|
|
-¿Ese era el Ministerio de Magia de Ucraniaa?- preguntó Draco mientras él y Harry
salían de un mísero edificio hacia una calle que parecía más miserable aún, que
conectaba con el mundo muggle-. Con razón mi padrino no pudo encontrarlo y tuvo
que regresar caminando a Escocia.
Harry lanzó una carcajada.
-Severus no regresó caminando...aunque casii- ambos jóvenes rieron-. En cuanto al
Ministerio, recuerda que esta zona fue fuertemente abatida por Voldemort y los
magos se vieron obligados a esconderse fuertemente. Y después de su caída, los
Mortífagos que escaparon siguieron haciendo desmanes.
-Es cierto- convino el rubio, antes de añaddir sin transición-. Entonces, ¿a
dónde vamos?
-Aquí tengo la dirección que me dejó Severuus- comentó Harry sacando una nota de
la indumentaria muggle que vestía con la idea de pasar inadvertido-. La villa
está a unas dos horas de aquí, así que no queda otra que buscar un transporte
muggle.
-En ese caso- apuntó Draco empezando a camiinar-, ¡andando!
Comenzaron a caminar con bastante dificultad con rumbo a la carretera. El
camino, de tierra, estaba repleto de hoyos y había llovido recientemente, por lo
que el terreno estaba convertido en un barrizal.
-¡Demonios!- exclamó Draco, mientras mirabaa furioso sus pies-. Estas son mis
botas nuevas, me las regaló Remus en nuestro aniversario.
-Te lo advertí- le dijo Harry, risueño-. Reecuerda que te aconsejé que te
pusieras ropa cómoda, pero eres más terco que una mula
-¿A quién llamas mula?- replicó Draco cada vez más mosqueado-. Soy un Malfoy y
un Malfoy no...
-Sale al mundo sin verse menos que perfectoo, ya lo sé- lo cortó su amigo.
-Además, no me dijiste que vendríamos a...-- miro a su alrededor con
desprecio-... al fin del mundo.
-Lo cierto es que Severus tampoco me habló mucho del lugar- dijo Harry
contrariado, antes de añadir un poco más animado-. Mira, ahí está la carretera,
apurémonos.
°°°°°
-¡Maldición, maldición, maldición!- se quejjaba Draco caminando de un lado a otro
del costado de la carretera que, cómo no, también era de tierra, o mejor dicho,
de barro.
-Cálmate, Draco- aconsejó Harry-. Con tantoo ir y venir estás estropeando tus
botas.
-Mis botas son un asco- casi gritó el otro--. No sé cómo se lo voy a decir a
Remus. Y para colmo llevamos más de media hora aquí parados y no ha pasado ni
una miserable carreta.
-Se nota que no es una vía de mucho tránsitto, habrá que tener paciencia- razonó
el moreno-. Y por las botas no te preocupes, un hechizo limpiador y ya.
Draco se giró hacia él mirándolo con incredulidad.
-Te recuerdo que un Malfoy sólo usa cosas dde primerísima calidad. Lo siento por
Remus, pero cuando regresemos a Hogwarts estás botas irán directo a la basura
y... ¡Mira! ¡Allá viene un auto!- y sin más, se acercó a la orilla de la
carretera y empezó a hacer señas al vehículo que se aproximaba.
El auto, un Ford Agglia de color azul, se fue acercando y cuando estaba llegando
a Draco, aceleró. Para su mala suerte, el rubio estaba parado a la altura de un
enorme charco de fango, que salpicó directo en su cuerpo.
Harry reía a mandíbula batiente al observar como Draco regresaba bañado de barro
de la cabeza a los pies. Lo único que se podía ver de su humanidad, eran los
ojos grises que refulgían con furia.
-¿Te parece muy gracioso?- preguntó mientraas sacaba su varita y se lanzaba un
hechizo limpiador-. Si no supiera que es imposible, aseguraría que ese artefacto
del demonio era conducido por la comadreja.
Su comentario fue recibido con más risas, antes que Harry mirara de nuevo a la
carretera, diciendo:
-Mira, por ahí viene una camioneta. Vamos aa hacerle señas.
Esta vez fueron mas afortunados y la camioneta se detuvo a su lado. El
conductor, un hombre en sus treinta, sonrió y los invitó a subir.
Como se trataba de una camioneta de carga, no tenía asientos traseros, por lo
que ambos subieron al lado del conductor, primero Draco y luego Harry. El rubio
vio que la sonrisa del conductor se profundizaba y eso, sin saber por qué, no le
gustó.
-Hola chicos, me llamo Tom- los saludó tenddiéndoles la mano-. ¿A donde se
dirigen?
-A Batravla.
-Que coincidencia, yo también voy hacia alllá, así que es bueno para ustedes
porque los puedo llevar hasta su destino y bueno para mí porque voy en una
compañía… agradable.
A los chicos tampoco les gustó mucho el tono en que el hombre había pronunciado
la última palabra, pero ninguno dijo nada.
Llevaban como quince minutos viajando y Draco llevaba el mismo tiempo
maldiciendo mentalmente. Como quien no quiere la cosa, cada vez qué podía Tom
rozaba el muslo del rubio. Draco se había alejado lo máximo posible, pero a esas
alturas ya tenía a Harry literalmente estampado contra la puerta de la camioneta
y él estaba a punto de estallar, así que cuando el conductor hizo un movimiento
más atrevido, acercándose temerariamente a su entrepierna, el colmado vaso de
Draco Malfoy se rebasó.
°°°°
-¿Tenías que lanzarle una maldición?- gruñóó Harry mientras atravesaban un campo
sembrado de pasto.
-Me estaba metiendo mano- replicó Draco enffurecido.
-¿Pero un Desmaius? ¿se te olvidó que estabba manejando?
-Me tocó- repitió como si eso lo explicara todo-. Además, no fue la gran cosa.
-¿No fue la gran cosa? ¡Chocamos contra un árbol! ¡La camioneta quedó
destrozada¡
-Pero no hubo heridos y el Obliviate resolvverá todo.
-Pero perdimos nuestro medio de transporte y encima tuvimos que desviarnos por
este campo para que no nos relacionen con el accidente.
-¿Y qué querías que hiciera? ¿Dejar que me siguiera tocando?
-Pues si, si eso nos permitía llegar a Batrravla- replicó Harry caminando
apresurado delante de Draco.
-Pues te hubieras dejado tocar tú.
-¡Oye, que yo tengo a Sev y soy fiel!- excllamó Harry.
-¡Y yo tengo a Remus y… maldición, maldicióón!- soltó Draco empezando a cojear.
-¿Y ahora que pasa?- preguntó Harry volviénndose para enfrentar a su amigo, al
tiempo que trataba de distinguir qué era el punto lejano que parecía acercarse
velozmente.
-Se me rompió el tacón de la bota y…
-¡Corre!- lo cortó el moreno dando la vueltta y echando a correr hacia el árbol
más cercano, el cual estaba demasiado lejos para su gusto-. ¡Corre, Draco!
-¿Se puede saber a que juegas?- le grito Drraco corriendo por inercia-. ¿Por qué
estamos corriendo?
-Atrás- jadeó Harry sin bajar la velocidad--. ¡No hables y corre!
Draco giró la cabeza hacia atrás y observó aterrorizado como un toro miura se
lanzaba hacia ellos a toda velocidad.
-¡Maldición!- jadeó, mientras corría cojeanndo tanto como daban sus
aristocráticas piernas.
°°°°°
-¡Mierda, mierda, mierda!- repetía Draco siin parar, para tormento de Harry-.
Estamos montados en un maldito árbol, con un toro que nos mira con muy malas
pulgas allá abajo, y encima la maldita rama se me está clavando en el culo.
-¿Quieres dejar de quejarte?- suplicó Harryy desesperado-. Yo estoy como tú y no
me quejo.
-Es que no eres un Malfoy. Los Malfoy…- mirró la cara de su amigo que parecía a
punto de lanzarle un cruciatus y reconsideró lo que iba a decir. En su lugar,
pidió-: ¿Por que no matas al toro?
-¿Qué?- preguntó Harry, atónito.
-Eso, que lo mates- reiteró el rubio-. Tú eeres auror, tienes licencia para matar
¿no? ¿Entonces?
-No puedo hacer eso, Draco.
-¿Cómo que no? Puedes lanzarle el Avada a uun cristiano, por qué no podrías
lanzárselo a un costal de chuletas- dijo mirando al toro que parecía cada vez
más cabreado.
-Draco, mi trabajo es serio, sólo puedo lannzar un Avada en caso de extrema
necesidad, de lo contrario sería homicidio.
-En este caso sería toricidio- argumentó Drraco-. Y éste definitivamente es un
caso de extrema necesidad.
-No puedo, Draco- replicó Harry-. No nos peermiten usar maldiciones imperdonables
a la ligera. Lo detectarían y me tocaría dar demasiadas explicaciones. Además,
mira su cara, no sería capaz de matarlo.
-¿Su cara? Si parece que nos quisiera almorrzar.
-Los toros son herbívoros, Draco.
-Pues ese no parece- se quedó mudo un rato,, removiéndose en la rama-. ¿Entonces
qué hacemos? El culo me está matando.
-Como que tuviste fiesta anoche ¿no?- se buurló Harry, pero ante la fiera mirada
del otro, se apresuró a agregar-: Vale, no te enojes, tengo una idea- y sacando
la varita de sus pantalones, murmuró-: ¡Accio vaca!
-Harry, no pensarás que puedes convocar unaa vaca de la nada y…- se calló al
observar una enorme vaca que se acercaba hacia ellos volando, para posarse a
poca distancia del Miura-. Vale genio, convocaste una estúpida vaca, ¿y cómo se
supone que eso resuelva nuestro problema? De hecho, ahora nuestro problema es
doble.
-Pues mientras la vaca distrae al toro, poddemos bajar y escaparnos.
-¿Y cómo se supone que la maldita vaca va aa distraer al toro- preguntó Draco, al
tiempo que volvía la vista hacia los animales-. ¡Oh, por Merlín!- exclamó
pasando por todos los colores del arcoiris y haciendo una mueca de profundo
desagrado-. ¡Oh, por Merlín!
Aunque también estaba bastante incómodo, Harry no pudo evitar echarse a reír.
-Tu preguntaste.
-Pues entre mis prioridades no estaba la dee ver cómo se hacen los becerros- se
quejó Draco con desdén.
-Ni en las mías tampoco, pero definitivamennte están distraídos, así que bájate y
¡¡corre!!
°°°°°
-¡Jamás, óyeme bien, ¡¡JAMAS!!! pienso regrresar al mundo muggle, es que ni
muerto.
Harry dudaba entre lanzarse a reír por lo absurdo de lo que les estaba
ocurriendo o echarse a llorar porque su situación parecía cada vez más
complicada. La visión de un muy cabreado rubio decidió la balanza, y sentándose
en el medio del prado, empezó a carcajearse sin parar.
-¿Se puede saber de qué te ríes ahora?- le preguntó el otro oscureciendo su
expresión más todavía.
-Es que si vieras la facha que tienes- dijoo entre carcajadas, limpiándose las
lágrimas de risa.
-Pues tú no pareces un modelo de ropa de veerano, precisamente- replicó el rubio
sin cambiar la expresión, aunque una chispa de diversión parecía querer emerger
de sus ojos.
-Pero, mi querido amigo- dijo el moreno, leevantándose y tomando un brazo de
Draco, instándolo a seguir caminando-, yo no soy un Malfoy. Puedo vivir con eso.
-En eso tienes razón- el rubio ahora si dessplegó su sonrisa de autosuficiencia
marca Malfoy. Luego se miró a si mismo-. Si me vieran ahora, todos mis ancestros
se volverían a morir de la humillación- se quejó lastimeramente.
-Pero dado que no hay ningún ancestro Malfooy a la vista, olvídalo y caminemos,
estamos retrasados.
Caminaron una media hora más hasta que se adentraron en un pequeño bosquecillo.
Harry seguía andando sin mirar atrás, cuando de repente se dio cuenta que
marchaba solo. Se giró preocupado, para darse cuenta que Draco se había quedado
rezagado unos metros más atrás, mirando las ramas de un árbol. Regresó sobre sus
pasos hasta llegar a la altura del rubio.
-¿Qué pasa, Draco?¿Por qué te detuviste?
-Tengo hambre- explicó su amigo.
-Yo también así que vamos a apurarnos, cuannto antes lleguemos antes comeremos.
-No- se negó Draco, mientras seguía con la vista fija en el árbol-. Esas frutas
se ven muy bien para aperitivo.
-¿Sabes qué fruta es?
-No.
-Yo tampoco la conozco, Draco. No me parecee que sea buena idea que vayas
comiendo cosas que desconoces. Te podrías envenenar.
-Tonterías- desestimó Draco, alargando el bbrazo y tomando una fruta. La miró
dudoso unos instantes, pero pudo más su hambre y le dio un enorme bocado-.
Merlín, es deliciosa, ¿quieres?
-Mejor no- rechazó Harry-. Si es venenosa, es mejor que uno de los dos
permanezca sano para poder pedir ayuda.
-No entiendo por qué no pudimos aparecernoss en Batravla y ya- decía Draco
minutos mas tarde, mientras caminaba mordisqueando su tercera fruta.
-Draco, estás tragando más que Ron. Aunque no sea venenosa, te puede hacer daño-
advirtió Harry, antes de agregar-. Sobre tu pregunta, recuerda que nos dijeron
que en toda esta zona todavía están prohibidas las Apariciones a menos que seas
auror, y tú no lo eres.
-Vaya estupidez- replicó, llevando su mano a su trasero y rascándose.
-¿Draco, pasa algo?
-¿A qué te refieres?
-Es la quinta vez que te veo rascarte el trrasero.
-Estás muy pendiente de mí retaguardia por lo que veo- dijo Draco sin malicia.
Harry soltó una carcajada.
-No precisamente- contestó-. Lo que ocurre es que no has sido muy discreto que
digamos.
-Oh, cállate y sigamos
Siguieron caminando en silencio unos minutos hasta que Draco ya no pudo resistir
más.
-¿Harry?
-¿Hummm?- murmuró el otro, distraído.
-Me pica- confesó desesperado.
-¿Dónde te pica?- Harry seguía prestando máás atención al camino que al rubio.
-¿Dónde crees? ¿Dónde me he estado rascandoo desde hace rato?
Ante lo desesperado de la voz, Harry se detuvo y se giró hacia Draco?
-¿Te pica mucho?
Draco, repentinamente avergonzado, asintió.
-Te dije que no comieras de esa fruta, seguuro te dio alergia.
-¿Alergia sólo en el culo?- preguntó Draco dudoso.
-Hay alimentos que tienen efectos extraños y me parece la única explicación
posible, a menos que- lo miró con una sonrisa socarrona- anoche tú y Remus hayan
probado algo que no me has contado- ignorando la enfurecida mirada gris,
agrego-: Está bien, vamos a ver de qué se trata. Bájate los pantalones.
-¿Bajarme los pantalones?- repitió el rubioo-. Oh, no, eso si que no.
-¿Entonces como quieres que vea lo que tiennes?
-No tienes que verlo, lanza un hechizo curaativo y ya, pero yo no te muestro mi
culo.
-¿Tan feo lo tienes?- preguntó Harry diverttido, pero enseguida se puso serio de
nuevo-. Déjate de mojigaterías y muéstrame. Primero tengo que ver el problema
para poder lanzar el hechizo adecuado. Y hazlo ya, recuerda que estamos
apurados.
°°°°°
-Todavía me pica- se quejó Draco una vez máás-. Ese hechizo que lanzaste no
funcionó.
-Te advertí que mejoraría pero no te curaríía del todo, para eso necesitaría
ponerte una poción que en este momento no poseemos- explicó Harry, al tiempo que
llegaban al lindero del bosquecillo-. Tendrás que esperar a que pase el efecto
del veneno. Ey- dijo sin transición, realmente entusiasmado-, llegamos a la
carretera y mira que suerte, allá viene un autobús- exclamó, señalando un
vehículo que se aproximaba.
-¿Un autobús? – repitió Draco irónico, miraando el armatoste que se había
detenido frente a ellos-. Más bien parece una cafetera con ruedas. Yo no me
monto en ese cacharro.
-Pues no pienso estar una hora esperando baajo el sol- declaro Harry rotundo-,
así que mueve tu lindo e irritado traserito Malfoy y súbete- terminó,
empujándolo hacia la puerta.
Indignado, Draco subió el par de peldaños y sin siquiera saludar al conductor,
entró en el vehículo mirando a su alrededor con cara de asco.
-Buenos días, señor- saludó Harry con corteesía, subiendo tras él-. ¿Usted pasa
por Batravla?
El hombre, que estaba mirando con cara de malas pulgas a Draco, se giró a Harry
y le contestó educadamente:
-Sí, señor, ¿se dirigen hacia allá?
-Es evidente, ¿o para qué preguntaríamos sii no?- inquirió Draco con ironía.
Una nueva mirada de desagrado del conductor.
-Agradeceríamos si nos pudiera llevar- inteervino de nuevo Harry, distrayendo la
atención del hombre al tiempo que le lanzaba una mirada de advertencia a Draco.
Harry se giró y vio que el vehículo sólo llevaba otros dos ocupantes, un hombre
robusto cuyo enorme cuerpo abarcaba dos asientos, y un joven pálido y delgado
que miró a Harry con ojos de carnero degollado.
Se dirigió hacia Draco y se sentó a su lado. Un nuevo gesto enfurecido en el
rubio, le llamó la atención.
-¿Qué ocurre?- le pregunto.
-Éste es el único asiento medio decente quee queda en este cacharro, y mira lo
que dice- exclamó enardecido.
-Mucho cuidado a lo que le llama cacharro, joven- advirtió el chofer, mosqueado.
Harry, para prevenir la disputa que se aproximaba, leyó en voz alta.
-“Los hombres guapos y rubios son definitivvamente estúpidos”
-Pues no tienes que preocuparte- comentó ell muchacho delgado con malicia-. Tú
sólo eres rubio.
Harry puso los ojos en blanco, mientras con la mano impedía que Draco sacara su
varita y le lanzara una maldición. Este se estaba convirtiendo en el viaje más
extraño que había hecho en su vida.
°°°°°
Draco dormitaba incómodo, cuando un salto del autobús, más brusco de lo
habitual, hizo que estampara su frente contra el cristal de la ventana en que se
apoyaba, despertándolo violentamente.
-¡¿Qué mierda...?!!- exclamó, llevando la mmano hasta su frente donde estaba
empezando a aparecer un enorme chichón. Miró a su alrededor, notando que en el
autobús sólo se encontraban Harry y él.
-Tenemos un problema- explicó el conductor--. Hay un burro en medio del camino.
-¿Un burro?- repitió Draco aturdido, pero sse repuso de inmediato-. Pásele por
arriba.
-¿Qué dice? Lo mataría- adujo el hombre.
-¿Y qué con eso?
-Que los burros están en peligro de extinciión y matarlo es un delito.
-Lo que me faltaba- gruñó Draco entre dienttes-. Primero Harry se niega al
toricidio y ahora este se niega al burricidio. Estoy rodeado de amantes de los
animales.
-¿Qué podemos hacer?- preguntó Harry tratanndo de conciliar.
-Tendrán que apartarlo del camino mientras yo paso el autobús.
-¿Y cómo se supone que haremos eso?
-Usen su imaginación.
Una vez más Harry tuvo que evitar que Draco lanzara una maldición, que por su
cara de cabreo, sería de las imperdonables.
-Vamos, Draco- lo animó-. Saquemos ese burrro para que podamos seguir.
Los jóvenes se bajaron del autobús y caminaron hasta el burro que los miró sin
expresión, ladeando la cabeza.
-¿Y ahora qué hacemos?- preguntó Draco. >
-¿La cabeza o la cola?
-¿Cómo?
-Uno tendrá que jalarlo por la cabeza y el otro empujarlo.
-Oh, no, ni cabeza ni cola- negó Draco con firmeza, antes de mirar al burro-.
Vamos, burrito, camina- ¿Y si le lanzamos un “movilius”
-Nada de magia- rechazó Harry terminantemennte-. Hay un muggle presente.
-Pues luego le lanzamos un obliviate y...vaale, vale- claudicó, mirando al burro
que en ese momento mostraba los dientes-. Tú lo jalas- no quería acercar sus
finas manos a esos dientes-, y yo empujo.
-Vale- aceptó Harry dirigiéndose a la cabezza del burro y acariciándolo
tentativamente. Cuando el animal estuvo tranquilo, musitó al rubio-. Acércate
con cuidado y cuando te avise, dale un pequeño empujón mientras yo jalo hacia
adelante.
Draco se plantó frente a la cola del animal y cuando Harry gritó ‘YA’ le dio un
fuerte empujón. El burro, sorprendido ante el golpe, se encabritó y antes de
salir a galope, lanzó una coz hacia atrás, que Draco apenas logró esquivar, pero
en el movimiento perdió el equilibrio, yendo a dar con su humanidad en el suelo.
-¿Qué parte de ‘pequeño empujón’ no entendiiste?- preguntó Harry, tendiéndole una
mano para ayudarlo a levantarse-. ¿Estás bien?
-Si ignoras el hecho de que además de picarrme el culo, ahora también me duele la
rabadilla, sí, estoy bien. ¡Merlín, no quiero ni pensar cómo voy a explicarle
todo esto a Remus!
Soltando una carcajada ante el compungido rostro de su amigo, el moreno lo ayudo
a subir al autobús, y el chofer, riendo por lo bajo, reinició su camino rumbo a
Batravla.
Por fin, traqueteando ruidosamente, el desvencijado vehículo se paró en un
inhóspito pueblo.
-Llegamos a Batravla- voceó el conductor.
Draco se giró hacia Harry, mirándolo fijamente a lo ojos.
-¿Me harías un favor?- pidió.
-El que quieras- estaba muy apenado por toddo lo que había tenido que pasar el
rubio para acompañarlo.
-La próxima vez que acepte ir contigo a algguna parte...
-¿Si?
-...¡Dispárame!
Y con eso se levantó del asiento y empezó a salir con toda su dignidad intacta.
Al fin y al cabo, sin importar las circunstancias, un Malfoy siempre sería un
Malfoy
FIN
|
|