|
|
Capítulo 1. Confesiones sexuales y un reto que cumplir.
-¡¡¡Merlín, estoy aburrido!!! Podríamos jugar a algo chicos, si no esta tarde
será eterna- propuso Zabini.
El muchacho de pelo negro estaba sentado en un sillón cerca de la chimenea,
con una pierna colgando de manera indolente sobre uno de los brazos del mueble
y un vaso con firewhisky con hielo tintineando entre sus manos.
Era domingo por la tarde y los alumnos de Hogwarts se habían visto obligados a
quedarse encerrados en el interior de la escuela en vista de la lluvia
torrencial que en ese momento azotaba inclemente sobre los terrenos. Sin
posibilidad de salir a jugar Quidditch, o a dar una vuelta en escoba, a al
menos acercarse a la orilla del lago a tomar un poco de aire fresco, los
jóvenes Slytherin sentían que las paredes del castillo se les venían encima.
Sin otra cosa que hacer, se habían reunido en un rincón de su sala común,
habían sacado una botella de licor que tenían escondida para los casos de
emergencia y habían empezado a conversar de infinidad de cosas. Pero a ese
punto, luego de pasar horas hablando de un sinfín de temas, desde Quidditch
hasta política, todos estaban verdaderamente aburridos
-¿Un juego? No, es demasiado infantil. Chicos, yo prefiero que hablemos de
algo, contarnos chismes. Hoy me ha llegado la noticia que Brown, la estúpida
Gryffindor...
Malfoy la interrumpió con sólo una mirada cargada de veneno, antes de hablar
con desdén
-Pansy, ¿crees que me interesa cualquier cosa que haya hecho esa Gryffindor
idiota? Creía que tu cerebro podía pensar en algo más, pero tu inteligencia
cada día me resulta más parecida a la de Vincent y Greg- dijo, arrastrando las
palabras.
-¿Qué quieres decir con que cada día su inteligencia te recuerda más a la
nuestra?- preguntó Goyle con su habitual expresión estúpida
-No es evidente...¡Ninguno de los tres tenéis cerebro!
Ante sus palabras, los aludidos mostraron diferentes señales de desagrado.
Crabbe frunció el ceño y se apoyó en la repisa de la chimenea, mirando a Draco
molesto, pero sin atreverse a reclamarle; Goyle se hundió en la silla en que
estaba, mirándolo con resentimiento, y Pansy enrojeció furiosa, mientras abría
la boca dispuesta a decirle a ese idiota lo que pensaba de su comentario.
-Chicos, no peleéis- cortó Zabini, con una sonrisa en la boca y los ojos
extrañamente brillantes-, ya tengo una buena idea para entretenernos. ¿Qué os
parece si nos contamos nuestras experiencias sexuales? Será divertido
averiguar con quien hemos intimado- concluyó, mientras su sonrisa se ampliaba
como reflejo de sus pensamientos poco pudorosos.
Todos parecieron repentinamente atentos, incluyendo Draco, que aunque no creía
que las experiencias de sus compañeros fueran demasiado interesantes, pensaba
que al menos podría reírse por un rato
-¿Qué significa eso?- interrogó Grabble-. ¿Qué debemos contar?
Pansy, Draco y Blaise pusieron los ojos en blanco, pensando que alguna gente
no tenía remedio. Greg, por su parte, tenía la misma cara de estúpido que su
compañero.
-¡¡¡Y decíais que no sois tontos!!! Significa que con quien habéis hecho el
amor, follado o como lo queráis decir- en la cara de los dos chicos se empezó
a ver la comprensión de las palabras.
-Entiéndelos, Blaise- comentó Pansy, burlona-. No creo que Vincent y Greg
hayan tenido un buen polvo en su vida.
-¡Oye, sin insultar!- exclamó Vincent, con el rostro congestionado por la
vergüenza-. Además, déjenme informarles que tanto Greg como yo hemos tenido
una vida sexual bastante activa.
-¡Por Merlín!- exclamó Draco con ironía-. Y yo que pensé que está iba a ser
una velada aburrida. A ver, ¿quién empieza?
Cinco minutos después.
-¡¡¡Increíble!!! ¿Blaise, fuiste capaz de acostarte con Lovegood? No se quien
está más loco, si tú o ella- los cinco Slytherin que se encontraban reunidos
en la sala común estallaron en carcajadas.
-Vamos Draco, tú no has visto el culito que tiene, además es increíble que me
digas que estoy loco, cuando te has acostado con medio Hogwarts, incluyendo al
Hufflepuff ese, McMillan. Y eso que es poco agraciado...- el sarcasmo era
evidente en la voz de Blaise.
-Ese día tan sólo tenía ganas de echar un polvo, y él tuvo la suerte de
cruzarse en mi camino- dijo Draco, mientras sus labios se curvaban en una
sonrisa de superioridad-. En lo que estábamos, Blaise, ¿con cuantas personas
más has estado de Hogwarts?
-Déjame pensar. Nunca he salido con ninguno que no fuera Slytherin o
Ravenclaw, pero algunos han caído en mis redes para sólo una noche, como Wayne
Hopkins, Susan Bones, Anthony Rittle, Heidi MacAboy o Megan Jones que son de
Hufflepaff. Y os puedo asegurar que tanto Rittle como MacAboy son una delicia,
os los recomiendo para un par de revolcones. Los Gryffindor son muy
escurridizos y no se dejan seducir tan fácilmente, pero Seamus Finnigan,
Parvati Patil, Colin Creeve y Victoria Frobisher también cayeron y sin lugar a
dudas, me quedo con Finnigan. Mmm, no os podéis imaginar como se mueve, es tan
fogoso y hace unasâ€-
Draco lo detuvo con un gesto, diciendo:
-También he estado con Finnigan, no hace falta que nos expliques lo que todo
Hogwarts sabe. Además, hablas demasiado, resumiré por ti. Estuviste con
Lovegood, Samuels, Chang, Corner, Turpin y Boot de Ravenclaw, ¿no es así?-
Blaise asintió-. Y de Slytherin estuviste con Tracey, Daphne, Terence, Pansy,
Theodore y conmigo. De Ravenclaw te quedas con Samuels y de Slitherin,
conmigo, ¿me equivoco?- un leve sonrojo tiñó las mejillas del moreno.
-No, no te equivocas en nada, pero eres un maldito ególatra.
-Sí, seré todo lo que tú quieras, pero gemías como una perra en celo mientras
estabas en mis brazos. Lástima que me cansara de ti- pese a que Zabini era su
mejor amigo, Malfoy no se preocupaba ni tenía la más mínima delicadeza al
hablar sobre su pasada relación, más a sabiendas que Blaise había estado
enamorado de él-. ¿Por dónde nos quedamos? Ah, sí, Pansy, te toca, ¿con
cuantos estuviste tú?
Todos se giraron hacia la única chica del grupo, por lo que ninguno logró
capturar el brevísimo destello, mezcla de ira y decepción, que había
atravesado los ojos de Blaise Zabini. Aunque ya no estaba enamorado de su
mejor amigo, no podía evitar recordar el terrible dolor y frustración que
había sentido cuando el rubio lo había abandonado. Le había entregado su
corazón y el otro se lo había destrozado sin miramientos.
Durante algún tiempo incluso se había alejado prácticamente de todos sus
amigos, deseando tener el mínimo contacto posible con Draco. Luego, poco a
poco, los sentimientos se habían ido mitigando y él pudo retomar su antigua
amistad. Ya no lo amaba, era cierto, pero el dolor de nunca haber sido otra
cosa para Draco que un momentáneo pasatiempo todavía persistía.
-Pues he estado con todos los chicos de sexto y séptimo año que actualmente
están en Slitherin y Ravenclaw. Por supuesto que con ningún Hufflepaff, me dan
nauseas sólo de pensarlo- Parkinson hizo muecas-, y sólo con dos Gryffindor,
Jack Sloper y Andrew Kirke, nunca estaría con ninguno de los amiguitos de
Potter.
Una mueca de incredulidad pasó por la cara de Draco, para luego comenzar a
burlarse de las palabras de su amiga.
-No te crees ni tú que has estado con todos los Ravenclaw y Slytherin que
dices. Divídelo entre dos y la cifra se aproximará más- dijo burlonamente el
rubio,- ¿Y sólo con esos dos Gryffindor? ¿Qué me dices de los gemelos
Weasley?- pinchó Draco.
-¡Maldición, Draco! No se puede confiar en ti, me gastaron unas de sus
malditas bromas y resultó que una de ellas estaba compuesta por un
afrodisíaco, ¡fue una trampa!- replicó rabiosa Pansy.- Y como veo que estamos
siendo sinceros y hablando de los Weasley, ¿qué estabas haciendo hace un mes
con la pecosa en tu habitación? ¿Jugando a las cartas o follándotela? O mejor
aún, ¿Qué estabas diciendo a la sangre sucia el otro día cuando te lanzó la
maldición? Intentaste seducirla y te dio calabazas por Weasley, ¿no es cierto?
-Sobre la Weasley, la segunda opción, y añado que no fue agradable. Esa niña
necesita más clases para aprender a comportarse en la cama, es muy mojigata. Y
sobre la sangre sucia, sí, intenté llevarla a la cama, pero es tan estúpida
que me rechazó por el perdedor de Weasley, eso sí, al menos no fue por Potter
-¿A nosotros no nos preguntáis?- interrogó Goyle, recordando las burlas que
les habían hecho un rato antes.
-No hace falta Greg- dijo Draco,- sabemos que vuestra única experiencia se
basa en vosotros, Bulstrode, una borrachera y una cama- Blaise, Pansy y Draco
estallaron en carcajadas, mientras Greg y Vicent bajaron la cabeza
avergonzados-. Por lo que veo soy el único que ha estado con todo el que ha
querido. No me voy a poner a nombrar mis conquistas, cuando sabéis que he
estado con medio Hogwarts, tanto chicas como chicos, y no ha quedado títere
con cabeza.
-Lo que pasa es que nunca te has arriesgado, Draco. Nunca te has lanzado a lo
imposible o muy difícil y así es muy fácil decir que nadie te ha dicho no-
dijo Zabini, quien seguía picado y dolido por la forma en que el rubio se
había burlado antes-. ¿Lo has intentado con alguien realmente difícil?
Exceptuando a Granger, que te rechazó por estar enamorada de la comadreja.
-No. Nunca he sentido la necesidad de arriesgarme para echar un buen polvo,
por eso no me he complicado y he ido tomando lo que caía en mis manos. Un
Malfoy no se esfuerza demasiado por conseguir algo, somos tan poderosos que
todos besan el suelo por donde pisamos- habló el rubio con superioridad, a
sabiendas que cada una de sus palabras eran ciertas.
-¿Qué apuestas a que no lograrías enamorar a la persona que te propongamos?-
lo retó Zabini-. ¿Crees que todos caerían a tus pies? Pues vamos a hacer la
apuesta. ¿Aceptas?
-Por supuesto, no tengo nada que perder, ni que temer- replicó Draco.
-¿Serías capaz de salir con quien quisiéramos? Aunque te asquee esa persona-
insistió Blaise.
-Sí- reiteró Draco con total seguridad
-Muy bien, dragón, como la única mujer que hay aquí, decidiré tu presa. Debes
lograr que Potter se enamore de ti antes que acabe este curso- dijo Pansy, una
malvada sonrisa se estampó en su fino rostro.
Draco palideció visiblemente quedándose sin habla. ¡Le habían retado a
conquistar a Potter! Si ni siquiera se podía acercar a él a menos de dos
metros sin ser recibido por los tres amigos con diversas maldiciones o por lo
menos, listos para presentar buena pelea. ¿Cómo lo lograría? Era simplemente
imposible. Bueno, imposible no, pero sí tremendamente difícil...le iba a hacer
falta usar toda su astucia e inteligencia para lograr apartar a Potter de sus
amigos, además que tendría que planear algo para poder acercársele sin salir
herido en el intento.
Mientras, Blaise y Pansy observaban fijamente el rostro del rubio. Aunque
Draco estaba acostumbrado a no dejar que sus emociones traspasaran la máscara
que le había costado años aprender a usar, luego de seis años de amistad y
convivencia con el heredero Malfoy habían logrado poder llegar a descifrar con
bastante acierto sus pensamientos y sentimientos sólo observando cada uno de
sus gestos. Habían dado justo en el blanco, Draco sabía perfectamente que
Potter era la peor opción para él y que probablemente perdiera la apuesta si
no sabía jugar sus cartas bien. Por fin el rubio rompió los interminables
segundos de silencio.
-De acuerdo, enamoraré a Potter- aceptó-, pero necesito saber cuáles son las
normas y qué ganaré si lo consigo, o en caso de que pierda...qué tendré que
hacer.
-Muy bien, las bases son éstas: Debes salir con él como pareja, no sirve sólo
tirártelo una noche y después dejarlo, no. Debes estar con él varias semanas,
en la cuales puedes llegar tan lejos como quieras. Si lo consigues, ganarás
1000 Galeones y además el premio que tú elijas. Y si pierdes, durante el baile
de fin de curso, deberás ir vestido con el uniforme de Gryffindor al completo
y pagarnos 200 Galeones a cada uno de nosotros- terminó Pansy, con una gran
sonrisa de satisfacción.
-Y...-continuó Blaise-, deberás firmar mágicamente la apuesta, al igual que
nosotros. Ninguno queremos ser engañados, ¿no es cierto?
-De acuerdo- aceptó el rubio-, pero si gano, cumpliréis el castigo que yo
elija, pudiendo ser de cualquier magnitud- decidió-. Tampoco nos podemos echar
atrás ninguno de los cinco, ¿todos de acuerdo?
-Sí- respondieron los cinco al unísono. Mientras Zabini y Parkinson se
mostraban decididos y seguros, Grabble y Goyle dejaban ver su desconcierto y
nerviosismo pese a haber aceptado.
-¿Cuándo empieza el juego?- se burló Pansy.
-Empezaré a acercarme mañana mismo a Potter- aseguró Malfoy.
Mientras Draco decía estás últimas palabras, teniendo la atención de tres de
sus cuatro amigos, Blaise no pudo evitar que una sonrisa divertida escapara de
sus labios. Por fin había llegado el día que Draco bebiera un poco de su
medicina, pues Zabini estaba convencido de que Potter no iba a entrar en el
juego y sin duda esta vez el rubio iba a morder el polvo.
Al tener decidido cada punto de la apuesta, Pansy convoco un pergamino.
Mientras los demás la observaban, comenzó a encantarlo para poner las
cláusulas de la apuesta, no olvidando ninguno de los puntos que entre todos
habían decidido. Una vez que el documento estaba en orden, los cinco lo
firmaron, dejando todo en regla. El juego había comenzado
¸¸,ø¤º°º¤ø
°`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
|
|