamos ir a cenar y a la discoteca, que
te parece?
-Oh! Estaría bien, gracias por invitarme.-- le contestó con una sonrisa.
-De nada, eres mi amigo... no?- le pregunttó Harry colocándole bien un mechón de
pelo y marcando la palabra amigo.
-Claro, amigo.- le contestó Draco marcandoo igual que el moreno la palabra amigo
y pellizcándole la mejilla (N/A: así como lo hacen las abuelas y te queda toda
la mejilla roja...)
-Ah! Y ...bueno, el viernes por la noche lllegan mis padres. Pero como trabajan,
solo estarán aquí por la tarde.
Harry no quería nombrar a su familia por como podría reaccionar Draco, pero le
tenía que contar. Draco no mostró signos de ningún sentimiento.
-Claro, ya me los presentarás no?
-Claro.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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