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Capítulo2 - Cotilleando
Severus despertó lentamente de su muy necesitada siesta y cuando quiso
estirarse, se encontró con que no podía mover las piernas. Abrió los ojos y vio
a Harry tirado sobre una silla al lado de la cama y apoyado sobre sus pies.
Severus, quien en cierta forma todavía se encontraba aturdido como efecto del
sarampión, sonrió ante la visión de su amado. Sabía cuánto lo amaba Harry y los
sentimientos eran definitivamente mutuos. De largo, esos tres meses juntos
habían sido los mejores de su vida. Aunque últimamente, había visto una mirada
de perplejidad en el rostro del joven, cuando pensaba que nadie lo estaba
observando. Todavía no había abordado el asunto de la mirada, pues imaginaba que
cuando estuviera preparado, el mismo Harry lo plantearía, por ahora debería ser
paciente.
Por mucho que deseaba dejar a Harry dormir, sentía que sus pies se estaban
entumeciendo, ya que el peso de su pareja les estaba contando la circulación.
Tiró de los pies para sacarlos de debajo del otro hombre, haciendo que Harry
despertara con un sobresalto.
-¿Qué?¿Todo está bien?- Harry parpadeó suss borrosos ojos hasta que los logró
enfocar en su amado enfermo-.G¿Cómo te sientes? ¿Algo mejor, Severus?
-Un poco. El descanso ayuda en cierto modoo. Todavía me duele el cuerpo y la
fiebre sigue ahí, aunque reducida. Afortunadamente la hinchazón no ha regresado
todavía, pero podría hacerlo. Es posible que necesite que me prepares algo más
de la poción que me conseguiste antes.
Harry jadeó
-¿Yo? ¿Confiarías en mí para elaborar algoo que vas a ingerir? ¡Oh, Severus!-
Harry lanzó sus brazos alrededor de su amor y lo abrazó agradeciendo la
confianza que el otro hombre acababa de mostrar. Esa era simplemente otra señal
del amor y respeto que su pareja sentía por él y le complació gratamente.
-Sí, tú. Y sí, confío en que elabores la ppoción. Me has demostrado que eres
capaz de hacer una poción creíble cuando no hay ningún Slytherin alrededor. Y
por mucho que te ame, suéltame, Harry. No puedo respirar; me estás abrazando
demasiado fuerte.
Harry se apartó tan repentinamente como se había lanzado sobre el otro hombre.
-Lo siento- lucía arrepentido y Severus see rió abiertamente hasta que el dolor
en su pecho lo detuvo-. Quería preguntarte sobre el Sarampión Mágico. ¿Cómo es
que no tienes esas molestas manchas rojas o algo parecido?- preguntó Harry con
curiosidad.
-Esas no aparecen hasta la fase final. Exiisten otras dos etapas entre esta
inicial y la última. En la segunda etapa, los magos y brujas generalmente se
ponen azules y la fiebre cede temporalmente, así como la hinchazón. Sin embargo,
esta terrible picazón continúa. La picazón durará hasta la siguiente etapa,
cuando la temperatura subirá tremendamente y es posible caer en el delirio. En
la última etapa el color azul se desvanecerá y los molestos puntos rojos
aparecerán. La picazón, fiebre y molestias generales también desaparecerán en
esta etapa. Para entonces, nadie más puede atrapar o propagar el sarampión. El
contagio sólo ocurre cuando alguien no ha padecido la enfermedad, como tú. En
este momento, tú puedes ser un transportador igual a mí. Si no muestras síntomas
en un día o algo así, querrá decir que no te contagiaste. Por lo general, el
proceso completo dura entre cuatro días y una semana. Personalmente, espero que
en mi caso sea un ciclo de cuatro días.
Severus hizo una pausa y alcanzó la jarra de agua que estaba en la mesilla de
noche cercana. Se sirvió un gran vaso y lo bebió completamente antes de
continuar.
- Entonces, ¿todos los que necesitaban sabber sobre nuestra cuarentena fueron
informados?
-Sí, le envié una lechuza a Arabella. Hedwwig no había regresado todavía cuando
me quedé dormido. Puede que ya haya vuelto, así que iré a verificar. Ya regreso.
Dejó la habitación y regresó momentos después llevando un pergamino enrollado.
-Mira, Arabella te escribió una respuesta.. ¿Quieres leerla o lo hago yo?- le
pasó la hoja de pergamino a Severus, quien con un movimiento de la mano indicó
que, de hecho, prefería que el joven la leyera.
Severus observó como Harry la desenrollaba y repasaba rápidamente el contenido.
Se preocupó al ver que el joven fruncía el ceño ligeramente y luego sonreía.
-¿Qué pasa?
-La voy a leer en voz alta y tú decidirás si lo que dice en ella es bueno o no.
Severus (y Harry)
Gracias por hacernos saber tu presente condición. Todos en la
tienda esperan que te mejores rápidamente. Estaré pendiente por
si necesitamos algo más, pero por el momento, creo que las
existencias que tenemos son suficientes.
Antes de poder contestar la carta de Harry, los gemelos vinieron
y, accidentalmente, salió a colación que estás enfermo. Lo
lamento tanto. Olvidé totalmente quién era su madre. Así que no
me sorprendería que Molly cayera por allá esta tarde. Sólo es
una pequeña advertencia.
Buena suerte y que te mejores
Arabella Figg
Ante esto, Severus sólo fue capaz de gemir.
-Molly Weasley es la más irritantemente maaternal mujer que conozco.
Definitivamente, estará aquí antes que el día termine. Recuerda mis palabras.
Antes que la última palabra proferida por Severus hubiera muerto, ambos
escucharon un toque en la puerta. Severus se limitó a levantar una ceja como
diciendo “ves, ¿qué te dije?”
Harry iba a bajar a abrir la puerta cuando escuchó que Dobby lo estaba haciendo.
Su excitación se escuchaba a través de la puerta cerrada del dormitorio.
-¡Señora Weasley! Dobby está muy contento de verla. También el Amo Harry y el
Amo Severus se alegraran de que esté aquí. Pase, pase. ¿Qué es lo que la señora
Weasley tiene en sus brazos? ¿Es algo para el enfermo, el Amo Severus?
Harry sólo escuchó un débil murmullo que siguió a la pregunta de Dobby y luego
el sonido de pisadas que venían mientras Molly subía las escaleras. Severus
siseó a Harry pidiéndole que la alejara y Harry lo miró como si estuviera loco.
Nadie, pero nadie en absoluto, podría conseguir que Molly Weasley se detuviera
cuando estaba en una misión de cuidar a alguien a quien amaba y admiraba. Y por
mucho que Severus odiara admitirlo ante nadie, Harry incluido, sabía que Molly
Weasley se preocupaba por él, especialmente desde que Severus cuidaba y protegía
a Harry siempre que podía. El sentimiento era mutuo. Él sentía un gran respeto
por la mujer que podía mandar a su familia como si estuviera en la Armada y
todavía preocuparse por los demás.
Harry se sentó y esperó, junto con Severus, a que la puerta se abriera y el
torbellino que era Molly, entrara. No tuvieron que esperar mucho.
La mujer entró a toda velocidad y parloteando a toda prisa.
-Severus, pobrecillo. Escuché por los melllizos que tienes el Sarampión Mágico, y
enseguida vine para acá, para asegurarme que te cuidaban bien. Sin ofender,
querido Harry, pero a decir verdad tú nunca has tenido a nadie enfermo a quien
cuidar y siento que necesitas un buen modelo para aprender. Así que ahora estoy
aquí y estaré el resto de la tarde. ¿Has bebido suficiente agua, Severus? ¿Qué
estás haciendo con la fiebre y la hinchazón?- Harry fue empujado fuera del
camino mientras Molly iba derecho hacia su amado como si fuera su madre. Se
preguntaba si ella no necesitaría tomar un profundo respiro antes de charlar
sobre cuál era el mejor tratamiento para el sarampión.
Harry sólo la observaba con asombro y algo de disgusto. Amaba a Molly como una
madre, y usualmente la dejaría hacer y se apartaría, pero ahora estaba mimando a
su amado, y él estaba un poquitín enfadado. Suspiró con resignación y consideró
que sería sólo durante la tarde; pronto, ella se habría ido, y quedarían
solamente Severus y él una vez más.
Se dirigió a buscar otra silla para si mismo, dejando que Molly tomara la que
había ocupado hasta entonces. Se sentó al otro lado de la cama y escuchó
mientras la mujer hablaba de cómo sus niños habían atrapado el sarampión todos a
la vez, cuando Ginny tenía un año. Harry observaba mientras Severus se limitaba
a mirar a Molly con ojos vidriosos y no decía nada. Harry apostaba que Severus
había pasado de ella hacía rato, y probablemente estaría pensando en las nuevas
pociones que vendería en su tienda. Harry habló, sólo para evitar a su amor algo
del tormento y tortura de una maternal Molly.
-Molly, ¿cómo está Ginny? Ahora que Hogwarrts empezó su curso y ella su séptimo
año. ¿cómo te sientes de que tu hija más joven esté a punto de terminar?
-Oh, tú no has escuchado nada, ¿verdad? Frrancamente, se pensaría que Fred y
George contarían algo más que lo que pasa en su tienda. Ginny fue nombrada
Premio Anual este año. ¿No es maravilloso?- Molly realmente no esperaba
respuesta a nada de esto y siguió adelante-. Además, la eligieron capitana del
equipo de Quidditch. Estoy tan orgullosa de mi pequeña. Lo hizo tan bien como
los otros. Bueno, incluso Fred y George me han hecho sentir orgullosa con su
perspicacia comercial. ¿Quién se hubiera imaginado que dos bromistas como ellos
llegarían a tener éxito. Supongo que eso demuestra que a las personas les gusta
reír y están dispuestas a pagar por ello. Probablemente, también te preguntarás
por Ron. Este fin de semana vino brevemente acompañado de Hermione. A ambos les
está yendo bien. Hermione está esperando con ansia que comience la Universidad y
Ron, bien.......Ron es Ron. Es feliz y está enamorado, y es todo lo que necesito
saber para ser feliz.
Harry sólo asintió y dejó que ella hablara. Se giró y vio que Severus se estaba
quedando dormido una vez más y se lo mencionó a Molly, quien captó la indirecta
y salió de la habitación, acompañada de Harry.
Entraron en la cocina y se sentaron a la mesa, cuando Dobby apareció con una
taza de té para la invitada y un vaso de jugo para él.
Antes que pudiera tragar, la atención de la mujer se enfocó en él. Justo lo que
necesitaba, pensó para si mismo.
-¿Cómo has estado, querido? ¿Te va bien enn el trabajo?
-Los negocios van bastante bien. He tenidoo que posponer varias citas por la
enfermedad de Severus y la posibilidad de que yo esté contagiado, pero de todas
formas mis clientes están contentos, así que yo también.
-Eso es bueno, querido. Me alegra que a Seeverus y a ti les esté yendo bien,
aparte del asunto del sarampión. De hecho, ahora que todos mis chicos están
lejos de casa......bueno, ellos bendicen la casa con sus visitas frecuentemente,
pero en realidad la lugar parece vacío sin ellos. Siento que ya no soy
necesaria. La Orden todavía existe, y nos reunimos y discutimos cualquier rumor
potencial que escuchemos sobre descontento en el Mundo Mágico, pero la verdad es
que no tengo nada que hacer con mis días, sufro del Síndrome del Nido Vacío,
como creo que lo llaman los muggles. Y me preguntaba si, quizás, pudieras
necesitar una asistente. A medio tiempo, por supuesto. ¿GAlguien que organizara
tu calendario y tus comunicaciones, quizás?
Harry miraba mientras la Molly que él había llegado a amar y apreciar, que
siempre había sido tan optimista y estaba alegre la mayor parte del tiempo, se
veía sola y perdida. Su corazón voló hacia ella y algo en su interior finalmente
tomo su lugar. Un nido vacío, había dicho ella. Eso era lo que estaba
extrañando. Ella había tenido niños en su vida durante los últimos treinta años
y ahora se habían ido. Pero Molly había tenido esa experiencia, y él sabía que
no la habría cambiado por nada del mundo. Antes que pudiera contestarle,
diciéndole que estaba de acuerdo con la idea de que trabajara para él a medio
tiempo, sonó otro golpe en la puerta.
Harry observó mientras Dobby desaparecía de la cocina y con seguridad aparecería
en la puerta de entrada. Escuchó que el elfo hablaba excitado, y cuando mencionó
el nombre del Director, Harry se levantó para ver qué podría desear el anciano
Parado en la puerta, estaba Albus Dumbledore y delante de él, una pequeña niña
de unos cinco años de edad, que sostenía una pequeña muñeca y una manta.
-Albus, que sorpresa. ¿Qué estás haciendo aquí? Sabes que estamos en cuarentena
porque Severus tiene el Sarampión Mágico, ¿verdad?- le preguntó Harry.
-¡Oh, Dios! No tenía idea- se agachó y mirró directamente al rostro de la
pequeña-. Lo lamento, mi querida, no tenía idea que hoy, de todos los días, te
colocaría en esta situación. Me temo que ahora puedes estar enferma, ¿entiendes?
Harry observó como la pequeña asentía lentamente. Estaba confundido acerca del
por qué Albus la habría traído a su casa y decidió preguntarle, mientras lo
miraba directamente.
-Albus, ¿quién es esta pequeña y por qué eestá aquí?
-Esta, mi querido Harry, es Alicia. Está aaquí con la esperanza de poder
convertirse en la nueva pequeña tuya y de Severus- explicó Albus mientras sus
ojos destellaban con un brillo especial.
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°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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