Titulo: 100 Razones

Clasificación : PG


 

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Harry corría por Privet Drive... ¿qué podían hacer mortifagos allí? Maldita su suerte, para un día que salía sin su varita y tres enmascarados lo perseguían... ¿dónde estaban los espías de Dumbledore que se suponían que estaban vigilarlo cuando se les necesitaba?

En una esquina un coche deportivo se avalanzó sobre él. No lo había visto venir... antes de caer inconsciente noto como una de las figuras negras lo tomaba cuidadosamente en sus brazos.

-         Es mi fin... me van a matar – pensó.

*      *      *

Harry despertó varias horas despues. Estaba dolorido... pero para su sorpresa no estaba muerto, o si lo estaba, la muerte no difería demasiado a la vida... Estaba tumbado en una cama. Intentó moverse pero no pudo... en plena desesperación entró su enemigo a la habitación.

-         Voldemort- dijo con una voz cargada de odio - ¿qué me has hecho? ¿Por qué no me puedo mover?

-         El atropello afectó a tu columna y no puedes mover las piernas, pero pensamos que es temporal, la medula no se seccionó

-         ¿Por qué no me matas?

-         ¿Necesitas una razón?

-         Necesitaría al menos cien...

-         Bien, te daré la primera. Porque mereces la verdad.

-         ¿Cómo?

-         Porque yo reconozco que he cometido errores en mi pasado pero yo no te he manipulado para conseguir nada.

-         ¿Qué dices?

-         La profecía de Dumbledore. Yo no te marqué como mi igual. Nunca lo habría hecho con un niño de apenas un año. Mi igual era, es Albus Dumbledore. Cuando sobreviviste él supo que podría utilizarte para conseguir mi poder...

-         Aunque lo que dices sea verdad te odio, tú mataste a mis padres, tus secuaces empujaron a Sirius al otro lado del maldito velo y me dejaron solo. Solo puedo odiarte, así que mátame.

-         No lo haré, no haré nada hasta que no te haya dado mis cien razones.

-         Perderás el tiempo.

-         Tal vez. Ahora descansa, aun estas muy débil de tus heridas – dijo saliendo de la habitación, dejando solo al confundido muchacho que lloró amargamente hasta que lo venció el sueño. 

*      *      *

La mañana siguiente amaneció lluviosa. Harry no probó el desayuno que le trajeron ni tampoco la comida. Las palabras de Voldemort aun resonaban en su interior, había sido utilizado por aquel que pensaba que lo había estado protegiendo... pero ¿por qué creer al Lord? ¿No había intentado matarlo desde que era un bebé? Un mar de confusión lo inundaba cuando el Señor Oscuro entró a su habitación.

-         ¿Cómo estas? Me dijeron que no habías probado bocado ni te habías tomado las pociones, ¿por qué?

-         Porque podrías intentar envenenarme.

-         Te dije que no haría nada hasta que te diera cien razones, ¿no? Yo siempre cumplo mi palabra

-         Llevas toda mi vida queriendo matarme y diste tu palabra de que lo harías, ¿no?

-         La gente comete errores

-         Tú no, eres perfecto ¿no? Vete, tu presencia me provoca vómitos, me das asco, te odio.

-         Déjame que te de otra razón

-         Dila y vete

-         Hago esto porque el infierno no puede ser peor que tu desprecio.

Harry se quedó confundido... ¿qué significaba aquello? La confusión, el odio, el dolor, la pena se mezclaron en él hasta que quedó dormido.

 A la mañana siguiente estaba hambriento, tomo su desayuno y las pociones calmantes que le trajeron. A media mañana Voldemort entró a la habitación pero Harry lo ignoró, necesitaba pensar y él era el hombre por el que su vida había sido un infierno.

A la hora de la comida encontró un sobre en su bandeja

3- Porque tu silencio es peor que la muerte

Aquella era la tercera razón. Sólo le faltaban 97 para morir. Pero que más daba. Él ya solo era un estorbo, en una silla de ruedas no valdría para nada. Estaba angustiado.

-         Sirius... ¿por qué me dejaste? – lloró- Mamá – musitó mientras abrazaba la almohada- os fuisteis por él... ¡ LO ODIO! ¡LO ODIO!

A media tarde Voldemort volvió a entrar en la habitación y Harry lo volvió a obsequiar con su desprecio. No lo quería ver, ¿es que el señor oscuro no podía entender eso o es que estaba tan acostumbrado a que la gente hiciera lo que él quería que no podía aceptar una negativa?

Con la cena vino otro sobre:

4- Porque sino estas conmigo el dolor da paso a una tristeza que se queda y vigila mis desvelos como una madre buena

¿Qué significaba aquello? Definitivamente el hombre necesitaba ayuda profesional, su salud mental estaba en un estado lamentable.

Harry intentó dormir aquella noche pero no pudo, dolorosos calambres le recorrían la espalda. Algunos elfos fueron a darle calmantes, pero no servían de nada, el alivio era momentáneo y el dolor era demasiado intenso. Por fin, por la mañana le trajeron un calmante más fuerte y una poción para que pudiera dormir... Harry durmió casi todo el día, despertó a la hora de la cena y en la bandeja encontró otro sobre:

5- Porque grito tu nombre sino te veo.

Harry estaba confundido, ¿qué significaba aquello? Estaba cansado, pese a haber dormido casi todo el día, la verdad es que se daba asco... ya no era nada, no era nadie, sólo alguien condenado a una cama por no se sabe cuanto tiempo. Un rato despues Voldemort volvió a entrar en su habitación.

-         ¿Cómo estas?

-         Todo lo bien que puedo estar, supongo

-         Bueno, empiezas a mostrarte irónico. Creo que eso es buena señal, ¿no?

-         Sigo sin entender porque hacer esto

-         Está bien, ahí va mi sexta razón, hago esto porque mi vida sin ti es un mero accidente.

-         ¿Cómo?

-         Has sido el motivo de mi vida en los últimos diecisiete años... primero me movió el odio porque tú me hiciste caer y quería venganza y ahora es algo diferente

-         ¿Lastima? ¿Compasión?

-         No, pero no es bueno que te agites

-         ¿Qué quieres de mi?

-         Duerme, mañana será otro día – dijo cerrando la puerta.

-         Pero, ¿Por qué?

A la mañana siguiente por fin dejó de llover. Con el desayuno vino la acostumbrada nota con una razón:

7- Porque todo lo que quiero es hablar contigo.

Harry levantó la mirada. Un elfo estaba allí.

-         Señor Harry Potter, el Señor Tom le manda esto. – le dijo mientras le daba otro sobre

8-      Porque quiero darte tu oportunidad.

-         ¿Elfo?

-         ¿Señor?

-         ¿Podrías decirle a Voldemort que estaré encantado de hablar con él cuando lo considere oportuno?

-         Sí Señor Harry Potter

Voldemort apareció una media hora despues.

-         Buenas Harry, me dijeron que me habías llamado

-         Señor yo...

-         Tom, llámame Tom.

-         Pero si odias ese nombre

-         Bueno, esa es la novena razón

-         ¿Qué?

-         Porque por ti he cambiado.

-         Bueno, dijiste que querías darme una oportunidad...

-         Sí, quiero ayudarte a que puedas volver a caminar

-         ¿Cómo?

-         Bueno ayudándote a hacer ejercicios para que no pierdas el tono muscular y dándote masajes en las piernas.

-         ¿Servirá de algo?

-         Bueno, como te dije no tienes la medula seccionada.

-         Gracias Tom...

-         De nada Harry. Eres una persona muy especial, ¿sabes?

-         No, no lo soy. Siempre he querido ser normal y nunca lo he conseguido...

-         Como quieras. ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar?

-         Bueno, me gustaría darme un baño. Llevo tres días aquí y hace calor, he estado sudando y apesto...

-         Jamas apestarías

-         Ahora estas delirando tú y ¿crees que sería posible que pudiera salir de la cama?

-         Por supuesto, tendrás que bajar todos los días al gimnasio y despues puedes quedarte en el jardín o en cualquier habitación de la casa – dijo mientras se dirigía a una puerta lateral que supuso que era el baño - ¿Fresa o canela?

-         ¿Qué?

-         ¿De que olor quieres el jabón, fresa o canela?

-         No sé, supongo que fresa...pero, espera ¿quién me va a llevar a la bañera?

-         Yo,  por supuesto.

-         ¡Ah no! No pienso estar desnudo delante tuya...

-         Bueno, entonces llamaré a Lucius

-         ¿Malfoy?

-         Sí.

-         Bueno, entonces quédate. Te prefiero a ti.

-         Vale – dijo mientras volvía a la habitación con una toalla – bueno, vamos allá- dijo mientras le quitaba la ropa cuidadosamente. Antes de quitarle los boxers le enredó una toalla alrededor de la cintura - ¿quieres intimidad no?- bromeó. Harry sonrió. Despues Tom lo introdujo en la bañera cuidadosamente y le acercó lo necesario.

-         Tom

-         Dime Harry

-         No tengo más ropa.

-         No te preocupes ¡Meli!- una pequeña elfina apareció con un plop

-         ¿Amo?

-         El señor Harry Potter necesita ropa. Coge algo de ropa de deporte del armario de la habitación de huéspedes y tráelo.

-         Sí amo.

-         Llámame pesado pero sigo sin entender nada

-         Vale, te daré otra razón, por ti quiero ser mejor persona.

¡ Plop! La pequeña elfa apareció trayendo ropa.

-         ¿Necesita algo más amo?

-         Puedes retirarte Meli

-         Gracias – dijo Harry

-         ¿Ves? Por ti quiero ser mejor persona, quiero parecerme a ti – dijo mientras lo sacaba de la bañera y lo envolvió en una toalla ayudándolo a secarse y a vestirse. – por cierto, alguien vino a hacerte compañía.

-         ¿Quién? – preguntó Harry una vez que estuvo vestido.

-         Draco, puedes pasar

-         ¿Malfoy? Pero si me odia...

-         No lo hace. Dale una oportunidad.

-         Señor – dijo haciendo una reverencia ante Voldemort. – Potter.

-         Draco, ¿trajiste lo que te pedí?

-         Por supuesto señor. – salió a la puerta y volvió empujando una silla de ruedas. Tom ayudó a Harry a sentarse en la silla – Draco, en cuanto Harry este preparado bájalo al gimnasio, hoy empezaremos con su rehabilitación.

-         Sí señor. – dijo mientras Tom salía de la habitación

-         No me equivoqué contigo Malfoy, eres un mortifago.

-         Sí, pero no creo que tú puedas juzgarme. Aceptaste la ayuda del Señor.

-         Supongo. Por cierto, ¿qué haces aquí?

-         El Lord pensó que estarías mejor si alguien de tu edad fuera tu asistente personal y puesto que mi padre es una de sus manos derechas el puesto calló sobre mi. Es un honor que el Señor Oscuro haya pensado en mi para esta misión. ¿Quieres saber algo más o podemos irnos?

-         Podemos ir.

-         Bien- dijo Draco mientras empujaba la silla. – por cierto toma- le dijo mientras le daba un sobre. Harry lo abrió y leyó.

11- Porque quiero que seas feliz

*      *      *

-         Bueno Harry – le dijo Tom mientras le daba un masaje en las piernas- aunque no sientas las piernas necesito que te concentres en ellas,  ¿entiendes? Quiero que pienses en los músculos que se contraen y en los que se estiran, ¿sí?

-        

-         Además creo que con esto se reducirán tus calambres- dijo mientras elevaba una de las piernas del muchacho.

-         ¿Cómo sabes eso?

-         Bueno, soy Voldemort, lo sé todo – rió.

-         ¿Te has reído? Es decir, no una risa maquiavélica una risa normal.

-         Supongo.

-         Esto me sorprende muchisimo.

Despues de la sesión Draco fue a buscarlo y lo llevó al jardín.

-         Si necesitas algo llámame con tu varita – dijo el rubio de ojos azules.

-         Mi varita aun sigue en Privet Drive

-         ¿Cómo?

-         Bueno, yo tengo todas mis cosas allí, mi ropa,  mis libros, mi escoba, mi varita, mi baúl...

-         Esta bien. Se lo comunicaré al Señor y veré si alguien puede ir a traerlo. Entonces si me necesitas algo llama a un elfo y él me localizará, ¿Bien?

-         ¿Draco?

-         ¿Sí?

-         ¿Comerás conmigo a medio día? Me siento muy solo.

-         Si lo quieres así.

-         Esta bien.

*      *      *

Harry y Draco comieron en el jardín. Espaguetis con tomate y queso. Y ante la inexperiencia del joven Malfoy con esa comida acabó perdido de tomate. Harry se rió y le lanzó unos cuantos al pelo y este le contestó lanzándole otros cuantos. Estaban los dos manchados y riéndose a carcajadas cuando apareció Voldemort.

-         Señor- dijo Draco poniéndose en seguida de pie.

-         Relájate Draco, sólo vine a comprobar que todo estaba bien y a darte esto Harry.

-         Gracias- contestó el muchacho mientras recogía un sobre de las manos del adulto.

-         Esta tarde irán a por tus cosas.

-         Gracias.

-         Me retiro, tengo que trabajar.

Harry abrió el sobre. Aunque odiaba reconocerlo aquel jueguecito de las razones le divertía.

12- Porque tu haces que me quite mis mascaras.

*      *      *

Harry llevaba una semana en la mansión Riddle. Desde el día de los espaguetis no había recibido ninguna razón nueva y lo que era peor para él, no había ninguna mejoría en sus piernas. Quizás se hubieran equivocado y aquello fuera permanente. Un par de golpes secos en la puerta lo sacaron de su ensoñación.

-         Adelante

-         Harry, vengo a llevarte al jardín.- dijo Draco mientras atravesaba el umbral de la puerta- me han dicho que llevas todo el día aquí encerrado.

-         No me apetece salir – dijo con un puchero.

-         NO pongas esa cara, ¿qué te pasa?

-         ¿Y si me quedo así para siempre?

-         Así, ¿cómo?

-         Así, en la silla de ruedas, es decir, el curso empieza dentro de poco más de un mes y así no puedo volver a Hogwarts...

-         Anímate, hace muy poco del accidente, claro que volverás a andar, y te venceré en el quiddich. Ahora vamos al jardín.

-         En serio, no me apetece. Estoy cansado. ¿Podrías ayudarme a acostarme?

-         Claro.

Harry despertó una hora y media despues. La siesta lo había animado un poco. Pero seguía sin ganas de ver a nadie. “Menudo valor de Gryffindor” se dijo a si mismo. En ese instante una mariposa multicolor entró por una de las ventanas embelesándolo con su vuelo. Se acercó a él y se posó en su nariz y ¡PLOF! Se convirtió en un trozo de pergamino.

13- Porque eres mi esperanza.

Aquello le hizo sonreír.

-         Veo que ya has despertado – dijo Tom entrando a la habitación.

-         Sí- contestó Harry incorporándose un poco.

-         Me ha dicho Draco que has estado un poco decaído.

-         Bueno...

-         No te preocupes, tus piernas volverán a funcionar de un momento a otro. ¿Quieres ir con Draco ahora?

-         Bueno, me gustaría hablar contigo.

-         ¿Sí? ¿De que?

-         De mis padres

Tom suspiró. Y empezó a contárselo todo. Cómo había crecido en un internado y las burlas que tuvo que soportar en Hogwarts y como eso lo había hecho convertirse en un ser lleno de ambición y odio. De cómo su interés por la magia negra fue creciendo y su ascenso para terminar contándole como decidió matar a sus padres. En ese momento Harry rompió a llorar y Voldemort salió de la habitación.

*      *      *

La mañana siguiente amaneció lluviosa. Un elfo le trajo el desayuno mientras que Draco le trajo un ¿ramo de rosas blancas?

-         Son de papel. Se supone que tienes que deshacerlas para leer su contenido.

Harry olvidó por completo el desayuno y empezó a deshacerlas una a una cuidadosamente.

14- Porque tú haces que mi ayer sea historia

15- Porque gracias a ti mi presente es un regalo

16- Porque por ti quiero olvidar mi pasado

17- Porque te entrego mi presente

18- Porque quiero que me ayudes a crear un futuro mejor

19- Porque quiero que me perdones

-         ¿Vas a desayunar ya? Te están esperando para tu sesión de rehabilitación.

-         Sí, si, ya desayuno. Por cierto ¿están? ¿Quiénes?

-         El Señor y mi padre.

-         ¿Tú padre?

-         Sí señor, mi padre es médico. Ha venido a comprobar como sigue tu columna y tiene más cosas que hacer que estar esperándote todo el día.

-         Vale, vale, ya termino.

Draco llevó a Harry a una habitación donde Lucius lo examinó cuidadosamente y le dijo que estaba bien, que en cualquier momento podría volver a tener sensibilidad en las piernas que lo mejor que podía hacer era esforzarse en la rehabilitación.

Al final de la sesión de ejercicios y estiramientos Harry le dijo a Tom.

-         Claro que te perdono, no lo podré olvidar pero no quiero una vida llena de odio.

-         Gracias pequeño, no sabes lo feliz que me haces.

-         Tom, una cosa... tú sabes que jamas seré mortifago, es por respeto a la memoria de mis padres y de Sirius. Jamás podré hacerlo, ¿entiendes? Es más, aunque esté bajo tú protección si veo a Lestrange no te aseguro que pueda reprimir mis deseos de matarla. [N.A. yo directamente no los reprimiría y me lanzaría a su cuello]

-         Entiendo

-         Entonces ¿qué quieres de mí?

-         Esa es la vigésima razón:  Quiero tu amistad.

-         Entonces dala por tuya.

Tom sonrió. Era cierto. Aquel chico era dulce como la miel, delicado como una flor e inocente como un ángel. Era imposible que no sintiera lo que ya sentía, lo que no podía comprender era como no lo había sentido antes.

Draco entró al gimnasio para llevarse a Harry a la biblioteca.

-         Tom – dijo Harry

-         ¿Sí?

-         ¿Comerás hoy con nosotros?

-         Por supuesto- sonrió.

Harry le pidió a Draco que lo llevara a su dormitorio, quería tomar un baño y aunque le diera vergüenza estar desnudo ante el Sly no tenía otra opción. Despues se arregló, no le apetecía estar todo el día en chandal.

-         Harry

-         Dime Draco.

-         Yo no quiero estar en la comida

-         ¿Y eso?

-         No ha habido muchos mortifagos que se hayan sentado a la mesa con el señor, me miraran mal y no quiero.

-         Entonces te sentaras conmigo, eres mi asistente.

-         Pero...

-         Draco, nadie más que tú se merece ese honor. Por favor.

-         Esta bien. Por cierto, un elfo trajo esto – dijo enseñándole una pareja de pajaritas de papel.

Harry lo desdobló sabiendo de lo que se trataba.

21 – Porque sin ti no soy nada

22- Porque no puedo estar sin ti.

-         ¿Te puedo hacer una pregunta?

-         Claro.

-         ¿Qué significa esto? Es decir, se que el señor te manda notitas todos los días...

-         Yo le pedí cien razones para entender lo que estaba haciendo

-         ¿Es que acaso no es obvio?

-         ¿El que?

-         Nada, supongo que por algo eres Gryffindor, la astucia no es lo tuyo [N.A. Olé por mi Draki, punto para él]

-         ¿Qué sabes?

-         Yo... nada.

La comida fue amena. Conversaron de quiddich, para sorpresa de Harry Tom era un experto y todo un seguidor de los Cannons e hizo una nota mental para decírselo a Ron en cuanto lo viera.

Despues Draco se retiró dejándolos solos.

-         ¿Te apetece dar un paseo por los terrenos de la mansión?

-         Bueno, llamaré a Draco para que te ayude con mi silla.

-         Puedo hacerlo yo, no te preocupes.

Caminaron por un sendero hasta un lago [N.A. Lo siento, tengo debilidad por los lagos] y allí estuvieron observando los animales, un rebaño de vacas pastaba no demasiado lejos con unas manchas que parecían letras. Harry se quedó mirándolas y leyó.

23- Porque eres mi único camino

24- Porque todos mis caminos llevan a ti.

Harry no pudo mas que sonreír y abrazar a Tom. Este gesto espontaneo del muchacho lo pilló por sorpresa y sólo pudo corresponder al abrazo diciendo.

-         Estos brazos son las cadenas que me atan a la vida y curan mis heridas [N.A. Son dos razones más, eh? Que si no, luego no os salen las cuentas].

Volvieron a la casa. Draco estaba esperándolos en la puerta y tomó posesión de la silla de Harry tan pronto como pudo. Al despedirse Voldemort le dijo.

-         Lo conseguiste muchacho, ahora no podré más que estar de acuerdo con mi razón número 27.

-         ¿Cuál es?

-         No voy a poder dejar de pensar en ti.

*      *      *

Los días pasaban lentamente, especialmente para Harry que ya había perdido toda esperanza de volver a andar, pero ese temor se lo guardaba para sí, no quería angustiar a nadie más.

Tom se las apañaba para hacerlo sonreír con la forma en las que le daba las razones. Por ejemplo, la razón 28 apareció pintada en las paredes negras de la biblioteca en color naranja y decía “Porque mil mariposas me recorren cuando te miro”, o a la mañana siguiente, cuando algunas gotas cayeron de su dosel como si fuera una gotera y formaron sobre las sabanas “29  Porque lloro por ti”. Hubo alguna otra graciosa, como cuando los espejos lo rehuían y tras cansarse de mover la silla detrás de ellos apareció “30- Porque tu belleza es demasiado grande”, alguna no tan graciosa como cuando su habitación apareció convertido en un desierto y las dunas dejaron leer “31- Porque eres la voz que clama en mi desierto” y algunas de dudoso gusto como cuando una mañana sintió que se asfixiaba y alguien le mandó un mensaje a su mente que decía “32 – Porque el aire se me hace irrespirable si tu aroma no lo impregna”.

El 31 de julio Harry decidió que no le apetecía levantarse de la cama. No sabía nada de sus amigos, es mas tampoco podría saber nada, ellos se morirían si sabían donde estaba y echaba de menos a Sirius, el año anterior se había aparecido en Privet Drive transformado en perro y despues de que Harry consiguiera evadirse de sus tíos pasaron el día jugueteando, Sirius jamas dejo de ser un niño, y corriendo... Corriendo, aquello que Harry pensaba que no volvería a hacer nunca más...

-         ¿Por qué no has bajado a la rehabilitación?- preguntó Tom que había entrado al dormitorio en algún momento que Harry no podía recordar.

-         Lo siento, no estoy de humor

Tom secó las lagrimas del chico con sus manos y allí apareció “33 – Cada lagrima que derramas quema en mi piel”.

-         ¿Por qué estas así?

-         Hoy es mi cumpleaños, cumplo 17 ¿Sabes? En el mundo mágico ya soy mayor de edad y Sirius me prometió que tal día como hoy me iba a comprar mi primer portavaritas. Sé que suena estúpido, pero no puedo dejar de pensar en él.

-         No es estúpido- dijo mirándole a los ojos – es más. Es muy bonito de tu parte que no lo puedas olvidar, pero no puedes vivir anclado al pasado, tienes toda la vida por delante, ellos siempre estarán contigo.

-         Supongo.

-         ¿Quieres algo especial para tu cumpleaños?

-         No, hoy no me apetece nada, estar solo.

-         De acuerdo.

A medio día un avión escribió en el cielo  34- quiero que me dejes ver tus ojos esmeralda cada día y por la noche unos fuegos artificiales pusieron en el cielo 35- mi paraíso es perderme en la infinidad de tus ojos. Feliz cumpleaños Harry.

Draco entró en ese momento con varios paquetes y cartas.

-         Es tu correo. Alguien fue a Privet Drive a recogerlo – dijo mientras tropezaba con algo y caía sobre Harry.

-         ¡Auch!

-         Lo siento.

-         ¿No te has dado cuenta?

-         ¿De qué?

-         Te caíste sobre mis piernas y me dolió, es decir recobré la sensibilidad en ellas – dijo abrazando al rubio.

*      *      *

Desde aquel día Harry se esforzó en hacer lo mejor que pudo los ejercicios. Incluso cuando estaba a solas intentaba mover las piernas para poder coger fuerza. Además los mensajes le daban ánimos. Como el 36- Estoy orgulloso de ti o el 37- Te admiro. Cuando estaba a punto de caer, siempre estaba Tom para ayudarlo y eso se debía según él al 38- muero por protegerte. Poco a poco volvió a poder caminar, muy despacio y agarrado a dos barandillas, pero aquello era un gran progreso.

FLASHBACK

-         Bien – dijo Voldemort una mañana – este es el ejercicio de hoy. Tienes que recorrer este pasillo andando tu solo.

-         ¿Bromeas? Es larguisimo. No Podré hacerlo.

-         Inténtalo.

Harry se puso de pie y se agarró con fuerza a las  barandillas.  Dio un paso y un arco iris se dibujó en la pared 39- eres mi abogado y mi juez, a cada cierto número impreciso de pasos un nuevo arco iris aparecía 40 – Eres mi miedo y mi fe, 41- eres mi noche y mi día, 42- eres mi estación y mi tren, 43- eres mi mal y mi bien, 44- eres mi pan y mi vino, 45- eres mi azúcar y mi sal, 46- eres mi pecado y mi dios, 47 – eres mi trapecio y mi red , 48- eres mi adiós y mi ven, 49- eres mi manta y mi frío y cuando llegó al final del pasillo sonriendo como un bobo y calló a los brazos de Tom este no le dijo más que.

-         50 Porque te miro y tiemblo.

FIN FLASH BACK

Tom había decidido que como regalo tardía de cumpleaños iban a pasar  un día en la playa. La mañana en la que partían le entregó un sobre que decía

51 – Porque no concibo mi vida sin ti

y cuando llegaron a la playa, la arena estaba garabateada con varios mensajes que decían:

52 –Porque solo veo a través de tus ojos

53- Porque todo es bonito cuando estoy contigo

54- Porque tus ojos son las ventanas de mi mundo

55- Porque quisiera ser el aire que respiras

-         Esto es precioso.

-         No tanto como tú.

-         No bromees, es cierto, eres un regalo de los dioses (razón 56)

Harry se ruborizó y se sentó con la ayuda de Draco en la arena.

-         Mi Lord – dijo el rubio – con su permiso vuelvo a la mansión.

-         Por supuesto, nos las apañaremos

Draco inclinó la cabeza y desapareció.

Tom se sentó junto a Harry y este le tomo la mano con cariño.

-         No me has tomado la mano, me has rozado el corazón (ohh que razón tan bonita la 57)

-         ¿Decías?

-         Que cada vez que rozas mi mano, tocas mi corazón

-         Esto es increíble – dijo Harry con una sonrisa – todo el mundo tenía que saber que “aquel-que-no-debe-ser-nombrado” es en el fondo un poeta.

-         No te rías.

-         No me río, sólo miro al horizonte, me relaja.

-         Yo no podría, mi único horizonte eres tú, sería incapaz de mirar más allá. (58)

Pasaron la mañana haciendo castillos de arena, ya que Harry no podía bañarse aún por estar contraindicado para su enfermedad hasta que un sonoro gruñido del estomago del moreno los sacó de su diversión.

-         Perdón – dijo sonrojándose

-         No importa, no me había dado cuenta de lo tarde que es. Hace un rato que debíamos haber comido, pero es que cuando estoy contigo mi tiempo se detiene (59)

-         Más bien, desperdicias tu tiempo

-         Un segundo contigo es el mejor segundo de mi vida (60)

-         Dios...

Y ambos se comieron unos sandwiches que Tom había conjurado con  refrescos.

-         ¿Damos un paseo? – preguntó el mayor de los dos

-         Bueno, pero no te alejes

-         Claro que no. ¿Puedo cogerte de la mano?

-         Por favor

-         Acabas de cumplir uno de mis deseos (61)

Cuando volvieron de un corto paseo, que a Harry se le hizo interminable, el ojiverde se tumbó en la arena.

-         ¿Sabes lo que le falta a esta velada para ser una perfecta escena de película?

-         ¿De que?

-         De película, un entretenimiento que tienen los muggles en los que cuentan una historia...

-         Lo sé, solo me estaba quedando contigo. Dime, ¿qué es lo que falta?

-         Que alguno de los dos cante, eso sí, yo no, está claro. La última vez que lo hice se rompieron los cristales de la sala común...

-         Entonces lo haré yo – dijo conjurando una guitarra [N.A. Un regalo que yo haga sin canción de Sabina no es mío, además aquí la canción en sí es una razón mas].

Puedo ponerme cursi y decir, que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños, puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre tu dueño, y si quieres también, puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu dios, tu asesino, o tal vez esa sombra, que se tumba a tu lado en la alfombra, a la orilla de la chimenea, a esperar que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor, que me falta valor para atarte a mi cama, puedo ponerme digno y decir, toma mi dirección, cuando te hartes de amores baratos de un rato me llamas, y si quieres también, puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío, o tal vez ese viento, que te arranca del aburrimiento, y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnuda.

         Y si quieres también, puedo ser tu abogado y tu juez, tu miedo y tu fe,  tu noche y tu día, tu rencor, tu porqué, tu agonía, o tal vez esa sombra, que se tumba a tu lado en la alfombra, a la orilla de la chimenea, a esperar que suba la marea.

         O tal vez ese viento, que te arranca del aburrimiento, y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnuda.

         O tal vez esa sombra, que se tumba a tu lado en la alfombra, a la orilla de la chimenea, a esperar.... (62)

-         No sabía que pudieras cantar así de bien.

-         Hay muchas cosas de mi que no sabes...

-         ¿Podrías enseñármelas? – dijo Harry sonriendo

-         Bueno, pues sabrías que  cada vez que sonríes me estremezco(63) o que tiemblo cada vez que te miro (64). Y Sabrías que estoy vivo por ti (65), y que por las noches no duermo por tu causa (66) porque sé que eres el agua que no puedo beber (67). Y sabrías que cada segundo de la noche se me hace eterno porque no puedo esperar para volver a verte (68). También sabrías que mi mundo sin ti sería inhabitable (69) y que sin duda eres mi razón de sentir (70). Que eres mi tesoro (71), mi mundo (72), y que no sabría que hacer sin ti (73) además no podría olvidarte nunca (74).

-         ¡Oh Tom! – dijo el moreno abrazándolo.

-         También sabrás – continuó mientras abrazaba al chico – que aunque todos me odien sólo tú serás mi tabla de salvación (75), y que te necesito para poder seguir viviendo(76), porque si te fueras me arrebatarais la vida (77) y mi vida entonces no valdría nada (78). – entonces calló, notando como algunas lagrimas mojaban el hombro sobre el que descansaba la cabeza de Harry. Permanecieron en silencio hasta el anochecer y entonces, encendió una hoguera.

-         Mira Tom, han encendido el faro.

-         Mis faros están siempre encendidos, son tus ojos (79) y ellos guían mi vida por el buen camino.

Harry se acurrucó entre las piernas de Tom.

-         Hace frío- dijo el muchacho

-         Contigo yo nunca tendría frío (80), pero tienes razón, quizás debiéramos volver.

-         ¿Me dejas hacer una cosa antes de volver?

-         Claro

Harry inclinó su cabeza un poco depositando un breve beso en los labios del hombre.

-         Gracias por todo. Eres maravilloso.

*      *      *

Tom despertó temprano y estaba pensando cuales serian las veinte últimas razones que le daría a Harry, además de cómo dárselas, la verdad es que se le estaban acabando las ideas [N.A. A mi tb!]. Entonces pensó que quizás fuera buena idea, darle a Harry una recopilación de las que ya le había dado. Cogió un libro plateado, que era un diario, de la estantería y empezó a escribir, una por día... hasta que llegó a la 81. Esa era la próxima que debía darle, pensó, se rascó la cabeza, levantó la vista, la perdió en el horizonte, estaba vacío, no se le ocurría ninguna. De pronto la voz de Harry lo llamó desde ¿el salón? ¿No debía estar el chico en el dormitorio? Draco aun no había llegado y él sólo no podría haber bajado solo las escaleras. Corrió a su lado.

-         Lo conseguí, ¿lo has visto? Me levanté y vine aquí desde mi cuarto solo, sin ayuda de nadie.

-         Eres un temerario

-         Bueno, tengo el valor Gryffindor, ¿no?

-         ¿Y que te hace pensar eso?

-         ¿Acaso no soy valiente al abrazar al mago mas temido de todos los tiempos? – dijo mientras le daba otro tímido beso en los labios.

-         Es cierto, es cierto, pero nunca desestimes el poder de una serpiente – dijo mientras lo cogía en brazos y lo llevaba al comedor – ya que estas aquí desayunemos juntos ¿ok?

-         ¿ok? ¿Desde cuando eres tan moderno?

-         Será algún efecto secundario de haber estado buscando tanto tiempo la inmortalidad

-         ¿Ya no la deseas?

-         ¿Para que? Lo único inmortal que hay en mi es lo que siento por ti (81)

-         Cielos, no te pongas cursi, de verdad ni Miony haría eso.

-         ¿Miony?

-         Hermione Granger, una amiga mía.

-         Hay tantas cosas que no sé de ti.

-         Pregunta, yo responderé.

-         ¿Cuál es tu sueño?

-         Es algo irrealizable. No merece la pena hablar de eso.

-         Sabes que mi deseo es cumplir tus sueños (82) y compartir los míos contigo (83). Nada es irrealizable

-         Esto sí. Mi sueño sería hablar con mis padres y con Sirius.

-         Lo siento, fue por mi culpa.

-         No, en serio, no me molesta. La gente muere. Sería su momento, supongo

Algunas lagrimas se deslizaron por la mejillas de Tom.

-         Lo siento – dijo – lo siento, lo siento.

-         Basta, en serio, esta bien, ya paso. Yo se que has cambiado y se que ellos me esperaran en la otra vida.

-         ¿Te has dado cuenta? Necesito tu apoyo para salir adelante (84), eres como el aire que respiro (85)...

-         Ufff! En serio eres insoportable a veces – dijo el muchacho con una sonrisa picara

-         ¿Sí?

-         Pero eso te hace inigualable.

-         Harry, creo que tendríamos que hablar de algunas cosas.

-        

-         Veras, yo siento...

-         ¡Para! – ordenó – déjame un poco más de tiempo ¿ok?- sonrió – termina de darme las cien razones y no digas eso hasta entonces, ¿podrás esperar?

-         El fuego que siento no se apagaría no con todo el agua del océano (86)

-         Bien, por cierto, la semana que viene me iré de aquí.

-         ¿Por qué? ¿NO estas a gusto?

-         No es por eso. Remus está solo, y se que está preocupado por mi. Me gustaría pasar la última semana de vacaciones con él y con mis amigos.

-         ¿Quién es Remus?

-         ¿Celoso?

-         No, bueno, quizás un poco. Pero no has respondido a mi pregunta,  ¿quién es Remus?

-         Un amigo de mis padres y de Sirius y supongo que ahora que ellos están muertos, mi tutor en el mundo mágico.

-         ¿El cuarto merodeador?

-         Tercero... La rata de pettigrew nunca fue un merodeador de verdad, al menos no para mí.

-         Tranquilo leoncito, no te preocupes, él pagará por lo que hizo.

-         No. No quiero venganza, sólo quiero que viva cada día de su vida sabiendo lo que hizo, al igual que Bellatrix, y espero que vivan una vida larga para que puedan en algún momento acallar sus remordimientos.

-         Eso te hace tan especial(87), tu deseo de no venganza, pero los mortifagos no están entrenados para tener remordimientos...

-         Pero yo sé que los tienen o los tendrán cuando su hora esté próxima. Mis padres eran amigos de Peter y Sirius era el primo de ella.

*      *      *

Tom volvió al estudio. Quería terminar sus cien razones para esa noche para poder decirle a Harry lo que sentía y poder pasar una última semana con él inolvidable.

Lo primero que hizo fue escribir las razones que le había dado durante el desayuno, no sabia porqué pero cuando estaba delante suya aquello era más fácil, mas  natural.

Entonces decidió probar suerte e invocó una imagen del muchacho y se quedó mirándola. Poco despues esto surtió efecto, y empezó a escribir.

88- Si me dices “ven” lo dejaré todo para correr a tu lado

89- Porque deseo perderme en la infinidad de tu ser

90- Porque mi vida es una vil mentira sino estoy contigo

91- Porque te quiero no por quien eres, sino por quien soy yo cuando estoy contigo

92- Porque eres lo mas hermoso del mundo

93 Porque nuestro abrazo no apuntala el mundo, simplemente ayuda a crear uno mejor

94- Porque si me dejaras, pasarían mas de mil años sin que te pudiera olvidar.

Sonrió y las leyó. Quizás Harry tenía razón y era un poco cursi, pero bueno eso no tenía solución. Decidió que el resto se las diría a la cara durante la comida y con suerte pasarían la tarde juntos... y quizás la noche.

Fue a su dormitorio y se vistió de etiqueta.

-         ¡Elfo!- y al instante apareció uno.

-         ¿Señor?

-         Quiero que le des esto al Señor Harry Potter y le digas que lo estoy esperando en la terraza, quiero que nos sirvan allí la comida, ¿entendido?

-         Sí señor – y con un plop desapareció.

Harry bajó poco despues, con ayuda de Draco que en cuanto se dio cuenta de lo que pasaba se fue casi volando, vestido con unos jeans y una camiseta.

-         ¿Por qué estas tan elegante?- preguntó

-         Porque cada beso que no te he dado quema en mi boca (95) – y mientras dijo esto las letras aparecieron en el diario que Harry tenía en las manos

-         Estas loco

-         Sólo porque te deseo (96)– y volvió a ocurrir lo mismo

-         En serio, estas mal

-         Porque todo lo que quiero es enseñarte a amarme (97)

-         Pero...

-         Y tu única misión será enseñarme a amarte (98)

-         Yo...

-         Mi corazón solo late por ti (99)

-         ¿Estas seguro de esto)

-         Me sobran motivos para sentir como siento (100)

Harry se abrazó al hombre y se besaron.

*      *      *

Harry despertó abrazado a Tom.

-         Hoy te marchas, ¿no?

-         . ¿Qué pasará ahora?

-         Pues que te esperaré. Esperaré que termines el colegio y si quieres puedes volver aquí, sino aparece alguien en tu vida

-         ¿Por qué haces esto?

-         ¿Necesitas cien razones?

-         Esta vez me sobra con una

-         Porque te amo

 

fin

 

 

 

 

 

 

 

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