Titulo: Unidos en el Dolor, Unidos en el Amor

Clasificación : PG-13

Disclaimer: (Hoy en silogismo)
1. Harry Potter hizo rica a su propietaria
2. Yo no soy millonaria
3. Ergo, yo no soy la propietaria de Harry Potter
Simplemente hago esto por diversión, aunque este también es triste... creo que para pasar un buen rato mejor veis cine de barrio
 


 

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Apoyado en el alféizar de la ventana... sólo un paso y su dolor se iría para siempre, su tristeza, la congoja que le aprisionaba el pecho y le impedía respirar. Hacía tres meses que había derrotado a Voldemort y había visto morir a tantos inocentes, sus muertes caían sobre sus hombros, él les había fallado, pero sobre todas las muertes, la muerte de Sirius le asfixiaba. Su única oportunidad de ser feliz se había esfumado por su estupidez. Una lagrima se deslizó por sus mejillas, sólo un paso...

-         Harry – la voz familiar de Remus lo sacó del estado de shock en el que estaba y el licántropo lo adentró en la habitación. Había estado a punto de tirarse por una ventana, intentando ahogar su pena.

-         Remus – lloró en el pecho del hombre

-         Llora pequeño – le dijo mientras le acariciaba el pelo – deja que las lagrimas laven tu alma.

 

*    *    *

     Harry despertó un par de horas más tarde. No sabía cuanto había dormido pero aun así estaba agotado. No era cierto, se sentía agotado, cansado de vivir... apenas tenía diecisiete años y ya no quería seguir viviendo. Abrió sus ojos esmeraldas, otrora brillantes, para encontrarse la cara de un preocupado Remus Lupin.

-         ¿Estas bien? – le preguntó mientras le acariciaba la mejilla en un gesto paternal.

-         No – no sabía exactamente porqué, pero a Remus era a la única persona a la que podía abrirle su alma – no estoy bien. No lo estaré jamas. Me quiero morir.

-         No digas eso – le musitó mientras lo abrazaba – eres fuerte, mi niño. Saldrás adelante. Estarás bien.

-         ¿No lo entiendes? Oigo sus gritos, los niños que quedaron huérfanos, oigo a Luna, a Ron, a Ginny y a Hermione, cierro los ojos y lo veo caer... no quiero, no puedo seguir viviendo así...

-         Harry – le musitó el licántropo acariciándole la espalda para tranquilizarlo.

-         Con él se fueron todas mis esperanzas de ser feliz, de no volver con los Dursleys, de poder saber más de mis padres... no, no quiero seguir así... - ¡plaf! Una bofetada hizo que Harry terminara su charla - ¿me pegaste? –preguntó llevándose la mano a la zona dolorida con cara asombrada

-         Y volvería a hacerlo. Tienes que seguir adelante, por ellos, por él. Sirius te quería como a un padre, más incluso si se puede... tanto que decidió morir por ti... Harry, no seas egoísta, no lo seas.

-         Remus – lloró a brazado al licántropo. todo su mundo se había venido abajo, ¿qué podía hacer él? Solo era un niño.

-         Te sacaré de aquí. Necesitas alejarte de  Hogwarts. Este lugar solo te hace daño

-         Pero, ¿y mis EXTASIS?

-         Tu vida es más importante que esos exámenes.

-         Pero...

-         Harry, no hay peros que me vayan a echar atrás. Sé que desde hace meses no duermes bien, sé que tienes pesadillas, porque yo también las tengo, ¿sabes? – le confió al muchacho – y se que no puedes comer, porque se te hace un nudo en el estomago, porque yo también lo tengo. Yo, al igual que tú, he perdido a mucha gente importante en esta guerra. Perdí a dos de mis mejores amigos, tus padres, y a grandes personas, como Ron y Hermione, y perdí al gran amor de mi vida; no Harry, no voy a permitirme perderte a ti también.

-         Yo... Remus...

-         Prepara tu baúl. Este lugar no puede ser buen para ti, no ahora... debí haberme dado cuenta antes.

 

*    *    *

Llegaron a la casa donde vivía Remus pasada la medianoche. Aunque Sirius le había dejado la mansión de Grimmauld Place en su testamento, Remus o había podido poner un pie en ella. Harry agradeció eso, bastante difícil era ya su vida sin tener que ir a aquel espantoso lugar.

-         ¿Te apetece un chocolate antes de ir a dormir?- preguntó Remus cuando llegaron a la casita.

-         No gracias, me gustaría irme a dormir. Estoy tan cansado que quizás  pueda dormir toda la noche.

-         La dormirás. Tu dormitorio es la primera puerta subiendo de las escaleras, ¿te acompaño?

-         No hace falta, puedo ir solo.

-         Bien, en un rato iré a darte las buenas noches. Que descanses Harry.

Harry subió las escaleras y tras ponerse un pijama rojo, regalo de la señora Weasley en su último cumpleaños, se acurruco entre las cálidas sabanas.

Remus subió casi media hora más tarde. Entró a la habitación que le había asignado a Harry. Se acercó a la cama, lo arropó y le dio un beso en la frente.

-         Duerme pequeño ángel.

 

*    *    *

 

 

     Apenas habían transcurrido tres horas desde que se había metido en la cama cuando sus agudos sentidos de lobo lo pusieron en guardia. Alguien acababa de entrar a su dormitorio. Abrió los ojos súbitamente y con su varita conjuró un lumos.

-         Harry, ¿qué haces aquí? – preguntó al notar que el chico estaba en el dintel.

-         Volví a tener una pesadilla.

-         ¿Quieres hablar?

-         Me voy a volver loco Remus. No puedo descansar y cada minuto desde aquel día se repite en mi cabeza como una salmodia sin fin.

-         Ven aquí -  le dijo haciéndole un hueco en su cama. El muchacho se acercó y se acurruco entre sus brazos – ahora intenta dormir. Yo velaré porque no  tengas pesadillas.

 

*    *    *

Habían pasado tres semanas. Tres semanas en las que Harry dormía cada noche con Remus. No podía evitarlo, pero sólo el sentir el calor del otro hombre contra sí lo relajaba y lo invitaba a dormir. Es más, en aquellas tres semanas, apenas había tenido pesadillas en un par de ocasiones y había empezado a comer decentemente (Remus le impedía levantarse de la mesa sin que su plato estuviera vacío). Un extraño sentimiento se empezaba a apoderar de Harry. Aquello no estaba bien, no. Jamas podría estarlo, estaba traicionando a Sirius con aquello, no solo como padrino sino el profundo amor que le profesó y que jamas fue capaz de confesarle. ¿Para que? Él sabia que su padrino amaba al licántropo y si lo hacía todo lo que conseguiría es que lo separara de su lado.

Pero ¿cómo no enamorarse de Sirius Black? Su sola presencia irradiaba masculinidad, su pelo, sus ojos, sus manos... y ahora todo aquello estaría para la eternidad en el limbo, aquella belleza, jamas se corrompería, permanecería eterna, intocable, incorrupta.

     Se armó de toda su fuerza de voluntad. Aquella noche no dormiría con su mentor. No. Aquello no estaba bien. Quería que aquel sentimiento que lo embriagaba durara para siempre. La culpa, los remordimientos y el amor hacia su padrino serían lo único que lo acompañaran hasta sus últimos días.

*    *    *

     Remus subió a su dormitorio pasada la medianoche. Había estado corrigiendo exámenes (ahora trabajaba en la universidad a distancia de estudios de Aurología) y no había notado lo tarde que se había hecho. Entró silenciosamente al dormitorio. Seguramente Harry estuviera dormido ya y no quería despertarlo.

     Para su asombro Harry no estaba en la cama. Asustado por si intentaba hacer otra tontería como la que le había impulsado a sacarlo del colegio corrió al baño y no supo si aliviarse o no al no encontrarlo.

     Se asomó al dormitorio de Harry y vio que el chico estaba durmiendo allí (lo que él no supo es que Harry fingía, se hizo el dormido al escuchar los pasos que se acercaban). Suspiró, aquella noche dormiría solo.

     ¿Por qué sentía aquello? Él amaba a Sirius, pero Harry le hacia sentir cosas... pero era solo un niño, el hijo de Prongs... no, aquello no estaba bien. Se puso el pijama intentando quitar de su mente cualquier pensamiento impropio, aunque sin mucho éxito.

     Se metió en la cama intentando dormir. Bueno, una noche de insomnio no podría ser tan mala después de todo. ¿Y si...? Harry aun tenía pesadillas ¿no? Podía ir a comprobar que se encontraba bien.

     Entró a la habitación para encontrarse a un Harry despierto, mirando por la ventana, con la mirada perdida, pensativo...

-         ¿Estas bien Harry?

-         ¿Qué me está pasando Remus?

-         No lo sé, si no me lo cuentas, no podré ayudarte

-         Yo aun lo quiero, ¿por qué siento lo que siento?

-         ¿Qué sientes?

-         Esto – dijo besando con pasión la boca del licántropo. Por unos instantes, los labios del adulto se tensaron por la inesperada intrusión, pero poco después correspondieron a ese beso, tan deseado...

-         Harry, esto no está bien... yo, no...

-         Remus, ¿Qué está bien en este mundo? Jamás comprenderemos eso. El bien y el mal no existen, son solo percepciones de lo que sentimos.

-         Podría ser tu padre

-         Pero no lo eres.

-         Aun amo a Sirius

-         YO también. Por eso tenemos que estar juntos. Porque estamos unidos en el dolor.

 

 

Lagrimas caían por los ojos de ambos mientras se amaban. Aquel amor jamás se hubiera podido dar de no ser por la muerte de aquel al que amaban con todo su ser, pero ahora estarían unidos.

Remus se juró proteger a Harry. Ya no había loco Voldemort que los amenazara, pero aun estaban sus seguidores, y la vida del muchacho había sido un infierno, él se juró cambiarla.

Harry se abrazó a Remus, su familia. Todo lo que tenia. Y es que se amaban, quizás no con pasión, pero si con ternura... porque estaban unidos, unidos en el amor.

 

FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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