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5 Capítulo:
Eran las once de la noche. Harry ya había guardado todas sus nuevas
pertinencias, había cenado y ahora se encontraba en la cama; tapado con una fina
sábana y en bóxers. No había ni llamado a George ni conectado a internet... ¿ y
todo eso por qué? Pues por qué Malfoy se había ido no se lo podía quitar de la
cabeza...
“Cuando ha aparecido de la nada, pensaba que era un ángel... Y con esos ojos
grises y esa voz tan fría, ese cabello platino, esos aires de superioridad y esa
ironía, como se comporta...No parece humano.
Pero cuando se presentó y habló de que era un Malfoy, y de los sangre...¿sucia,
era? No sé da igual, y después otra vez, al decirle a Madame Malkin que le
llamara Draco y no joven Malfoy... Aunque fuera por dos milisegundos pude ver
una sombra cruzar por sus ojos, y entonces si que no había ni altivez ni nada,
entonces sí que parecía humano, y la verdad, un humano muy guapo. Y en la cama?
Se estaba tan bien con el encima...” Harry meneó la cabeza, se debía de haber
quedado dormido... “No me puede gustar Malfoy! el sueño me afecta...” y así se
durmió, con la certeza de que la tercera cara de su sueño era la de Draco.
Mientras muy lejos de la casa con jardín de los Potter, un joven rubio platino
pensaba lo mismo:
“Ese Potter... Quien sé cree que es, cayendo encima mío! /No te engañes Draco,
eres tu el que ha caído sobre él\ Aix... no me lo recuerdes! Y para colmo en una
cama... Pero se estaba tan bien...Y lo que más me joroba es que esté tan
rejodidamente bueno! Tu lo has visto en el probador? Con la corbata cayéndole
por los hombros, la camisa abierta... esos abdominales... /Sí Draco, no babees
que yo también estaba allí\ Ya lo sé, como para no acordarse ...” se quejó
Draco.
“y encima es mi alumno! Vale, los dos tenemos la misma edad y aunque seamos
chicos a mi me da igual... pero es mi alumno y eso no es correcto! A demás es un
sangre sucia y los Malfoys no se rodean de sangre sucias!” Draco estuvo un
momento callado. “Pero claro, yo ya no soy un Malfoy...” Y con ese pensamiento
que no quería recordar se fue durmiendo poco a poco, olvidándose por completo se
ese chico de ojos verdes...
Al día siguiente, cuando Harry se levantó eran las nueve, se fue a duchar y a
vestirse, y cuando acababa de atarse los zapatos vio como una lechuza picoteaba
en la ventana. Se dirigió hasta allí y dejó entrar al ave. Era blanca y con una
mancha rojiza en su frente. A Harry le recordó a la cicatriz en forma de rayo
que él tenía encima de su ojo derecho, y que se había hecho al caerse encima de
una roca cuando paseaba con su padre por la playa a los dos años. Cogió la carta
de la pata del ave. La abrió y leyó:
Estimado Sr. Potter:
Soy Albus Dumbledore, el director de su futura escuela, Hogwarts. Ayer pasó su
primer día con el Sr. Draco Malfoy y espero que se lo pasaran bien, ya
que me gustaría que, durante las dos semanas de ausencia de sus padres,
permitiera que Draco se quedara a comer en su casa, y así usted le
enseñaría como es el mundo muggle.
Espero que no le sea de mucha molestia y que pasen un buen día:
Albus Dumbledore.
“Así que ahora compartiré las comidas también! Pero hoy no me la podré currar
como es debido... Aunque bueno, para mañana la que le espera...llamaré a George
para que me aconseje...” se dijo Harry con una sonrisa. Alzó los ojos de la
carta y vio que el ave aún estaba allí así que pensó que a lo mejor el director
esperaba una contestación. Se fue a buscar el pergamino, la tinta y la pluma que
había comprado el día anterior y escribió:
Señor director: No me importa que el Sr. Malfoy se quede a comer, y
tampoco creo que a mis
padres les preocupe. Cuando lleguen se lo preguntaré y ya se lo diré.
Harry Potter.
“Supongo que con esto ya estará bien... Me gusta escribir con pluma!” Pensó
Harry. Vio como la lechuza se le acercaba y le ató la carta en una pata, cuando
estuvo bien atada e ave se marchó por donde había entrado.
Con tanto correo ya eran menos cuarto, y Harry se apresuró a hacer la cama y
guardar la ropa del día anterior que había dejado encima la silla antes de
dormirse. A menos cinco bajó a la cocina, cogió un baso de zumo y tres galletas
y subió a la habitación a esperar.
Mientras Draco también había recibido una carta parecida.
“Ahora el viejo loco quiere que me quede a comer con Potter... Aunque, así, los
dos seremos profesores...” pensó con una sonrisa. Se vistió y acabó de
desayunar. Cogió la llave plateada, a la que había hecho unos arreglos,
dispuesto a enseñar más de una cosa a ese jovencito de pelo revuelto...
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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