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Capítulo 11
Por Corgi
Mientras Sirius subía la escaleras charlaba con Remus, contándole sobre su
tiempo con Severus y la conmovedora reunión entre el taciturno hombre y su
ahijado. Durante todo el trayecto, se debatía sobre si debía conducir a ambos
hombres con Harry y Severus. Sabía que podía confiar en Remus, pero Albus le
preocupaba un tanto. Justo ahora, el hombre parecía feliz con todo. Pero Sirius
no creía que Severus y Poppy se mostraran muy entusiasmados al ver al anciano en
ese momento. Sopesando sus opciones, decidió pegar la carrera y tratar de eludir
a los dos hombres.
-¡Diablos, olvide unas cosas que Severus mme pidió que recogiera! – exclamó el
animago palmeándose la frente en señal de exasperación.
Se giró de regreso a la habitación de Severus para tomar los artículos y luego
escapar por la red floo a su casa. Mientras se regresaba, no notó que Albus le
lanzaba un hechizo o que Remus lo seguía hasta la habitación del Maestro de
Pociones. Una vez dentro, tomó rápidamente los libros que Severus le había
pedido y los encogió, guardándolos en su bolsillo. Dio la vuelta y chocó con
Remus.
“Demonios” pensó, “tengo que encontrar el modo de deshacerme de Remy por unos
pocos momentos”
-¿Hey, Remus, podrías recoger las ampollass con la medicina del gabinete? Yo
necesito buscar unas cosas en los gabinetes de la cocina.
-Bien, Sirius. ¿Qué medicinas necesitas?- escuchó al hombre lobo preguntar desde
el baño mientras lanzaba los polvos floo en la chimenea.
-¡12 Grimmauld Place!- Sirius saltó al fueego y mientras desaparecía en medio de
las llamas, pudo distinguir como Remus entraba corriendo en la habitación.
Sirius llegó a su casa familiar y se encaminó rápidamente hacia la puerta. El
fuego lanzó una llamarada verde y el animago pudo ver a Remus lanzarse fuera de
la chimenea, hacia él. Corrió hacia la puerta, esperando poder alcanzarla antes
que Remus lo atrapara. Justo cuando estaba desapareciendo, sintió la mano de su
amigo cerrándose sobre su muñeca. Se apareció en el Callejón Diagon, con Remus a
remolque, y se desprendió de su mano cuando el hombre dio un traspiés. Corrió
calle abajo, entrando y saliendo de las tiendas, con la esperanza de despistar a
Remus y poner distancia entre ellos.
Corrió y corrió, zambulléndose en los almacenes y saliendo otra vez . Remus
comenzaba a ganar terreno, así que se transformó en su forma de animago y
continuó tratando de evadir al licántropo. Corrió calle abajo por el Callejón
Knockturn con la esperanza de perder a su viejo amigo en los giros y vueltas.
Padfoot atrapó un olor que dominó sus sentidos e instintivamente, su forma de
animago asumió el control y rodó en un desagradable charco de líquidos y semi-líquidos,
la mayoría de ellos no identificados. Esperando que el asqueroso hedor que ahora
lo cubría confundiera el olfato hipersensible del licántropo, rápidamente
atravesó el resto de las calles que conducían al centro del comercio del Mundo
Mágico y regresó al Callejón Diagon. Retomó su forma humana, y comenzó una serie
de apariciones con la intención de ocultar su rastro.
El destino final de Sirius era Thornwall Cottage, la propiedad de Severus.
Rápidamente se lanzó varios hechizos de limpieza y remoción de olor, antes de
entrar en la casa. Vacío sus bolsillos y retornó los libros que había traído a
su tamaño original. Luego de ejecutar esta última tarea, buscó a Poppy. La
encontró camino a la habitación de Harry y Severus y le contó un rápido resumen
de lo que había pasado en la escuela. No notó que los enfermos estaban parados
en la puerta de su habitación.
-Revisa si lleva algún encantamiento de raastreo, Poppy. No me extrañaría que
Albus sospechara que Sirius escaparía- sugirió Severus, caminando para tomar los
libros que el animago había traído.
-Tienes razón, Severus; le lanzó un encanttamiento de rastreo. Supongo que pronto
tendremos compañía- mientras dispersaba el hechizo, la medibruja echaba humo
ante la mala suerte que tenían
-Lo lamento, gente. Debí ser más cuidadosoo. Albus descubrió lo del embarazo;
Remus detectó el cambio en el aroma de Severus. El viejo parecía feliz pero no
estoy seguro. Debí haber chequeado si no me habían lanzado algún hechizo una vez
que perdí a Remus.
-¿Cómo perdiste a Remus y a su nariz?- preeguntó Harry, la curiosidad escrita en
su rostro.
-Uhmm, es un tanto embarazoso. Mientras inntentaba escapar de él, me transformé
en mi forma animal y decidí rodar sobre algo bastante oloroso para ocultar mi
esencia. No sé qué era ni quiero saberlo. El Callejón Knockturn es de por si
bastante asqueroso para además entrar en detalles- el rostro de Sirius adquirió
un brillante tono rojo cuando alguien empezó a reír.
- Bien, ahora que ya tuvimos nuestra sesióón de risas del día, caballeros,
necesito explicarles algunas cosas sobre el embarazo, así que tomen asiento-
ordenó Poppy a los hombres, sentándose para una charla prolongada. Antes que
pudiera empezar a hablar, un bang hizo eco arriba.
-¿Qué fue eso?- Sirius se paró al instantee, sacó la varita y caminó hacia las
escaleras.
-Mis elfos domésticos se enteraron de mi eestado y en el estilo tradicional de
los elfos de la casa, exageraron. Están trasladando hasta aquí la antigua
guardería familiar y decidieron redecorar el mobiliario y el ambiente allá
arriba- explicó Severus con un largo suspiro de sufrimiento-. Nunca escucharon
cuando se les dijo que hicieran algo discreto.
-Bien, aunque suena como si tuvieran una ppareja de hipogrifos con ellos- Sirius
regresó a su asiento y centró su atención en la medibruja, quien estaba a punto
de lanzarse en su conferencia.
-Como le dije antes a Severus, el embarazoo masculino siempre produce magos. A
diferencia del femenino, el niño que porta un hombre sobrevive gracias a la
magia de ambos padres; esa es la razón por la que Severus estaba tan fatigado el
otro día. Cuando el niño es concebido, se forma un enlace entre los padres que
comunica las necesidades de el bebé al otro padre. El embarazo es muy difícil ya
que drena la magia del que lo lleva hasta el punto que ni siquiera puede usar su
propia magia. Este punto llega generalmente alrededor del sexto mes de embarazo.
Como las brujas, los magos portan al bebé nueve meses, pero a partir del sexto
mes debe realizarse una poción y un hechizo para fomentar la formación del canal
de nacimiento. Pueden ocurrir varias complicaciones, pero dado que estoy
observando a Severus desde el primer mes de embarazo, no creo que ocurra ninguna
de ellas. El problema más inquietante sería si la poción y el hechizo fallaran
en la formación del canal de nacimiento. Entonces el portador debería ser
transformado para formar uno. El principal problema para ustedes dos es que
Severus no puede elaborar la poción, así que tendrá que dirigir a Harry desde el
otro extremo de la habitación.
Severus gimió cuando el último pedacito de información fue expuesto y miró hacia
Harry, esperando que su amor no se ofendiera. Harry, por su parte, estaba muy
pálido y parecía estar al borde del pánico.
-No te preocupes, Harry. Aquí no hay ningúún Slytherin que añada ingredientes
adicionales a tu caldero- Severus se vio recompensado con una trémula sonrisa de
Harry.
Poppy iba a agregar algo pero fueron interrumpidos por un toque en la puerta. Un
hilo de preocupación ató a todos mientras Sirius despachaba con un movimiento de
la mano al elfo doméstico que iba a abrir. Caminó hasta la puerta, respiró
profundamente y tiró para abrir.
-Buenas noches, Sirius. ¿Podemos pasar?- ppreguntó Albus con una sonrisa en el
rostro y el maldito brillo de alegría en sus ojos. Remus estaba parado tras él,
mirando sobre su hombro.
Sirius se hizo a un lado y dejó pasar a los dos hombres. Ambos saludaron a una
muy enojada Poppy, quien los amenazó con sus propias vidas si causaban una onza
de angustia a sus pacientes. Sirius luchó por contener la risa ante la
apariencia aturdida e impactada de los rostros de Albus y Remus. No muchas
personas podían impresionar al Director y esa era una visión que no tenía
precio. Poppy condujo a sus invitados hasta el cuarto de estar donde Severus
estaba dormitando, acostado en un diván y usando el regazo de Harry como
almohada.
Remus y Albus corrieron hacia Harry y lo felicitaron en voz baja. Luego de eso
se sentaron en las sillas que habían traído los elfos domésticos de la mansión y
Poppy siguió con el discurso que estaba dando a Harry y Severus, liberada con
las amenazas ofrecidas a Albus.
-Si hubiera sabido sobre el embarazo, Popppy, hubiera llevado a Severus a la
Guarida para reunirse con Harry- dijo Albus con remordimiento-. Nunca quise
herir a ninguno de ellos, sólo quería que Harry se recuperara con seguridad.
-Yo no quería que nadie supiera, Albus- laa voz de Severus cortó la
conversación.- No quería que el bebé fuera tratado como trataron a Harry. No
tenía intención de decirle a nadie quién era el otro padre. Poppy lo descubrió
por si sola.
-No interferiré con la educación del niño,, mi muchacho, y prometo ayudarte a
protegerlo de las preguntas de la prensa mágica.
La tensión en la habitación bajó notablemente mientras la conversación
continuaba. Todos discutieron sus planes futuros mientras escuchaban el ruido
que los ocupados elfos domésticos hacían en el piso de arriba.
Los siguientes cinco meses transcurrieron con bastante tranquilidad, eso si, si
se descontaba la incomodidad de Severus. Sirius no podía ayudar pero sentía pena
por sus viejo rival, quien continuaba sufriendo malestares matutinos. Al momento
que los olores de la comida en la cocina impactaban la nariz del pobre hombre,
éste corría al baño. Sirius notó que, a pesar de que Severus continuaba
venerando al Dios de la porcelana, el embarazo estaba logrando mucho en mejorar
la apariencia física taciturna del hombre. Su delgado rostro se había rellenado
y las señales de amargura y descontento virtualmente habían desaparecido a
medida que el embarazo avanzaba, aunque Sirius no sabía si esto último era
debido al embarazo o a la presencia de Harry; quizás a ambos. De cualquier modo,
Sirius estimaba que en realidad no importaba. Harry y Severus eran felices y
estaban completamente absortos el uno en el otro y en el niño que habían
procreado.
Mientras el tiempo para que la poción especial fuera elaborada se acercaba,
Harry comenzó a entrar en pánico. Había leído las instrucciones para hacerla
varias veces al día y continuaba su espiral descendente a pesar de la confianza
de Severus.
-¡Sirius, no puedo hacerlo! ¡Podría enveneenar a ambos!- no hacía ningún intento
de ocultar su histeria creciente-. No todas mis pociones en la escuela eran
saboteadas. Dañé un montón de ellas yo solo.
-No tienes elección, Harry. Tu firma mágicca tiene que estar impresa en la poción
o no funcionará. El cuerpo de Severus no aceptará la poción si no es preparada
por ti, y únicamente por ti. Severus estará al otro lado de la habitación
ladrándote órdenes. Estarás bien, relájate- empleaba toda su inteligencia
intentando razonar con su ahijado.
-Si de verdad piensas eso, Sirius......
Harry no estaba tan seguro. Si había algo que no había cambiado con los años era
su falta de confianza en sus propias habilidades.
El tiempo de empezar a elaborar la poción llegó y Severus se sentó en una silla
al otro lado del salón con la receta frente a él. Sus ojos nunca abandonaron a
Harry mientras el joven comenzaba a preparar los ingredientes. El chico miraba
constantemente a Severus para asegurarse que estaba haciendo todo correctamente.
Cuando llegó el momento de agregar el primer ingrediente al agua hirviendo en el
caldero, una gran explosión sacudió la edificación. Sirius corrió hacia la
entrada y vio una brillante luz roja destellar en dirección de la mansión de la
familia Snape, y para su horror, flotando sobre el lugar pudo ver la Marca
Oscura.
¸¸,ø¤º°º¤ø °`°º¤ø,¸ CONTINUARA °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø,¸
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